LogoAlt
 
MFAES     1990_1999     1997     Jan     Discurso en la Knset del primer ministro Benjamn

Discurso en la Knיset del primer ministro Benjamםn Netaniahu sobre el Protocolo Referente al Redespliegue en Hebrףn

16 jan 1997
 
  Discurso en la Knéset
del primer ministro Benjamín Netaniahu
sobre el Protocolo Referente al Redespliegue en Hebrón

Jerusalem, 16 de enero de 1997

Señores presidente del Estado, presidente de la Knéset, miembros de la Knéset:

Estos son días difíciles. Cada paso que damos en la ciudad de los patriarcas y las matriarcas es difícil, incluso en nuestro redespliegue en Hebrón. No estamos abandonando Hebrón, no estamos redesplegándonos de Hebrón. En Hebrón tocamos el fundamento mismo de nuestra conciencia nacional, la base de nuestra existencia. Todo aquel cuyo corazón late con sentimiento nacional, con sentimiento judío, no puede dejar de sentir el peso de la responsabilidad que fue puesta sobre nuestros hombros, y la suprema obligación de preservar nuestro patrimonio.

Al mismo tiempo, no podemos ignorar la realidad. Debo decir a los miembros de la Knéset y a los ciudadanos de Israel, que hemos heredado una realidad difícil. Los acuerdos firmados por los gobiernos previos deben ser cumplidos por el gobierno de Israel. Dijimos esto durante la campaña electoral, dijimos esto después de la campaña electoral, antes del establecimiento del gobierno y después. Estos acuerdos que heredamos son marcos generales de acuerdo, llenos de agujeros, y los criticamos - con razón - porque no tomaban en consideración de manera apropiada el problema de la seguridad; no tomaban en consideración el significado pleno de los acuerdos para nuestra seguridad nacional; no demostraban suficiente preocupación por el destino de los colonos en Judea, Samaria y Gaza, incluyendo el destino de la comunidad judía en Hebrón.

Heredamos acuerdos difíciles. Esta es la realidad. Uno podría tratar de ignorarla. Nosotros eleginos no ignorar esta realidad. Estos acuerdos comprendían textos escritos; pero, lo que era peor, también una "ley oral". Al menos parte del liderazgo previo - no quiero incluirlos a todos - trataron de usar estos acuerdos para conseguir objetivos y metas que en mi opinión eran peligrosos, potencialmente desastrosos para nuestro futuro. Esto era cierto tanto con respecto a Hebrón como con respecto a los acuerdos del status permanente.

Con respecto a Hebrón, heredamos un acuerdo de marco general lleno de agujeros. Quiero aclarar que se trataba de un acuerdo de dos o tres páginas que comprendía una lista de instrucciones generales. Esta es la "ley escrita". Yo afirmo aquí que también había una "ley oral", en la que al menos parte de la coalición - una parte importante - tuvo el coraje y la integridad de declarar abiertamente su intención, su meta - en pancartas, en las calles, en los autobuses. Parte de la coalición ocultó su verdadera intención: desarraigar la comunidad judía en Hebrón, removerla. Algunos de los ministros laboristas del gobierno previo no ocultaron que esta era su opinión, la meta del gobierno.

Quiero que esto quede bien claro, no para crear polémicas sino para clarificar un punto fundamental: nosotros estamos comprometidos con los acuerdos escritos. No estamos comprometidos con la "ley oral". Nuestro punto de vista y nuestros objetivos son completamente diferentes. No queremos remover la comunidad judía de Hebrón. Queremos preservarla y consolidarla. No queremos removernos de Hebrón; queremos permanecer en Hebrón. De este objetivo diferente se derivan aquellos puntos, aquellos párrafos, aquellos componentes incluidos en el acuerdo como resultado de las negociaciones. El acuerdo de hoy es por supuesto mucho más amplio, mucho más detallado.

