Mishkenot Sha'ananim es un edificio de un siglo y cuarto de edad que ha
sido remozado para cumplir un nuevo ciclo de vida, en medio de jardines
bellamente cuidados, a la sombra de los muros de la Ciudad Vieja y
constituye una parte integral de la infraestructura artística y
cultural de la ciudad de Jerusalén.
El primer barrio judío
en Jerusalén erigido fuera de los muros de la Ciudad Vieja,
Mishkenot Sha'ananim, es la simiente de la que creció la nueva
ciudad de Jerusalén. Comenzó a levantarse hace más de
l30 años. Para l860, un edificio bajo y largo se levantaba en medio
de la desolación que circundaba la Ciudad Vieja, sobre las
estériles y rocosas pendientes enfrente del Monte Sión,
acompañado sólo por el molino de viento erigido tres
años antes sobre el Valle de Hinom. Con su fachada almenada,
reminiscente en cierta forma de los muros de la Ciudad Vieja, el edificio
tenía la apariencia de una fortaleza, como si quisiera sugerir que
era capaz de proveer la defensa de sus habitantes, lo mismo que la muralla
de enfrente. Un balcón cubierto que corría a lo largo de
todo el edificio, estaba asentado sobre pilares de hierro con una arcada
que hacía juego armonioso con las verjas y ventanas de hierro
forjado y otorgaba un toque de gracia a todo el edificio sin estropear su
austera simplicidad.
Para mediados del siglo XIX cerca de 15,000
judíos, musulmanes y cristianos se apiñaban para la
convivencia dentro de los muros de Jerusalén. En busca de refugio
de los bandidos, vivían en casas pequeñas, muy dilapidadas,
construidas alrededor de patios angostos. Las calles torcidas estaban
invariablemente cubiertas con basura y los esqueletos de animales que
habían muerto durante las frecuentes sequías. La pobreza era
la forma generalizada de vida. Sin embargo, a pesar de la miseria, la
mugre y el apretujamiento, Jerusalén siguió siendo la Ciudad
Santa el sitio del Monte Moría sobre el que se había erigido
el Templo para los judíos, la cúpula dorada de la Mezquita
de Omar para los musulmanes y la Iglesia del Santo Sepulcro para los
cristianos. De ahí que la decisión de mudarse fuera de los
muros no había sido fácil. Más allá de la
protección y seguridad que daban los muros y los portones que eran
cerrados cada tarde, al oscurecer, y eran abiertos cada mañana al
alba, merodeaban las bandas de beduinos y ladrones que asaltaban y
robaban, así como toda clase de animales salvajes. Además,
hay que considerar que aquellos que dejaban la Ciudad Vieja de hecho
quedaban cortados de las instituciones comunales de la ciudad, de las
sinagogas, las escuelas y las tiendas.
Una vez tomado el primer paso,
Mishkenot se convirtió en un ejemplo para el establecimiento de
barrios judíos adicionales extramuros. Aun así, Mishkenot
permaneció aislada durante cerca de tres décadas. Otros
barrios nuevos fueron construidos más al oeste y noroeste y no fue
sino hasta l892 cuando se erigió el barrio adyacente de
Yemín Moshé.
El famoso filántropo inglés, Sir
Moses Montefiore y los norteamericanos Judá Touro y Guershom
Kursheedt fueron los tres líderes judíos del siglo XIX que
propiciaron el cimiento para la Nueva Jerusalén. Montefiore,
descendiente de una familia sefaradita que se había mudado de
Italia a la Gran Bretaña, visitó Jerusalén por
primera vez en l827. Tres años antes, se había retirado de
su exitosa carrera en las finanzas y decidió dedicar su esfuerzo y
fortuna a ayudar a sus correligionarios judíos. Por espacio de
medio siglo, hasta su muerte a la edad de l0l años, acaecida en
l885, Sir Moses fue el campeón de la causa que protegió los
derechos de los judíos en todo el mundo. Luchó contra la
discriminación de los judíos en su país, intervino
ante el Sultán del Imperio Otomano después del famoso Libelo
de Sangre de Damasco en l849, se entrevistó con dos zares para
aliviar la condición de los judíos en Rusia, discutió
la penosa situación de los judíos en el norte de Africa con
el Sultán de Marruecos, y fue recibido por el Shá de Persia.
La filantropía de Montefiore se dejó sentir dondequiera que
había una comunidad judía. Sus obsequios y donaciones
llegaron tanto a individuos como comunidades, sinagogas y gran variedad de
instituciones cristianas y judías.
