Las imprentas privadas en Israel

19 nov 1998
 Revista de Artes y Letras de Israel - 1997/104
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Las imprentas privadas en Israel

Leila Avrin*

 
 

Imprenta manual de Ariel

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Yehuda Miklaf, poema de Noga Yetomi, impreso en papel marmóreo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Yehuda Miklaf, poema de Stefo Urban (poeta esperantista: 1913-1974)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ariel Wardi, página de tipos hechos a mano para Ashrei Ha'Ish

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ariel Wardi, "El Libro de Jonás"
 

Los orígenes de la imprenta privada se remontan a 1890 en Inglaterra. La iniciativa se debió a William Morris, quien con su imprenta Kelmscott publicó libros estéticamente impecables y sorprendentes, en un estilo y técnica que él denominaba "renacentista" como reacción contra la mecanización de la imprenta en el siglo XIX y su evidente descuido de lo que hasta entonces había sido una artesanía. Morris produjo sus trabajos en una imprenta Albión manual sobre el mejor papel que pudo hallar, con tinta muy negra y una tipografía diseñada por Emery Walker y basada en los tipos Caxton Jenson de fines del siglo XV, y contrató ilustradores que ejecutaban su tarea sobre planchas de madera y no con los populares y menos costosos métodos fotomecánicos que se desarrollaron en aquellos tiempos. Durante los seis años previos a su muerte hubo una gran demanda de libros salidos de la imprenta Kelmscott, pero Morris no quiso comercializarlos y vendió de mala gana algunos ejemplares a precio de costo, que no obstante resultaba bastante elevado porque usaba los mejores materiales. Hoy en día, un "Chaucer" de Kelmscott vale cerca de un millón de dólares.

Otros expertos en libros refinados crearon a la brevedad imprentas privadas al estilo de la de Morris, pero con ornamentos y tipografía más sobrios, primero en Gran Bretaña (donde Lucien y Esther Pissarro manejaban la imprenta Eragny), más tarde en Alemania (donde la imprenta Cranach del conde Harry Kessler, en Weimar, logró un alto grado de excelencia) y finalmente en los Estados Unidos. Su credo consistía en seguir las normas tácitas, pero no por eso menos severas, de la imprenta refinada: tipos elegantes pero legibles, composición manual, papel de alta calidad elegido de acuerdo con la tipografía, preferiblemente con marca de agua manual o de molde, ediciones de unos pocos cientos de copias y encuadernación manual. Al final del libro aparece el colofón, una tradición de los primeros libros impresos tomada de los manuscritos, que enumera los detalles de producción: fecha, impresor, fabricante del papel, ilustrador, encuadenador y número de copias.

A diferencia de la imprenta privada, la "imprenta refinada" es una empresa comercial que proporciona al impresor su medio de vida y que se adhiere a los mismos altos niveles de la imprenta privada, pero las ediciones son generalmente mayores, el papel es hecho a máquina y la encuadernación es más simple. La mayor parte de los libros cuentan con un colofón y a veces las ediciones son limitadas y numeradas.

A pesar de que antes de la creación del estado en 1948 hubo en Israel algunas contribuciones al arte del libro y una tipografía hebrea destacada, hasta 1989 no existieron imprentas privadas; el trabajo más próximo a la imprenta refinada fue el de los Libros Tarshish, una imprenta creada por el Dr. Moshé Spitzer (1900-1982). Cuando se le preguntó si en Israel existía algo que pudiera llamarse "imprenta refinada", respondió: "No, sólo existe imprenta decente". Spitzer sabía qué se necesita para producir un libro refinado y cómo exigir lo mejor a los pocos impresores con quienes trabajaba, pero se hallaba limitado por la falta de buen papel y de materiales de encuadernación de alta calidad, tipos hebreos bien fundidos e impresores con las instalaciones necesarias para transformar un libro hebreo en una obra de arte. Sus mejores trabajos pueden apreciarse en unos pocos libros auspiciados por mecenas y otros editores que podían permitirse lo mejor.

La otra personalidad destacada durante los primeros años de la imprenta israelí fue Henry Friedlander (1904-1996). Era diseñador de tipos y, lo que es aún más importante, un maestro que ejerció una honda influencia sobre la calidad de diseño e impresión en el país. Unos pocos libros, calendarios y efemérides se imprimieron bajo su dirección en la Escuela de Imprenta Hadassah-Brandeis, los cuales ponen de manifiesto una calidad pocas veces vista en la breve historia de la imprenta en Israel y cumplen con todos los requisitos de la imprenta refinada.

