La Aravá es un valle angosto y muy árido, que se extiende desde el Mar Muerto hasta el Golfo de Eilat en el Mar Rojo. Mediante sofisticadas técnicas de cultivo se logra producir frutas y verduras fuera de estación, principalmente para la exportación, pese a las condiciones climáticas extremas: menos de 25 mm de lluvias por año y temperaturas de 40 grados centígrados en el verano. En el extremo sur de la Aravá se abre el subtropical Golfo de Eilat, conocido por sus aguas azul profundo, sus arrecifes de corales y su exótica fauna marina.
El Mar Muerto, situado en el extremo sur del Valle del Jordán, ocupa el punto más bajo de la Tierra, a casi 400 metros bajo el nivel del mar. Las aguas del Mar Muerto, que presentan la más alta salinidad y densidad del mundo, son ricas en potasio, magnesio, bromo, sal común y otros minerales.
El ritmo natural de recesión del Mar Muerto se ha acelerado en los últimos años, debido a su alta tasa de evaporación (1,6 m al año) y a los grandes proyectos de derivación de los ríos que lo alimentan, realizados por Israel y Jordania para responder a sus necesidades hídricas, que han reducido en 75% el aporte de agua al mar. Debido a ello, el nivel del Mar Muerto ha bajado en unos 10,6 m. desde 1960. Está en estudio un proyecto para unir el Mar Muerto con el Mediterráneo por medio de un canal y un sistema de tuberias, que podría ayudar al Mar Muerto a recuperar su nivel y sus dimensiones naturales.