(Traducción del hebreo)
Quise hablar en nombre de mi pueblo deseoso de paz.
Pero hoy, y aquí, debo primero hablar, con gran pena y congoja, en
nombre de los niños, mujeres, ancianos y civiles inocentes que
fueron víctimas del terrorismo cruel. Desde que fue asesinado Itzjak
Rabín no he conocido pena igual, y mi corazón reza: "El
destruirá la muerte para siempre; y el Señor Dios
limpiará las lágrimas de todos los rostros". Bendita sea su
memoria.
(Traducción del inglés)
Sus Majestades,
Altezas reales,
Excelencias,
Damas y Caballeros
Hace nueve días, en vísperas del festival de Purim, dos
niños de doce años de edad fueron a celebrar a un centro
comercial de Tel Aviv. Yovav Levy y Kobi Zaharon eran muy amigos, con la
inocencia y la frescura de la juventud. Kobi estudiaba en un curso para
niños dotados. Yovav era buen jugador de fútbol.
Tenían toda la vida por delante. Pero, en cuestión de un
segundo, sus vidas fueron truncadas a manos de un terrorista demente, una
bomba viviente.
Qué Dios permitiría que un hombre lleve a cabo un acto tan
horrendo? Hay alguna religión que consienta el suicidio, el
asesinato de niños?
Las guerras del Medio Oriente han costado la vida a decenas de miles de
jóvenes. Con cada baja, un mundo entero se perdió. Pero la
mayoría de las víctimas cayeron en guerras. Kobi y Yovav
fueron víctimas del mal más extremo: la guerra contra el fin
de las guerras.
Ellos fueron contados entre las víctimas más jóvenes
de los recientes ataques terroristas, pero no fueron los únicos. En
Jerusalem, en Ashkelón y Tel Aviv, otros niños y gente
común y corriente, jóvenes y viejos, israelíes y
extranjeros, fueron asesinados.
Muchos hogares están sumidos en la aflicción y decenas de
personas aún están en duelo. Que el Señor reconforte a
los dolosos y alivie sus sufrimientos.
Sí, estamos en duelo, pero no estamos desesperados. Haremos todo lo
que sea necesario para derrotar el terrorismo, así como
movilizaremos todos nuestros recursos para impulsar la paz. Esta
reunión significa el rechazo del mundo civilizado al mal del
terrorismo y su apoyo al proceso de paz.
De aquí deberán surgir decisiones prácticas de suma
importancia. Esta conferencia deberá formular una estrategia y crear
una coalición durable que acepte su responsabilidad moral y responda
a las necesidades prácticas a través de la cooperación
internacional. El terrorismo no conoce fronteras, así que
éstas no deberán restringir la acción para aplastar la
cabeza de la serpiente del terrorismo.
Este terrorismo no es anónimo. Tiene un nombre y una
dirección. Tiene cuentas bancarias, tiene una infraestructura y
redes camufladas como organizaciones de caridad. A su cabeza está un
país: Irán. El pueblo iraní no es nuestro enemigo. La
religión no es nuestra adversaria. Es el régimen que
promueve, fomenta y exporta la violencia y el fanatismo - Teherán se
ha convertido en la capital del terrorismo. Debe llegarse a una
conclusión sobre la manera de contenerlo.
De los palestinos, con quienes deseamos completar nuestra histórica
reconciliación, exigimos el cumplimiento inequívoco de los
Acuerdos de Oslo. No pedimos a la Autoridad Palestina que defienda nuestras
vidas. Sólo nosotros podemos defendernos. Es nuestra responsabilidad
exclusiva. Los palestinos deben cumplir las obligaciones de una autoridad
electa. Deben luchar para impedir el terrorismo, que está causando
problemas entre nosotros. No deben tolerar los centros de comando asesinos.
No deben permitir que las armas ilegales apunten a los acuerdos legales de
paz.
El terrorismo amenaza la paz y la estabilidad de todo el mundo. Los
métodos suicidas y las armas modernas representan un peligro
inmediato, que se incrementará cuando los terroristas obtengan armas
no convencionales.
Hemos cruzado la línea divisoria.
Nuestra región está atravesando un período de
transición. Los días de oscuridad están llegando a su
fin. Las sombras del pasado se están disipando. El crepúsculo
de las guerras aún está rojo de sangre, pero el amanecer es
inevitable e inminente.
El Medio Oriente está en vísperas de un nuevo día,
mejor y más prometedor. Muchas barreras que antes separaban a Israel
de sus vecinos han desaparecido. Los enemigos de ayer se reunen aquí
hoy como socios en la batalla por un nuevo mañana. Los campos de
caza de los cínicos y los escépticos se están
reduciendo. Hay nuevas en el Medio Oriente: será un nuevo Medio
Oriente.
Quisiera agradecer a todos los presentes. En primer lugar, al presidente
Clinton, por su vital iniciativa. El demostró no sólo su rol
de líder del mundo libre, sino también su papel como un gran
facilitador de la paz como una nueva agenda. Agradezco al co-promotor, el
presidente Yeltsin, cuya presencia aquí representa su compromiso con
la nueva era.
También agradezco a nuestro anfitrión, el presidente Mubarak
de Egipto, el primero en hacer la paz, quien ofreció la belleza de
Sharm el Sheij como una invitación a un nuevo panorama
político. Extiendo mi apreciación a los líderes de
Europa y Asia, que ayudaron a hacer de la paz una realidad en el Medio
Oriente, y continúan haciéndolo.
También saludo a los líderes de los países
árabes aquí presentes, y quisiera decir que Israel, como ha
demostrado en sus negociaciones con los palestinos, ha resuelto no dominar
a otros. Israel no busca aumentar sus territorios. Israel ha demostrado que
la ciencia es más importante que el territorio. Podemos lograr
más en nuestras escuelas hoy que lo que pudimos conquistar antes en
el campo de batalla.
No estamos aquí por cansancio o debilidad. Estamos aquí
debido a una convicción moral y una sensación de
fortaleza.
Que vuestros hijos y nuestos hijos conozcan un futuro de paz. Que marchen,
sanos y salvos, a través de las puertas del próximo siglo,
libres del temor, equipados con conocimientos y sabiduría, hacia una
nueva era para la humanidad.
Como dice La Biblia: "Mirad, he puesto hoy ante tí a la vida y el
bien y la muerte y el mal... Que los cielos y la tierra sean testigos de
este día, en que he puesto ante tí la vida y la muerte, la
bendición y la maldición - por ende, elige la vida!"
Damas y Caballeros,
Hemos elegido la vida! Unámonos para acabar con la maldición
del terrorismo y para recibir la bendición de la paz.