Pero el punto principal que deseo comunicar a los miembros de la Knéset con respecto a nuestra política es que es nuestro objetivo diferente, en este caso de permanecer en Hebrón, el que dicta los detalles en el acuerdo que está ante ustedes. Con este objetivo diferente nos encargamos de que hubieran áreas de separación, alejamos los rifles, nos encargamos de que hubiera una presencia de las FDI en los territorios que dominan la comunidad judía y las rutas principales, a través de patrullas conjuntas. Nos encargamos de que la comunidad judía esté protegida de edificios altos que podrían amenazar o encerrar los hogares judíos. Nos encargamos de crear mecanismos de seguridad mejores y más numerosos entre nosotros y los palestinos a fin de hacer posible una realidad de seguridad, una realidad de vida cotidiana, una realidad de desarrollo y consolidación de la comunidad judía.

Puedo por lo tanto decir con confianza que este es un acuerdo mejor, más seguro y más responsable que el que heredamos. Pero, sobre todo, quisiera hacer un llamado a los residentes de Hebrón. Yo se que ustedes están asustados hoy, y quisiera decirles a ustedes, hermanos y hermanas, que ustedes nos preocupan, que para nosotros ustedes no son un apéndice insignificante. Los consideramos como nuestros queridos hermanos. Estamos preocupados por cada uno de ustedes. No los consideramos como 400 judíos insignificantes, sino como nuestros representantes.

No digo hoy que no hay peligros. No digo que este sea un acuerdo perfecto - no puede serlo. Lo recibimos en su forma cruda como un acuerdo con fallas. Pero tampoco les digo que no actuamos para distanciarnos de los peligros sino para limitarlos. Eso es lo que hicimos. Pero en el análisis final, cada acuerdo depende de la buena voluntad de los signatarios. Hago un llamado desde este podio a los palestinos y a nuestros vecinos árabes a que apoyen el acuerdo, a que cumplan con sus estipulaciones, a fin de que la seguridad sea preservada. Un acuerdo mejor y más seguro es importante para ambas partes. Un acuerdo que no sea cumplido, una seguridad precaria, no será beneficioso para las partes.

Hasta ahora Hebrón ha sido un símbolo de división y conflicto debido a la hostilidad entre palestinos e israelíes. Ahora tenemos una oportunidad de demostrar que Hebrón también puede servir como el ejemplo contrario: uno de cooperación, de coexistencia, un paradigma de paz.

Con la firma del acuerdo de Hebrón estamos embarcándonos en un curso decisivo, un curso que no no será simple, cuya meta final, al concluir las negociaciones sobre los acuerdos del status permanente, es la de traer paz con seguridad entre nosotros y los palestinos.

Quiero decir nuevamente a los miembros de la Knéset, que en este acuerdo, también, bajo el marco general de Oslo, heredamos un acuerdo que no nos complace. El acuerdo está dividido en un texto escrito, que es obligatorio, y una "ley oral" cuyo propósito, al menos por parte del liderazgo, una parte considerable, habría producido resultados negativos: retirada a las líneas de 1967, o casi; el establecimiento de un estado palestino; incluso la división de Jerusalem.

Estamos comprometidos, por supuesto, a cumplir los acuerdos escritos. Hemos demostrado hoy que estamos cumpliendo con nuestros compromisos. Pero nuestras metas son diferentes. Estamos usando el intervalo de tiempo en el acuerdo para lograr nuestras metas: mantener la unidad de Jerusalem, asegurar la profundidad estratégica necesaria para la defensa del estado, insistir en el derecho de los judíos de establecerse en su tierra, y proponer a los palestinos un acuerdo apropiado de auto-gobierno pero sin los poderes soberanos que podrían representar una amenaza para el Estado de Israel.

Este es el mandato que el gobierno que encabezo recibió del electorado. Con esto, seguiremos avanzando. Siguiendo este curso, no sólo nuestra meta es diferente sino también la manera de alcanzar esta meta, como la manera de seguir avanzando, de conducir las negociaciones.

Insistimos en tres principios fundamentales en el curso de las negociaciones, tanto sobre Hebrón como en el acuerdo que seguirá al de Hebrón.

