Sr. presidente del Estado,
Sr. presidente de la Kneset
Miembros de la Kneset,
Honorables invitados,
Hoy no es como otros días en que se formaron gobiernos de Israel. La
inauguración de un nuevo gobierno es usualmente una ocasión
festiva para nuestra democracia, pero no esta vez. Hoy, el retrato del
primer ministro y ministro de Defensa esta colgado en la pared de fondo. El
primer ministro que fue asesinado ante nuestros ojos en la plaza municipal,
por causa de la convicción que había acogido en su
corazón. El mundo perdió un gran estadista; la nación,
su comandante; la juventud, un modelo; y yo, un amigo.
Este asesinato criminal sólo ha fortalecido nuestra convicción
en la justicia inherente en nuestro camino y la necesidad de continuar,
incluso con más vigor. Con este reconocimiento y la conciencia de que
debemos continuar con la tarea de establecer la paz a plenitud -- como
Itzjak había esperado -- heme aquí en este podio pidiendo
vuestro voto de confianza en el gobierno, que he formado conforme a la ley,
luego de que el presidente me encomendara esta misión.
Mi corazón reza en silencio por el pueblo, por el país, por la
paz dentro y fuera de sus fronteras.
Desde aquella tarde en la Plaza Itzjak Rabín, el país ha
estado envuelto de una sensación de dolor, viviendo en una
atmósfera de crisis. Las balas asesinas no sólo tenían
como blanco el corazón de Itzjak Rabín: también
apuntaron al corazón de la democracia israelí. Las balas
fueron disparadas contra la persona que conducía el pueblo a la paz,
con la intención de asesinar el proceso de paz mismo. Este fue un
intento de socavar la democracia, sus instituciones y sus decisiones. Este
intento ha de fracasar. Las balas asesinas dieron fin a la maravillosa vida
de Itzjak Rabín, pero no podrán destruir el proceso
democrático ni el proceso de paz.
La gran mayoría del público demostró su madurez y
responsabilidad. Muchos fueron los que expresaron su remordimiento por haber
permanecido en silencio frente a las amenazas verbales. Los jóvenes,
especialmente, demostraron que hay una nueva generación, llena de
emoción y convicción. Ellos encendieron velas memoriales e
iluminaron la esperanza de nuestros corazones. Susurrando plegarias y
canciones por nuestro país, consiguieron unir al pueblo y mostrar con
claridad el camino de sus aspiraciones. Por primera vez, las generaciones
mayores sienten que tienen algo que aprender de los jóvenes.
El espantoso asesinato del primer ministro obliga al sistema político
israelí a tomar medidas concretas para limar los dientes de la
polaridad existente en el pueblo de Israel, fomentar la unidad y la
reconciliación e impedir actos de violencia. En este respecto,
permítame, Sr. presidente, agradecer a los 112 miembros de la Kneset,
incluyendo a una gran parte de las facciones en la oposición, que
recomendaron al presidente, a pesar de los serios desacuerdos existentes
entre nosotros, que encomiende la tarea de formar el gobierno a un
representante del partido del que provino el premier asesinado. Esta fue una
clara declaración de que en una democracia el gobierno no puede ser
cambiado por medio del asesinato. Esto demuestra que incluso en la ausencia
de unanimidad es posible mantener la unidad. También demuestra que,
más allá del debate político (que es el sustento de la
democracia), existe un común denominador moral, la prohibición
antigua que ha llegado a nosotros desde los tiempos del Monte Sinaí:
"No Matarás". No matarás judíos, ni matarás
árabes. No asesinarás rivales, ni opositores. No
tomarás la vida de ningún ser humano, puesto que éste
fue creado a imagen de Dios.
En vista de esta experiencia, exhorto a los miembros de esta cámara,
tanto en el gobierno como en la oposición, a que continúen con
esta actitud responsable. Invito a la oposición y sus líderes
a que discutan las medidas que habrán de tomar para arrancar de raiz
los intentos de lograr resultados políticos por medios violentos, ya
se trate de violencia física o verbal. No podemos permitir que los
asesinos logren su propósito. No dejaremos que la democracia sea
aplastada. Una democracia, por naturaleza, debe respetar la libertad de
expresión y las decisiones de la mayoría, así como
ésta última debe respetar los derechos de la minoría,
incluyendo el derecho de utilizar medios legítimos para producir
cambios, incluso cuando la mayoría no esté de acuerdo con esos
cambios. De igual manera, la minoría debe respetar las decisiones de
la mayoría, cualquier mayoría, aunque no esté conforme
con su tamaño o composición.