Shmuel Halevy Gorr (1931-1988) llegó a Israel desde Melbourne, Australia, en 1968. Si bien no imprimió ningún libro en el país, su pequeña imprenta manual Alexandria (la versión australiana de la imprenta Albión, tan popular entre los impresores ingleses del siglo XIX) permanece aún fuera de uso en la Biblioteca Nacional y Universitaria Judía, que alberga algunos ejemplares de sus libros. Gorr llamó a su empresa "Levite Press"; sus libros versan sobre temas judíos, pero no poseía caracteres hebreos. La prosa y poesía de Levite Press se halla en inglés, impresa con tipos Plantin bien usados. Los trabajos gráficos que acompañan a los textos son excelentes y todos los libros de Levite Press se hallan en las listas de Private Press Books.

Uno de los factores que demoraron el desarrollo de las imprentas privadas en Israel fue la falta de tipos metálicos hebreos de alta calidad para la composición manual, requisito imprescindible para los libros hebreos hechos a mano. Cada impresor privado resolvía el problema a su manera. Los diseñadores tipográficos contemporáneos, tanto en Israel como en otros países, crean actualmente tipos para la composición computarizada; actualmente casi no existe demanda de letras de metal y sólo hay un puñado de empresas que aún funden tipos en metal. Dados los problemas, no debe sorprender que en Israel sólo haya en nuestros días dos artistas que se ocupan de la impresión privada. A continuación describiremos los trabajos de ambos: Yehudá Miklaf y Ariel Wardi.

Yehudá Miklaf

Yehudá Miklaf es un diseñador y encuadernador de profesión que nació en Nueva Escocia, Canadá, en 1942 y se estableció en Israel en 1986. En los años setenta, mientras trabajaba en la biblioteca de la Universidad de Toronto, aprendió a apreciar todos los aspectos de la producción de libros refinados y de la encuadernación en particular. Tomó su primer curso de este arte con Emrys Evans, en la Biblioteca de Libros Raros de la universidad, y posteriormente estudió con Anton Lucas, encuadernador de la Biblioteca Municipal de Toronto. Fue también un agudo observador de los métodos de Michael Wilcox, el más destacado diseñador y encuadernador de libros de Canadá. Después de cinco años como encuadernador aficionado se dedicó por completo a esta actividad y logró reconocimiento mundial como encuadernador e impresor. Escribe regularmente en revistas especializadas como The Printer, un mensuario para los amantes de la letra impresa, y Counter, la revista del Centro del Libro en la Universidad de Iowa, para la que ha escrito un delicioso artículo sobre su búsqueda algunas veces fructífera y otras frustrante de equipos y tipos de impresión. También imprimió a mano una separata para que el periódico la distribuyera entre sus suscriptores. A través del correo electrónico busca e intercambia información con otros suscriptores de grupos de discusión sobre libros, libros de arte, impresión y producción de papel.

Tres años después de su arribo al país, un inesperado encuentro con Gregory Robinson, un impresor aficionado de los Estados Unidos que había llegado a Jerusalén con una pequeña imprenta y algunas cajas de tipos, le permitió intercambiar sus clases de encuadernación por las instrucciones de impresión que hacía tiempo buscaba. En 1989 creó la Imprenta Shalom Yehudá, en honor de la calle de Jerusalén en la cual se hallan su vivienda y su taller. Fue ésa una feliz elección de calles, porque el orientalista Avraham Shalom Yehudá (1877-1951) fue coleccionista de manuscritos hebreos, árabes y latinos que se conservan en la Biblioteca Nacional. Miklaf trabaja con una imprenta Vandercook SP-15 y con una pequeña rotativa Model N 3; algunos de sus trabajos se imprimen en el papel que trajo de Canadá, otros en papel importado y otros en papel hecho a mano por dos fabricantes israelíes: Natán Kaaren del kibutz Sde Ioav e Izhar Neumann de Zijrón Iaacov (el taller Tut niyar). Algunas muestras tempranas en hebreo e inglés se imprimieron en mitnán, el papel hecho a mano en Israel.*

En muy poco tiempo, Yehudá Miklaf se convirtió en un experto en localizar viejos equipos y tipos de imprenta, frecuentemente a punto de ser descartados. Ubicó las matrices usadas por la Fundición de Tipos de Jerusalén del Dr. Moshé Spitzer y algunos otros tipos antiguos de otros orígenes, si bien no siempre de la mejor calidad ni en los tamaños más adecuados para la imprenta privada. Las cajas de tipos de su taller incluyen tipos y caracteres tales como Hadassah, HaTzví, Ráhat, Jaím, Stam y el viejo y fiel Frank-Rühl. Algunos de ellos se hallan disponibles sólo en ciertas medidas y algunos caracteres no bastan para imprimir libros. Muchos de estos viejos tipos permanecen en sacos, a la espera de su clasificación y limpieza a fin de determinar si existe suficiente cantidad de cada carácter como para poder imprimir. Para resolver parcialmente el problema de los escasos caracteres hebreos disponibles, Miklaf halló en Europa un fundidor que preparó los tipos David (en tamaño Didot) con las matrices de la vieja Fundición de Tipos de Jerusalén que se conservan en la Biblioteca Nacional y Universitaria Judía: Miklaf convenció a su propietario para que los donara a la biblioteca, junto con algunos equipos.

