LogoAlt
 
MFAES     1990_1999     1998     Nov     Discurso de la Victoria del PM Electo Netaniahu -

Discurso de la Victoria del PM Electo Netaniahu - 2696

2 nov 1998
 
  Discurso de la Victoria del Primer Ministro Electo Benjamin Netaniahu en el Centro International de Convenciones

Jerusalem, 2 de junio de 1996


Ciudadanos de Israel, amigos:

El Estado de Israel ha tomado hoy un nuevo camino, un camino de esperanza y unidad, un camino de seguridad y paz. Y, en primer lugar, la paz que debemos lograr es la paz doméstica, la paz entre nosotros.

Esta es nuestra tarea más importante, porque en años recientes se ha extremado la polarización de la sociedad israelí, se han acentuado las diferencias que nos separan y la tensión ha aumentado.

Queridos amigos, la primera tarea de mi gobierno es salvar las desaveniencias, reducir las tensiones y fortalecer la unidad y el ideal del compañerismo, que es la base de nuestra existencia. Y quiero decirles lo siguiente: la primera paz es la paz doméstica.

La sociedad israelí ha sido bendecida con la multiplicidad de ideas y grupos políticos. Nuestra unidad no se basa en menoscabar lo que cada grupo tiene de singular, mas se expresa en el fomento de la tolerancia y el respeto mutuo, al tiempo que mantiene el status quo.

Hablo de la unión de todos los sectores de la sociedad israelí, manteniendo un delicado equilibrio entre las diferentes posiciones. Esta es nuestra manera de hacerlo.

Estos principios son inherentes en el patrimonio judío, que es la base de nuestra unidad como pueblo y del cual heredamos los principios de la justicia y la igualdad para todos los ciudadanos israelíes, tanto judíos como no judíos.

Esta noche me dirijo a los no judíos de Israel. Quiero decirles algo: yo los considero compañeros, con igualdad de derechos en cada uno de los campos de actividad del país.

Me dirijo a a todo el público israelí - a aquellos que votaron por mi y a los que no votaron por mi - para decirles que mi intención es la de ser primer ministro de todos, sin excepción. La paz que lograremos no será una paz para el Likud o la facción nacionalista. Será una paz para todos, con seguridad para todos y con prosperidad y bienestar para todos.

Digo esto porque pienso que es mi deber ser el primer ministro de todos los ciudadanos de Israel - seculares y religiosos, judíos y no judíos, nuevos inmigrantes e israelíes veteranos, residentes de los poblados en desarrollo y de las ciudades establecidas.

En los próximos cuatro años trabajaremos juntos para un futuro mejor, el futuro de nuestro país, de nuestro pueblo.

Amigos, he dicho que la paz comienza por casa. Pero debemos también continuar con la paz en el exterior. Tenemos la intención de avanzar el diálogo con nuestros vecinos a fin de lograr una paz estable, una paz verdadera, paz con seguridad, para todos los pueblos de la región.

"Dios dará fuerza a su pueblo, Dios bendecirá a su pueblo con paz". Fuerza, seguridad, estas son las bases para una paz real.

Esta noche extiendo mi mano en señal de paz a todos los líderes árabes y a nuestros vecinos palestinos. Hago un llamado a todos: únanse a nosotros. Tomemos juntos el camino de la paz verdadera. Tomemos juntos el camino de la seguridad para todos nosotros, para todas las naciones de la región.

El gobierno que formaremos en unos días, con la ayuda de Dios, actuará para fortalecer los vínculos de paz que ya hemos forjado con Jordania y Egipto. Continuaremos las negociaciones con los palestinos, y trabajaremos para promover los acuerdos de paz y la coexistencia con otros países árabes. A ellos también los exhorto a que se unan al círculo de la paz.

Veo a nuestro amigo, Estados Unidos de América, como un verdadero compañero en este proceso de hacer la paz verdadera. Las relaciones entre EE.UU. e Israel son sólidas y estoy seguro que seguirán siéndolo en los próximos cuatro años. Nuestras relaciones fueron construidas no sólo en base a los intereses comunes, sino en base a los valores de la democracia y la dignidad humana.

He de defender los valores de la libertad y la democracia, así como estoy en deuda con los valores eternos del pueblo judío, y no hay contradicción entre los dos. He de defender el gobierno de la ley en nuestro país, así como estoy comprometido con nuestra identidad judía, y no hay contradicción entre los dos.

En base a estos valores tenemos la intención de hacer cambios sociales y económicos en el país. Creemos que cada ciudadano tiene el derecho a las mismas oportunidades para realizar su potencial pleno. Hemos de introducir por fin un libre comercio verdadero en Israel. Una economía que no esté controlada por burócratas, una economía que no sofoque la iniciativa. Estoy seguro de que de esta manera desencadenaremos nuestra creatividad, la genialidad de este pueblo, para que la sociedad y la economía den un salto adelante y despeguen.