La batalla contra los extremistas violentos -- el enfrentamiento con los que
desean destruir la democracia -- deberá ser un esfuerzo conjunto de
todos los partidos en esta cámara. La primera obligación de
cada uno de nosotros es defender la existencia misma de la democracia en
Israel. Después de todo, la democracia nos ha permitido enfrentar
dificultades, combatir conflagraciones y guerras, a pesar de las diferencias
de opinión entre nosotros. La democracia nos ha permitido enfrentar
peligros externos, incluso en tiempos de desacuerdos internos. Ahora nuestra
democracia enfrenta un asesinato político y amenazas desde adentro.
Debemos defenderla, protegerla, y fortalecerla juntos. No tomemos la
democracia por sentada. Debemos fortalecer la educación
democrática, explicar sus valores e impartirlos en todos los sectores
públicos. Debemos garantizar a nuestros jóvenes que Israel
seguirá siendo un país de funcionalmiento normal, una
fortaleza de la democracia en el Medio Oriente, que defiende la dignidad
humana y la santidad de la vida. Debemos educar al pueblo para que ame a su
prójimo, su pueblo, su tierra y su libertad.
Esta labor, en gran medida, debe ser realizada por nuestra más alta
institución democrática, la Kneset, que es establecida a
través de elecciones libres pero cuya legitimidad moral depende en la
confianza pública. Hago un llamado a los miembros de esta
cámara, a que defiendan las normas del discurso público y
conduzcan las deliberaciones políticas escuchando a sus
interlocutores, con mutuo respeto. No demos lugar al lenguaje abusivo donde
debe reinar la razón. La violencia verbal es también una forma
de violencia, y en ocasiones la permisividad verbal conduce a expresiones
que no debieran permitirse. Volvamos a imponer en la Kneset el honor que
merece y reinstauremos en el pueblo la confianza en ésta, su
más importante institución democrática.
Estamos determinados a no permitir que los criminales dicten la ley del
país. No permitiremos el gobierno por medio de la violencia.
Seguiremos blandiendo la pancarta que llevaba Itzjak Rabín en el
momento de su muerte y que otros izaron con nosotros: "No a la Violencia,
Sí a la Paz".
El gobierno que me honro en presentar ante vosotros se basará en esta
premisa: un gobierno cuyas prioridades sean similares a las que Itzjak
Rabín anunció cuando presentó su gobierno ante la
Kneset hace tres años y cuatro meses. Habrá, por supuesto,
modificaciones según sean dictadas por los tiempos y los eventos.
Este gobierno aspirará a ser un gobierno de todo el pueblo, aunque
con una política clara. El gobierno trabajará en pos de metas
a largo plazo y no sólo se preocupará de las necesidades
inmediatas. Hay muchos logros pasados por los cuales estamos orgullosos y
todo aquel que mire el período que ha pasado desde que Itzjak
Rabín formó su gobierno verá que tanto él como
nosotros hemos cumplido con nuestras promesas.
Esto se puede ver en las vías de transporte, en los intercambios de
cada carretera en Israel, los cruces, calles y rutas, que son testimonios
vivientes del cambio de prioridades. Se puede ver en la disminución
del desempleo, el control de la inflación, el crecimiento de la
economía, la absorción de inmigrantes, el nivel de la
educación y el progreso general, tanto económico como social y
político.
Todo esto, señor presidente, no se habría logrado de no ser
por otra
promesa cumplida -- la reanudación del proceso de paz.
