Sobre la propuesta de legislar una ley sobre el traslado de las
embajadas extranjeras a
Jerusalem
Jerusalem es la capital de Israel, Jerusalem es la sede del Parlamento y
el gobierno de Israel. En años pasados fui el ministro que
actuó, luchó y logró los presupuestos necesarios, los
acuerdos requeridos y los compromisos para el traslado de las oficinas
gubernamentales de la planicie costera a Jerusalem.
La cuestión que se plantea no es si la causa es justa. Es justa. Y
no hay nada que sea más justo que esto. Y prácticamente no
existe lugar en el mundo en el que otros determinen dónde
estará ubicada la capital. Nuestra capital ha sido siempre
Jerusalem y así será en el futuro. Es mi convicción
como judío, como israelí, que así será. Y
quizás llegará el día en que cambie esta realidad en
que las embajadas no están en Jerusalem; si bien hay algunas, no
están todas, no está la mayoría de las embajadas.
La cuestión que se plantea hoy, en la realidad que estamos
viviendo, es si debemos adoptar una ley que se convertirá en letra
muerta porque nos será posible imponerla. Nos encontraremos ante
una situación mucho más compleja, complicada, indeseable,
con oposiciones y nos encontraremos con una ley que adoptamos pero que no
será efectiva, una especie de declaración sin un resultado
práctico o deseable. Es una declaración muy importante
cuando se la formula desde este estrado, en este ente soberano;
Pero acaso caben dudas sobre el efecto que tendrá sobre
otros países? Qué haremos si afrontamos una
negativa? Habríamos adoptado una ley sin vigencia. Esa es la
cuestión: podremos cambiar la realidad por la que deseamos
con una declaración?
Creo que en esta cámara una gran mayoría la apoyaría
entusiastamente - y llegará el día, estamos progresando en
esa dirección. Hemos influido en algunos, en otros
todavíano. Tomará tiempo, tal vez un cambio en la
situación, pero llegará el día. Sin embargo, esto no
significa de debamos legislar una ley sobre embajadas extranjeras y que la
ley de Israel no se cumpla - y no quiero decir cuál sería el
significado de la actitud que las embajadas extranjeras podrían
asumir respectoa la ley. Si se rehusan a cumplirla,
qué hará Israel? Cuál sería la
sanción? Les diríamos: váyanse, cortemos
relaciones? Esos son los temas que deberíamos tratar si
adoptásemos esa ley. O decir que cumplimos declaratoriamente, pero
no la podemos implementar. Qué logramos con eso?
Esos son los razonamientos, señor presidente. La Comisión
Ministerial debatió seriamente la propuesta y por estas razones
llegó a la conclusión de que, para bien de Jerusalem y para
que no se cree una situación en la que una ley sobre Jerusalem no
solamente no sea cumplida sino se convierta en letra muerta, el
daño que podría causar esa legislación serís
indudablemente superior a todo su beneficio. Querríamos poder
implementar esa ley, pero dada esta situación determinada en que
nos encontramos y la inexistencia de medios para cumplirla, para
implementarla - se trata de la situación de relaciones
internacionales, una situación que se prolonga desde hace muchos
años respecto a la actitud de los demás y no sólo la
nuestra - por eso la Comisión Ministerial de Legislación no
tiene más alternativa que oponerse a la propuesta.
Sobre Las relaciones entre Israel y el mundo árabe y el proceso de paz:
Desde que el pueblo de Israel dio su voto en las urnas y asumió un
nuevo gobierno en Israel, somos testigos de un inquietante
fenómeno, un acontecer extraño. Ya en la primera semana de
ejercicio del gobierno, hubo una Conferencia Cumbre Arabe en El Cairo que
adoptó ciertas resoluciones. Informé a la Knéset en
ese momento, advertí de lo que se avecinaba. Después se
reunió una cumbre de ministros de Relaciones Exteriores y se
adoptaron resoluciones más garves, que no fueron publicadas.
