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David Levy- Discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas

3 oct 1996
 
  David Levy: Discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas

3 de octubre de 1996

Sr. Presidente,

Quisiera comenzar felicitándolo por su unánime elección como presidente de la 51a. Asamblea General de las Naciones Unidas y desearle muchos éxitos. También quisiera agradecer a su predecesor, Diego Freitas do Amaral, de Portugal, por la sobresaliente manera en que ha desempeñado sus deberes.

Un Nuevo Gobierno

De acuerdo a la tradición democrática de Israel, las recientes elecciones en Israel llevaron a un nuevo gobierno al poder. Parte de la comunidad internacional consideró impertinente esta elección del pueblo israelí, sugiriendo que obraría en contra de la paz regional.

Contra este prejuicio quisiera declarar hoy ante Uds. lo siguiente: el pueblo de Israel está unido en su búsqueda de la paz. No existe distinción en nuestro país entre pacifistas y denegadores. Los israelíes, tanto de derecha como de izquierda, a pesar de sus puntos de vista opuestos, convergen en la búsqueda de la paz.

Quisiera recordar la historia reciente de la paz árabe-israelí, a fin de aclarar cualquier ambiguedad respecto a las acciones que Israel ha tomado para impulsar la paz, y demostrar que la nueva mayoría en Israel no debe ser descalificada en los esfuerzos de lograr la paz.

El principio fundamental de la coexistencia de israelíes y árabes yace en la paz entre Israel y Egipto. La Conferencia de Madrid, a la que tuve el honor de contribuir, también lleva el sello especial de los pioneros de la paz, de quienes la nueva mayoría en Israel es heredera directa.

El firme compromiso del gobierno de Netaniahu de honrar los Acuerdos de Oslo está estrechamente vinculado también con el proceso de paz con nuestros vecinos cercanos, Egipto y Jordania. Sin embargo, todo lo dicho y hecho por el gobierno ha sido minimizado y representado de manera negativa.

Hemos sido objeto del sarcasmo y se le ha restado importancia a las reuniones llevadas a cabo por el primer ministro, el ministro de Defensa y yo mismo, con el presidente de la Autoridad Palestina. Estas reuniones trataron sobre la sustancia y el contenido de la paz, poniendo a disposición los medios necesarios para lograr la paz, reiterando los Acuerdos de Oslo y extendiendo el reconocimiento mutuo israelo-palestino a nuevas secciones de la sociedad y la política de Israel.

Es el deseo de Israel lograr la paz de acuerdo a los lineamientos fijados por el nuevo gobierno.

La Búsqueda de la Paz

El gobierno de Israel, en su camino a la paz, se guía por un número de principios que quisiera ahora expandir:


  • La seguridad no es una obsesión ni una fe ciega. Nuestra existencia depende de ella, en una región en que aún reinan las amenazas y la inestabilidad. La seguridad debe ser la piedra angular del edificio de la paz. No puede, bajo ninguna circunstancia, ser mantenida como rehén en un proceso donde el terrorismo, la violencia y el conflicto armado aún no han dicho su última palabra.

  • La lucha contra el terrorismo, su infraestructura, sus fuentes financieras, no es una lucha que debamos enfrentar solos. Hacemos un llamado a la Organización de las Naciones Unidas a que busque sin descanso la cooperación activa contra el terrorismo y promueva inequívocamente su condenación.

  • Las negociaciones, a través de las energías creativas que generan, nos permiten contener estos peligros. Es imperativo mantener libre de violencia el proceso de paz israelo-palestino.

Acabo de volver de la reunión de Washington, llevada a cabo a iniciativa del presidente Clinton. En nombre del gobierno y el pueblo de Israel quisiera agradecer, desde este podio, al presidente y al secretario de Estado de los Estados Unidos de América, por su ejemplar contribución a la paz al reunir a las partes y por su profundo compromiso de salvaguardar el proceso de paz. El papel que desempeñan los Estados Unidos, así como su contribución, son únicos.

Este domingo, las delegaciones de Israel y los palestinos se reunirán para realizar conversaciones continuas a fin de resolver las diferencias entre las partes e implementar los acuerdos. Reconocemos que es grande nuestra responsabilidad hacia nuestro pueblo y hacia la región entera. Reconocemos que todos debemos dar muestras de buena fe y comprensión mutua a fin de lograr nuestra misión, y trasmitir el mensaje de que se pueden lograr la paz estable y la seguridad duradera.

