DISCURSO DEL CANCILLER DAVID LEVY ANTE LA KNESET
30 de diciembre de 1996
El nuevo gobierno en Israel continuará el proceso de paz y
honrará los acuerdos que firmaron sus predecesores.
El redespliegue en Hebrón es parte de estos acuerdos.
Es muy posible que en este parlamento haya quien se oponga o tenga la
esperanza de que las palabras estén desligadas de los hechos. Un
gobierno responsable informa al parlamento sobre sus lineamientos y se
compromete a obrar conforme a estos.
Esta es una responsabilidad elemental en el orden gubernamental, una
obligación que un gobierno responsable asume en las cuestiones del
estado. Es por esto que hemos tomado este camino, un camino
difícil.
Los asuntos del estado nos obligan a obrar según los lineamientos
del gobierno, conforme fueron presentados por el primer ministro a la
Knéset, y nosotros obramos de acuerdo a éstos.
Dije que era un camino difícil, que tendrá altos y bajos.
Nuestros interlocutores albergan sueños y ambiciones. En esta
batalla por la paz, nosotros hemos asumido la obligación de cumplir
con las disposiciones del acuerdo, así como proteger los intereses
esenciales de Israel, principalmente la existencia de asentamientos
israelíes en Judea, Samaria y Gaza y la unidad y
preservación de Jerusalem como capital del pueblo judío y
del Estado de Israel.
Obramos según estas normas, manteniendo una posición firme
con respecto a la seguridad, las obligaciones de nuestros interlocutores
de cumplir con su parte con reciprocidad, a fin de evitar peligros y
amenazas contra israelíes y el proceso de paz en su totalidad.
Señor presidente de la Knéset, en estos días he
oído descripciones tales, que si las escuchara alguien que no vive
aquí, podría imaginar que el tiempo se detuvo y estamos
aún en 1929. Todos vivimos con la herida de lo que ocurrió
en Hebrón.
Pero esa no es la situación hoy en día. Ya no estamos
impotentes ni indefensos.
Somos un pueblo soberano y dueño de nuestra seguridad. Contamos
con las Fuerzas de Defensa de Israel y servicios de seguridad encargados
de nuestra defensa. Es por esto que de ninguna manera acepto esa
comparación. No podemos borrar esa memoria, pero tampoco podemos
vivir como si estuviéramos impotentes.
Que nosotros abandonamos Hebrón? Abandonamos judíos a su
suerte? Escapamos? Nos amedrentamos? De ninguna manera!
Nosotros estamos cumpliendo con un acuerdo. Y quisiera decir con toda
honestidad, tal vez alguien pueda explicarme, acaso hubiera podido ser de
otra manera? Sin este acuerdo, y sin la autonomía a la que nos
comprometimos en ese entonces, con una policía fuerte.
Puede ser que desde su punto de vista, mi querido amigo MK Zeevi, no
debamos continuar ningún proceso, ni autonomía ni nada.
Perpetuar la situación sin solución, con las armas listas,
sin buscar un camino, y decir "no cambiaremos nuestra posición, no
permitiremos que nada cambie ni haremos nada y nuestra situación
mejorará..." Ojalá.
Me gustaría compartir esas aspiraciones, pero la realidad es
diferente. Nada puede permanecer estático, a menos que decidamos
renunciar a la esperanza de la paz.
Yo me pregunté, dada esa es la situación, el gobierno debe
actuar, el gobierno tiene la responsabilidad de tomar decisiones, no puede
desentenderse de lo que ocurre, ni dejar de intentar, ni incumplir. El
gobierno no puede aislarse del resto del mundo ni dejar de tomar en
consideración la opinión pública mundial. Sus
responsabilidades lo obligan a cumplir los acuerdos al tiempo que
salvaguarda los principios que le son importantes, nacionales y de
defensa.
Imaginemos cuál sería la situación si
decidiéramos no cumplir los acuerdos, abandonar el proceso de paz.
Mantenernos en el lugar y que sea lo que sea. Acaso entonces nuestra
situación de seguridad sería mejor? No lo creo, y yo pienso
que algo sé. No tengo la experiencia que Ud. tiene, pero tengo
experiencia en el gobierno de Israel, así que algo sé.
Sería mejor la situación de seguridad? Todos aquellos que se
ocupan de estas cuestiones le dirá que no. La situación
puede ser mucho peor. Incumplimiento de los acuerdos, estancamiento de
manera consciente de nuestra parte, con las armas listas, aislados, en
medio de un baño de sangre, y luego sentarse a buscar cómo
salir de tal situación... No me gustan las apuestas ni estoy
dispuesto, mientras esté en el gobierno, a jugarlo todo.