El tratado de paz con Jordania; los acuerdos interinos con los palestinos,
la construcción de la paz económica junto con la paz
política, cuyas bases fueron establecidas en Casablanca y
Ammán; nuestra búsqueda de paz con Siria y Líbano --
todo esto ha abierto un nuevo mundo ante nuestros ojos, casi el mundo
entero. Ya no podremos decir que "todo el mundo está en contra
nuestra". Al contrario, ya podemos decir que "todo el mundo está con
nosotros" -- según pudimos ver cuando llegaron distinguidas
delegaciones de todos los rincones del mundo para rendir sus últimos
respetos al primer ministro, el conductor del proceso de paz. Esto tuvo
lugar en Jerusalem, la Jerusalem unida, la capital de Israel que seguiremos
construyendo. Jerusalem, en la que no permitiremos actividades
políticas que puedan menoscavar su status como capital exclusiva del
Estado de Israel.
El gobierno de Rabín consiguió magníficos logros. No
permitiremos que otras personas traten de opacarlos, ni nos dorimiremos en
nuestros laureles. Hemos de mirar hacia el futuro, como una
obligación que tenemos con las generaciones jóvenes. Su futuro
y bienestar es la principal preocupación del gobierno que estamos
presentando hoy.
Los lineamientos del gobierno han sido presentados a la Kneset. De
éstos se entiende que su primera misión será continuar
fortaleciendo la seguridad y promoviendo la paz. La capacidad defensiva de
Israel será mantenida; no se reducirá ni debilitará.
Al mismo tiempo, es nuestra obligación completar la apertura de la
brecha de la paz, que mejorará la seguridad. Nuestro principal
objetivo será lograr, si es posible antes del final de este siglo,
una paz comprehensiva en el Medio Oriente. Crear un Medio Oriente sin
violencia, sin derramamientos de sangre, sin terrorismo, sin guerras y sin
los factores que conducen a todos estos males: la pobreza, la ignorancia, el
atraso y los prejuicios.
Tomaremos acciones para remover los conflictos y las amenazas, para
rejuvenecer esta antigua región con la ayuda de sus legados
espirituales y adoptando modernas teorías sobre econmía y
gobierno efectivo.
Con este fin, profundizaremos la cooperación con Egipto; seguiremos
construyendo una paz plena con Jordania; implementaremos el acuerdo interino
con los palestinos y apoyaremos sus elecciones democráticas. Estamos
dispuestos a reanudar las negociaciones con Siria y Líbano.
Trabajaremos con Estados Unidos a través de un profundo
entendimiento, con la participación de Europa y Japón.
Deseo decir al presidente sirio, Hafez al-Assad, que ya no tiene
lógica la guerra entre nosotros. Las diferencias de opinión
que quedan podrán resolverse a través de negociaciones basadas
en el respeto mutuo. Qusiera proponer al presidente de Siria, que hagamos lo
máximo para poner fin a la era de las guerras en el Medio Oriente y
aclarar que la paz entre Siria e Israel puede crear la oportunidad
histórica de lograr la paz comprehensiva en toda la región.
Las negociaciones con Siria pueden adquirir un carácter de paz
regional comprehensiva, y en cada esfera -- política,
estratégica y económica. La resolución del conflicto
entre nosotros puede producir tremendos beneficios y beneficiar a todos los
pueblos de la región.
La paz puede crear un nuevo nivel de vida para los pueblos de la
región, y un nuevo nivel de vida es la mejor garantía de una
paz estable. La paz política significa el final de las guerras. La
paz económica es el comienzo del crecimiento.
En cuanto a nosotros, aprendí de mi maestro y mentor, David Ben
Gurión, que ser "una luz para los gentiles" es una visión
judía que debe constituir la estrategia israelí.
Miembros de la Kneset,
El gobierno que estamos presentando hoy trabajará para lograr la
armonía doméstica en Israel. No construiremos nada en base a
la coerción política, ni nos dejaremos influenciar por la
violencia. En vez de incitaciones, ofreceremos el diálogo. En vez de
amenazas, el respeto a otras opiniones. Dejaremos que toda la gente viva de
acuerdo con su fe, y no nos dedicaremos a la coerción religiosa o
anti-religiosa.