La reunión de Washington volvió a confirmar los principios básicos y los lineamientos para la continuación de las negociaciones. Me adhiero totalmente a la declaración del presidente Clinton, que forma la base de nuestra sociedad para la paz: negociaciones directas en una atmósfera constructiva (esta es la clave para resolver las diferencias), un futuro libre de violencia y la denunciación del uso de la fuerza como medio para resolver los conflictos.

En nuestras manos está la elección.

Optaremos por la cooperación, el progreso, la paz verdadera y la seguridad, o volveremos a los días sombríos del conflicto, la confrontación y la violencia, dando fin a toda esperanza?

Israel, por su parte, ha elegido la esperanza.

Otro principio fundamental en nuestra búsqueda de la paz es la voluntad y la capacidad de las partes de lograr progresos concretos.

La cooperación regional y el desarrollo económico son factores cruciales para garantizar la paz y la estabilidad.

Pueden estar seguros que Israel no sueña con la hegemonía económica, sino que desea compartir, en calidad de socio pleno, en la creación de la cooperación regional. Esta cooperación es una expresión básica de la normalización.

La normalización es el producto natural de la solución de los conflictos; es la esencia misma de la paz. La paz y la normalización son una e indivisibles. En consecuencia, si hemos de seguir la lógica de la paz y el diálogo, no podemos tomar el riesgo de que la normalización sea tomada como rehén.

Israel no encubre su convicción de que la normalización de sus relaciones con el mundo árabe debe ser plenamente implementada. Algunos de nuestros vecinos todavía consideran a Israel como un cuerpo extraño en la región, tanto política como económica, intelectual y espiritualmente. La normalización debe borrar para siempre los residuos de esta ideología negativa. La normalización es el cemento indispensable para mantener en pie el edificio de la paz.

El Camino a la Paz

Uno de nuestros objetivos inmediatos es la reanudación de las negociaciones con Siria en base a los principios de Madrid, donde se dio comienzo al diálogo entre los dos países.

Reconocemos plenamente el papel importante que Siria puede desempeñar en la creación de una paz duradera en nuestra región. Desde este podio, hago un llamado al presidente Assad a que reanude las negociaciones.

En cuanto al Líbano, permítanme decir en los más claros términos: no reclamamos territorios en el Líbano. Apoyamos plenamente su soberanía. El Líbano puede ser un campo fecundo para la restauración de la confianza y la construcción de la paz.

Consideramos a Egipto y al presidente Husni Mubarak como nuestros

socios en la paz futura. Ellos son autores y actores, que siempre han bregado por la reconciliación en todas las etapas del proceso de paz.

Desde la firma de nuestro tratado de paz, Jordania también ha desempeñado un papel central en el proceso de paz, como lo ejemplifica la importante contribución del rey Hussein al éxito de la reunión de Washington llevada a cabo ayer.

En el largo camino hacia la paz, el país de Marruecos, donde se formó mi identidad, siempre ha caminado e iluminado el camino de la reconciliación árabe-israelí. La visión expuesta por Su Majestad el rey Hassan II ha dejado su huella en todo el diálogo árabe-israelí. El rey de Marruecos sin duda continuará desempeñando su papel esencial, alentando la paz con la notoria inspiración de su solidaridad.

Quisiera rendir tributo también al apoyo activo de Túnez, Omán y Qatar, y más recientemente, Mauritania, que han tomado pasos tangibles hacia la paz.

El proceso de paz se ha beneficiado del considerable apoyo de los co-promotores, Estados Unidos y Rusia, y de la contribución activa y positiva de la Unión Europea, de Noruega y de poderes como Japón y Canadá.

De nuevo, desde este gran podio, quisiera reafirmar el irreversible compromiso de Israel y su determinación de seguir el camino de la paz.

El Medio Oriente - Cooperación Regional

En los albores de la historia nuestra región fue un punto de encuentro de civilizaciones y culturas diferentes, una vibrante fuente de progreso para toda la humanidad. En el cruce de continentes y países, el Medio Oriente debe descubrir de nuevo en tiempos de paz el espíritu de este lugar y la riqueza de sus edificantes civilizaciones. Judíos y árabes, con su conocimiento y sabiduría, deben regenerar su vocación de promotores de la vida y la humanidad.

Por medio de sus programas de cooperación internacional, Israel comparte con países de Africa hasta Asia, de América Latina hasta China, sus logros y recursos en los campos de la agricultura, salud, ciencia y otras áreas. Estos proyectos son modelos de cooperación que contribuyen al desarrollo, en base a los logros que ya han sido alcanzados en la región.

