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Discurso del primer ministro Shimon Peres

22 nov 1995
 
  Discurso del primer ministro Shimon Peres
en la Knéset: presentación del nuevo gobierno

22 de noviembre de 1995


Sr. presidente del Estado,
Sr. presidente de la Kneset
Miembros de la Kneset,
Honorables invitados,

Hoy no es como otros días en que se formaron gobiernos de Israel. La inauguración de un nuevo gobierno es usualmente una ocasión festiva para nuestra democracia, pero no esta vez. Hoy, el retrato del primer ministro y ministro de Defensa esta colgado en la pared de fondo. El primer ministro que fue asesinado ante nuestros ojos en la plaza municipal, por causa de la convicción que había acogido en su corazón. El mundo perdió un gran estadista; la nación, su comandante; la juventud, un modelo; y yo, un amigo.

Este asesinato criminal sólo ha fortalecido nuestra convicción en la justicia inherente en nuestro camino y la necesidad de continuar, incluso con más vigor. Con este reconocimiento y la conciencia de que debemos continuar con la tarea de establecer la paz a plenitud -- como Itzjak había esperado -- heme aquí en este podio pidiendo vuestro voto de confianza en el gobierno, que he formado conforme a la ley, luego de que el presidente me encomendara esta misión.

Mi corazón reza en silencio por el pueblo, por el país, por la paz dentro y fuera de sus fronteras.

Desde aquella tarde en la Plaza Itzjak Rabín, el país ha estado envuelto de una sensación de dolor, viviendo en una atmósfera de crisis. Las balas asesinas no sólo tenían como blanco el corazón de Itzjak Rabín: también apuntaron al corazón de la democracia israelí. Las balas fueron disparadas contra la persona que conducía el pueblo a la paz, con la intención de asesinar el proceso de paz mismo. Este fue un intento de socavar la democracia, sus instituciones y sus decisiones. Este intento ha de fracasar. Las balas asesinas dieron fin a la maravillosa vida de Itzjak Rabín, pero no podrán destruir el proceso democrático ni el proceso de paz.

La gran mayoría del público demostró su madurez y responsabilidad. Muchos fueron los que expresaron su remordimiento por haber permanecido en silencio frente a las amenazas verbales. Los jóvenes, especialmente, demostraron que hay una nueva generación, llena de emoción y convicción. Ellos encendieron velas memoriales e iluminaron la esperanza de nuestros corazones. Susurrando plegarias y canciones por nuestro país, consiguieron unir al pueblo y mostrar con claridad el camino de sus aspiraciones. Por primera vez, las generaciones mayores sienten que tienen algo que aprender de los jóvenes.

El espantoso asesinato del primer ministro obliga al sistema político israelí a tomar medidas concretas para limar los dientes de la polaridad existente en el pueblo de Israel, fomentar la unidad y la reconciliación e impedir actos de violencia. En este respecto, permítame, Sr. presidente, agradecer a los 112 miembros de la Kneset, incluyendo a una gran parte de las facciones en la oposición, que recomendaron al presidente, a pesar de los serios desacuerdos existentes entre nosotros, que encomiende la tarea de formar el gobierno a un representante del partido del que provino el premier asesinado. Esta fue una clara declaración de que en una democracia el gobierno no puede ser cambiado por medio del asesinato. Esto demuestra que incluso en la ausencia de unanimidad es posible mantener la unidad. También demuestra que, más allá del debate político (que es el sustento de la democracia), existe un común denominador moral, la prohibición antigua que ha llegado a nosotros desde los tiempos del Monte Sinaí: "No Matarás". No matarás judíos, ni matarás árabes. No asesinarás rivales, ni opositores. No tomarás la vida de ningún ser humano, puesto que éste fue creado a imagen de Dios.

