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Mishkenot Sha-ananim

20 dic 1998
 ARIEL - Revista de Artes y Letras de Israel - 1996/102
 INDICE  |  REY DAVID  |  MONTEFIORE  |  ARTE  |  IGLESIA  ETIOPE  |  ALCALDE  |  VARGAS  LLOSA  |  OZ  |  AMIJAI  |  ZAJ  |  BEN-YEHUDA  |  LOTAN  |  SINDROME  DE  JERUSALEM  |  DIBUJOS
 
     
Mishkenot Sha'ananim
De Hospicio a Centro Cultural
El primer edificio jerosolimitano construido fuera de los Muros de la Ciudad Vieja

Julián Landau
Fotografías de Erwin Schenkelbach

 
 
Sir Moses Montefiori, artista y origen desconocidos

 

 

 

El carruaje de Sir Moses Montefiori

 

 

 

Vista de Mishkenot Sha'ananim desde el Monte Sion. A la derecha, el Molino de Montefiori

 

 

 

La Ciudad Vieja desde una arcada de Mishkenot Sha'ananim

 

 

 

Yemín Moshé al oeste de Mishkenot

 

 

 


Mishkenot Sha'ananim de noche

 

 

 

  Mishkenot Sha'ananim es un edificio de un siglo y cuarto de edad que ha sido remozado para cumplir un nuevo ciclo de vida, en medio de jardines bellamente cuidados, a la sombra de los muros de la Ciudad Vieja y constituye una parte integral de la infraestructura artística y cultural de la ciudad de Jerusalén.

El primer barrio judío en Jerusalén erigido fuera de los muros de la Ciudad Vieja, Mishkenot Sha'ananim, es la simiente de la que creció la nueva ciudad de Jerusalén. Comenzó a levantarse hace más de l30 años. Para l860, un edificio bajo y largo se levantaba en medio de la desolación que circundaba la Ciudad Vieja, sobre las estériles y rocosas pendientes enfrente del Monte Sión, acompañado sólo por el molino de viento erigido tres años antes sobre el Valle de Hinom. Con su fachada almenada, reminiscente en cierta forma de los muros de la Ciudad Vieja, el edificio tenía la apariencia de una fortaleza, como si quisiera sugerir que era capaz de proveer la defensa de sus habitantes, lo mismo que la muralla de enfrente. Un balcón cubierto que corría a lo largo de todo el edificio, estaba asentado sobre pilares de hierro con una arcada que hacía juego armonioso con las verjas y ventanas de hierro forjado y otorgaba un toque de gracia a todo el edificio sin estropear su austera simplicidad.

Para mediados del siglo XIX cerca de 15,000 judíos, musulmanes y cristianos se apiñaban para la convivencia dentro de los muros de Jerusalén. En busca de refugio de los bandidos, vivían en casas pequeñas, muy dilapidadas, construidas alrededor de patios angostos. Las calles torcidas estaban invariablemente cubiertas con basura y los esqueletos de animales que habían muerto durante las frecuentes sequías. La pobreza era la forma generalizada de vida. Sin embargo, a pesar de la miseria, la mugre y el apretujamiento, Jerusalén siguió siendo la Ciudad Santa el sitio del Monte Moría sobre el que se había erigido el Templo para los judíos, la cúpula dorada de la Mezquita de Omar para los musulmanes y la Iglesia del Santo Sepulcro para los cristianos. De ahí que la decisión de mudarse fuera de los muros no había sido fácil. Más allá de la protección y seguridad que daban los muros y los portones que eran cerrados cada tarde, al oscurecer, y eran abiertos cada mañana al alba, merodeaban las bandas de beduinos y ladrones que asaltaban y robaban, así como toda clase de animales salvajes. Además, hay que considerar que aquellos que dejaban la Ciudad Vieja de hecho quedaban cortados de las instituciones comunales de la ciudad, de las sinagogas, las escuelas y las tiendas.

Una vez tomado el primer paso, Mishkenot se convirtió en un ejemplo para el establecimiento de barrios judíos adicionales extramuros. Aun así, Mishkenot permaneció aislada durante cerca de tres décadas. Otros barrios nuevos fueron construidos más al oeste y noroeste y no fue sino hasta l892 cuando se erigió el barrio adyacente de Yemín Moshé.