Supimos acerca de ellas y eran una estrategia en etapas para aislar a
Israel, para actuar de modo de crear este pánico interno en la
población, para atacar a Israel, para acusarlo y presentarlo como
el que rechaza la paz.
Señor presidente, a una semana de ejercicio fueron adoptadas esas
deciciones. Qué significa eso? Pusieron en juicio al
gobierno, y por qué? Por haber adoptado el proceso de paz
al que se oponía anteriormente, cuando estaba en la
oposición; por responsabilidad nacional y como expresión del
valor democrático supremo, no se desentendió de los acuerdos
firmados por el gobierno previo, reconoció a la Autoridad Palestina
como parte de las negociaciones, se reunió con su jefe a los
más altos niveles, se consolidaron principios para las
negociaciones y la implementación del proceso y comenzaron de hecho
las conversaciones.
La pregunta que nos acompañará constantemente es si cada vez
que surja una dificultad, que haya discusiones - y habrá
discusiones, porque el asunto no es simple, es difícil y elegimos
seguir por este camino - cada vez que haya discusiones afrontaremos
reuniones de ese tipo, amenazas como estas, campañas
internacionales como esta, hasta que lleguemos a una situación en
que las cosas que ayer pensábamos habían desaparecido y no
volveríamos a escuchar, de nuevo las escuchamos.
Esa es la pregunta central, señor presidente. Elegimos el camino de
la paz, no por miedo, no por obligación, no por doblegarnos ante
amenazas, sino por libre elección, como expresión concreta
de los deseos de la gran mayoría de este pueblo en el proceso de
paz. Y el proceso de paz, señor presidente, no podrá
llevarse a cabo bajo amenazas, presiones, ultimátums,
determinación de plazos. No hay país en el mundo que
acepte eso. Las negociaciones deben estar libres de toda
presión, de toda amenaza. La paz no es una doblegación. Es
un avance, no un pánico.
Y por eso cabe preguntarse, señor presidente: Dado que esto
ocurrió una semana después del establecimiento del nuevo
gobierno, una vez que había anunciado desde este estrado que
respetaría los acuerdos y que seguiría el camino del proceso
de paz al que se había opuesto anteriormente. Una semana de
ejercicio. No hablo de cuando surgió la dificultad, la
discusión antes de reunirse con la Autoridad Palestina.
Qué es eso de castigar al pueblo de Israel por no haber
elegido el gobierno que ellos querían? Cómo aceptar
algo así?
Esta semana informé sobre este estrado y presenté sus
resoluciones; y yo deseo la paz, yo actuo con todo mi ser para hacer
realidad este sueño, este anhelo, esta esperanza que exigirá
mucho esfuerzo.
Señor presidente, hablan de Hebrón. Todos saben hoy -
nosotros lo sabemos no de apreciaciones, sino de lo que se dice en la
Autoridad Palestina por parte de sus elegidos, y está escrito y lo
tenemos en nuestras manos y dice: no hay necesidad de apresurarse, no hay
necesidad den concluir, porque el tiempo juega a nuestro favor. Así
dice.
Se hizo un esfuerzo, se invirtió trabajo. Este asunto podría
haberse concluido hace un mes, sí, hace un mes, con buena voluntad
de las dos partes. Para mi gran pesar alguien pensó que
valía la pena estirar este asunto, aislar a Israel, presentarlo y a
su gobierno, como quien rechaza la paz, crear una presión
internacional sobre Israel. En estos mismos días, Señor
presidente, en absoluta contradicción al acuerdo, al compromiso, se
lleva a cabo una acción de la Autoridad Palestina en la ONU, una
acción coordinada con todos los países árabes, para
lograr resoluciones que contradicen totalmente el espíritu del
acuerdo. Estamos actuando para hacer fracasar este asunto, porque si esta
situación - y lo digo preocupado - continua así, no
sé quin logrará convencer en las discusiones, pero
sé amargamente quién perderá - todo el proceso de
paz. Porque la paz no se logra por medio de amenazas, ni estirando el
tiempo, ni presionando, ni en cumbres desde las cuales se formulan
dictámenes a Israel. Simplemente no va a funcionar. La paz se logra
por medio de la confianza, en otro ambiente, en un diálogo
constante. Y habrá discusiones.