En vista de esta experiencia, exhorto a los miembros de esta cámara, tanto en el gobierno como en la oposición, a que continúen con esta actitud responsable. Invito a la oposición y sus líderes a que discutan las medidas que habrán de tomar para arrancar de raiz los intentos de lograr resultados políticos por medios violentos, ya se trate de violencia física o verbal. No podemos permitir que los asesinos logren su propósito. No dejaremos que la democracia sea aplastada. Una democracia, por naturaleza, debe respetar la libertad de expresión y las decisiones de la mayoría, así como ésta última debe respetar los derechos de la minoría, incluyendo el derecho de utilizar medios legítimos para producir cambios, incluso cuando la mayoría no esté de acuerdo con esos cambios. De igual manera, la minoría debe respetar las decisiones de la mayoría, cualquier mayoría, aunque no esté conforme con su tamaño o composición.

La batalla contra los extremistas violentos -- el enfrentamiento con los que desean destruir la democracia -- deberá ser un esfuerzo conjunto de todos los partidos en esta cámara. La primera obligación de cada uno de nosotros es defender la existencia misma de la democracia en Israel. Después de todo, la democracia nos ha permitido enfrentar dificultades, combatir conflagraciones y guerras, a pesar de las diferencias de opinión entre nosotros. La democracia nos ha permitido enfrentar peligros externos, incluso en tiempos de desacuerdos internos. Ahora nuestra democracia enfrenta un asesinato político y amenazas desde adentro. Debemos defenderla, protegerla, y fortalecerla juntos. No tomemos la democracia por sentada. Debemos fortalecer la educación democrática, explicar sus valores e impartirlos en todos los sectores públicos. Debemos garantizar a nuestros jóvenes que Israel seguirá siendo un país de funcionalmiento normal, una fortaleza de la democracia en el Medio Oriente, que defiende la dignidad humana y la santidad de la vida. Debemos educar al pueblo para que ame a su prójimo, su pueblo, su tierra y su libertad.

Esta labor, en gran medida, debe ser realizada por nuestra más alta institución democrática, la Kneset, que es establecida a través de elecciones libres pero cuya legitimidad moral depende en la confianza pública. Hago un llamado a los miembros de esta cámara, a que defiendan las normas del discurso público y conduzcan las deliberaciones políticas escuchando a sus interlocutores, con mutuo respeto. No demos lugar al lenguaje abusivo donde debe reinar la razón. La violencia verbal es también una forma de violencia, y en ocasiones la permisividad verbal conduce a expresiones que no debieran permitirse. Volvamos a imponer en la Kneset el honor que merece y reinstauremos en el pueblo la confianza en ésta, su más importante institución democrática.

Estamos determinados a no permitir que los criminales dicten la ley del país. No permitiremos el gobierno por medio de la violencia.

Seguiremos blandiendo la pancarta que llevaba Itzjak Rabín en el momento de su muerte y que otros izaron con nosotros: "No a la Violencia, Sí a la Paz".

El gobierno que me honro en presentar ante vosotros se basará en esta premisa: un gobierno cuyas prioridades sean similares a las que Itzjak Rabín anunció cuando presentó su gobierno ante la Kneset hace tres años y cuatro meses. Habrá, por supuesto, modificaciones según sean dictadas por los tiempos y los eventos.

Este gobierno aspirará a ser un gobierno de todo el pueblo, aunque con una política clara. El gobierno trabajará en pos de metas a largo plazo y no sólo se preocupará de las necesidades inmediatas. Hay muchos logros pasados por los cuales estamos orgullosos y todo aquel que mire el período que ha pasado desde que Itzjak Rabín formó su gobierno verá que tanto él como nosotros hemos cumplido con nuestras promesas.

Esto se puede ver en las vías de transporte, en los intercambios de cada carretera en Israel, los cruces, calles y rutas, que son testimonios vivientes del cambio de prioridades. Se puede ver en la disminución del desempleo, el control de la inflación, el crecimiento de la economía, la absorción de inmigrantes, el nivel de la educación y el progreso general, tanto económico como social y político.

Todo esto, señor presidente, no se habría logrado de no ser por otra promesa cumplida -- la reanudación del proceso de paz.

