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Las Negociaciones del Status Permanente- Palabras de Uri Savir- Taba 5-5-96

5 may 1996
 
  Palabras de Uri Savir
Jefe de la Delegación Israelí
a las negociaciones del status permanente
entre Israel y la Autoridad Palestina

Sesión de Apertura, Taba, 5 de mayo de 1996

Sr. Abu Mazen, miembros de la delegación palestina, colegas:

Benjamín Franklin, uno de los grandes negociadores de todos los tiempos, dijo: "no hay guerra buena y no hay paz mala". Hemos venido aquí a enterrar una mala guerra y fomentar una paz buena.

Nos reunimos hoy en Taba, el mismo lugar donde Shimón Peres y Yasser Arafat concluyeron, hace menos de nueve meses, el Acuerdo Interino. Quisiéramos nuevamente agradecer a nuestros amigos egipcios por ser los anfitriones de otra trascendental estación en el largo camino de la paz.

Hemos tenido muchos encuentros y visto muchos logros en nuestro incesante esfuerzo de lograr la reconciliación entre nuestros pueblos. Hemos resuelto muchos desafíos complejos y superado problemas sin precedentes en nuestros combates por la paz, contra los enemigos de la paz.

Sin embargo, hoy es diferente. Por primera vez nos reunimos para negociar el status permanente de nuestra relación, una relación que afecta nuestra identidad y nuestro destino a medida que avanzamos, como dice la Declaración de Principios, "hacia una reconciliación histórica".

La Declaración de Principios de Oslo fue el fundamento de nuestro proceso de paz. El Acuerdo Interino constituyó la base de la nueva estructura de nuestras relaciones. El acuerdo sobre el status permanente completará la construcción de la paz.

En Oslo decidimos poner fin al conflicto de cien años y nos prometimos uno a otro que todos los temas no resueltos relacionados con el status permanente serán solucionados únicamente por medio de negociaciones. Esta última etapa deberá concluir al cabo de tres años.

Estamos estableciendo una estructura de paz sobre un terreno que aún está manchado de sangre. A lo largo de más de cien años de conflicto, padres enterraron a sus hijos y huérfanos lloraron a sus padres. Todos llevamos las heridas y las cicatrices, en cuerpo y alma. Mis colegas y yo estamos aquí no sólo para representar el gobierno y el pueblo de Israel, sino que todos nosoros - Shaúl, Oren, Yoel, Mijael, Ilán, Rafi, Dani y yo - representamos a aquellos para quienes estos esfuerzos tuvieron lugar demasiado tarde. A ellos les debemos nuestras vidas y la paz misma.

Nuestros esfuerzos de paz fueron opacados, una y otra vez, por aquellos que continúan odiando, continúan temiendo, continúan matando y tratando de apagar el sueño de la paz. El terrorismo que recientemente segó las vidas de tantos en nuestro país se ha convertido en un enemigo común para ustedes y nosotros.

No nos rendiermos. El terrorismo y sus agentes entrarán en un callejón sin salida. La violencia y los violentos serán aplastados. La reconciliación y los acuerdos prevalecerán mientras los terroristas exhalan su último aliento.

Seguiremos con la implementación plena de nuestro Acuerdo Interino. Ahora que el CNP ha enmendado la Carta Constitucional Palestina y ustedes están combatiendo el azote del terrorismo, hemos de trabajar juntos para coordinar la implementación rigurosa (de los acuerdos) y la mejora de las realidades económicas.

Nuestro acuerdos y su implementación hasta la fecha claramente no han sido perfectos. Sin embargo, constituyen un cambio revolucionario en la historia de nuestras relaciones. El redespliegue, las elecciones palestinas y la lucha por la seguridad han señalado de manera irreversible una nueva dirección para nuestra región. Las quejas de ambas partes no substituyen sus políticas. Debemos actuar con determinación para cooperar en la implementación plena de nuestros acuerdos e intenciones.

En las negociaciones que comenzarán hoy, debemos enfrentar los temas restantes en nuestras negociaciones, según los estipulado en la DOP. Cada delegación ha llegado con posiciones diferentes. Habrán momentos en los que nuestras diferencias podrían hacerse más profundas y amargas, y sin embargo tenemos una herramienta común para enfrentar los desafíos que nos esperan: las negociaciones. Hemos aprendido que el arte de la negociación se basa en la cooperación para crear un futuro mejor, no sólo en el intercambio de concesiones.