Dije, señor presidente, desde este estrado, debido al alto umbral
de expectativas que se creó con los acuerdos de Oslo, y yo me reuno
con estadistas y ellos me dicen qué esperan - algo que
nungún gobierno de Israel responsable adoptará. Y por eso
nosotros no participamos en esta violencia verbal, porque este asunto
provoca lo que se llama "escalada". Nosotros a veces nos contenemos por
responsabilidad, nos hacemos los desentendidos por insistir en nuestro
compromiso hacia la paz. Pero una situación así no puede
subsistir.
Por eso hacemos un llamado a la responsabilidad, y antes que nada -
sí, a pesar de la campaña de maledicencia que mantienen
algunos peridódicos egicpicios - hago un llamado al buen juicio del
presidente de Egipto, no por debilidad, sino por responsabilidad.
Egiptoes, como dijo mi amigo el MK Shajal, un elemento central.
Nosotros vivimos en paz con ellos, y hay quien describe la paz de acuerdo
a su aspiración, como querría verla, y hay quien está
triste por la paz que conoce. Hay paz y es el contrario de guerra, es la
bandera de Israel en El Cairo, es embajadores, es visitas, es la capacidad
de hablar , de convencer, de discutir. Y por eso es mejor que cualquier
otra situación, y estamos interesados en que continue y se
fortalezca aún más.
Tuve el honor, señor presidente, de reunirme con el presidente de
Egipto varias veces, con la hospitalidad que merecen, de su parte, los
hombres de paz y en las conversaciones que mantuvimos hubo profundidad,
seriedad, responsabilidad - no presiones ni amenazas. No hubo ni una
palabra de amenaza en todos los encuentros que mantuve allí. Hay un
círculo de responsabilidad conjunta y aclaración mutua de
problemas, y estamos orgullosos de él, queremos que continue y se
fortalezca. Y el otro círculo, de la política exterior, el
círculo que va acompañado de cosas que no se adecuan a la
situación. Hay que romper el segundo círculo y volver al
primero, el verdadero, el responsable. Por eso, nosotros hacemos todos los
esfuerzos posibles para volver a la política inteligente, a la
responsabilidad de los líderes, al diálogo que pretende
retirar los obstáculos. Y creo que lo lograremos, porque no hay
alternativa para la paz y la paz no sirve sólo a Israel; la paz
sirve y servirá a todos.
A pesar de que no hay una resolución sobre nuevos asentamientos, en
los Acuerdos de Oslo no hay ningún párrafo que prohiba los
asentamientos. Todo aquel que intente basarse en los Acuerdos de Oslo para
decir que éstos prohiben los asentamientos, está errado. Lo
digo sólo para poner las cosas en orden. El gobierno no ha adoptado
resoluciones respecto a nuevos asentamientos. Estamos haciendo lo
máximo posible para reforzar los asentamientos existentes, porque
ésa es nuestra obligación. Para eso el pueblo otorgó
mandato a este gobierno. Y por otra parte, actuamos con cuidado y en un
esfuerzo continuo para que la paz, el proceso, no se frene, y para que
podamos avanzar.
De acuerdo a la información con que cuento, esto no depende de
Israel. Según la información que poseo, de la Autoridad
misma, habiendo agotado todos los medios y hecho todos los esfuerzos para
aislar a Israel, para debilitar a Israel, no lo lograron, porque nosotros
mantenemos un sistema de diálogo con estadistas de todo el
mundo.
Israel quiere avanzar. De haber sido escuchadas mis sugerencias con
respecto a Hebrón, no hubiera sido ningún delito que el
gobierno anunciara que cumpliría los acuerdos, pero con las
objeciones a), b), c), porque es nuestra obligación con la gente,
nuestros ciudadanos allí. Y me gustaría ver quién se
opone a algo así. Que lo diga. Es lo mínimo que un nuevo
gobierno que se opuso a este acuerdo habría exigido, y todo el
mundo lo hubiera entendido. Pero, qué pasó? Quisimos
que las cosas fueran aceptadas, porque la aceptación tiene un valor
supremo, es una expresión de la cooperación en el futuro.