A pesar de la arduidad de los
viajes a ultramar y dentro del ámbito de Palestina en aquella
época (antes de que se pavimentara el camino de Yafo a
Jerusalén en l869, el viaje desde el puerto a la Ciudad Santa
tomaba l6 horas), Sir Moses Montefiore realizó siete
peregrinaciones a Israel durante su vida. Su causa predilecta era ayudar a
los pobres de la Tierra Santa. Respondió siempre a toda
apelación de ayuda motivada por hambre, terremoto, despojo o peste,
así como a las necesidades generales de individuos e instituciones
debido a su extremada pobreza. Sin embargo, no estaba solo en su
preocupación por los aprietos que aquejaban al Yíshuv (la
comunidad judía de Palestina antes del establecimiento del estado).
La comunidad judía de los Estados Unidos de Norteamérica, a
pesar de que conformaba un núcleo joven y se enfrentaba a sus
propios problemas de absorción económica y cultural, fue
rápida en su demostración práctica de los nexos
religiosos y humanitarios que los unían con sus correligionarios en
la Tierra de Israel.
Para evitar los frecuentemente costosos y peligrosos
viajes a la Tierra Santa, la comunidad judía de Nueva York
decidió en l834, establecer un fondo conocido como Jevrat Trumat
Hakodesh, que permitía centralizar la recolección y la
transferencia de dinero al extranjero. El iniciador del fondo fue Israel
Bar Kursheedt, uno de líderes de la congregación
judía norteamericana y presidente del Comité de
Acción Judío que participó en el llamado Asunto de
Damasco.
El hijo de Kursheedt, Guershom, nació en Richmond,
Virginia, en l8l7. Aproximadamente 20 años después se
mudó a Nueva Orleans y allí se convirtió en un
destacado hombre de negocios y miembro de la comunidad local. Sus
actividades públicas y filantrópicas eran numerosas y muy
variadas. Era francmasón y miembro integrante del Consejo de la
Ciudad de Nueva Orleans y de la Academia de Ciencias. Además era
miembro del Partido Whig, conocido más tarde como Demócrata.
Durante una epidemia de fiebre amarilla en el Sur de los Estados Unidos,
participó de manera prominente en las operaciones de auxilio
médico. Pero la preocupación más grande de Kursheedt
era la comunidad judía. Propició la creación de
varias instituciones judías en Nueva Orleans, tanto seculares como
religiosas. Y fue asesor sobre asuntos judíos del acaudalado
negociante de Nueva Orleans, Judá Touro.
Hijo de un cantor
litúrgico, Touro nació en Newport, Rhode Island, en l775, y
después de residir un tiempo en Boston pasó, en l80l, a
Nueva Orleans. Amasó una gran fortuna como intermediario a
comisión en inversiones de bienes raíces y de
compañías navieras. Durante la Guerra de l8l2, Touro se
ofreció como voluntario a las fuerzas del general Andrew Jackson y
fue herido seriamente en la Batalla de Nueva Orleans. Como muchos de los
sureños de esos días, vivía una vida sencilla y
modesta. Touro se oponía a la esclavitud y cabildeó
personalmente la liberación de un gran número de esclavos,
ayudándolos a establecer sus propios negocios. Touro era
además un filántropo que contribuía a una gran
variedad de causas en Boston, Newport y Nueva Orleans. Entre otras
contribuciones cabe citar la donación de diez mil dólares
para el Monumento de Bunker Hill en Boston y 40 mil dólares para la
construcción del Hospital Touro que fundó en Nueva Orleans,
así como miles de dólares a varias iglesias cristianas. No
obstante, los nexos de Touro con la comunidad y las causas judías
se limitaban a una modesta contribución a la primera
congregación de Nueva Orleans. No fue sino hasta aproximadamente
nueve años antes de su muerte en l854 que Touro se interesó
seriamente en asuntos judíos y ayudó a financiar la
construcción de una nueva sinagoga emprendida por Guershom
Kursheedt, a la que asistió el tiempo que le quedó de vida.