El famoso filántropo inglés, Sir Moses Montefiore y los norteamericanos Judá Touro y Guershom Kursheedt fueron los tres líderes judíos del siglo XIX que propiciaron el cimiento para la Nueva Jerusalén. Montefiore, descendiente de una familia sefaradita que se había mudado de Italia a la Gran Bretaña, visitó Jerusalén por primera vez en l827. Tres años antes, se había retirado de su exitosa carrera en las finanzas y decidió dedicar su esfuerzo y fortuna a ayudar a sus correligionarios judíos. Por espacio de medio siglo, hasta su muerte a la edad de l0l años, acaecida en l885, Sir Moses fue el campeón de la causa que protegió los derechos de los judíos en todo el mundo. Luchó contra la discriminación de los judíos en su país, intervino ante el Sultán del Imperio Otomano después del famoso Libelo de Sangre de Damasco en l849, se entrevistó con dos zares para aliviar la condición de los judíos en Rusia, discutió la penosa situación de los judíos en el norte de Africa con el Sultán de Marruecos, y fue recibido por el Shá de Persia. La filantropía de Montefiore se dejó sentir dondequiera que había una comunidad judía. Sus obsequios y donaciones llegaron tanto a individuos como comunidades, sinagogas y gran variedad de instituciones cristianas y judías.

A pesar de la arduidad de los viajes a ultramar y dentro del ámbito de Palestina en aquella época (antes de que se pavimentara el camino de Yafo a Jerusalén en l869, el viaje desde el puerto a la Ciudad Santa tomaba l6 horas), Sir Moses Montefiore realizó siete peregrinaciones a Israel durante su vida. Su causa predilecta era ayudar a los pobres de la Tierra Santa. Respondió siempre a toda apelación de ayuda motivada por hambre, terremoto, despojo o peste, así como a las necesidades generales de individuos e instituciones debido a su extremada pobreza. Sin embargo, no estaba solo en su preocupación por los aprietos que aquejaban al Yíshuv (la comunidad judía de Palestina antes del establecimiento del estado). La comunidad judía de los Estados Unidos de Norteamérica, a pesar de que conformaba un núcleo joven y se enfrentaba a sus propios problemas de absorción económica y cultural, fue rápida en su demostración práctica de los nexos religiosos y humanitarios que los unían con sus correligionarios en la Tierra de Israel.

Para evitar los frecuentemente costosos y peligrosos viajes a la Tierra Santa, la comunidad judía de Nueva York decidió en l834, establecer un fondo conocido como Jevrat Trumat Hakodesh, que permitía centralizar la recolección y la transferencia de dinero al extranjero. El iniciador del fondo fue Israel Bar Kursheedt, uno de líderes de la congregación judía norteamericana y presidente del Comité de Acción Judío que participó en el llamado Asunto de Damasco.

El hijo de Kursheedt, Guershom, nació en Richmond, Virginia, en l8l7. Aproximadamente 20 años después se mudó a Nueva Orleans y allí se convirtió en un destacado hombre de negocios y miembro de la comunidad local. Sus actividades públicas y filantrópicas eran numerosas y muy variadas. Era francmasón y miembro integrante del Consejo de la Ciudad de Nueva Orleans y de la Academia de Ciencias. Además era miembro del Partido Whig, conocido más tarde como Demócrata. Durante una epidemia de fiebre amarilla en el Sur de los Estados Unidos, participó de manera prominente en las operaciones de auxilio médico. Pero la preocupación más grande de Kursheedt era la comunidad judía. Propició la creación de varias instituciones judías en Nueva Orleans, tanto seculares como religiosas. Y fue asesor sobre asuntos judíos del acaudalado negociante de Nueva Orleans, Judá Touro.

Hijo de un cantor litúrgico, Touro nació en Newport, Rhode Island, en l775, y después de residir un tiempo en Boston pasó, en l80l, a Nueva Orleans. Amasó una gran fortuna como intermediario a comisión en inversiones de bienes raíces y de compañías navieras. Durante la Guerra de l8l2, Touro se ofreció como voluntario a las fuerzas del general Andrew Jackson y fue herido seriamente en la Batalla de Nueva Orleans. Como muchos de los sureños de esos días, vivía una vida sencilla y modesta. Touro se oponía a la esclavitud y cabildeó personalmente la liberación de un gran número de esclavos, ayudándolos a establecer sus propios negocios. Touro era además un filántropo que contribuía a una gran variedad de causas en Boston, Newport y Nueva Orleans. Entre otras contribuciones cabe citar la donación de diez mil dólares para el Monumento de Bunker Hill en Boston y 40 mil dólares para la construcción del Hospital Touro que fundó en Nueva Orleans, así como miles de dólares a varias iglesias cristianas. No obstante, los nexos de Touro con la comunidad y las causas judías se limitaban a una modesta contribución a la primera congregación de Nueva Orleans. No fue sino hasta aproximadamente nueve años antes de su muerte en l854 que Touro se interesó seriamente en asuntos judíos y ayudó a financiar la construcción de una nueva sinagoga emprendida por Guershom Kursheedt, a la que asistió el tiempo que le quedó de vida.