Después de imprimir una hoja de recuerdo que es ahora objeto de colección, su primer libro fue una traducción al hebreo de la disertación clásica de Beatrice Warde de 1932, acerca de la importancia de la impresión invisible, "La copa de cristal", que el Dr. Moshé Spitzer tradujo al hebreo un año antes de su muerte. El ensayo fue reeditado y corregido por Daniel Spitzer, hijo de Moshé. Miklaf imprimió el folleto de 12 páginas compuesto a mano en tipos David de 12 y 16 puntos, en papel de texto Byron y lo cosió y encuadernó con un papel grueso fabricado por Natán Kaaren; dos copias fueron encuadernadas en cuero.

Yehudá Miklaf imprime en hebreo e inglés; dos de sus libros son miniaturas. Una de estas perlas es "Soy yo ahora? Relato de kwang-tse" (1933) narrado por John Cage. El texto hebreo está impreso en Frank-Rühl de seis puntos y el texto inglés en Times New Roman de ocho puntos en papel de cáñamo hecho a mano en el taller Tut Niyar, con estampado en linóleo a cuatro colores. Las figuras, ubicadas al azar, fueron impresas en un pliego grande de papel doblado después de la impresión, usando los mismos bloques pero con diferentes colores para cada lado. Algunas copias se encuadernaron en piel de cabra con una funda de papel marmolado; otras fueron encuadernadas en telas de diferentes colores con bordes de papel marmolado hechos también por Miklaf.

El otro libro en miniatura de la Imprenta Shalom Yehudá, impreso en 1995, es "Ros", un poema de Brian McClafferty. Compuesto a mano en monotipo Bembo de ocho puntos, está impreso en papel crema Francfort humedecido fabricado por Zerkall Mills de Alemania, en una edición limitada de 50 copias. El libro, que comienza con una delicada portada estampada en linóleo por el impresor, recibió el premio al Libro Distinguido en el Octavo Encuentro Internacional de la Sociedad de Libros en Miniatura de Pasadena, California, en 1995.

Uno de los libros más impresionantes editados en la Imprenta Shalom Yehudá es "Si te olvidare... poemas de Arturo Schwartz", 1994, en una edición de 130 ejemplares. Este trabajo nació de la colaboración entre el impresor, el artista jerosolimitano Gary Goldstein y el poeta, ensayista e historiador de arte italiano Arturo Schwartz, que estuvo en Jerusalén para disertar y documentar una colección de libros que donó al Museo Israel. Miklaf compuso el texto a mano en tipos Bembo de 14 puntos; los dibujos de Gary Goldstein fueron impresos en bloques de fotopolímero y pintados a mano por el artista. Miklaf imprimió una copia con ilustraciones sin colorear y otras diez del texto solo, sorprendentes porque revelan la belleza de la tipografía, ya que las ilustraciones tienden a competir con el texto por la mirada del lector. Miklaf encuadernó los libros con piel de cabra y en los bordes del papel aparecen recortes de una de sus estampas en linóleo que incluyen su propia imagen, las de sus coautores y otras personas vinculadas con el encuentro en el Museo Israel. La edición se acompaña con una grabación de Arturo Schwartz que lee su poesía.

La definición de imprenta privada preferida por Yehudá Miklaf fue formulada por el historiador de la imprenta Will Ransom: "Se puede definir a la imprenta privada como la expresión tipográfica de un ideal personal, concebido en libertad y mantenido en independencia".

Ariel Wardi

Llamada simplemente "La imprenta privada de Ariel Wardi", se creó en Jerusalén en 1989. Wardi nació en Turín, Italia, en 1929 y llegó a Israel a muy temprana edad. Después de cumplir su servicio militar durante la Guerra de la Independencia, regresó a Turín durante dos años para estudiar arte en la Academia Albertina de Bellas Artes. De regreso en Israel trabajó como diseñador de libros free lance y durante algunos años fue socio en la imprenta Isratypeset, junto con la familia Ben Tzví (que fundó la Imprenta Central, una de las más antiguas y distinguidas imprentas comerciales del país). En 1981 fue invitado a enseñar en el recientemente inaugurado departamento de impresión del Instituto Comunitario Hadassah, que dirigió desde 1983. Siempre gozó del trabajo manual y cuando se retiró comenzó a dedicar todo su tiempo al arte de la impresión, con sus tipos manuales y su imprenta experimental Vandercook S-15.