La aspiración de preservar la paz interna es un viejo deseo del
pueblo judío. El odio injustificado siempre ha invitado a la
destrucción. La tolerancia siempre fue un solaz. Como dijera el Rav
Kook: "y si nos destruyen, y el mundo es destruido con nosotros, a causa del
odio sin sentido -- seremos de nuevo reconstruidos, y el mundo con nosotros,
con amor ilimitado". Por nuestra parte, continuaremos el diálogo con
todos los partidos políticos y todos los segmentos de la sociedad --
religiosos y no religiosos -- a fin de encontrar maneras de tender puentes y
fomentar la comprensión en la sociedad israelí. Hemos de
mantener el status quo en cuestiones de religión y estado.
Aunque hayamos logrado un acuerdo con la Autoridad Palestina, no tenemos
intenciones de ignorar los problemas de los colonos en los territorios luego
del acuerdo. No evadiremos nuestra responsabilidad por su seguridad, ni
restaremos importancia a sus necesidades. Y, sin violar los acuerdos, vamos
a hablar con ellos para resolver los verdareros problemas que han surgido, o
han de surgir, debido a los cambios en el terreno.
La política de la seguridad y la paz hace más pesada la carga
de las FDI, la Policía de Israel y los servicios de seguridad.
Gracias a ellos hemos podido lograr la paz, paz desde una posición
fuerte, paz que incrementará la seguridad. Les permitiremos llevar a
cabo estas nuevas misiones, y garantizaremos la preservación de la
capabilidad de disuación de las FDI contra cualquier amenaza externa.
Continuaremos construyendo nuestra fuerza militar bajo estas nuevas
circunstancias y mantendremos la ventaja cualitativa de las FDI, su
capabilidad y disposición. Las FDI y otras fuerzas de seguridad
seguirán siendo responsables por la paz en las fronteras del
país y combatirán el terrorismo con todas sus fuerzas. El
"establishment" de defensa seguirá desarrollando armamentos
sofisticados a fin de preservar la ventaja cualitativa de Israel.
Desde este podio deseo agradecer a todos los miembros de nuestras fuerzas de
seguridad -- que vigilan nuestra paz, día y noche, por tierra, mar y
aire. Deseo expresar mi apreciación por los miembros de los Servicios
Generales de Seguridad y la policía, que combaten sin cesar el
terrorismo asesino y mantienen la seguridad de los residentes del
país. Su contribución, tanto abierta como encubierta, merece
ser elogiada.
Y donde quiera que vayamos, siempre tendremos en mente a los que cayeron en
la batalla, los heridos, las familias en duelo, y por supuesto el destino de
los prisioneros de guerra y los desaparecidos en acción. Debemos ser
merecedores de su sacrificio y sufrimiento.
Miembros de la Kneset,
Nuestra política económica no cambiará
drásticamente -- no hay necesidad de cambiar algo que ha tenido
éxito. Se centrará en el crecimiento continuado, en la
eliminación del desempleo, el control de la inflación, el
aumento del nivel de vida y la reducción de las diferencias sociales,
el incremento de las exportaciones y la reducción del déficit
comercial, la mejora de la habilidad competitiva de la economía
israelí y el otorgamiento de prioridad a la investigación
científica y el desarrollo tecnológico.
Nuestra aspiración es que Israel logre un nivel de ingreso nacional
comparable al de Estados Unidos y Europa, y una tasa de inflación a
la par con la de esos países.
El éxito que hemos heredado en la política económica
requiere la continuación de la estabilidad económica, tanto en
este año como en el futuro. La expansión del proceso de paz
creará nuevas oportunidades económicas. El temor del boicot
árabe se está disipando y las oportunidades para la
inversión están mejorando, especialmente con la
creación de nuevos marcos económicos acordados en Ammán
y Casablanca.
Uno de los frutos del nuevo Medio Oriente es el aumento en el flujo de
turistas en la región en general, y en Israel en particular. En la
primera mitad de este año, se registró un incremento del 17%
en el
turismo de Israel, comparado con el mismo período del año
pasado.
22.000 turistas provinieron de Egipto y 17.000 de Jordania. El turismo es
una industria de la paz, que fomenta un interés en la tranquilidad y
una atmósfera de buena voluntad económica. También
demuestra el gran potencial de las fronteras abiertas. Fomentaremos
diligentemente el desarrollo de empresas de turismo regionales para el
beneficio de todos.
