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Palabras del canciller David Levy en respuesta a mociones al orden del dםa de la Knיset

4 dic 1996
 
  Palabras del canciller David Levy en respuesta a mociones al orden del da de la Knset

4 de diciembre de 1996


Sobre la propuesta de legislar una ley sobre el traslado de las embajadas extranjeras a Jerusalem

Jerusalem es la capital de Israel, Jerusalem es la sede del Parlamento y el gobierno de Israel. En años pasados fui el ministro que actuó, luchó y logró los presupuestos necesarios, los acuerdos requeridos y los compromisos para el traslado de las oficinas gubernamentales de la planicie costera a Jerusalem.

La cuestión que se plantea no es si la causa es justa. Es justa. Y no hay nada que sea más justo que esto. Y prácticamente no existe lugar en el mundo en el que otros determinen dónde estará ubicada la capital. Nuestra capital ha sido siempre Jerusalem y así será en el futuro. Es mi convicción como judío, como israelí, que así será. Y quizás llegará el día en que cambie esta realidad en que las embajadas no están en Jerusalem; si bien hay algunas, no están todas, no está la mayoría de las embajadas.

La cuestión que se plantea hoy, en la realidad que estamos viviendo, es si debemos adoptar una ley que se convertirá en letra muerta porque nos será posible imponerla. Nos encontraremos ante una situación mucho más compleja, complicada, indeseable, con oposiciones y nos encontraremos con una ley que adoptamos pero que no será efectiva, una especie de declaración sin un resultado práctico o deseable. Es una declaración muy importante cuando se la formula desde este estrado, en este ente soberano; Pero acaso caben dudas sobre el efecto que tendrá sobre otros países? Qué haremos si afrontamos una negativa? Habríamos adoptado una ley sin vigencia. Esa es la cuestión: podremos cambiar la realidad por la que deseamos con una declaración?

Creo que en esta cámara una gran mayoría la apoyaría entusiastamente - y llegará el día, estamos progresando en esa dirección. Hemos influido en algunos, en otros todavíano. Tomará tiempo, tal vez un cambio en la situación, pero llegará el día. Sin embargo, esto no significa de debamos legislar una ley sobre embajadas extranjeras y que la ley de Israel no se cumpla - y no quiero decir cuál sería el significado de la actitud que las embajadas extranjeras podrían asumir respectoa la ley. Si se rehusan a cumplirla, qué hará Israel? Cuál sería la sanción? Les diríamos: váyanse, cortemos relaciones? Esos son los temas que deberíamos tratar si adoptásemos esa ley. O decir que cumplimos declaratoriamente, pero no la podemos implementar. Qué logramos con eso?

Esos son los razonamientos, señor presidente. La Comisión Ministerial debatió seriamente la propuesta y por estas razones llegó a la conclusión de que, para bien de Jerusalem y para que no se cree una situación en la que una ley sobre Jerusalem no solamente no sea cumplida sino se convierta en letra muerta, el daño que podría causar esa legislación serís indudablemente superior a todo su beneficio. Querríamos poder implementar esa ley, pero dada esta situación determinada en que nos encontramos y la inexistencia de medios para cumplirla, para implementarla - se trata de la situación de relaciones internacionales, una situación que se prolonga desde hace muchos años respecto a la actitud de los demás y no sólo la nuestra - por eso la Comisión Ministerial de Legislación no tiene más alternativa que oponerse a la propuesta.

Sobre Las relaciones entre Israel y el mundo árabe y el proceso de paz:

Desde que el pueblo de Israel dio su voto en las urnas y asumió un nuevo gobierno en Israel, somos testigos de un inquietante fenómeno, un acontecer extraño. Ya en la primera semana de ejercicio del gobierno, hubo una Conferencia Cumbre Arabe en El Cairo que adoptó ciertas resoluciones. Informé a la Knéset en ese momento, advertí de lo que se avecinaba. Después se reunió una cumbre de ministros de Relaciones Exteriores y se adoptaron resoluciones más garves, que no fueron publicadas. Supimos acerca de ellas y eran una estrategia en etapas para aislar a Israel, para actuar de modo de crear este pánico interno en la población, para atacar a Israel, para acusarlo y presentarlo como el que rechaza la paz.

