Sr. Presidente,
Quisiera comenzar felicitándolo por su unánime
elección como presidente de la 51a. Asamblea General de las Naciones
Unidas y desearle muchos éxitos. También quisiera agradecer a
su predecesor, Diego Freitas do Amaral, de Portugal, por la sobresaliente
manera en que ha desempeñado sus deberes.
Un Nuevo Gobierno
De acuerdo a la tradición democrática de Israel, las
recientes elecciones en Israel llevaron a un nuevo gobierno al poder. Parte
de la comunidad internacional consideró impertinente esta
elección del pueblo israelí, sugiriendo que obraría en
contra de la paz regional.
Contra este prejuicio quisiera declarar hoy ante Uds. lo siguiente: el
pueblo de Israel está unido en su búsqueda de la paz. No
existe distinción en nuestro país entre pacifistas y
denegadores. Los israelíes, tanto de derecha como de izquierda, a
pesar de sus puntos de vista opuestos, convergen en la búsqueda de
la paz.
Quisiera recordar la historia reciente de la paz
árabe-israelí, a fin de aclarar cualquier ambiguedad respecto
a las acciones que Israel ha tomado para impulsar la paz, y demostrar que
la nueva mayoría en Israel no debe ser descalificada en los
esfuerzos de lograr la paz.
El principio fundamental de la coexistencia de israelíes y
árabes yace en la paz entre Israel y Egipto. La Conferencia de
Madrid, a la que tuve el honor de contribuir, también lleva el sello
especial de los pioneros de la paz, de quienes la nueva mayoría en
Israel es heredera directa.
El firme compromiso del gobierno de Netaniahu de honrar los Acuerdos de
Oslo está estrechamente vinculado también con el proceso de
paz con nuestros vecinos cercanos, Egipto y Jordania. Sin embargo, todo lo
dicho y hecho por el gobierno ha sido minimizado y representado de manera
negativa.
Hemos sido objeto del sarcasmo y se le ha restado importancia a las
reuniones llevadas a cabo por el primer ministro, el ministro de Defensa y
yo mismo, con el presidente de la Autoridad Palestina. Estas reuniones
trataron sobre la sustancia y el contenido de la paz, poniendo a
disposición los medios necesarios para lograr la paz, reiterando los
Acuerdos de Oslo y extendiendo el reconocimiento mutuo israelo-palestino a
nuevas secciones de la sociedad y la política de Israel.
Es el deseo de Israel lograr la paz de acuerdo a los lineamientos fijados
por el nuevo gobierno.
La Búsqueda de la Paz
El gobierno de Israel, en su camino a la paz, se guía por un
número de principios que quisiera ahora expandir:
- La seguridad no es una obsesión ni una fe ciega. Nuestra
existencia depende de ella, en una región en que aún reinan
las amenazas y la inestabilidad. La seguridad debe ser la piedra angular
del edificio de la paz. No puede, bajo ninguna circunstancia, ser mantenida
como rehén en un proceso donde el terrorismo, la violencia y el
conflicto armado aún no han dicho su última palabra.
- La lucha contra el terrorismo, su infraestructura, sus fuentes
financieras, no es una lucha que debamos enfrentar solos. Hacemos un
llamado a la Organización de las Naciones Unidas a que busque sin
descanso la cooperación activa contra el terrorismo y promueva
inequívocamente su condenación.
- Las negociaciones, a través de las energías creativas que
generan, nos permiten contener estos peligros. Es imperativo mantener libre
de violencia el proceso de paz israelo-palestino.
Acabo de volver de la reunión de Washington, llevada a cabo a
iniciativa del presidente Clinton. En nombre del gobierno y el pueblo de
Israel quisiera agradecer, desde este podio, al presidente y al secretario
de Estado de los Estados Unidos de América, por su ejemplar
contribución a la paz al reunir a las partes y por su profundo
compromiso de salvaguardar el proceso de paz. El papel que
desempeñan los Estados Unidos, así como su
contribución, son únicos.
Este domingo, las delegaciones de Israel y los palestinos se
reunirán para realizar conversaciones continuas a fin de resolver
las diferencias entre las partes e implementar los acuerdos. Reconocemos
que es grande nuestra responsabilidad hacia nuestro pueblo y hacia la
región entera. Reconocemos que todos debemos dar muestras de buena
fe y comprensión mutua a fin de lograr nuestra misión, y
trasmitir el mensaje de que se pueden lograr la paz estable y la seguridad
duradera.
La reunión de Washington volvió a confirmar los principios
básicos y los lineamientos para la continuación de las
negociaciones. Me adhiero totalmente a la declaración del presidente
Clinton, que forma la base de nuestra sociedad para la paz: negociaciones
directas en una atmósfera constructiva (esta es la clave para
resolver las diferencias), un futuro libre de violencia y la
denunciación del uso de la fuerza como medio para resolver los
conflictos.
