Permítanme decir que estoy profundamente conmovido. Deseo agradecer a
cada uno de vosotros por haber venido aquí hoy para oponerse a la
violencia y manifestar su apoyo a la paz. Este gobierno, que tengo el
privilegio de encabezar junto con mi amigo Shimón Peres,
decidió darle una oportunidad a la paz, una paz que
solucionará casi todos los problemas de Israel.
Yo fui militar por 27 años. Luché cuando la paz no
tenía posibilidades. Creo que la paz tiene ahora poasibilidades,
muchas posibilidades. Debemos aprovechar esto en nombre de todos los que
están aquí parados, y en nombre de los que no están
aquí, que son muchos.
Siempre creí que la mayoría de la gente quiere la paz y
está dispuesta a asumir riesgos por la paz. Con vuestra presencia
aquí habeis demostrado, junto con muchos otros que no vinieron, que
el pueblo realmente desea la paz y se opone a la violencia. La violencia
erosiona los cimientos de la democracia israelí, la violencia debe
ser censurada y aislada. Ese no es el camino del Estado de Israel. En una
democracia pueden haber diferencias, pero la decisión final debe
tomarse en elecciones democráticas, como en las elecciones de 1992,
que nos otorgó un mandato para hacer lo que estamos haciendo y
seguiremos en este curso.
Quiero decir que estoy orgulloso del hecho que representantes de los
países con los que hemos firmado la paz están presentes hoy
con nosotros, y seguirán a nuestro lado: Egipto, Jordania y
Marruecos, que nos abrieron el camino a la paz. Deseo agradecer al
presidente de Egipto, al rey de Jordania y al rey de Marruecos, que enviaron
hoy a representantes aquí para participar con nosotros en nuestra
marcha hacia la paz.
Pero, más que nada, en los más de tres años de
existencia de este gobierno, el pueblo israelí ha demostrado que es
posible hacer la paz, que la paz abre las puertas a una economía y
sociedad mejores, que la paz no es sólo una plegaria. La paz
está antes que todo en nuestros rezos, pero es también la
aspiración del pueblo judío, una genuina aspiración por
la paz.
Hay enemigos de la paz que están tratando de herirnos a fin de
torpedear el proceso de paz. Quiero decir sin ambages, que hemos encontrado
un socio para la paz también con los palestinos: la OLP, que era
nuestra enemiga, ya no se dedica al terrorismo. Sin socios para la paz, no
puede haber paz. Exigiremos que pongan de su parte para la paz, así
como nosotros haremos lo nuestro, a fin de solucionar el aspecto más
complicado, más prolongado y cargado de emociones en el conflicto
árabe-israelí: el problema palestino-israeli.
Este es un camino lleno de dificultades y dolor. Para Israel, no hay camino
sin dolor, pero el camino de la paz es preferible al camino de la guerra.
Esto se los digo como exmilitar, como un hombre que es hoy ministro de
Defensa y ve el dolor de las familias y los soldados de las FDI. Por ellos,
por nuestros hijos y, en mi caso, por nuestros nietos, quiero que el
gobierno busque exhaustivamente cada apertura, toda posibilidad de promover
y lograr una paz comprehensiva. Incluso con Siria será posible hacer
la paz.
Esta manifestación debe enviar un mensaje al pueblo israelí,
al pueblo judío de todo el mundo, a los muchos pueblos del mundo
árabe y de hecho a todo el mundo, de que el pueblo israelí
quiere la paz y la apoya. Por todo esto, os agradezco.