Señor presidente, a una semana de ejercicio fueron adoptadas esas deciciones. Qué significa eso? Pusieron en juicio al gobierno, y por qué? Por haber adoptado el proceso de paz al que se oponía anteriormente, cuando estaba en la oposición; por responsabilidad nacional y como expresión del valor democrático supremo, no se desentendió de los acuerdos firmados por el gobierno previo, reconoció a la Autoridad Palestina como parte de las negociaciones, se reunió con su jefe a los más altos niveles, se consolidaron principios para las negociaciones y la implementación del proceso y comenzaron de hecho las conversaciones.

La pregunta que nos acompañará constantemente es si cada vez que surja una dificultad, que haya discusiones - y habrá discusiones, porque el asunto no es simple, es difícil y elegimos seguir por este camino - cada vez que haya discusiones afrontaremos reuniones de ese tipo, amenazas como estas, campañas internacionales como esta, hasta que lleguemos a una situación en que las cosas que ayer pensábamos habían desaparecido y no volveríamos a escuchar, de nuevo las escuchamos.

Esa es la pregunta central, señor presidente. Elegimos el camino de la paz, no por miedo, no por obligación, no por doblegarnos ante amenazas, sino por libre elección, como expresión concreta de los deseos de la gran mayoría de este pueblo en el proceso de paz. Y el proceso de paz, señor presidente, no podrá llevarse a cabo bajo amenazas, presiones, ultimátums, determinación de plazos. No hay país en el mundo que acepte eso. Las negociaciones deben estar libres de toda presión, de toda amenaza. La paz no es una doblegación. Es un avance, no un pánico.

Y por eso cabe preguntarse, señor presidente: Dado que esto ocurrió una semana después del establecimiento del nuevo gobierno, una vez que había anunciado desde este estrado que respetaría los acuerdos y que seguiría el camino del proceso de paz al que se había opuesto anteriormente. Una semana de ejercicio. No hablo de cuando surgió la dificultad, la discusión antes de reunirse con la Autoridad Palestina. Qué es eso de castigar al pueblo de Israel por no haber elegido el gobierno que ellos querían? Cómo aceptar algo así?

Esta semana informé sobre este estrado y presenté sus resoluciones; y yo deseo la paz, yo actuo con todo mi ser para hacer realidad este sueño, este anhelo, esta esperanza que exigirá mucho esfuerzo.

Señor presidente, hablan de Hebrón. Todos saben hoy - nosotros lo sabemos no de apreciaciones, sino de lo que se dice en la Autoridad Palestina por parte de sus elegidos, y está escrito y lo tenemos en nuestras manos y dice: no hay necesidad de apresurarse, no hay necesidad den concluir, porque el tiempo juega a nuestro favor. Así dice.

Se hizo un esfuerzo, se invirtió trabajo. Este asunto podría haberse concluido hace un mes, sí, hace un mes, con buena voluntad de las dos partes. Para mi gran pesar alguien pensó que valía la pena estirar este asunto, aislar a Israel, presentarlo y a su gobierno, como quien rechaza la paz, crear una presión internacional sobre Israel. En estos mismos días, Señor presidente, en absoluta contradicción al acuerdo, al compromiso, se lleva a cabo una acción de la Autoridad Palestina en la ONU, una acción coordinada con todos los países árabes, para lograr resoluciones que contradicen totalmente el espíritu del acuerdo. Estamos actuando para hacer fracasar este asunto, porque si esta situación - y lo digo preocupado - continua así, no sé quin logrará convencer en las discusiones, pero sé amargamente quién perderá - todo el proceso de paz. Porque la paz no se logra por medio de amenazas, ni estirando el tiempo, ni presionando, ni en cumbres desde las cuales se formulan dictámenes a Israel. Simplemente no va a funcionar. La paz se logra por medio de la confianza, en otro ambiente, en un diálogo constante. Y habrá discusiones.