Kursheedt también debe recibir el crédito por la Donación Touro. En su famoso testamento, Judá Touro dejó mas de $250,000 -una cantidad fantástica en ese tiempo- para beneficiar varias causas judías en Norteamérica y en la Tierra Santa. (Una suma adicional de $153,000 fue legada por Touro a causas no judías). Como parte de su herencia, Touro dejó $410,000 a la Sociedad Norteamericana de Beneficencia para los Judíos Indigentes de Jerusalén, por conducto de Sir Moses Montefiore, y escribió así:

    "En virtud de que es mi vivo deseo cooperar con el citado Sir Moses Montefiore de Londres, Gran Bretaña, en sus esfuerzos por mejorar las condiciones de nuestros hermanos judíos desamparados en la Tierra Santa, y con el fin de asegurar para ellos el invaluable privilegio de adorar al Altísimo según los preceptos de nuestra religión, sin que sean molestados, dejo por tanto y heredo la suma de cincuenta mil dólares pagaderos por los ejecutores de mi testamento para dicho objeto al través de Sir Moses Montefiore, de tal manera como él aconseje y estime mejor para promover los susodichos fines..."

Kursheedt ayudó a elaborar las listas de beneficiarios y fue designado como fideicomisario de la fortuna legada por Touro. Esta posición le brindó la oportunidad histórica de ser el primer judío norteamericano que jugó un papel substancial en el fortalecimiento del Yíshuv de Palestina.

La situación precaria en la que se encontraba el Yíshuv durante la Guerra de Crimea (l854 l856) se agravó por la prohibición del zar Nicolás I de enviar donaciones de Rusia a Tierra Santa. Esto obligó a Montefiore a buscar la manera de incrementar la contribución de la comunidad judía norteamericana, induciéndolo a aceptar la responsabilidad de utilizar la donación de Touro en un proyecto que valiera la pena. En l855 y luego en l857, Kursheedt acompañó a Montefiore en sus viajes a la Tierra Santa para constatar la manera específica en la que el proyecto se convertiría en una realidad.

Sir Moses, su mujer Judith, Kursheedt y otros salieron de Inglaterra el 2 de abril de l855. Viajaron por París, Viena, Trieste y Constantinopla. En la capital del Imperio Otomano, Montefiore recibió de manos del Sultán la condecoración de la Orden de Medjidiye. Más importante aún fue el hecho de que con la ayuda del embajador británico en la Puerta Sublime, consiguió del Sultán un firman o decreto que le permitía comprar tierras cerca de Jerusalén.

Cuando los viajeros llegaron a Jerusalén, el l8 de julio, muchos de los residentes de la ciudad se desplazaron a pie hasta Abu Gosh para recibirles, sin considerar que ésta estaba a tres horas de camino de la ciudad amurallada. De allí se dirigieron todos a Jerusalén en una procesión ceremonial.

Después de muchas consideraciones, Sir Moses y Kursheedt decidieron que el mejor uso posible para los fondos donados por Touro era erigir un hospital que sirviera a los habitantes de Jerusalén. Así, Sir Moses buscó primero un terreno dentro de la ciudad amurallada, pero el que encontró disponible no era conveniente porque se encontraba cerca del rastro y éste podía ser una fuente de enfermedades contagiosas.

Montefiore buscó entonces al gobernador de Jerusalén, Ahmed Aga Dizdar, quien era dueño de un terreno fuera de la muralla, enfrente del Monte Sion. Según la leyenda, Dizdar le dijo lo siguiente a Sir Moses:

    "Usted es mi amigo, mi hermano, la niña de mis ojos. ¡Tome usted posesión de ella inmediatamente! Esta tierra la he recibido en herencia de mis ancestros. No la vendería por nada del mundo, pero a usted se la doy sin pago alguno; es suya, tome posesión de ella. Yo, mi mujer y mis hijos le pertenecemos".

Entonces comenzó el regateo y según testimonios duró todo el día. Terminó cuando Dizdar le anunció al Dr. Leopold Loewe, uno de los miembros de la comitiva de Montefiore: "Dígale a Sir Moses que me de un souvenir de mil libras esterlinas y nos vamos directamente a ver al Kadi". El documento que confirmaba la compra fue firmado el l2 de agosto de l855 y dice lo siguiente:

    "Bajo la autorización de la Puerta Sublime y el Trono Imperial, que el Señor de la Creación los conserve, y de conformidad con los documentos sobre esta materia firmados por el Gran Vizir en favor de Sir Moses Montefiore (Barón), el orgullo del pueblo de Moisés, hombre de prudencia, etc., etc., el hijo de Joseph Eliyahu etc., etc., Sir Moses compra un lote de tierra con el propósito de establecer ahí un hospital para los israelitas pobres que residen en Jerusalén, y para hacer con él lo que le plazca".