El tratado de paz con Jordania; los acuerdos interinos con los palestinos, la construcción de la paz económica junto con la paz política, cuyas bases fueron establecidas en Casablanca y Ammán; nuestra búsqueda de paz con Siria y Líbano -- todo esto ha abierto un nuevo mundo ante nuestros ojos, casi el mundo entero. Ya no podremos decir que "todo el mundo está en contra nuestra". Al contrario, ya podemos decir que "todo el mundo está con nosotros" -- según pudimos ver cuando llegaron distinguidas delegaciones de todos los rincones del mundo para rendir sus últimos respetos al primer ministro, el conductor del proceso de paz. Esto tuvo lugar en Jerusalem, la Jerusalem unida, la capital de Israel que seguiremos construyendo. Jerusalem, en la que no permitiremos actividades políticas que puedan menoscavar su status como capital exclusiva del Estado de Israel.

El gobierno de Rabín consiguió magníficos logros. No permitiremos que otras personas traten de opacarlos, ni nos dorimiremos en nuestros laureles. Hemos de mirar hacia el futuro, como una obligación que tenemos con las generaciones jóvenes. Su futuro y bienestar es la principal preocupación del gobierno que estamos presentando hoy.

Los lineamientos del gobierno han sido presentados a la Kneset. De éstos se entiende que su primera misión será continuar fortaleciendo la seguridad y promoviendo la paz. La capacidad defensiva de Israel será mantenida; no se reducirá ni debilitará.

Al mismo tiempo, es nuestra obligación completar la apertura de la brecha de la paz, que mejorará la seguridad. Nuestro principal objetivo será lograr, si es posible antes del final de este siglo, una paz comprehensiva en el Medio Oriente. Crear un Medio Oriente sin violencia, sin derramamientos de sangre, sin terrorismo, sin guerras y sin los factores que conducen a todos estos males: la pobreza, la ignorancia, el atraso y los prejuicios.

Tomaremos acciones para remover los conflictos y las amenazas, para rejuvenecer esta antigua región con la ayuda de sus legados espirituales y adoptando modernas teorías sobre econmía y gobierno efectivo.

Con este fin, profundizaremos la cooperación con Egipto; seguiremos construyendo una paz plena con Jordania; implementaremos el acuerdo interino con los palestinos y apoyaremos sus elecciones democráticas. Estamos dispuestos a reanudar las negociaciones con Siria y Líbano. Trabajaremos con Estados Unidos a través de un profundo entendimiento, con la participación de Europa y Japón.

Deseo decir al presidente sirio, Hafez al-Assad, que ya no tiene lógica la guerra entre nosotros. Las diferencias de opinión que quedan podrán resolverse a través de negociaciones basadas en el respeto mutuo. Qusiera proponer al presidente de Siria, que hagamos lo máximo para poner fin a la era de las guerras en el Medio Oriente y aclarar que la paz entre Siria e Israel puede crear la oportunidad histórica de lograr la paz comprehensiva en toda la región. Las negociaciones con Siria pueden adquirir un carácter de paz regional comprehensiva, y en cada esfera -- política, estratégica y económica. La resolución del conflicto entre nosotros puede producir tremendos beneficios y beneficiar a todos los pueblos de la región.

La paz puede crear un nuevo nivel de vida para los pueblos de la región, y un nuevo nivel de vida es la mejor garantía de una paz estable. La paz política significa el final de las guerras. La paz económica es el comienzo del crecimiento.

En cuanto a nosotros, aprendí de mi maestro y mentor, David Ben Gurión, que ser "una luz para los gentiles" es una visión judía que debe constituir la estrategia israelí.

Miembros de la Kneset,

El gobierno que estamos presentando hoy trabajará para lograr la armonía doméstica en Israel. No construiremos nada en base a la coerción política, ni nos dejaremos influenciar por la violencia. En vez de incitaciones, ofreceremos el diálogo. En vez de amenazas, el respeto a otras opiniones. Dejaremos que toda la gente viva de acuerdo con su fe, y no nos dedicaremos a la coerción religiosa o anti-religiosa.