No satisfecho con los tipos hebreos de metal existentes, Wardi resolvió el problema diseñando y produciendo los suyos propios, que no se funden de la manera tradicional. Usando materiales simples e instrumentos de joyería, labró manualmente los punzones que usa para producir las matrices en las que funde sus tipos. Para sus primeros dos libros empleó punzones, matrices y tipos hechos de diversos materiales plásticos y resinas usados por los técnicos dentales. El diseño de las letras se basa en el tipo David itálico y cada letra es rediseñada para adaptarla a su gusto y para armonizar con las otras.

Su primer libro, publicado en 1990 en una edición de 20 ejemplares, fue Ashréi haísh ("Bienaventurado el hombre", Salmos 1), compuesto con tipos de 72 puntos y con sólo diez palabras por página. A simple vista, este libro de 20 páginas parece más un trabajo de caligrafía que de tipografía. La encuadernación es de papel sobre cartón, con el nombre del libro impreso en letras especialmente hechas para la tapa.

En su segundo trabajo, "El libro de Jonás", fundió nuevamente el tipo David itálico, pero en 36 puntos. La letra más pequeña y el papel más grande le dan un aspecto más tipográfico que el de su primer trabajo. En cada uno de ellos se puede apreciar el excepcional talento del impresor como diseñador de libros. Wardi imprimió dos ediciones de 70 copias cada una.

Su siguiente trabajo, impreso en 1992, fue Ieméi breshit (Génesis 1-2-3). Una vez más redujo el tamaño de la letra a la mitad, 18 puntos, componiendo e imprimiendo unas cuantas páginas cada vez, a fin de poder evaluar los resultados antes de continuar con la tarea, lo que constituye un ejemplo de su perfeccionismo. Ieméi breshit fue también compuesto en dos ediciones de 40 copias cada una, con el mismo plan que Jonás: una versión con menos líneas más largas en cada página, y otra con líneas largas y cortas que se adecuan al ritmo del texto recitado.

Hay una tercera y más pequeña versión de Ieméi breshit, que pone de manifiesto la gran delicadeza de los tipos de Wardi. El mismo diseña, cose y encuaderna sus libros y cada uno posee un diseño único de tapa.

Wardi imprimió también otros libros, la mayor parte de ellos textos bíblicos el Salmo 104 (1993), Hashunamit (la sunamita, II Reyes 4, 8-38), (1994) y algunos no: Shloshá shirim ("Tres poemas", 1994) y Maasé beejad ("Ocho epigramas", 1995). También imprimió un libro con diez monoestampas sin texto, Nofim shvirim ("Paisajes frágiles"), en una edición de sólo cinco copias. En 1995 fue honrado con una exhibición largamente elogiada en la Biblioteca Nacional y Universitaria Judía de Jerusalén.

Su última obra, "El libro de Rut", fue finalizada en 1996, antes de la festividad de Shavuot (Pentecostés), cuando se lee en la sinagoga. Las 28 páginas fueron impresas en una edición de 40 ejemplares, en tipo de 18 puntos sobre papel Fedrigoni Old Mill de 140 gramos hecho en Italia. En este caso decidió determinar el largo de la línea según el ritmo de recitación del texto.

Algunas de las encuadernaciones hechas a mano de este libro son de algodón italiano impreso con un modelo de hojas; otras exhiben estampas originales de Wardi sobre otras telas y la encuadernación de seis ejemplares está hecha con trozos de una antigua alfombra persa.

El libro de Rut es una obra de arte de notoria elegancia y "suntuosa austeridad", tal como se describen los trabajos de las imprentas privadas de Baskerville y Bodoni del siglo XVIII. En esta época de composición computarizada e impresión de alta tecnología resulta gratificante comprobar que el arte de la producción manual de libros florece en imprentas privadas, cuyo rango internacional es alcanzado por dos artistas israelíes.

Traducción: Orna Stoliar

* LEILA AVRIN naci en los Estados Unidos y vive en Israel desde 1974. Ensea historia de los libros y la imprenta en la Universidad Hebrea de Jerusaln y es autora de "Escribas, escritura y libros", 1991, y coautora de "Caligrafa: diseo de letras en hebreo", reseado en la presente edicin de ARIEL.