Ciudadanos de Israel, amigos:
El Estado de Israel ha tomado hoy un nuevo camino, un camino de
esperanza y unidad, un camino de seguridad y paz. Y, en primer lugar, la
paz que debemos lograr es la paz doméstica, la paz entre nosotros.
Esta es nuestra tarea más importante, porque en años
recientes se ha extremado la polarización de la sociedad
israelí, se han acentuado las diferencias que nos separan y la
tensión ha aumentado.
Queridos amigos, la primera tarea de mi gobierno es salvar las
desaveniencias, reducir las tensiones y fortalecer la unidad y el ideal del
compañerismo, que es la base de nuestra existencia. Y quiero
decirles lo siguiente: la primera paz es la paz doméstica.
La sociedad israelí ha sido bendecida con la multiplicidad de ideas
y grupos políticos. Nuestra unidad no se basa en menoscabar lo que
cada grupo tiene de singular, mas se expresa en el fomento de la tolerancia
y el respeto mutuo, al tiempo que mantiene el status quo.
Hablo de la unión de todos los sectores de la sociedad
israelí, manteniendo un delicado equilibrio entre las diferentes
posiciones. Esta es nuestra manera de hacerlo.
Estos principios son inherentes en el patrimonio judío, que es la
base de nuestra unidad como pueblo y del cual heredamos los principios de
la justicia y la igualdad para todos los ciudadanos israelíes, tanto
judíos como no judíos.
Esta noche me dirijo a los no judíos de Israel. Quiero decirles
algo: yo los considero compañeros, con igualdad de derechos en cada
uno de los campos de actividad del país.
Me dirijo a a todo el público israelí - a aquellos que
votaron por mi y a los que no votaron por mi - para decirles que mi
intención es la de ser primer ministro de todos, sin
excepción. La paz que lograremos no será una paz para el
Likud o la facción nacionalista. Será una paz para todos, con
seguridad para todos y con prosperidad y bienestar para todos.
Digo esto porque pienso que es mi deber ser el primer ministro de todos los
ciudadanos de Israel - seculares y religiosos, judíos y no
judíos, nuevos inmigrantes e israelíes veteranos, residentes
de los poblados en desarrollo y de las ciudades establecidas.
En los próximos cuatro años trabajaremos juntos para un
futuro mejor, el futuro de nuestro país, de nuestro pueblo.
Amigos, he dicho que la paz comienza por casa. Pero debemos también
continuar con la paz en el exterior. Tenemos la intención de avanzar
el diálogo con nuestros vecinos a fin de lograr una paz estable, una
paz verdadera, paz con seguridad, para todos los pueblos de la
región.
"Dios dará fuerza a su pueblo, Dios bendecirá a su pueblo con
paz". Fuerza, seguridad, estas son las bases para una paz real.
Esta noche extiendo mi mano en señal de paz a todos los
líderes árabes y a nuestros vecinos palestinos. Hago un
llamado a todos: únanse a nosotros. Tomemos juntos el camino de la
paz verdadera. Tomemos juntos el camino de la seguridad para todos
nosotros, para todas las naciones de la región.
El gobierno que formaremos en unos días, con la ayuda de Dios,
actuará para fortalecer los vínculos de paz que ya hemos
forjado con Jordania y Egipto. Continuaremos las negociaciones con los
palestinos, y trabajaremos para promover los acuerdos de paz y la
coexistencia con otros países árabes. A ellos también
los exhorto a que se unan al círculo de la paz.
Veo a nuestro amigo, Estados Unidos de América, como un verdadero
compañero en este proceso de hacer la paz verdadera. Las relaciones
entre EE.UU. e Israel son sólidas y estoy seguro que seguirán
siéndolo en los próximos cuatro años. Nuestras
relaciones fueron construidas no sólo en base a los intereses
comunes, sino en base a los valores de la democracia y la dignidad humana.
He de defender los valores de la libertad y la democracia, así como
estoy en deuda con los valores eternos del pueblo judío, y no hay
contradicción entre los dos. He de defender el gobierno de la ley en
nuestro país, así como estoy comprometido con nuestra
identidad judía, y no hay contradicción entre los dos.
En base a estos valores tenemos la intención de hacer cambios
sociales y económicos en el país. Creemos que cada ciudadano
tiene el derecho a las mismas oportunidades para realizar su potencial
pleno. Hemos de introducir por fin un libre comercio verdadero en Israel.
Una economía que no esté controlada por burócratas,
una economía que no sofoque la iniciativa. Estoy seguro de que de
esta manera desencadenaremos nuestra creatividad, la genialidad de este
pueblo, para que la sociedad y la economía den un salto adelante y
despeguen.