Kursheedt también debe recibir el crédito por la
Donación Touro. En su famoso testamento, Judá Touro
dejó mas de $250,000 -una cantidad fantástica en ese
tiempo- para beneficiar varias causas judías en
Norteamérica y en la Tierra Santa. (Una suma adicional de
$153,000 fue legada por Touro a causas no judías). Como parte
de su herencia, Touro dejó $410,000 a la Sociedad
Norteamericana de Beneficencia para los Judíos Indigentes de
Jerusalén, por conducto de Sir Moses Montefiore, y
escribió así:
"En virtud de que es mi vivo deseo
cooperar con el citado Sir Moses Montefiore de Londres, Gran
Bretaña, en sus esfuerzos por mejorar las condiciones de
nuestros hermanos judíos desamparados en la Tierra Santa, y
con el fin de asegurar para ellos el invaluable privilegio de adorar
al Altísimo según los preceptos de nuestra
religión, sin que sean molestados, dejo por tanto y heredo la
suma de cincuenta mil dólares pagaderos por los ejecutores de
mi testamento para dicho objeto al través de Sir Moses
Montefiore, de tal manera como él aconseje y estime mejor
para promover los susodichos fines..."
Kursheedt ayudó a
elaborar las listas de beneficiarios y fue designado como
fideicomisario de la fortuna legada por Touro. Esta posición
le brindó la oportunidad histórica de ser el primer
judío norteamericano que jugó un papel substancial en
el fortalecimiento del Yíshuv de Palestina.
La
situación precaria en la que se encontraba el Yíshuv
durante la Guerra de Crimea (l854 l856) se agravó por la
prohibición del zar Nicolás I de enviar donaciones de
Rusia a Tierra Santa. Esto obligó a Montefiore a buscar la
manera de incrementar la
contribución de la comunidad judía norteamericana,
induciéndolo a aceptar la responsabilidad de utilizar la
donación de Touro en un proyecto que valiera la pena. En l855 y
luego en l857, Kursheedt acompañó a Montefiore en sus viajes
a la Tierra Santa para constatar la manera específica en la que el
proyecto se convertiría en una realidad.
Sir Moses, su mujer
Judith, Kursheedt y otros salieron de Inglaterra el 2 de abril de l855.
Viajaron por París, Viena, Trieste y Constantinopla. En la capital
del Imperio Otomano, Montefiore recibió de manos del Sultán
la condecoración de la Orden de Medjidiye. Más importante
aún fue el hecho de que con la ayuda del embajador británico
en la Puerta Sublime, consiguió del Sultán un firman o
decreto que le permitía comprar tierras cerca de Jerusalén.
Cuando los viajeros llegaron a Jerusalén, el l8 de julio, muchos de
los residentes de la ciudad se desplazaron a pie hasta Abu Gosh para
recibirles, sin considerar que ésta estaba a tres horas de camino
de la ciudad amurallada. De allí se dirigieron todos a
Jerusalén en una procesión ceremonial.
Después de muchas consideraciones, Sir Moses y Kursheedt decidieron
que el mejor uso posible para los fondos donados por Touro era erigir un
hospital que sirviera a los habitantes de Jerusalén. Así,
Sir Moses buscó primero un terreno dentro de la ciudad amurallada,
pero el que encontró disponible no era conveniente porque se
encontraba cerca del rastro y éste podía ser una fuente de
enfermedades contagiosas.
Montefiore buscó entonces al gobernador
de Jerusalén, Ahmed Aga Dizdar, quien era dueño de un
terreno fuera de la muralla, enfrente del Monte Sion. Según la
leyenda, Dizdar le dijo lo siguiente a Sir Moses:
"Usted es mi amigo, mi
hermano, la niña de mis ojos. ¡Tome usted posesión de ella
inmediatamente! Esta tierra la he recibido en herencia de mis ancestros.
No la vendería por nada del mundo, pero a usted se la doy sin pago
alguno; es suya, tome posesión de ella. Yo, mi mujer y mis hijos le
pertenecemos".
Entonces comenzó el regateo y según
testimonios duró todo el día. Terminó cuando Dizdar
le anunció al Dr. Leopold Loewe, uno de los miembros de la comitiva
de Montefiore: "Dígale a Sir Moses que me de un souvenir de mil
libras esterlinas y nos vamos directamente a ver al Kadi". El documento
que confirmaba la compra fue firmado el l2 de agosto de l855 y dice lo
siguiente:
"Bajo la autorización de la Puerta Sublime y el Trono
Imperial, que el Señor de la Creación los conserve, y
de conformidad con los documentos sobre esta materia firmados por el
Gran Vizir en favor de Sir Moses Montefiore (Barón), el
orgullo del pueblo de Moisés, hombre de prudencia, etc.,
etc., el hijo de Joseph Eliyahu etc., etc., Sir Moses compra un lote
de tierra con el propósito de establecer ahí un
hospital para los israelitas pobres que residen en Jerusalén,
y para hacer con él lo que le plazca".