Algunos días después, el l5 de agosto, los habitantes de Jerusalén acompañaron a Montefiore, Kursheedt y el resto de su comitiva en la ceremonia de apostar la primera piedra del nuevo edificio. Sir Moses depositó una copia de la escritura bajo la piedra y Kursheedt colocó el anillo de Touro. El grupo levantó sus tiendas de campaña sobre el terreno baldío y Sir Moses ordenó la construcción de una valla alrededor de éste para marcar la propiedad, que llamó "El viñedo de Moses y Judith". Sir Moses ordenó, asimismo, la construcción de dos edificios sobre la propiedad para su uso personal cuando visitara Jerusalén, y estipuló que los albañiles y demás trabajadores fueran judíos.

A su regreso a Inglaterra, Montefiore decidió no sólo proveer con un medio de subsistencia a los residentes de su recientemente adquirida tierra, sino que, al mismo tiempo, propició la reducción del precio de la harina para ayudar a los pobres. Para ello envió a un experto inglés que colaboraba con una empresa de molineros de Canterbury, con el equipo necesario e instrucciones para erigir un molino de viento. El molino se construyó, pero se rompió algunos años después y el establecimiento de otros cuatro molinos de vapor hizo que el molino de Montefiore fuera incosteable. Así fue como el molino quedó sin usarse y se convirtió sólo en un mojón del paisaje jerosolimitano.

En l857, Sir Moses y Kursheedt volvieron una vez más a Jerusalén. En esta ocasión llegaron a la conclusión de que el proyecto original era obsoleto porque el hospital había sido construido, entretanto, por los Rothschild y era lo suficientemente amplio para satisfacer las necesidades de los residentes judíos en la ciudad intramuros. Decidieron, entonces, construir un hospicio o asilo para pobres. Para este efecto, al volver a Inglaterra, Sir Moses pidió al arquitecto W.R. Smith que viniera a Jerusalen a diseñar el nuevo edificio. La estructura alargada fue construida con piedra de Jerusalén, extraída de la cantera cercana por árabes cristianos de Belén. Las tejas rojas del techo fueron traídas ex profeso desde Marsella y fue así como el techo recibió el apodo de el Tarbush, o "fez". Los arcos y enrejados ornamentados de hierro forjado fueron trabajados en Ramsgate, el pueblo donde Montefiore tenía su domicilio. La inscripción "G.S. Culver, East Kent Metalworks, Ramsgate, England", puede leerse hasta el día de hoy en los pilares que sirven de sostén al techado de la balaustrada.

El costo total del edificio ascendió a 6 mil libras esterlinas, una suma considerable en ese tiempo. Los residentes arguyeron que esta suma había sido 50 veces más grande de lo debido, porque el arquitecto que diseñó el edificio no tomó en consideración la topografía del lugar, de tal suerte que el lecho de roca tuvo que ser cortado para que el edificio se ajustara a la pendiente de la colina y hubo que cavarse un pozo de agua para los inquilinos.

Los problemas arquitectónicos no fueron los únicos con los que se enfrentaron los constructores del edificio. Terratenientes de la Ciudad Vieja así como grupos fanáticos de musulmanes se oponían al establecimiento de cualquier nuevo barrio fuera de los muros de la ciudad. De común acuerdo lograron parar la construcción invocando una ley turca que, por razones militares, prohibía la edificación de cualquier construcción cerca de los muros. Sir Moses tuvo que dirigirse nuevamente al Sultán para obtener otro permiso especial. Este fue otorgado en l859. Al año siguiente Kursheedt hizo su tercer viaje a Tierra Santa, esta vez solo, para supervisar las fases finales de la construcción y el acomodo de los locatarios.

A pesar de las dificultades, el edificio finalmente se terminó de construir. Tenía l6 apartamientos: cada uno de ellos contaba con dos cuartos y una cocina. Había dos sinagogas, una para cada grupo de ashkenazíes y sefaradíes, un mikvé (baño ritual), un pozo con bombeo de mano traído desde Inglaterra - entonces una maravilla que todo el mundo quería ver. Cada residente tenía su porción de tierra para hacer un jardín y estaba también el molino de viento. El edificio se inauguró a comienzos de l86l. Rabí Yosef Nisim Burla, presidente de la corte rabínica, pronunció el sermón de alabanza a los esfuerzos de Montefiore y Kursheedt.

Cinco años más tarde, durante su sexta visita a Eretz Israel, después de consultar a los líderes de la comunidad judía, Montefiore decidió agregar una casa que albergara cuatro apartamientos más. La piedra fundamental se colocó mientras Montefiore estaba aún en Jerusalén, pero pasaron cerca de tres años antes de que se designara al rabino Isaac Rosenthal para supervisar la construcción. A pesar de que el edificio se construyó en el término de un año, pasaron casi cinco años antes de que los inquilinos pudieran mudarse finalmente, durante la séptima y última visita de Montefiore a Palestina en l875.