Quiero decirles otra cosa. Muchas veces he escuchado decir que hay una
esfera social y una esfera económica. No lo creo. No se puede
separar lo económico de lo social. Sólo con una
economía fuerte podremos cuidar de los débiles - y hemos de
cuidar de los débiles.
Aminoraremos las diferencias sociales. Cuidaremos de los barrios
deprivados y los poblados en desarrollo, ayudaremos a los ancianos y
sobre todo los ancianos que son nuevos inmigrantes, y a los soldados
que acaban de terminar el servicio militar.
Y la herramienta más importante para aminorar estas diferencias es
la educación. Hace unos días fui a Tamara y conocí a
un hermoso chicuelo. Puse una mano sobre su hombro y dije: este niño
merece las mismas oportunidades que mi hijo, Yair. No hay diferencia entre
ellos. Debemos lograr los mejores resultados en la educación para
poder competir en el mundo de mañana, y tener éxito. Creo en
esto con todo mi corazón. Haré lo máximo para
implementar esta convicción.
Cada niño en Israel recibirá los medios para desarrollar sus
habilidades, tomar parte del mundo de mañana y tener éxito.
No habrá una primera Israel, una segunda Israel y una tercera
Israel. Habra una sola Israel, con igualdad de oportunidades para todos -
en Julis, en Ramat Gan, en Kiriat Shmona y en Ramat Aviv. Creo en esto con
todo mi corazón.
Y quiero decirles otra cosa: una economía libre, una sociedad
abierta, sin obstáculos, sin burocracia, sin arrogancia, sin
mecenazgo - esta es la manera de traer millones de inmigrantes a Israel. Y
tenemos la intención de hacerlo porque de esta manera podemos hacer
realidad el sueño sionista de traer aquí a la gran
mayoría del pueblo judío.
Amigos, hace exáctamente cien años, en 1896, un visionario
judío llamado Benjamín Zeev Herzl escribió un
sueño llamado "El Estado Judío". Hemos realizado este
sueño; seguimos realizándolo hoy. Hemos de completar este
logro para ser un pueblo libre en nuestra tierra.
El estado fue fundado para traer de vuelta a un antiguo pueblo a su patria
histórica y restaurar su vida nacional y cultural. Debemos
exclusivamente a nuestro patrimonio judío haber podido mantener viva
esta esperanza en la diáspora. Gracias a nuestro patrimonio hemos
retornado a nuestra tierra.
Nuestro patrimonio judío, damas y caballeros, no sólo es
parte de nuestro pasado. Es la base para garantizar nuestro futuro.
También es la única manera de mantener nuestro vínculo
con la diáspora judía. No hay otra base, así que
actuaremos juntos para fortalecer y fomentar nuestra heredad. Trabajaremos
para profundizar nuestros vínculos con la Tierra de Israel.
Mantendremos a Jerusalem unida bajo soberanía israelí. Lo
declaro aquí esta noche, en Jerusalem, la capital eterna del Pueblo
Judío, la ciudad que nunca más será dividida.
Seguiremos juntos este camino, con fe y unidad, con paz y
seguridad.
Por primera vez, un primer ministro de Israel ha recibido un
mandato de manera diferente - un mandato directo del pueblo. Haremos juntos
todas estas cosas porque yo recibí de ustedes, de cada uno de
ustedes, un mandato para conducir al Estado de Israel hacia una nueva era.
Sé que le tomará algún tiempo al público, que
tal vez está preocupado, comprender que hablamos en serio. Estamos
hablando de un cambio verdadero, no de pronunciamientos, y de justicia, no
de injusticia.
Gracias a todos ustedes por el enorme esfuerzo, la dedicación, la
confianza. Y en especial agradezco a mi esposa Sara, quien me ha
acompañado a lo largo de este camino. Su sabiduría me
ayudó mucho y su compañía me llenó de fe y
fuerza.
Mis amigos, quiero esta noche agradecer también a un hombre que ha
hecho mucho por el Estado de Israel. Quiero expresar mi apreciación
por Shimon Peres. No amigos mios, la campaña política ha
terminado. Hemos iniciado otra era, una era de fuerzas combinadas, y esto
se aplica a toda la nación. Quiero decirles algo sobre Shimon Peres:
hemos tenido diferencias de opinión, a veces grandes diferencias de
opinión, pero nadie aquí se olvidará de la importante
contribución que ha dado el Sr. Peres al Estado de Israel en los
últimos cincuenta años. Sr. Peres, la nación de Israel
le está en deuda.
Quiero decirles lo que le dije al Sr. Peres cuando hablamos el día
después de las elecciones: tenemos sólo un estado. Tenemos un
sólo país. Lo protegeremos. Lo protegeremos y lograremos, con
la ayuda de Dios, la seguridad y la paz que es nuestro más produndo
anhelo.
Que Dios de fuerza a su Pueblo. Dios bendecirá a su Pueblo con paz.