Dije, señor presidente, desde este estrado, debido al alto umbral de expectativas que se creó con los acuerdos de Oslo, y yo me reuno con estadistas y ellos me dicen qué esperan - algo que nungún gobierno de Israel responsable adoptará. Y por eso nosotros no participamos en esta violencia verbal, porque este asunto provoca lo que se llama "escalada". Nosotros a veces nos contenemos por responsabilidad, nos hacemos los desentendidos por insistir en nuestro compromiso hacia la paz. Pero una situación así no puede subsistir.

Por eso hacemos un llamado a la responsabilidad, y antes que nada - sí, a pesar de la campaña de maledicencia que mantienen algunos peridódicos egicpicios - hago un llamado al buen juicio del presidente de Egipto, no por debilidad, sino por responsabilidad. Egiptoes, como dijo mi amigo el MK Shajal, un elemento central. Nosotros vivimos en paz con ellos, y hay quien describe la paz de acuerdo a su aspiración, como querría verla, y hay quien está triste por la paz que conoce. Hay paz y es el contrario de guerra, es la bandera de Israel en El Cairo, es embajadores, es visitas, es la capacidad de hablar , de convencer, de discutir. Y por eso es mejor que cualquier otra situación, y estamos interesados en que continue y se fortalezca aún más.

Tuve el honor, señor presidente, de reunirme con el presidente de Egipto varias veces, con la hospitalidad que merecen, de su parte, los hombres de paz y en las conversaciones que mantuvimos hubo profundidad, seriedad, responsabilidad - no presiones ni amenazas. No hubo ni una palabra de amenaza en todos los encuentros que mantuve allí. Hay un círculo de responsabilidad conjunta y aclaración mutua de problemas, y estamos orgullosos de él, queremos que continue y se fortalezca. Y el otro círculo, de la política exterior, el círculo que va acompañado de cosas que no se adecuan a la situación. Hay que romper el segundo círculo y volver al primero, el verdadero, el responsable. Por eso, nosotros hacemos todos los esfuerzos posibles para volver a la política inteligente, a la responsabilidad de los líderes, al diálogo que pretende retirar los obstáculos. Y creo que lo lograremos, porque no hay alternativa para la paz y la paz no sirve sólo a Israel; la paz sirve y servirá a todos.

A pesar de que no hay una resolución sobre nuevos asentamientos, en los Acuerdos de Oslo no hay ningún párrafo que prohiba los asentamientos. Todo aquel que intente basarse en los Acuerdos de Oslo para decir que éstos prohiben los asentamientos, está errado. Lo digo sólo para poner las cosas en orden. El gobierno no ha adoptado resoluciones respecto a nuevos asentamientos. Estamos haciendo lo máximo posible para reforzar los asentamientos existentes, porque ésa es nuestra obligación. Para eso el pueblo otorgó mandato a este gobierno. Y por otra parte, actuamos con cuidado y en un esfuerzo continuo para que la paz, el proceso, no se frene, y para que podamos avanzar.

De acuerdo a la información con que cuento, esto no depende de Israel. Según la información que poseo, de la Autoridad misma, habiendo agotado todos los medios y hecho todos los esfuerzos para aislar a Israel, para debilitar a Israel, no lo lograron, porque nosotros mantenemos un sistema de diálogo con estadistas de todo el mundo.

Israel quiere avanzar. De haber sido escuchadas mis sugerencias con respecto a Hebrón, no hubiera sido ningún delito que el gobierno anunciara que cumpliría los acuerdos, pero con las objeciones a), b), c), porque es nuestra obligación con la gente, nuestros ciudadanos allí. Y me gustaría ver quién se opone a algo así. Que lo diga. Es lo mínimo que un nuevo gobierno que se opuso a este acuerdo habría exigido, y todo el mundo lo hubiera entendido. Pero, qué pasó? Quisimos que las cosas fueran aceptadas, porque la aceptación tiene un valor supremo, es una expresión de la cooperación en el futuro.