En el centro del edificio, en el remate de la fachada de piedra, se inscribieron las siguientes palabras: "Mishkenot Sha'ananim ha sido establecido con el dinero donado por el benefactor Judá Touro, que su alma esté en el Paraíso, en la comunidad sagrada de Nueva Orleans, que Dios la proteja allá en América, por Sir Moses Montefiore, en el año 5620 de la Creación". En la Carta de Fundación de Mishkenot, se estipula que sus habitantes recitarán cada mañana plegarias en memoria de Touro y en el aniversario de su muerte. No obstante, a pesar de la inscripción y la Carta de Fundación, Mishkenot era llamado comúnmente por su nombre original de Kerem Moshé - "El viñedo de Moisés". Muchos americanos se molestaron por el hecho de que parecía que Montefiore se hubiera quedado con todo el crédito por el establecimiento del nuevo barrio y de que el papel desempeñado por Touro y Kursheedt se hubiera pasado por alto. Más aún, los filántropos americanos e ingleses que se sentían responsables por el proyecto, se decepcionaron cuando los residentes no lograron la independencia económica dentro del lapso de tiempo esperado y fracasaron en el intento de conseguir una nueva manera de vivir fuera de los muros de la Ciudad Vieja. Tanto los americanos como los ingleses expresaron en voz alta su profunda preocupación.

Mishkenot Sha'ananim toma su nombre del Libro de Isaías 32,18: "Y mi pueblo habitará en mansión de paz, en moradas seguras, y en aposentos quietos de reposo". Pero esta profecía no se confirmó inmediatamente. Las dificultades en seducir a los residentes de Jerusalén para que abandonaran la seguridad de las murallas ya ha sido mencionada. Estos temores fueron vencidos hasta cierto punto, sólo mediante las alocaciones de dinero otorgadas por Sir Moses a aquellas familias que estuvieran dispuestas a radicar en Mishkenot. Sin embargo, en los primeros años, muchos de los habitantes permanecían allí durante el día y pernoctaban en la Ciudad Vieja. El problema de la seguridad era real. Durante los primeros años, uno de los residentes fue asesinado en el camino de la Ciudad Vieja y otro fue muerto en una reyerta con bandidos. No obstante, muy pronto los problemas se presentaron a la inversa.

Debido a que Montefiore estaba muy interesado en aliviar el estado de pauperización flagrante de la judería de Jerusalén, se abocó a encontrar la manera de que todos los indigentes de la ciudad se beneficiaran de las condiciones mejores que ofrecía Mishkenot, y no sólo un número reducido de familias. De ahí que el reglamento estipulara específicamente que la residencia en las nuevas moradas sería por tiempo limitado y que los apartamientos debían mudar de manos de tanto en tanto. Pero como los primeros habitantes se rehusaban a cambiarse, Montefiore, impresionado por su espíritu pionero, no quiso que fueran echados. Sin embargo, los herederos de Montefiore, consideraron la posibilidad de cobrar rentas para evitar la usurpación permanente de derechos residenciales. Este paso fue infructuoso y para el año de l948, algunos de los residentes eran descendientes de los habitantes originales.

El aislamiento de Mishkenot tenía sus desventajas. Cada noche los portones de la Ciudad Vieja se cerraban, al igual que los portales del nuevo asentamiento. No fue sino hasta l875, 15 años después de la fundación de Mishkenot, que se abrió un pasadizo en las murallas para permitir el paso de los enfermos que requerían hospitalización en la Ciudad Vieja por la noche. Sólo a partir de l898 los portones de la ciudad se mantuvieron abiertos de día y de noche.

Mientras que el retiro implicaba muchas dificultades en la vida cotidiana de los residentes, al mismo tiempo forjó en ellos un espíritu de solidaridad que les permitió sobreponerse a todas las dificultades y crear un sentimiento de vecindad genuina entre todos los miembros que la integraban y que provenían de diferentes comunidades.