Quiero decirles otra cosa. Muchas veces he escuchado decir que hay una esfera social y una esfera económica. No lo creo. No se puede separar lo económico de lo social. Sólo con una economía fuerte podremos cuidar de los débiles - y hemos de cuidar de los débiles.

Aminoraremos las diferencias sociales. Cuidaremos de los barrios deprivados y los poblados en desarrollo, ayudaremos a los ancianos y sobre todo los ancianos que son nuevos inmigrantes, y a los soldados que acaban de terminar el servicio militar.

Y la herramienta más importante para aminorar estas diferencias es la educación. Hace unos días fui a Tamara y conocí a un hermoso chicuelo. Puse una mano sobre su hombro y dije: este niño merece las mismas oportunidades que mi hijo, Yair. No hay diferencia entre ellos. Debemos lograr los mejores resultados en la educación para poder competir en el mundo de mañana, y tener éxito. Creo en esto con todo mi corazón. Haré lo máximo para implementar esta convicción.

Cada niño en Israel recibirá los medios para desarrollar sus habilidades, tomar parte del mundo de mañana y tener éxito. No habrá una primera Israel, una segunda Israel y una tercera Israel. Habra una sola Israel, con igualdad de oportunidades para todos - en Julis, en Ramat Gan, en Kiriat Shmona y en Ramat Aviv. Creo en esto con todo mi corazón.

Y quiero decirles otra cosa: una economía libre, una sociedad abierta, sin obstáculos, sin burocracia, sin arrogancia, sin mecenazgo - esta es la manera de traer millones de inmigrantes a Israel. Y tenemos la intención de hacerlo porque de esta manera podemos hacer realidad el sueño sionista de traer aquí a la gran mayoría del pueblo judío.

Amigos, hace exáctamente cien años, en 1896, un visionario judío llamado Benjamín Zeev Herzl escribió un sueño llamado "El Estado Judío". Hemos realizado este sueño; seguimos realizándolo hoy. Hemos de completar este logro para ser un pueblo libre en nuestra tierra.

El estado fue fundado para traer de vuelta a un antiguo pueblo a su patria histórica y restaurar su vida nacional y cultural. Debemos exclusivamente a nuestro patrimonio judío haber podido mantener viva esta esperanza en la diáspora. Gracias a nuestro patrimonio hemos retornado a nuestra tierra.

Nuestro patrimonio judío, damas y caballeros, no sólo es parte de nuestro pasado. Es la base para garantizar nuestro futuro. También es la única manera de mantener nuestro vínculo con la diáspora judía. No hay otra base, así que actuaremos juntos para fortalecer y fomentar nuestra heredad. Trabajaremos para profundizar nuestros vínculos con la Tierra de Israel. Mantendremos a Jerusalem unida bajo soberanía israelí. Lo declaro aquí esta noche, en Jerusalem, la capital eterna del Pueblo Judío, la ciudad que nunca más será dividida.

Seguiremos juntos este camino, con fe y unidad, con paz y seguridad.

Por primera vez, un primer ministro de Israel ha recibido un mandato de manera diferente - un mandato directo del pueblo. Haremos juntos todas estas cosas porque yo recibí de ustedes, de cada uno de ustedes, un mandato para conducir al Estado de Israel hacia una nueva era.

Sé que le tomará algún tiempo al público, que tal vez está preocupado, comprender que hablamos en serio. Estamos hablando de un cambio verdadero, no de pronunciamientos, y de justicia, no de injusticia.

Gracias a todos ustedes por el enorme esfuerzo, la dedicación, la confianza. Y en especial agradezco a mi esposa Sara, quien me ha acompañado a lo largo de este camino. Su sabiduría me ayudó mucho y su compañía me llenó de fe y fuerza.

Mis amigos, quiero esta noche agradecer también a un hombre que ha hecho mucho por el Estado de Israel. Quiero expresar mi apreciación por Shimon Peres. No amigos mios, la campaña política ha terminado. Hemos iniciado otra era, una era de fuerzas combinadas, y esto se aplica a toda la nación. Quiero decirles algo sobre Shimon Peres: hemos tenido diferencias de opinión, a veces grandes diferencias de opinión, pero nadie aquí se olvidará de la importante contribución que ha dado el Sr. Peres al Estado de Israel en los últimos cincuenta años. Sr. Peres, la nación de Israel le está en deuda.

Quiero decirles lo que le dije al Sr. Peres cuando hablamos el día después de las elecciones: tenemos sólo un estado. Tenemos un sólo país. Lo protegeremos. Lo protegeremos y lograremos, con la ayuda de Dios, la seguridad y la paz que es nuestro más produndo anhelo.

Que Dios de fuerza a su Pueblo. Dios bendecirá a su Pueblo con paz.

 
 
E-mail to a friend
Print the article
Add to my bookmarks
Also available in
  English
   
 
   
 
     Hebrew     
 
Copyright ©2004 The State of Israel. All rights reserved   Terms of use   Use of cookies