En el ramo de la vivienda, la necesidad de aliviar los problemas de las
parejas jóvenes, los nuevos inmigrantes y las familias grandes
estará en el centro de la atención del gobierno. Debemos hacer
que sea más fácil para ellos comprar apartamentos y pagar las
hipotecas. Completaremos el traspaso de las casas móviles a viviendas
permanentes para los nuevos inmigrantes.
El crecimiento económico ha permitio al gobierno invertir más
en la sociedad y en la infraestructura -- las inversiones en carreteras,
vivienda y energía fueron triplicadas. El presupuesto para la
educación creció en un 72%, llegando a alcanzar por primera
vez en la historia del estado el mismo nivel de gastos en shékels que
el presupuesto de defensa. En términos relativos, estamos invirtiendo
mucho más en la educación que cualquier otro país en el
mundo.
La inmigración a Israel es nuestro ideal nacional; ha sido el tema de
nuestras plegarias y el centro de nuestra política. Según
pronósticos, para fines de este siglo llegarán unos 300.000
inmigrantes más, y en la próxima década la
inmigración llegará a un millón de personas.
Consideramos el esfuerzo para absorver inmigrantes como nuestro reto
principal. El hecho de que casi no hay desempleo entre los inmigrantes es un
logro de proporciones inmensas. Hoy en día, Israel es el único
país en el mundo que está absorviendo inmigrantes y no tiene
concentraciones de inmigrantes desempleados o concentraciones de
desamparados en las calles. Sin embargo, no todos los inmigrantes han
encontrado empleo en sus profesiones y algunos de ellos tampoco han
encontrado viviendas apropiadas. El gobierno de nuevo se compromete a
solucionar estos problemas. En general, sin embargo, expresamos nuestra
apreciación por la maravillosa inmigración que ha venido de
Rusia y la Comunidad de Estados Independientes. Ellos han traido consigo una
gran riqueza en conocimientos y educación y el deseo de integrarse en
la sociedad, aprender hebreo y amoldarse a este país para poder
retribuir más rápidamente con sus contribuciones. Esta
sensación también acompañó a la
inmigración
especial proveniente de las lejanas colinas de Etiopía, donde a pesar
del prolongado aislamiento, que fue casi total, mantuvieron su identidad
histórica y su singularidad nacional y cultural.
Debemos dedicarnos a los inmigrantes, no sólo a la inmigración
-- debemos llegar a comprender el drama humano de cada uno de ellos, y no
sólo considerar a los inmigrantes únicamente en
relación al resultado cuantitativo. Mi más grande esperanza es
que Israel no sólo será la respuesta a las dificultades del
pueblo judío, sino también un imán que atraiga a sus
hijos de todos los rincones del mundo.
El gobierno se dedicará a los problemas particulares de los
ciudadanos árabes, drusos, beduinos y circasianos. La
población de Israel se está acercando a los seis millones, de
los cuales una sexta parte -- casi un millón -- son árabes,
drusos, beduinos y circasianos.
Por casi 50 años, nosotros -- los judíos y los árabes
que
viviemos en el Estado de Israel -- hemos demostrado que es posible coexistir
con respeto mutuo, incluso cuando reinaba el odio en las fronteras con
nuestros países vecinos. Las relaciones entre árabes y
judíos en Israel también pueden servir como un modelo para las
relaciones con otros pueblos árabes.
Miembros de la Kneset,
En los últimos tres años hemos tomado medidas sin precedentes
para
superar las diferencias y disparidades existentes desde hace mucho en el
sector árabe. Las subvenciones por cada niño nacido fueron
igualadas,
las asignaciones para las autoridades locales fueron incrementadas, se han
dado tierras para la agricultura, nuevas aulas escolares fueron construidas,
y la integración de los profesionales árabes en los entes
gubernamentales ha comenzado, incluyendo el nombramiento del primer
embajador árabe por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Estos son
sólo comienzos que deben continuar y reforzarse. Así como
nuestra región necesita una paz genuina, también el
país requiere igualdad real. Nos dedicaremos de lleno a estos dos
temas.