Espero, quiero tener la esperanza, que finalmente podremos también concluir esto, rápidamente, y avanzar en el proceso de paz. Es un valor supremo, repito, continuar con persuación y responsabilidad el diálogo constante con Egipto, con su presidente, con Jordania, y continuar los esfuerzos para llegar al diálogo con Siria. Esa es la política del gobierno. señor presidente, se podría pensar que el gobierno está tres años en el poder, pero no es así. Y de este gobierno quieren todo, exigen todo, lo acusan de todo. Eso no significa que está liberado de su obligación y de su compromiso hacia sus ciudadanos, su seguridad y su futuro. Conciente de esto, insistiendo en la paz y en la mantención firme de nuestros intereses, creo que el lugar en el que podremos aclarar estos puntos es la Comisión.

Sobre la propuesta de establecer un Ministerio de Información:

La información es un instrumento vital para transmitir el mensaje, para explicar la política de este gobierno electo. Nosotros procuramos hacer lo mejor posible. Joven fui y envejecí en esta Cámara. A pesar de mi edad, fui el Benjamín de la Knéset, y puedo sugerir a los parlamentarios revisar la biblioteca de la Knéset, los Anales de la Knéset: en este tema de la información nada ha cambiado - los mismos argumentos, la misma exigencia de crear un Ministerio de Información, y la misma respuesta. Todos parecen creer que con sólo decir, todo el mundo nos comprenderá y, en consecuencia, también apoyará cualquier posición del gobierno israelí, de éste gobierno o de otro. Aquellos que están convencidos obviamente creen que tienen la razón sólo ellos poseen la verdad. La cuestión es ver si esto es cierto para todos los casos y si podremos convencer a todo el mundo.

Desafortunadamente, no es así, porque hay dos cosas básicas que debemos ver correctamente. Hay un proceso de paz y hay que señalar, como lo hacemos, todas las violaciones y los discursos y los llamados a jihad, y por otra parte, no matar el proceso de paz - señalar las debilidades del proceso en las irregularidades e insistir en nuestro punto de vista sobre las cosas que nos son vitales. Eso es lo que estamos haciendo. No puedo decir que hemos convencido a todos , porque existen también otros intereses de otros factores, y más de una vez uno se encuentra con estadistas que a puertas cerradas apoyan nuestros valores, pero en un estrado internacional hablan de otro modo.

Y entonces cabe preguntarse, Qué ha logrado ese esclarecimiento global, completo? Dado que tiene dos facetas, debe ser visto en su proporción correcta.

Jerusalem: Jerusalem jamás fue la capital de ningún pueblo, salvo el pueblo de Israel. Esa es la verdad histórica y por eso en este asunto estamos en terreno firme e íntegro. Es cierto, Jerusalem es cara y sagrada para otras religiones, y nosotros actuamos y seguiremos actuando para encontrar el modo de convencer respecto al esfuerzo de todos los gobiernos de Israel de pertimir libertad de culto, la santidad de esos lugares, de cuidarlos y preservarlos. Como capital, es la capital del pueblo judío, la capital del estado de Israel.

Este proceso de paz con su nacimiento en Oslo creó una cierta atmósfera antes de la implementación de las declaraciones, y fue captado como si se hubiera solucionado el problema. Desde este estrado se dijo: han concluido cien años de guerra y empezamos ahora una nueva era. Y el mundo escuchó eso y se imaginó una realidad en la que no hay más disusión, se creará un estado, Israel volverá a las líneas del 67 y respecto a Jerusalem se encontrará algún compromiso. Así se lo imaginó, incluso más allá de lo que el gobierno más extremista en Israel habría pensado conceder.