El primero es el principio de la reciprocidad. Establecimos el principio de la reciprocidad - en un documento oficial - como un principio básico para la continuación del proceso de las negociaciones del status permanente. Esto es ahora una parte integral del acuerdo. Ambas partes convinieron en una lista de compromisos mutuos y clarificaron que el cumplimiento del acuerdo, el cumplimiento de los compromisos de una parte, dependerá del cumplimiento de la otra parte. No conozco otra interpretación de la palabra "acuerdo". Un acuerdo que obliga sólo a la parte israelí, donde sólo Israel da y la parte palestina recibe, no es un acuerdo. Un acuerdo en el que ambas partes aceptan el compromiso mutuo de cumplir con las obligaciones... esto es un acuerdo. Lo que tenemos hoy en los documentos ante ustedes en el arraigamiento y la formalización del principio de reciprocidad, por primera vez desde [que fueron firmados] los acuerdos de Oslo.

El segundo tema importante que fue clarificado en los acuerdos y los documentos logrados en el curso de estas negociaciones es que la implementación de los redespliegues será una decisión israelí que no será una cuestión a ser negociada con los palestinos. Esta decisión debe cumplir con las consideraciones de seguridad de Israel, como Israel las considere apropiadas. Será Israel el que determine la naturaleza y el alcance de los tres redespliegues - no sólo el primero y el segundo, sino también el tercero. Esta es también la manera en que Estados Unidos interpreta el acuerdo. Y creo que es una distinción muy importante. Para nosotros, para la Knéset entera, debe haber un concenso absoluto sobre la suprema importancia de que Israel pueda definir, de acuerdo a su propia comprensión, las necesidades de seguridad del Estado de Israel, y llevar a cabo los redespliegues siguientes de acuerdo a este entendimiento.

El tercer logro, fuera de la reciprocidad y la definición israelí de los redespliegues, es el cronograma. Creo que esto no es algo independiente. Al contrario: nos da campo para maniobrar, campo para probar la realidad, campo para probar la reciprocidad en el cumplimiento del acuerdo.

Estos tres elementos son un cambio significativo, y un cambio para bien, comparado con nuestra situación de no hace mucho tiempo, hace sólo unos meses. Estabamos en medio de un avance casi incontrolable hacia las líneas de 1967. De aquí a nueve meses habríamos podido encontrarnos casi en esas fronteras, con un tema único quedando en efecto en la agenda: Jerusalem. Esta situación - digo esto tanto a la oposición como a la coalición - la hemos cambiado completamente. Conduciremos las negociaciones, con el tiempo, la habilidad y la libertad de maniobra política que no teníamos antes. Conduciremos las negociaciones con cuidado, de manera responsable y con discreción. Estoy convencido de que nuestras metas de preservar Jerusalem, preservar la profundidad estratégica, preservar la habilidad de Israel de defenderse a sí mismo, y un acuerdo apropiado con los palestinos... Estoy convencido que estas son las metas que apoyan una gran mayoría de israelíes, y que la gran mayoría del pueblo apoya el curso que he tomado, insistiendo en la reciprocidad y la seguridad.

En términos prácticos - no en la Corte de La Haya, sino en la corte de la opinión internacional, y no sólo en la opinión internacional - hasta hace poco era un presupuesto, casi un axioma, que el único tema en la agenda era un acuerdo en el que Israel debe cumplir con sus compromisos y que la otra parte no debe nada. Todos sus compromisos fueron ignorados. Lo que tenemos ahora en la comunidad internacional, firmado con un sello oficial, es un acuerdo que es obligatorio, en el que el principio de la reciprocidad es claro.

Estos acuerdos contienen mejoras importantes también en el tiempo que tendremos para alcanzar el objetivo que queremos lograr, que creo que es compartido por todos los miembros de la Knéset. Creo que la gran mayoría de la gente apoya este curso.

Creo con todo mi corazón que esta es la única manera de lograr la aspiración que todos compartimos: paz con seguridad, paz por generaciones y no por un año, paz para nuestros hijos y también para nuestros nietos. Después de que terminen las discusiones, después que se disipe el humo y se asiente el polvo, creo que lograremos estas metas.

 
 
E-mail to a friend
Print the article
Add to my bookmarks
Also available in
  English
   
 
   
 
     Hebrew     
 
Copyright ©2004 The State of Israel. All rights reserved   Terms of use   Use of cookies