En nuestras manos está la elección.
Optaremos por la cooperación, el progreso, la paz verdadera y la
seguridad, o volveremos a los días sombríos del conflicto, la
confrontación y la violencia, dando fin a toda esperanza?
Israel, por su parte, ha elegido la esperanza.
Otro principio fundamental en nuestra búsqueda de la paz es la
voluntad y la capacidad de las partes de lograr progresos concretos.
La cooperación regional y el desarrollo económico son
factores cruciales para garantizar la paz y la estabilidad.
Pueden estar seguros que Israel no sueña con la hegemonía
económica, sino que desea compartir, en calidad de socio pleno, en
la creación de la cooperación regional. Esta
cooperación es una expresión básica de la
normalización.
La normalización es el producto natural de la solución de los
conflictos; es la esencia misma de la paz. La paz y la normalización
son una e indivisibles. En consecuencia, si hemos de seguir la
lógica de la paz y el diálogo, no podemos tomar el riesgo de
que la normalización sea tomada como rehén.
Israel no encubre su convicción de que la normalización de
sus relaciones con el mundo árabe debe ser plenamente implementada.
Algunos de nuestros vecinos todavía consideran a Israel como un
cuerpo extraño en la región, tanto política como
económica, intelectual y espiritualmente. La normalización
debe borrar para siempre los residuos de esta ideología negativa. La
normalización es el cemento indispensable para mantener en pie el
edificio de la paz.
El Camino a la Paz
Uno de nuestros objetivos inmediatos es la reanudación de las
negociaciones con Siria en base a los principios de Madrid, donde se dio
comienzo al diálogo entre los dos países.
Reconocemos plenamente el papel importante que Siria puede
desempeñar en la creación de una paz duradera en nuestra
región. Desde este podio, hago un llamado al presidente Assad a que
reanude las negociaciones.
En cuanto al Líbano, permítanme decir en los más
claros términos: no reclamamos territorios en el Líbano.
Apoyamos plenamente su soberanía. El Líbano puede ser un
campo fecundo para la restauración de la confianza y la
construcción de la paz.
Consideramos a Egipto y al presidente Husni Mubarak como nuestros
socios
en la paz futura. Ellos son autores y actores, que siempre han bregado por
la reconciliación en todas las etapas del proceso de paz.
Desde la firma de nuestro tratado de paz, Jordania también ha
desempeñado un papel central en el proceso de paz, como lo
ejemplifica la importante contribución del rey Hussein al
éxito de la reunión de Washington llevada a cabo ayer.
En el largo camino hacia la paz, el país de Marruecos, donde se
formó mi identidad, siempre ha caminado e iluminado el camino de la
reconciliación árabe-israelí. La visión
expuesta por Su Majestad el rey Hassan II ha dejado su huella en todo el
diálogo árabe-israelí. El rey de Marruecos sin duda
continuará desempeñando su papel esencial, alentando la paz
con la notoria inspiración de su solidaridad.
Quisiera rendir tributo también al apoyo activo de Túnez,
Omán y Qatar, y más recientemente, Mauritania, que han tomado
pasos tangibles hacia la paz.
El proceso de paz se ha beneficiado del considerable apoyo de los
co-promotores, Estados Unidos y Rusia, y de la contribución activa y
positiva de la Unión Europea, de Noruega y de poderes como
Japón y Canadá.
De nuevo, desde este gran podio, quisiera reafirmar el irreversible
compromiso de Israel y su determinación de seguir el camino de la
paz.
El Medio Oriente - Cooperación Regional
En los albores de la historia nuestra región fue un punto de
encuentro de civilizaciones y culturas diferentes, una vibrante fuente de
progreso para toda la humanidad. En el cruce de continentes y
países, el Medio Oriente debe descubrir de nuevo en tiempos de paz
el espíritu de este lugar y la riqueza de sus edificantes
civilizaciones. Judíos y árabes, con su conocimiento y
sabiduría, deben regenerar su vocación de promotores de la
vida y la humanidad.
Por medio de sus programas de cooperación internacional, Israel
comparte con países de Africa hasta Asia, de América Latina
hasta China, sus logros y recursos en los campos de la agricultura, salud,
ciencia y otras áreas. Estos proyectos son modelos de
cooperación que contribuyen al desarrollo, en base a los logros que
ya han sido alcanzados en la región.