Tenemos la esperanza de que llegará el día en que se establezca un marco de seguridad regional que permita una respuesta cooperativa multilateral a todos los problemas de seguridad del Medio Oriente. Las ventajas del enfoque regional -- que se basa en las negociaciones directas entre todos los estados de la región, como medida para infundir confianza en la primera etapa, para luego poner en efecto mecanismos de control de armas y desarme -- superan el enfoque global que no puede proporcionar una respuesta a los singulares problemas de seguridad en general y de Israel en particular. Por esta razón, Israel recibió con beneplácito el establecimiento del grupo de trabajo sobre control de armas y seguridad regional (CASR) como parte de las conversaciones multilaterales. Esperamos que en el futuro este marco incluya a todos los estados del Medio Oriente.

En este enfoque del proceso, Israel se guía por la necesidad de fijar objetivos ambiciosos, a los que se debe aspirar de manera pragmática y realista. Luego de que sean establecidas las relaciones pacíficas y la reconciliación entre todos los estados de la región, Israel se esforzará por establecer en el Medio Oriente una zona libre de armas químicas, biológicas y nucleares, así como misiles balísticos, en base a la verificación mutua y efectiva.

Las negociaciones para establecer esa zona comenzarán luego de la firma de acuerdos de paz bilaterales entre Israel y todos los estados de la región.

Hasta que llegue ese momento, Israel se esforzará para implementar, como primer paso, medidas que infundan confianza e incrementen la apertura y la transparencia, contribuyendo significativamente a mitigar las tensiones e impedir el conflicto armado.

A pesar de nuestra clara preferencia por acuerdos regionales que intenten proporcionar una respuesta a los problemas de seguridad en nuestra región, Israel cree que la seguridad regional, el control de armamentos y los acuerdos de desarme deben ser complementados -- cuando sea apropiado -- con acuerdos internacionales. De acuerdo con esto, Israel firmó la Convención sobre Armas Convencionales, adoptó una moratoria a la exportación de minas terrestres anti-blindados, y recientemente firmó el Tratado de Prohibición Comprehensiva de Pruebas Nucleares (CTBT).

Al adoptar estas medidas, Israel ha demostrado su disposición a involucrarse -- cuando sea apropiado -- en los esfuerzos de la comunidad internacional de impedir la diseminación de armas convencionales y no convencionales.

Israel - Un Miembro de la Familia de las Naciones

Israel desea intensamente convertirse en miembro pleno y activo de la familia de las naciones, representada en esta organización. Como miembros de un pueblo que ha sufrido en este siglo los horrores del Holocausto, no podemos sino compartir la gran esperanza de la carta constitucional de las Naciones Unidas de un futuro mejor para toda la humanidad.

Compartimos un amplio denominador común con muchos miembros de esta organización: en nuestra lucha por la independencia y la soberanía, y luego en nuestros esfuerzos por el desarrollo económico y el progreso social. Notamos con pesar y profunda decepción que la cuestión de nuestra membresía en una agrupación regional no se ha resuelto. El hecho de que no hemos sido admitidos en una agrupación grográfica niega a Israel el derecho, otorgado a todos los miembros de las Naciones Unidas, de desempeñar un papel equitativo en las actividades de la organización, e infringe el principio de la igualdad entre estados soberanos, según fue expuesto en la carta consitucional de las Naciones Unidas. Espero que esta injusticia sea remediada y que Israel pueda actuar en esta organización como todos los demás estados miembros.

Con respecto al Medio Oriente, el papel de las Naciones Unidas e, igualmente, en la comunidad internacional, debe seguir proveyendo ayuda a la solución de conflictos y la búsqueda de soluciones, al tiempo que garantiza el principio de la negociación directa entre las partes.

Quisiera expresar nuestro llamado a que este principio sea respetado y preferido sobre cualquier tentación de internacionalizar el conflicto árabe-israelí.

Jerusalem - Ciudad de la Paz

Quisiera concluir con el tema de Jerusalem, cuyo nombre evoca tantas plegarias por la paz.

Jerusalem es la cuna de las tres grandes religiones monoteistas. Reafirmamos este status diariamente, respetando y garantizando la plena libertad de culto y expresión espiritual para todos los creyentes. Esta es una realidad religiosa compartida plenamente con todos y a la que Israel ha hecho una profunda contribución.

Jerusalem, el horizonte de nuestros sueños y plegarias, fue a lo largo de nuestro exilio y dispersión la cúspide de nuestro ser colectivo.

Capital de Israel, tanto en tiempos antiguos como modernos, Jerusalem nunca ha sido la capital de ningún otro país.

Rara vez, o acaso nunca, se le ha negado a un país soberano el derecho de determinar libremente su capital. Israel, el pueblo de la paz que recobró su soberanía luego de dos mil años de exilio, ha regresado a la ciudad de la paz, Jerusalem.

Gracias.

 
 
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