No ocultaremos el hecho que hemos venido aquí con posiciones básicas, lineamientos y principios. En concordancia con nuestros compromisos básicos, de nuevo subrayamos que no queremos interferir, de ninguna manera, en el control de vuestras vidas, porque al hacerlo contradiríamos nuestras convicciones morales más profundas.

Al mismo tiempo, no comprometeremos nuestra seguridad. En este proceso y en los acuerdos que generará, nos aseguraremos de que una solución pacífica signifique que ni una sola vida israelí será amenazada por el terrorismo o la guerra. La vida y la libertad van mano a mano.

Mientras negociemos nuestras fronteras, podremos ver que en la era moderna puede haber más de una línea divisoria. Políticamente, hay una que creará las líneas necesarias de separación entre nosotros. Sí, nuestros pueblos deben separarse. La separación servirá para fomentar la cooperación en una atmósfera de respeto y dignidad. La seguridad seguirá siendo la principal preocupación de Israel, especialmente en lo que respecta a la frontera de seguridad. Económicamente, podríamos elegir continuar con los exitosos ejemplos históricos de las fronteras abiertas entre nosotros, y posiblemente establecer un triángulo de comercio entre nosotros dos y Jordania.

A medida que sentamos los fundamentos para esta separación esencial, dejaremos en claro que cada uno de nosotros es responsable de nuestros respectivos destinos, nuestros respectivos pueblos y por aquellos que busquen resguardo. No tenemos el derecho de volver al pasado. Debemos construir un nuevo mañana.

Para nosotros hay un tema que es eterno: la capital unida de Israel, Jerusalem. Esta ciudad hará realidad la definición de su nombre , "La Ciudad de la Paz", ofreciendo libertad de culto a todas las religiones.

Nos guía el deseo de nuestro pueblo de vivir en paz. Por lo tanto, el último de nuestros acuerdos, Oslo III, no sólo será un acuerdo para el pueblo; también deberá ser ratificado por el pueblo una vez sean concluídas las negociaciones.

Durante la firma de la DOP, en Washington, el primer ministro Shimón Peres dijo "Nuestra tierra es pequeña, pero grande ha de ser nuestra reconciliación. Así como han sido largas nuestras guerras, ha de ser rápida nuestra recuperación. Profundas diferencias requieren puentes encumbrados".

En este espíritu, nuestros esfuerzos que comienzan hoy deben lograr más que nuevos acuerdos políticos y estratégicos. También debemos superar barreras sicológicas. Más que reconocernos mutuamente, debemos conocernos el uno al otro. El histórico apretón de manos en septiembre de 1993 debe ser seguido por muchos más ya que lo que hemos reconocido es, verdaderamente, nada más que la realidad: somos vecinos y seguiremos siendo vecinos. Ambos pueblos deben encontrarse. A medida que seguimos el plan noruego, Pueblo a Pueblo es el objetivo - auspiciar reuniones entre nuestras sociedades, y, en particular, entre nuestros jóvenes.

La educación para la paz no es menos importante que hacer la paz. Los textos escolares de hoy darán forma a los libros de historia de mañana. La nueva generación de israelíes y palestinos será una generación de paz. Ellos demostrarán que los que sólo ofrecen odio y obstrucción están equivocados, al igual que los escépticos y aquellos que están hipnotizados por el conflicto y prefieren vivir aferrados a sus temores en vez de luchar por la paz. El proceso que comenzó en Oslo vencerá. Sus oponentes serán relegados a una nota irrelevante de este capítulo de la historia. Compañeros palestinos en la paz: sentimos que podemos trabajar con ustedes. Hemos sido encomendados la labor de cambiar el curso de la historia y seguir la dirección de nuestros dos líderes, quienes toman las decisiones históricas. Oimos el llamado de nuestros pueblos y la orden de la nueva generación: pongan fin para siempre al conflicto palestino-israelí y establezcan buenas relaciones entre vecinos, viviendo aparte, diferiendo en carácter, historia y aspiraciones, pero destinados a vivir juntos.

Un día no muy lejano podremos ofrecer a nuestros hijos un futuro en que la paz prevalezca y el temor haya sido expulsado. Encenderemos la llama de la esperanza y fomentaremos la seguridad, la educación y la prosperidad. La paz que lograremos tomará su lugar como parte de la paz comprehensiva que prevalecerá en toda nuestra región antes del final de este siglo.

 
 
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