Durante la Primera Guerra Mundial, la ayuda económica de la que dependían la mayoría de las familias en ese entonces -la Jalucá o contribución de caridad proveniente del extranjero- se detuvo. El hambre y la enfermedad se enseñorearon no sólo de Jerusalén, sino de todo el país. La derrota del Imperio Otomano coadyuvó a que el sentimiento en contra de los judíos fuese más exacerbado. Miles fueron expulsados. Otros huyeron, o tuvieron que pagar rescates para evitar el alistamiento en el ejército turco, y la tifoidea diezmó al resto de la comunidad. Propiedades y alimentos básicos eran confiscados frecuentemente por las autoridades y, por si ésto fuera poco, la naturaleza también parecía querer ensañarse con la población débil ya, castigándola con una plaga de langostas que invadió al país entero. En el año de l9l7, durante el combate por Jerusalén, muchos de los habitantes de Mishkenot buscaron refugio en la Ciudad Vieja, porque se sentían más protegidos dentro de ella, y lograron salvarse sólo porque los ingleses evitaron a toda costa bombardear la Ciudad Santa. En todo el país, el Yíshuv, bastante disminuido en número, recibió a los ingleses como a sus liberadores.

La Declaración Balfour del 2 de noviembre de l9l7 y el establecimiento del Mandato Británico en Palestina renovaron la esperanza y la creencia de que los judíos podrían reconstruir su patria en paz. La esperanza duró poco. A escasos dos años de haberse terminado la guerra, una muchedumbre violenta, incitada por Haj Amín al Husseini (nombrado posteriormente Gran Mufti de Jerusalén), atacó a los judíos de Jerusalén. Esta masacre del mes de abril de l920, fue solo un bocado en la lucha que habría de sobrevenir.

Para contrarrestar este ataque, Ze ev Jabotinsky, el entonces comandante de la Haganá, la organización clandestina judía de defensa, consideró que era necesario organizar a los residentes de la Ciudad Vieja y a los habitantes de los barrios nuevos de extramuros para la defensa. Jabotinsky fue arrestado al poco tiempo por las autoridades británicas y expulsado del país. Sin embargo, su labor fructificó, ya que sirvió como elemento de disuación a la turba violenta e infundió a los residentes de los barrios expuestos la sensación de seguridad que tanto necesitaban. Como resultado, la población del área se salvó de correr la misma suerte de sus hermanos de Jebrón y Safed, donde 133 judíos fueron masacrados y otros 339 fueron heridos por árabes, en agosto de l929. Una y otra vez, los barrios distantes de Jerusalén eran atacados por bandas armadas de árabes, para ser rescatadas del peligro por un puñado de voluntarios de la Haganá, quienes arriesgaban sus vidas con unas cuantas pistolas y contadas granadas.

Estas tácticas no hubieran tenido éxito sin la participación activa de los residentes, que estaban dispuestos a radicar en barrios peligrosamente expuestos, a mantener guardias, a proporcionar comida a los miembros de la Haganá que los defendían y a esconder sus armas de los ingleses, quienes hacían concienzudos cateos después de cada ataque. Al comienzo de la lucha que siguió a la votación de la partición de Palestina en el seno de las Naciones Unidas, el 29 de noviembre de l947, los británicos ordenaron la evacuación de Mishkenot Sha'ananim y el barrio adyacente de Yemín Moshé.

Los dos barrios solitarios eran particularmente importantes para los árabes, porque estaban ubicados en el camino a Jebrón y su ubicación cerca de las murallas de la Ciudad Vieja les permitía servir como eslabón de ayuda al barrio judío sitiado intramuros. Pero su misma ubicación los colocaba en una situación peligrosa de aislamiento. Situados a un kilómetro de los barrios judíos más próximos, al norte y noroeste, Mishkenot y Yemín Moshé se habían visto separados del resto de la población judía por "zonas de seguridad" británicas. Al sur había una cadena de aldeas árabes y hacia el este quedaban expuestos al fuego de los árabes que habitaban en la Ciudad amurallada.

Las fuerzas árabes atacaron en repetidas ocasiones durante los primeros meses de l948, pero fueron rechazadas, una y otra vez. Entre los ataques, los residentes se convirtieron en blanco de los francotiradores árabes y los bombardeos esporádicos, llamados "conciertos", que éstos ejecutaban desde el Monte Sion. Además, sufrían permanentemente de escacez de víveres y agua. No obstante, fue desde Mishkenot que los soldados de la Haganá se dirigieron a reforzar a las unidades apostadas en el Monte Sion y trataron de dar alivio a la población asediada del barrio judío de intramuros. El Monte Sion quedó en manos judías, pero la Ciudad Vieja cayó en manos de la Legión Arabe el 29 de mayo de l948. Con la salida de las fuerzas británicas, la comunicación entre Mishkenot Sha'ananim y Yemín Moshé y el resto de Jerusalén fue restaurada.

Al terminar la Guerra de Independencia, Jerusalén quedó dividida. Los residentes del nuevo Estado de Israel quedaron desconectados materialmente de la Ciudad Vieja y sus santos lugares. Mishkenot Sha'ananim se convirtió en la marca fronteriza entre Israel y Jordania. Quedaba a tiro de fusil de la zona amurallada en el área del Monte Sion, protegida sólo por un trecho de tierra conocido como "tierra de nadie" y permaneció durante l9 años a merced de la puntería de los tiradores de la legión jordana.