Espero, quiero tener la esperanza, que finalmente podremos también
concluir esto, rápidamente, y avanzar en el proceso de paz. Es un
valor supremo, repito, continuar con persuación y responsabilidad
el diálogo constante con Egipto, con su presidente, con Jordania, y
continuar los esfuerzos para llegar al diálogo con Siria. Esa es la
política del gobierno. señor presidente, se podría
pensar que el gobierno está tres años en el poder, pero no
es así. Y de este gobierno quieren todo, exigen todo, lo acusan de
todo. Eso no significa que está liberado de su obligación y
de su compromiso hacia sus ciudadanos, su seguridad y su futuro. Conciente
de esto, insistiendo en la paz y en la mantención firme de nuestros
intereses, creo que el lugar en el que podremos aclarar estos puntos es la
Comisión.
Sobre la propuesta de establecer un Ministerio de Información:
La información es un instrumento vital para transmitir el mensaje,
para explicar la política de este gobierno electo. Nosotros
procuramos hacer lo mejor posible. Joven fui y envejecí en esta
Cámara. A pesar de mi edad, fui el Benjamín de la
Knéset, y puedo sugerir a los parlamentarios revisar la biblioteca
de la Knéset, los Anales de la Knéset: en este tema de la
información nada ha cambiado - los mismos argumentos, la misma
exigencia de crear un Ministerio de Información, y la misma
respuesta. Todos parecen creer que con sólo decir, todo el mundo
nos comprenderá y, en consecuencia, también apoyará
cualquier posición del gobierno israelí, de éste
gobierno o de otro. Aquellos que están convencidos obviamente creen
que tienen la razón sólo ellos poseen la verdad. La
cuestión es ver si esto es cierto para todos los casos y si
podremos convencer a todo el mundo.
Desafortunadamente, no es así, porque hay dos cosas básicas
que debemos ver correctamente. Hay un proceso de paz y hay que
señalar, como lo hacemos, todas las violaciones y los discursos y
los llamados a jihad, y por otra parte, no matar el proceso de paz -
señalar las debilidades del proceso en las irregularidades e
insistir en nuestro punto de vista sobre las cosas que nos son vitales.
Eso es lo que estamos haciendo. No puedo decir que hemos convencido a
todos , porque existen también otros intereses de otros factores, y
más de una vez uno se encuentra con estadistas que a puertas
cerradas apoyan nuestros valores, pero en un estrado internacional hablan
de otro modo.
Y entonces cabe preguntarse, Qué ha logrado ese
esclarecimiento global, completo? Dado que tiene dos facetas, debe ser
visto en su proporción correcta.
Jerusalem: Jerusalem jamás fue la capital de ningún pueblo,
salvo el pueblo de Israel. Esa es la verdad histórica y por eso en
este asunto estamos en terreno firme e íntegro. Es cierto,
Jerusalem es cara y sagrada para otras religiones, y nosotros actuamos y
seguiremos actuando para encontrar el modo de convencer respecto al
esfuerzo de todos los gobiernos de Israel de pertimir libertad de culto,
la santidad de esos lugares, de cuidarlos y preservarlos. Como capital, es
la capital del pueblo judío, la capital del estado de Israel.
Este proceso de paz con su nacimiento en Oslo creó una cierta
atmósfera antes de la implementación de las declaraciones, y
fue captado como si se hubiera solucionado el problema. Desde este estrado
se dijo: han concluido cien años de guerra y empezamos ahora una
nueva era. Y el mundo escuchó eso y se imaginó una realidad
en la que no hay más disusión, se creará un estado,
Israel volverá a las líneas del 67 y respecto a Jerusalem se
encontrará algún compromiso. Así se lo
imaginó, incluso más allá de lo que el gobierno
más extremista en Israel habría pensado conceder.