La aspiración de preservar la paz interna es un viejo deseo del pueblo judío. El odio injustificado siempre ha invitado a la destrucción. La tolerancia siempre fue un solaz. Como dijera el Rav Kook: "y si nos destruyen, y el mundo es destruido con nosotros, a causa del odio sin sentido -- seremos de nuevo reconstruidos, y el mundo con nosotros, con amor ilimitado". Por nuestra parte, continuaremos el diálogo con todos los partidos políticos y todos los segmentos de la sociedad -- religiosos y no religiosos -- a fin de encontrar maneras de tender puentes y fomentar la comprensión en la sociedad israelí. Hemos de mantener el status quo en cuestiones de religión y estado.

Aunque hayamos logrado un acuerdo con la Autoridad Palestina, no tenemos intenciones de ignorar los problemas de los colonos en los territorios luego del acuerdo. No evadiremos nuestra responsabilidad por su seguridad, ni restaremos importancia a sus necesidades. Y, sin violar los acuerdos, vamos a hablar con ellos para resolver los verdareros problemas que han surgido, o han de surgir, debido a los cambios en el terreno.

La política de la seguridad y la paz hace más pesada la carga de las FDI, la Policía de Israel y los servicios de seguridad. Gracias a ellos hemos podido lograr la paz, paz desde una posición fuerte, paz que incrementará la seguridad. Les permitiremos llevar a cabo estas nuevas misiones, y garantizaremos la preservación de la capabilidad de disuación de las FDI contra cualquier amenaza externa. Continuaremos construyendo nuestra fuerza militar bajo estas nuevas circunstancias y mantendremos la ventaja cualitativa de las FDI, su capabilidad y disposición. Las FDI y otras fuerzas de seguridad seguirán siendo responsables por la paz en las fronteras del país y combatirán el terrorismo con todas sus fuerzas. El "establishment" de defensa seguirá desarrollando armamentos sofisticados a fin de preservar la ventaja cualitativa de Israel.

Desde este podio deseo agradecer a todos los miembros de nuestras fuerzas de seguridad -- que vigilan nuestra paz, día y noche, por tierra, mar y aire. Deseo expresar mi apreciación por los miembros de los Servicios Generales de Seguridad y la policía, que combaten sin cesar el terrorismo asesino y mantienen la seguridad de los residentes del país. Su contribución, tanto abierta como encubierta, merece ser elogiada.

Y donde quiera que vayamos, siempre tendremos en mente a los que cayeron en la batalla, los heridos, las familias en duelo, y por supuesto el destino de los prisioneros de guerra y los desaparecidos en acción. Debemos ser merecedores de su sacrificio y sufrimiento.

Miembros de la Kneset,

Nuestra política económica no cambiará drásticamente -- no hay necesidad de cambiar algo que ha tenido éxito. Se centrará en el crecimiento continuado, en la eliminación del desempleo, el control de la inflación, el aumento del nivel de vida y la reducción de las diferencias sociales, el incremento de las exportaciones y la reducción del déficit comercial, la mejora de la habilidad competitiva de la economía israelí y el otorgamiento de prioridad a la investigación científica y el desarrollo tecnológico.

Nuestra aspiración es que Israel logre un nivel de ingreso nacional comparable al de Estados Unidos y Europa, y una tasa de inflación a la par con la de esos países.

El éxito que hemos heredado en la política económica requiere la continuación de la estabilidad económica, tanto en este año como en el futuro. La expansión del proceso de paz creará nuevas oportunidades económicas. El temor del boicot árabe se está disipando y las oportunidades para la inversión están mejorando, especialmente con la creación de nuevos marcos económicos acordados en Ammán y Casablanca.

Uno de los frutos del nuevo Medio Oriente es el aumento en el flujo de turistas en la región en general, y en Israel en particular. En la primera mitad de este año, se registró un incremento del 17% en el turismo de Israel, comparado con el mismo período del año pasado. 22.000 turistas provinieron de Egipto y 17.000 de Jordania. El turismo es una industria de la paz, que fomenta un interés en la tranquilidad y una atmósfera de buena voluntad económica. También demuestra el gran potencial de las fronteras abiertas. Fomentaremos diligentemente el desarrollo de empresas de turismo regionales para el beneficio de todos.