Muchos de los residentes veteranos abandonaron los edificios dilapidados. Cuando en los años 50, cientos de miles inmigraron a Israel, Mishkenot se convirtió en la casa de numerosas familias grandes, principalmente de las provenientes de Turquía, así como otras que habían sido expulsadas por los árabes de la Ciudad Vieja.

La construcción masiva del edificio, sus paredes y puertas gruesas, daban a los residentes una sensación de seguridad. Pero los tiros constantes cobraron su precio. Es más, el área habitable que era muy pequeña y la falta de servicios sanitarios obligaron a los residentes a agregar al edificio original barracas improvisadas con hojalata y aluminio, lo que coadyuvó a su deterioro. En pocas palabras, Mishkenot se convirtió en un barrio escuálido y marginado.

Los jerosolimitanos y los amigos de la ciudad en Israel y en el extranjero, reconocieron la importancia histórica del lugar y su carácter único y se abocaron a la restauración del edificio, para darle un uso adecuado. En l966, al poco tiempo de la elección de Teddy Kollek como alcalde de la ciudad de Jerusalén, un grupo de arquitectos encabezado por Ehud Netzer y Tuvia Ketz, recibió le encomienda de la Fundación Jerusalén, de iniciar los trabajos de reconstrucción, que le otorgarían una nueva forma de vida. El plan original para Mishkenot pedía la conversión del edificio de l06 años en un centro destinado a las artes y las artesanías: las viviendas se transformarían en estudios y talleres en los que artesanos locales pudieran desarrollar su talento y habilidades tradicionales.

Al mismo tiempo, aproximadamente, el área vecina de Yemín Moshé fue declarada como zona de desarrollo y renovación. Planes amplios para la rehabilitación de la comunidad fueron diseñados con miras a restaurar su apariencia original. Fue entonces cuando la ciudad de Jerusalén volvió a unificarse como resultado inmediato de la Guerra de los Seis Días, en junio de l967. Las ametralladoras y los francotiradores apostados en los muros de la Ciudad Vieja desaparecieron. La tierra de nadie y los basureros entre Mishkenot y la muralla fueron convertidos en parques y jardines. Con el establecimiento de un centro para las artes y las artesanías en el adyacente Jutzot Hayotzer (Callejón del Artesano), el proyecto original para la rehabilitación de Mishkenot pareció redundante y se pensó entonces en un nuevo uso para el edificio. Después de sopesar cuidadosamente las opciones, la Fundación de Jerusalén decidió convertir el edificio en una gran casa pensión para alojar como huéspedes a artistas creativos de renombre. El sitio, ubicado frente al Monte Sion y la Ciudad Vieja, ofrecería un lugar de recogimiento y quietud para escritores, artistas e investigadores de Israel y del extranjero. Estos pasarían allí algún tiempo imbuyéndose de la atmósfera singular de la ciudad y participarían en la vida cultural de la capital de Israel.

Los arquitectos Gabriel Kertesz y Sa adia Mandel se unieron a Netzer en la planeación del nuevo inmueble. Modernizaron el edificio original y le agregaron servicios sanitarios, preservando cuidadosamente la fachada y el cáracter de la vieja construcción. Para ello hubo necesidad de reducir a nueve los dieciséis apartamientos originales. En la parte posterior de cada uno de ellos se construyeron una cocina y baños, así como un edificio nuevo para albergar la sala de entrada y la sala de recepción.

El l3 de agosto de l973, casi ll8 años después del día en que Sir Moses Montefiore firmó el contrato de compra de la tierra sobre la que habría de edificar sus moradas de paz, el edificio restaurado de Mishkenot Sha'ananim como albergue de artistas huéspedes fue inaugurado. Dos décadas después, el registro de visitantes recibidos en Mishkenot se lee como una lista de nombres de los artistas más ilustres del mundo. Algunos de ellos han concebido durante su estancia una obra de arte, otros continúan su labor de investigación, o se contentan simplemente con la paz y tranquilidad que se respiran en su seno.

En l993, la apertura de un restaurante ha propiciado un sitio agradable de reunión para que los huéspedes de Mishkenot, tanto de Israel como del extranjero puedan socializar. Durante las dos últimas décadas, la casa pensión de artistas de Mishkenot Sha'ananim se ha desarrollado como residencia para gente creativa de renombre de todo el mundo, y como centro de promoción de actividades culturales. Los trozos musicales, los esquizos, poemas e inscripciones en el libro de visitantes distinguidos de Mishkenot son un testimonio de la atmósfera especial que reina en sus estancias, descrita, quizás, de la manera más suscinta por el escritor Umberto Eco, quien anotó: Et in Arcadio Eco.

