Jerusalem es un mosaico de culturas y nacionalidades, gentes, barrios, antiguo y nuevo. Es una unión de contrastes con un carácter único.
Jerusalem es la sede del Presidente de Israel, la Knéset (el parlamento de Israel), la Corte Suprema, los ministerlos y el Gran Rabinato. Aquí también se encuentran el Museo Israel, la Biblioteca Nacional y Yad Vashem - el memorial nacional para los mártires del Holocausto.
La Jerusalem moderna se ha desarrollado alrededor de la Jerusalem de intramuros; la cludad, una pujante metrópoli con una población cercana al medio millón de personas, se extiende sobre un territorio de más de 100 kilómetros cuadrados de colinas y valles.
La historia de la moderna Jerusalem empieza con la construcción de Mishkenot Shaananim (1860), el primer barrio fuera de las protectoras, pero limitantes, murallas de la ciudad, que fue construido por aquellos que buscaban un desahogo frente al hacinamiento en el barrio Judío. Cincuenta años más tarde, en 17 barrios fuera de las murallas, vivía el doble de gente que dentro de la Ciudad Vieja.
La Jerusalem de los siglos XIX y XX se caracteriza por el concepto de unidad barrial que comenzó con los cuatro barrios de la Ciudad Vieja. En la "Ciudad Nueva", los miembros de las distintas comunidades étnicas se asentaban juntos para fundar los primeros barrios. Posteriormente, una ideología común Ilevó a gente a vivir juntos. Más tarde, varias olas inmigratorias de países o regiones específicas fueron el principal factor en la determinación de la composición de la población de un barrio.
La expansión de Jerusalem, hoy en día la ciudad más grande de Israel, ha borrado la tradicional homogeneidad de sus barrios. Sin embargo, la mayoría de ellos aún conserva algunos de los rasgos que los caracterizaron en un comienzo.
Debido a la importancia de Jerusalem para todo el mundo, el alcalade Teddy Kollek fundó en 1968 el Comité de Jerusalem, para que revise los planes de desarrollo de la ciudad. El comité, formado por cerca de 70 renombrados arquitectos, urbanistas, historiadores y filósofos como consejo asesor internacional, preocupado por la restauración y desarrollo de la ciudad, y la preservación del caracter especial de Jerusalem y su legado pluralista énico.
El avance y desarrollo de Jerusalem desde su reunificación en 1967 ha abarcado prácticamente todas las esferas de la vida urbana: se han construído varios nuevos suburbios en la periferia de la ciudad; han surgido muchos hoteles; se han desarrollado varias zonas industriales; se han "renovado" barrios; se han plantado decenas de parques públicos; se han restaurado sinagogas, Iglesias y mezquitas y se han construido algunas nuevas.
Paralelamente a su desarrollo físico, se han expandido las instalaciones y actividades culturales de Jerusalem. La ciudad se ha convertido en sede de festivales culturales internacionales y de convenciones científicas. El Festival Israel anual sirve de escenario para el ballet, teatro y música ejecutados por artistas locales y extranjeros; la Feria Internacional del Libro de Jerusalem, cada dos años, y otros festivales regulares de cine, teatro de muchos países, se reune en Jerusalem cada dos años y sirve de marionetas y música coral atraen gran público a la capital de Israel.
Jerusalem - cuyo nombre, de acuerdo a la tradición, deriva de las palabras hebreas "ir", que quiere decir ciudad y "shalom", que significa paz - sintetiza la esperanza expresada en la más noble aspiración de la humanidad: paz para todos los hombres. La libertad de culto de la que gozan judíos, musulmanes y cristianos en sus lugares santos, a corta distancia unos de otros y el contacto diario entre los diversos grupos étnicos y religiosos que viven en la ciudad, cada uno de los cuales ostenta una larga tradición cultural, puede servir de modelo de paz y coexistencia para ser imitado en toda la región.