Jerusalem, una ciudad con una contínua y registrada historia de más de treinta siglos y con significado histórico para tres
de las más importantes religiones del mundo, ha demostrado ser
irresistible para los arqueólogos.
Desde mediados del siglo XIX, se han llevado a cabo excavaciones
arqueológicas dentro y alrededor de la Ciudad Vieja, que aumentan
constantemente su alcance y mejoran sus métodos científicos.
Capas sobre capas de eras pasadas han sido puestas al descubierto,
confirmando los hechos históricos y revelando secretos antes
desconocidos.
En los últimos años muchos sitios han sido restaurados y
abiertos al público. Entre ellos:
El Jardín Arqueológico del Ofel, debajo de la
esquina sureste del Monte del Templo, revela 2.500 años de historia
de Jerusalem en 25 capas de ruinas de construcciones de los sucesivos
gobernantes. La antigua escalinata y la Puerta de Julda, por donde entraban
los fieles al interior del Segundo Templo, y restos de un complejo de
palacios reales del período musulmán del siglo VII, son
algunos de los hallazgos descubiertos.
El Parque Arqueológico de la Ciudad de David se extiende sobre
una colina al sureste de la Ciudad Vieja. Con el Manantial del
Guijón a sus pies, incluye restos de cludadelas canaaneas e
israelitas, una estructura de 16 metros de altura del siglo X AEC,
posiblemente construida por el rey David, y moradas judías de los
siglos VIII y VII AEC.
La Ciudadela, también conocida como la Torre de David, alberga
el Museo Histórico de Jerusalem. Excavaciones en el lugar han
revelado una muralla hasmonea del sigto 11 AEC, tres torres construidas por
el rey Herodes, y estructuras de los períodos romano, bizantino,
cruzado, mameluco y turco.
La "Casa Quemada", de hecho el taller subterráneo de una casa
destruida por los romanos en el año 70 EC, es un testimonio de los
últimos días de la antigua Jerusalem judía.
El "Barrio Herodiano" ha revelado residencies de personas adineradas,
incluyendo sacerdotes del Templo, del periodo herodiano.
Una Puerta Romana fue descubierta debajo de la Puerta de Damasco, que
fue construida en el sigio XVI por los otomanos. Aparentemente, se
trataría de la principal entrada a Aelia Capitolina, del emperador
romano Adriano, y consiste de una torre de entrada con tres apertures que
llevan a las torres de los guardas y una plaza en su interior.
El Cardo, vía pública comercial, romana y bizantina, ha
sido puesta al descubierto y restaurada y sus concavidades abovedadas
sirven una vez más de tiendas.
La lglesia Nea, construida por el emperador bizantino Justiniano en el
siglo VI, ha sido puesta al descubierto y restaurada. Una monumental
inscripción griega identifica la Iglesias.
Una granada de marfil del tamaño de un pulgar, con una antigua
inscripción hebrea, es la única reliquia recobrada por
primera vez de los tesoros perdidos del Templo del rey Salomón. La
diminuta granada, que aparentemente coronaba un cetro llevado por el
Sacerdote del Templo, tiene la inscripción "Perteneciente al Templo
de Dios, sagrado para los sacerdotes". Data de mediados del siglo VIII AEC,
la época del Templo de Salomón.
Muchos de los tesoros hallados en estas excavaciones y en numerosas otras
realizadas dentro y alrededor de Jerusalem se encuentran en el Museo
Bíblico y Arqueológico Bronfman y en el Museo Rockefeller,
ambos parte del Museo Israel en Jerusalem. Entre los descubrimientos se
cuentan dos minúsculos rollos de plata desenterrados junto con otros
más de mil artefactos en un antiguo lugar de entierro conocido como
Ketef Hinom, frente a los muros de la Ciudad Vieja. Pacientemente
desplegados, los rollos revelaron una antigua escritura hebrea del sigio
VII AEC, que los convierte en uno de los más antiguos textos
bíblicos hebreos hallados. El rollo contiene la bendici6n sacerdotal
(Números 6:24-26):
"Dios te bendiga y te guarde: Haga resplandecer Dios su rostro sobre ti, y
haya de ti misericordia: Dios alce a ti su rostro, y ponga en ti paz".