Nosotros queremos paz, nosotros queremos respetar al pueblo palestino, no
queremos dominar a otro pueblo. Esa es mi concepción. No hay que
descuidar nuestra seguridad, no hay que descuidar nuestros poblados, no
hay que dividir nuestra capital, y no hay intención de volver a las
líneas del 67. Esas son las líneas fundamentales y
básicas que guían nuestra política. Esas son nuestras
pautas.
Ahora, Existe un concenso con respecto a esto? Lamentablemente no.
Existe algún gobierno que acepte todas las exigencias de
los palestinos? Puedo decirlo porque conozco esta Cámara: no, no
hay. Y por eso, mientras haya discusión, no podrá hacerse
nada que se apoye en la euforia de cuando se hablaba aquí de una
nueva era, porque la otra parte quiere todo, y en Israel no se
encontrará un gobierno apoyado por el pueblo que dé todo.
Esa es la verdad.
Nosotros nos presentamos a esta disusión absolutamente concientes:
por un lado la paz y por otro lado insistir en nuestros intereses; porque
ésa es nuestra obligación. Me emociono cuando digo a los
gentiles que desde la creación del universo el pueblo de Israel
recibió esta tierra que le fue otorgada por su creador, y estoy
dispuesto a hacerlo ciento veinte veces por día.
Convencí con eso? Y esa es mi conciencia como judío
y creo que la mayoría del pueblo aquí, sin importar
cuál sea su visión de mundo, también cree con
absoluta fe que se encuentra aquí por derecho, y no por la fuerza.
Si fuéramos débiles, no nos hubiéramos quedado, y si
hubiéramos perdido en las guerras que nos fueron impuestas, hoy no
habría con quién hablar de paz, por supuesto no con el
pueblo judío. Puesto que estos valores que procalamamos - y
aceptamos críticas en los casos en los que nos hemos
desvíado de estas normas éticas -- siguen siendo los valores
de este pueblo, de este estado.
Pero no sólo eso. Uno debe enfrentar los problemas que surgen, con
otros intereses, y con el proceso de paz del somos parte. Y cuando hay una
desviación y una irregularidad y hay que decirlo, lo decimos, no
por eso hay que desesperar de la paz. Hay quienes brindan una
visión apocalíptica: no resultó, entonces debe
estallar. Escucho esas cosas y no las acepto, porque la paz viene a servir
a las dos partes. Hay quienes dicen: si no hay paz, será bueno para
los palestinos, o si no hay paz, seá bueno para los
israelíes. Ya que este esfuerzo se está haciendo para servir
a ambas partes, la sabiduría reina incluso cuando nos acercamos al
abismo. Habrá disputas, incluso amargas, y espero que las
mantengamos en forma responsable y desde un esfuerzo por avanzar y lograr
lo que el pueblo en Israel, quizás la mayoría de los pueblos
de la región querrían: no más guerras - sólo
paz.
Nos gustaría ser como todos los pueblos y empezar a preocuparnos de
otras cosas, pero se necesita una profunda convicción en el derecho
y en la obligación de avanzar hacia el objetivo, y eso es lo que
intentamos hacer. Siempre tenemos apoyo? No. Siempre
tenemos oposición, o siempre nos acusan? No. De acuerdo a las
circunstancias, debemos actuar, y actuamos. Y quiero felicitar a quienes
hacen el trabajo, nuestros enviados a todo lugar del mundo, en encuentros
con líderes, con políticos, con representantes de los medios
de comunicación, quienes sin desesperar explican nuestra causa,
publican nuestras posiciones, publican las irregularidades, las
desviaciones. Y este lado obtiene logros, y la presión que se
ejerció no logró su cometido, e Israel no está
aislado, y no hay sanciones contra Israel.
Hubo también esfuerzos por involucrar la aprobación de los
acuerdos en los parlamentos de Europa con el asunto político. No lo
lograron. Nosotros hacemos lo mejor posible en este sistema. La justicia
de nuestras acciones es de hecho la convicción en nuestro derecho y
el esfuerzo por avanzar en pos de la paz para nuestro pueblo.