Tenemos la esperanza de que llegará el día en que se
establezca un marco de seguridad regional que permita una respuesta
cooperativa multilateral a todos los problemas de seguridad del Medio
Oriente. Las ventajas del enfoque regional -- que se basa en las
negociaciones directas entre todos los estados de la región, como
medida para infundir confianza en la primera etapa, para luego poner en
efecto mecanismos de control de armas y desarme -- superan el enfoque
global que no puede proporcionar una respuesta a los singulares problemas
de seguridad en general y de Israel en particular. Por esta razón,
Israel recibió con beneplácito el establecimiento del grupo
de trabajo sobre control de armas y seguridad regional (CASR) como parte de
las conversaciones multilaterales. Esperamos que en el futuro este marco
incluya a todos los estados del Medio Oriente.
En este enfoque del proceso, Israel se guía por la necesidad de
fijar objetivos ambiciosos, a los que se debe aspirar de manera
pragmática y realista. Luego de que sean establecidas las relaciones
pacíficas y la reconciliación entre todos los estados de la
región, Israel se esforzará por establecer en el Medio
Oriente una zona libre de armas químicas, biológicas y
nucleares, así como misiles balísticos, en base a la
verificación mutua y efectiva.
Las negociaciones para establecer esa zona comenzarán luego de la
firma de acuerdos de paz bilaterales entre Israel y todos los estados de la
región.
Hasta que llegue ese momento, Israel se esforzará para implementar,
como primer paso, medidas que infundan confianza e incrementen la apertura
y la transparencia, contribuyendo significativamente a mitigar las
tensiones e impedir el conflicto armado.
A pesar de nuestra clara preferencia por acuerdos regionales que intenten
proporcionar una respuesta a los problemas de seguridad en nuestra
región, Israel cree que la seguridad regional, el control de
armamentos y los acuerdos de desarme deben ser complementados -- cuando sea
apropiado -- con acuerdos internacionales. De acuerdo con esto, Israel
firmó la Convención sobre Armas Convencionales, adoptó
una moratoria a la exportación de minas terrestres anti-blindados, y
recientemente firmó el Tratado de Prohibición Comprehensiva
de Pruebas Nucleares (CTBT).
Al adoptar estas medidas, Israel ha demostrado su disposición a
involucrarse -- cuando sea apropiado -- en los esfuerzos de la comunidad
internacional de impedir la diseminación de armas convencionales y
no convencionales.
Israel - Un Miembro de la Familia de las Naciones
Israel desea intensamente convertirse en miembro pleno y activo de la
familia de las naciones, representada en esta organización. Como
miembros de un pueblo que ha sufrido en este siglo los horrores del
Holocausto, no podemos sino compartir la gran esperanza de la carta
constitucional de las Naciones Unidas de un futuro mejor para toda la
humanidad.
Compartimos un amplio denominador común con muchos miembros de esta
organización: en nuestra lucha por la independencia y la
soberanía, y luego en nuestros esfuerzos por el desarrollo
económico y el progreso social. Notamos con pesar y profunda
decepción que la cuestión de nuestra membresía en una
agrupación regional no se ha resuelto. El hecho de que no hemos sido
admitidos en una agrupación grográfica niega a Israel el
derecho, otorgado a todos los miembros de las Naciones Unidas, de
desempeñar un papel equitativo en las actividades de la
organización, e infringe el principio de la igualdad entre estados
soberanos, según fue expuesto en la carta consitucional de las
Naciones Unidas. Espero que esta injusticia sea remediada y que Israel
pueda actuar en esta organización como todos los demás
estados miembros.
Con respecto al Medio Oriente, el papel de las Naciones Unidas e,
igualmente, en la comunidad internacional, debe seguir proveyendo ayuda a
la solución de conflictos y la búsqueda de soluciones, al
tiempo que garantiza el principio de la negociación directa entre
las partes.
Quisiera expresar nuestro llamado a que este principio sea respetado y
preferido sobre cualquier tentación de internacionalizar el
conflicto árabe-israelí.
Jerusalem - Ciudad de la Paz
Quisiera concluir con el tema de Jerusalem, cuyo nombre evoca tantas
plegarias por la paz.
Jerusalem es la cuna de las tres grandes religiones monoteistas.
Reafirmamos este status diariamente, respetando y garantizando la plena
libertad de culto y expresión espiritual para todos los creyentes.
Esta es una realidad religiosa compartida plenamente con todos y a la que
Israel ha hecho una profunda contribución.
Jerusalem, el horizonte de nuestros sueños y plegarias, fue a lo
largo de nuestro exilio y dispersión la cúspide de nuestro
ser colectivo.
Capital de Israel, tanto en tiempos antiguos como modernos, Jerusalem nunca
ha sido la capital de ningún otro país.
Rara vez, o acaso nunca, se le ha negado a un país soberano el
derecho de determinar libremente su capital. Israel, el pueblo de la paz
que recobró su soberanía luego de dos mil años de
exilio, ha regresado a la ciudad de la paz, Jerusalem.
Gracias.