Ante los ojos del gobierno estará nuestra generación joven --
una generación que está preparada para defender su vida, y una
generación que aspira a la
paz. La luz de las velas que
encendieron en los días del duelo fue una luz judía.
También fue una luz a los no judíos. Nosotros, la
generación mayor, haremos todo lo que esté en nuestro poder
para garantizar la paz plena para las próximas generaciones. Somos
nosotros los que debemos enfrentar los dilemas y superar las dificultades,
para que la próxima generación pueda construir una sociedad
libre, justa, próspera, civilizada y democrática que
continúe la heredad de nuestros padres en el mundo futuro.
Nuestro principal bien es la gente. Israel será cada vez más
un país que viva de su ciencia y tecnología, y por lo tanto su
inversión más importante fue y sigue siendo la
inversión en su potencial humano.
En la ceremonia memorial para los que cayeron en la guerra civil que
dividió a la nación estadounidense hace más de 130
años, el presidente Lincoln pronunció palabras que se
grabaron en el
corazón de cada persona libre y amante de la justicia:
"Somos nosotros, los que quedamos con vida, quienes debemos dedicarnos a
completar el trabajo inconcluso que defendieron con tanta nobleza los
combatientes. Hemos de entregarnos a la gran tarea de de tomar como ejemplo
de estos honorables muertos su devoción a la causa, por la que
pagaron el mayor precio de la devoción -- y tomar la
resolución de que sus muertes no serán en vano -- para que
esta nación, con la ayuda de Dios, pueda nacer de nuevo a la
libertad; y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no
desaparezca de la faz de la tierra."
El presidente Lincoln fue asesinado antes que pudiera completar la
misión que se había propuesto. La misma tragedia, el asesinato
de un jefe de gobierno antes de que pudiera completar su misión,
también nos ha azotado con la muerte de Itzjak Rabín.
Nosotros completaremos su misión. Obraremos para que Israel vea un
"renacimiento" de la libertad civil, con dignidad humana, seguridad nacional
y una paz genuina.
Este debe ser un compromiso del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
En su discurso a la Kneset luego de la firma del Acuerdo de Oslo, Itzjak
terminó diciendo: "exhorto a los miembros de esta cámara a que
nos permitan aprovechar esta gran oportunidad", y citó una
línea de la Canción de la Paz: "Dejad que salga el sol".
Poco antes de su asesinato, cantamos juntos la Canción de la Paz, la
canción final de su vida, la canción que sigue estando a la
cabeza de nuestra agenda.
Dejaremos que brille la mañana.
Sr. Presidente de la Kneset,
Hemos puesto sobre la mesa de la Kneset los lineamientos del nuevo gobierno
y todos los documentos relacionados con su formación, incluyendo los
acuerdos de coalición. Según el Artículo 15 de la Ley
Básica: El Gobierno, es un honor para mi presentar ante la Kneset el
gobierno que he formado, conforme a la tarea a mi encomendada por el
Presidente de Israel. Pido a la Kneset que exprese su confianza en este
nuevo gobierno, a saber:
Shimon Peres - Primer Ministro y Ministro de Defensa
Shulamit Aloni - Ministro de Comunicaciones y Ministro de Ciencias y
Artes
Yosi Beilin - Ministro; él será ministro en la Oficina del
Primer Ministro
Biniamín Ben Eliezer - Ministro de Construcción y Vivienda
Uzi Baram - Ministro de Turismo
Ehud Barak - Ministro de Relaciones Exteriores
Mija Harish - Ministro de Industria y Comercio
David Libaí - Ministro de Justicia
Ora Namir - Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales
Efraim Sné - Ministro de Salud
Rabino Yehuda Amital - Ministro
Yair Tsabán - Ministro de Absorción de Inmigrantes
Yaacov Tsur - Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural
Israel Keisar - Ministro de Transporte
Amnon Rubisntein - Ministro de Educación, Cultura y Deportes
Haim Ramón - Ministro del Interior
Gonén Seguev - Ministro de Energía e Infraestructura
Abraham Shohat - Ministro de Finanzas
Moshé Shahal - Ministro de Seguridad Pública
Shimon Shitrit - Ministro de Asuntos Religiosos
Yosi Sarid - Ministro del Medio Ambiente
Gracias.