Como centro cultural, Mishkenot se ha desenvuelto según la naturaleza de sus visitantes extranjeros, quienes han tenido la oportunidad de conocerse, compartir sus experiencias e intercambiar ideas con sus contrapartes israelíes al través de conferencias, talleres, encuentros informales y pequeños cursos patrocinados conjuntamente por Mishkenot y otras instituciones. Es así como Mishkenot Sha'ananim se ha convertido en una morada modelo en la cual se celebran actividades internacionales interdisciplinarias e interculturales.

Gran parte del trabajo cultural realizado en Mishkenot es de carácter literario: a partir de l990, se ha venido organizando un festival internacional de poesía que dura tres semanas. Actualmente, está en preparación el Cuarto Festival que se celebrará en l997. El éxito de estos festivales, y las publicaciones asociadas con cada uno de ellos, le han ganado a Mishkenot Sha'ananim un sitio importante en el mapa literario mundial. Series de conferencias y lecturas de poesía y prosa son también actividades regulares de los programas literarios que se efectúan en Mishkenot.

Eventos adicionales incluyen un Taller en Residencia para poetas jóvenes, foros para poética y coloquios de narrativa, así como encuentros bilaterales entre escritores israelíes y autores de otros países, y programas para promover la traducción de literatura hebrea. Saúl Bellow, Philip Roth, Mordechai Richler, John Le Carré, Octavio Paz, Mario Vargas Llosa y José María Gironella son sólo unos cuantos de los autores que han escrito en Mishkenot. Numerosos escritores israelíes, entre ellos David Grossman y Meir Shalev han comenzado o terminado algunas de sus obras en Mishkenot.

Además de personajes en el mundo de las letras, artistas y músicos también han encontrado su sitio en Mishkenot. Hay disponibles dos estudios para pintura y el gran piano en la biblioteca sirve para que los músicos practiquen o puedan ofrecer recitales. Veladas musicales así como exhibiciones de arte, se celebran frecuentemente en el centro musical adyacente, conocido como la Sala Fisher, o en el área vecina de Yemín Moshé.

Figuras académicas destacadas también han encontrado en Mishkenot un lugar que congenia con la realización de sus estudios y permite el diálogo con sus colegas de Israel y del extranjero. El personal de Mishkenot mantiene contacto permanente con investigadores sobresalientes en una gran variedad de campos, y propicia y promueve conferencias, simposios y clases. Mishkenot Sha'ananim mantiene una pequeña biblioteca establecida, en parte, con adquisiciones planificadas, pero ha sido conformada materialmente por donaciones de sus huéspedes, de modo que su colección de poesía está particularmente muy bien provista. Su archivo fotográfico y su correspondencia extensa con personajes distinguidos de las dos últimas décadas, frecuentemente sirven como fuente de información a periodistas y estudiosos.

Mishkenot Sha'ananim está asociada al proyecto literario Palabras e Imágenes de Jerusalén, una serie de entrevistas grabadas en video con eminentes escritores e intelectuales del mundo contemporáneo. Hay testimonios importantes de escritores tales como Aharón Appelfeld, Gyorgy Conrad y Moacyr Scliar. Aprovechando su ambiente de recogimiento, Mishkenot ha servido a lo largo de los años como un sitio discreto para encuentros entre israelíes y palestinos en los que se han discutido cuestiones de política actual, temas literarios y temas relativos a las artes en general. Recientemente, Mishkenot Sha'ananim ha ampliado sus horizontes y busca un involucramiento en cuestiones regionales. Así, conjuntamente con el Instituto Van Leer de Jerusalén, ha creado el Foro Israelí para la Cultura Mediterránea. La meta de este Foro es explorar, junto con expertos de los países que conforman la cuenca del Mediterráneo, el concepto de Cultura Mediterránea, mediante el intercambio y la comparación de imágenes, símbolos y mitos de las sociedades locales y la búsqueda de todo aquello que pueda ser compartido o servir de lazo de unión.

Debido a su creciente importancia como centro cultural, Mishkenot Sha'ananim ha diseñado planes para su desarrollo como foco en el que se entrecruzan diversas culturas, que incluyen el proyecto de edificar oficinas adicionales, más espacio residencial para visitas y un auditorio.

El desenvolvimiento de eventos políticos a nivel nacional, así como el proceso de paz en curso en el Medio Oriente, parecen indicar que la "mansión de paz" a la que se refiere la profecía de Isaías se cumplirá en nuestro tiempo. Cuando esto suceda, Mishkenot Sha'ananim no sólo habrá contribuido a su realización, sino que se constituirá en un importante factor integral de la misma.


Traducción: Ana Flaschner

 
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