Nosotros queremos paz, nosotros queremos respetar al pueblo palestino, no queremos dominar a otro pueblo. Esa es mi concepción. No hay que descuidar nuestra seguridad, no hay que descuidar nuestros poblados, no hay que dividir nuestra capital, y no hay intención de volver a las líneas del 67. Esas son las líneas fundamentales y básicas que guían nuestra política. Esas son nuestras pautas.

Ahora, Existe un concenso con respecto a esto? Lamentablemente no. Existe algún gobierno que acepte todas las exigencias de los palestinos? Puedo decirlo porque conozco esta Cámara: no, no

hay. Y por eso, mientras haya discusión, no podrá hacerse nada que se apoye en la euforia de cuando se hablaba aquí de una nueva era, porque la otra parte quiere todo, y en Israel no se encontrará un gobierno apoyado por el pueblo que dé todo. Esa es la verdad.

Nosotros nos presentamos a esta disusión absolutamente concientes: por un lado la paz y por otro lado insistir en nuestros intereses; porque ésa es nuestra obligación. Me emociono cuando digo a los gentiles que desde la creación del universo el pueblo de Israel recibió esta tierra que le fue otorgada por su creador, y estoy dispuesto a hacerlo ciento veinte veces por día. Convencí con eso? Y esa es mi conciencia como judío y creo que la mayoría del pueblo aquí, sin importar cuál sea su visión de mundo, también cree con absoluta fe que se encuentra aquí por derecho, y no por la fuerza. Si fuéramos débiles, no nos hubiéramos quedado, y si hubiéramos perdido en las guerras que nos fueron impuestas, hoy no habría con quién hablar de paz, por supuesto no con el pueblo judío. Puesto que estos valores que procalamamos - y aceptamos críticas en los casos en los que nos hemos desvíado de estas normas éticas -- siguen siendo los valores de este pueblo, de este estado.

Pero no sólo eso. Uno debe enfrentar los problemas que surgen, con otros intereses, y con el proceso de paz del somos parte. Y cuando hay una desviación y una irregularidad y hay que decirlo, lo decimos, no por eso hay que desesperar de la paz. Hay quienes brindan una visión apocalíptica: no resultó, entonces debe estallar. Escucho esas cosas y no las acepto, porque la paz viene a servir a las dos partes. Hay quienes dicen: si no hay paz, será bueno para los palestinos, o si no hay paz, seá bueno para los israelíes. Ya que este esfuerzo se está haciendo para servir a ambas partes, la sabiduría reina incluso cuando nos acercamos al abismo. Habrá disputas, incluso amargas, y espero que las mantengamos en forma responsable y desde un esfuerzo por avanzar y lograr lo que el pueblo en Israel, quizás la mayoría de los pueblos de la región querrían: no más guerras - sólo paz.

Nos gustaría ser como todos los pueblos y empezar a preocuparnos de otras cosas, pero se necesita una profunda convicción en el derecho y en la obligación de avanzar hacia el objetivo, y eso es lo que intentamos hacer. Siempre tenemos apoyo? No. Siempre tenemos oposición, o siempre nos acusan? No. De acuerdo a las circunstancias, debemos actuar, y actuamos. Y quiero felicitar a quienes hacen el trabajo, nuestros enviados a todo lugar del mundo, en encuentros con líderes, con políticos, con representantes de los medios de comunicación, quienes sin desesperar explican nuestra causa, publican nuestras posiciones, publican las irregularidades, las desviaciones. Y este lado obtiene logros, y la presión que se ejerció no logró su cometido, e Israel no está aislado, y no hay sanciones contra Israel.

Hubo también esfuerzos por involucrar la aprobación de los acuerdos en los parlamentos de Europa con el asunto político. No lo lograron. Nosotros hacemos lo mejor posible en este sistema. La justicia de nuestras acciones es de hecho la convicción en nuestro derecho y el esfuerzo por avanzar en pos de la paz para nuestro pueblo.

 
 
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