En el ramo de la vivienda, la necesidad de aliviar los problemas de las parejas jóvenes, los nuevos inmigrantes y las familias grandes estará en el centro de la atención del gobierno. Debemos hacer que sea más fácil para ellos comprar apartamentos y pagar las hipotecas. Completaremos el traspaso de las casas móviles a viviendas permanentes para los nuevos inmigrantes.

El crecimiento económico ha permitio al gobierno invertir más en la sociedad y en la infraestructura -- las inversiones en carreteras, vivienda y energía fueron triplicadas. El presupuesto para la educación creció en un 72%, llegando a alcanzar por primera vez en la historia del estado el mismo nivel de gastos en shékels que el presupuesto de defensa. En términos relativos, estamos invirtiendo mucho más en la educación que cualquier otro país en el mundo.

La inmigración a Israel es nuestro ideal nacional; ha sido el tema de nuestras plegarias y el centro de nuestra política. Según pronósticos, para fines de este siglo llegarán unos 300.000 inmigrantes más, y en la próxima década la inmigración llegará a un millón de personas. Consideramos el esfuerzo para absorver inmigrantes como nuestro reto principal. El hecho de que casi no hay desempleo entre los inmigrantes es un logro de proporciones inmensas. Hoy en día, Israel es el único país en el mundo que está absorviendo inmigrantes y no tiene concentraciones de inmigrantes desempleados o concentraciones de desamparados en las calles. Sin embargo, no todos los inmigrantes han encontrado empleo en sus profesiones y algunos de ellos tampoco han encontrado viviendas apropiadas. El gobierno de nuevo se compromete a solucionar estos problemas. En general, sin embargo, expresamos nuestra apreciación por la maravillosa inmigración que ha venido de Rusia y la Comunidad de Estados Independientes. Ellos han traido consigo una gran riqueza en conocimientos y educación y el deseo de integrarse en la sociedad, aprender hebreo y amoldarse a este país para poder retribuir más rápidamente con sus contribuciones. Esta sensación también acompañó a la inmigración especial proveniente de las lejanas colinas de Etiopía, donde a pesar del prolongado aislamiento, que fue casi total, mantuvieron su identidad histórica y su singularidad nacional y cultural.

Debemos dedicarnos a los inmigrantes, no sólo a la inmigración -- debemos llegar a comprender el drama humano de cada uno de ellos, y no sólo considerar a los inmigrantes únicamente en relación al resultado cuantitativo. Mi más grande esperanza es que Israel no sólo será la respuesta a las dificultades del pueblo judío, sino también un imán que atraiga a sus hijos de todos los rincones del mundo.

El gobierno se dedicará a los problemas particulares de los ciudadanos árabes, drusos, beduinos y circasianos. La población de Israel se está acercando a los seis millones, de los cuales una sexta parte -- casi un millón -- son árabes, drusos, beduinos y circasianos.

Por casi 50 años, nosotros -- los judíos y los árabes que viviemos en el Estado de Israel -- hemos demostrado que es posible coexistir con respeto mutuo, incluso cuando reinaba el odio en las fronteras con nuestros países vecinos. Las relaciones entre árabes y judíos en Israel también pueden servir como un modelo para las relaciones con otros pueblos árabes.

Miembros de la Kneset,

En los últimos tres años hemos tomado medidas sin precedentes para superar las diferencias y disparidades existentes desde hace mucho en el sector árabe. Las subvenciones por cada niño nacido fueron igualadas, las asignaciones para las autoridades locales fueron incrementadas, se han dado tierras para la agricultura, nuevas aulas escolares fueron construidas, y la integración de los profesionales árabes en los entes gubernamentales ha comenzado, incluyendo el nombramiento del primer embajador árabe por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Estos son sólo comienzos que deben continuar y reforzarse. Así como nuestra región necesita una paz genuina, también el país requiere igualdad real. Nos dedicaremos de lleno a estos dos temas.