Yo sé qué puede ocurrir y cuál es el peligro de
jugarlo todo. Es muy posible que esto nos sea impuesto. Nosotros obramos y
consideramos y es nuestra obligación evitar tal
situación.
Señor presidente de la Knéset, supongamos que no
cumpliéramos los acuerdos, supongamos que la situación
continuara en Hebrón sin que hagamos nada, sin avanzar y sin honrar
el acuerdo. Acaso la situación de los judíos de
Hebrón sería mejor? Su seguridad sería muy dudosa.
Sabemos qué ocurriría si la población de 120.000
palestinos, que espera a que el acuerdo sea implementado, llegara a saber
que Israel no tiene intenciones de cumplir el acuerdo.
Ud. es una persona con experiencia, Ud. sabe qué podría
ocurrir. Cierto, ellos no podrían con nosotros. Es cierto, no
podrían vencer nuestro ejército. Eso es cierto,
habríamos tomado medidas, medidas que no sólo habrían
dejado profundas heridas en las posibilidades de la paz en el futuro, sino
imágenes de horror en todo el mundo. La justificación de
nuestros intereses desaparecería ante tales imágenes. Eso
sería mejor? Estas son las preguntas que debe enfrentar el
gobierno, y no es una tarea fácil.
Yo sé lo que sienten los miembros del gobierno y las personas
presentes en este parlamento, yo sé, pero hay un ente que debe
tomar las decisiones que esperan de él, que está en tela de
juicio: el gobierno. Este no puede hacerse el desentendido, no puede decir
"tengo otras aspiraciones y por lo tanto los acuerdos y la
situación no interesan". El gobierno debe dar respuestas: a su
pueblo, al público, a sí mismo. A dónde se dirige, en
qué dirección debe navegar este barco?
El gobierno no puede dejar el barco a la deriva. Debe tomar decisiones y
cumplir obligaciones. No puede hacer conjeturas.
Yo amo Hebrón tanto como Ud, ni más ni menos. Los miembros
más antiguos de este parlamento saben que yo fuí el
arquitecto de todo lo que se construyó en Hebrón, con fe y
dedicación, en un plan que presenté al gobierno y que lleva
mi nombre: la construcción en Hebrón. No he abandonado a
Hebrón, ni a los israelíes que viven en Hebrón, ni
los lugares que fueron construidos y refaccionados en Hebrón. Las
FDI se encuentran ahí y ahí permanecerán, y la
seguridad de sus habitantes está en manos de las FDI.
Si el gobierno abandonase la seguridad de los judíos - vuelvo y
digo: esto no es el presupuesto estatal, no es algo prosaico - si alguien
piensa que el gobierno ha abandonado la seguridad de los judíos, no
debe permanecer en él ni un sólo día más, sino
que debe dedicarse a tumbarlo. Eso es lo que yo creo.
No me parece que ésta sea la situación. Yo creo que estamos
controlando la situación. La seguridad de los israelíes, de
los edificios, de los lugares santos en bajo nuestro control, está
en manos de las FDI. Para qué debemos dejarnos encandilar,
culparnos a nosotros mismos, pensar en misiones imposibles.
Qué haría Ud. con los 120 mil, 130 mil, 150 mil? Yo soy el
que carga con la responsabilidad. Qué haría? Convertirlos?
Anexarlos? Transferirlos? Eso es preferible? Es posible? También me
pregunto, es humano? No.
Dada esta situación, nosotros conducimos los asuntos de manera que
en un área específica los judíos puedan vivir con
seguridad, y los árabes puedan gobernar los asuntos palestinos.
Señor presidente de la Knéset, este gobierno agobiado con
dificultades, atacado desde todas las direcciones, está determinado
a seguir avanzando considerando todos los riesgos. No hay
garantías, nadie sabe que nos depara el futuro. Hay cosas que la
Autoridad Palestina debe cumplir, y todo depende de su habilidad para
cumplirlas. Nosotros esperamos ver la prueba de la cooperación. No
conviene restarle importancia e incluso es esencial. Es necesario
exigirles que cumplan fielmente con sus obligaciones.
Por nuestra parte, conscientes de la necesidad de cumplir con lo que dijo
el primer ministro, continuaremos por este camino. Tal vez no encontremos
minas en el camino y podamos evitar peligros; tal vez podamos volver a
creer que esta decisión beneficiará al pueblo de Israel al
tiempo que salvaguarda nuestros intereses nacionales y de seguridad y
podamos traer el mensaje de la paz.
No hay quien sea profeta. Se puede formular una política, se pueden
aclarar las intenciones, se pueden señalar los peligros. Para eso
fue electo el gobierno de Israel.