Ante los ojos del gobierno estará nuestra generación joven -- una generación que está preparada para defender su vida, y una generación que aspira a la

paz. La luz de las velas que encendieron en los días del duelo fue una luz judía. También fue una luz a los no judíos. Nosotros, la generación mayor, haremos todo lo que esté en nuestro poder para garantizar la paz plena para las próximas generaciones. Somos nosotros los que debemos enfrentar los dilemas y superar las dificultades, para que la próxima generación pueda construir una sociedad libre, justa, próspera, civilizada y democrática que continúe la heredad de nuestros padres en el mundo futuro.

Nuestro principal bien es la gente. Israel será cada vez más un país que viva de su ciencia y tecnología, y por lo tanto su inversión más importante fue y sigue siendo la inversión en su potencial humano.

En la ceremonia memorial para los que cayeron en la guerra civil que dividió a la nación estadounidense hace más de 130 años, el presidente Lincoln pronunció palabras que se grabaron en el corazón de cada persona libre y amante de la justicia:

"Somos nosotros, los que quedamos con vida, quienes debemos dedicarnos a completar el trabajo inconcluso que defendieron con tanta nobleza los combatientes. Hemos de entregarnos a la gran tarea de de tomar como ejemplo de estos honorables muertos su devoción a la causa, por la que pagaron el mayor precio de la devoción -- y tomar la resolución de que sus muertes no serán en vano -- para que esta nación, con la ayuda de Dios, pueda nacer de nuevo a la libertad; y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparezca de la faz de la tierra."

El presidente Lincoln fue asesinado antes que pudiera completar la misión que se había propuesto. La misma tragedia, el asesinato de un jefe de gobierno antes de que pudiera completar su misión, también nos ha azotado con la muerte de Itzjak Rabín.

Nosotros completaremos su misión. Obraremos para que Israel vea un "renacimiento" de la libertad civil, con dignidad humana, seguridad nacional y una paz genuina.

Este debe ser un compromiso del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

En su discurso a la Kneset luego de la firma del Acuerdo de Oslo, Itzjak terminó diciendo: "exhorto a los miembros de esta cámara a que nos permitan aprovechar esta gran oportunidad", y citó una línea de la Canción de la Paz: "Dejad que salga el sol".

Poco antes de su asesinato, cantamos juntos la Canción de la Paz, la canción final de su vida, la canción que sigue estando a la cabeza de nuestra agenda.

Dejaremos que brille la mañana.

Sr. Presidente de la Kneset,

Hemos puesto sobre la mesa de la Kneset los lineamientos del nuevo gobierno y todos los documentos relacionados con su formación, incluyendo los acuerdos de coalición. Según el Artículo 15 de la Ley Básica: El Gobierno, es un honor para mi presentar ante la Kneset el gobierno que he formado, conforme a la tarea a mi encomendada por el Presidente de Israel. Pido a la Kneset que exprese su confianza en este nuevo gobierno, a saber:

Shimon Peres - Primer Ministro y Ministro de Defensa
Shulamit Aloni - Ministro de Comunicaciones y Ministro de Ciencias y Artes
Yosi Beilin - Ministro; él será ministro en la Oficina del Primer Ministro
Biniamín Ben Eliezer - Ministro de Construcción y Vivienda
Uzi Baram - Ministro de Turismo
Ehud Barak - Ministro de Relaciones Exteriores
Mija Harish - Ministro de Industria y Comercio
David Libaí - Ministro de Justicia
Ora Namir - Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales
Efraim Sné - Ministro de Salud
Rabino Yehuda Amital - Ministro
Yair Tsabán - Ministro de Absorción de Inmigrantes
Yaacov Tsur - Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural
Israel Keisar - Ministro de Transporte
Amnon Rubisntein - Ministro de Educación, Cultura y Deportes
Haim Ramón - Ministro del Interior
Gonén Seguev - Ministro de Energía e Infraestructura
Abraham Shohat - Ministro de Finanzas
Moshé Shahal - Ministro de Seguridad Pública
Shimon Shitrit - Ministro de Asuntos Religiosos
Yosi Sarid - Ministro del Medio Ambiente

Gracias.

 
 
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