Algunos días después, el l5 de agosto, los habitantes de
Jerusalén acompañaron a Montefiore, Kursheedt y el resto de
su comitiva en la ceremonia de apostar la primera piedra del nuevo
edificio. Sir Moses depositó una copia de la escritura bajo la
piedra y Kursheedt colocó el anillo de Touro. El grupo
levantó sus tiendas de campaña sobre el terreno
baldío y Sir Moses ordenó la construcción de una
valla alrededor de éste para marcar la propiedad, que llamó
"El viñedo de Moses y Judith". Sir Moses ordenó, asimismo,
la construcción de dos edificios sobre la propiedad para su uso
personal cuando visitara Jerusalén, y estipuló que los
albañiles y demás trabajadores fueran judíos.
A su
regreso a Inglaterra, Montefiore decidió no sólo proveer con
un medio de subsistencia a los residentes de su recientemente adquirida
tierra, sino que, al mismo tiempo, propició la reducción del
precio de la harina para ayudar a los pobres. Para ello envió a un
experto inglés que colaboraba con una empresa de molineros de
Canterbury, con el equipo necesario e instrucciones para erigir un molino
de viento. El molino se construyó, pero se rompió algunos
años después y el establecimiento de otros cuatro molinos de
vapor hizo que el molino de Montefiore fuera incosteable. Así fue
como el molino quedó sin usarse y se convirtió sólo
en un mojón del paisaje jerosolimitano.
En l857, Sir Moses y
Kursheedt volvieron una vez más a Jerusalén. En esta
ocasión llegaron a la conclusión de que el proyecto original
era obsoleto porque el hospital había sido construido, entretanto,
por los Rothschild y era lo suficientemente amplio para satisfacer las
necesidades de los residentes judíos en la ciudad intramuros.
Decidieron, entonces, construir un hospicio o asilo para pobres. Para este
efecto, al volver a Inglaterra, Sir Moses pidió al arquitecto W.R.
Smith que viniera a Jerusalen a diseñar el nuevo edificio. La
estructura alargada fue construida con piedra de Jerusalén,
extraída de la cantera cercana por árabes cristianos de
Belén. Las tejas rojas del techo fueron traídas ex profeso
desde Marsella y fue así como el techo recibió el apodo de
el Tarbush, o "fez". Los arcos y enrejados ornamentados de hierro forjado
fueron trabajados en Ramsgate, el pueblo donde Montefiore tenía su
domicilio. La inscripción "G.S. Culver, East Kent Metalworks,
Ramsgate, England", puede leerse hasta el día de hoy en los pilares
que sirven de sostén al techado de la balaustrada.
El costo total
del edificio ascendió a 6 mil libras esterlinas, una suma
considerable en ese tiempo. Los residentes arguyeron que esta suma
había sido 50 veces más grande de lo debido, porque el
arquitecto que diseñó el edificio no tomó en
consideración la topografía del lugar, de tal suerte que el
lecho de roca tuvo que ser cortado para que el edificio se ajustara a la
pendiente de la colina y hubo que cavarse un pozo de agua para los
inquilinos.
Los problemas arquitectónicos no fueron los
únicos con los que se enfrentaron los constructores del edificio.
Terratenientes de la Ciudad Vieja así como grupos fanáticos
de musulmanes se oponían al establecimiento de cualquier nuevo
barrio fuera de los muros de la ciudad. De común acuerdo lograron
parar la construcción invocando una ley turca
que, por razones militares, prohibía la edificación de
cualquier construcción cerca de los muros. Sir Moses tuvo que
dirigirse nuevamente al Sultán para obtener otro permiso especial.
Este fue otorgado en l859. Al año siguiente Kursheedt hizo su
tercer viaje a Tierra Santa, esta vez solo, para supervisar las fases
finales de la construcción y el acomodo de los locatarios.
A pesar
de las dificultades, el edificio finalmente se terminó de
construir. Tenía l6 apartamientos: cada uno de ellos contaba con
dos cuartos y una cocina. Había dos sinagogas, una para cada grupo
de ashkenazíes y sefaradíes, un mikvé
(baño ritual), un pozo con bombeo de mano traído desde
Inglaterra - entonces una maravilla que todo el mundo quería
ver. Cada residente tenía su porción de tierra para
hacer un jardín y estaba también el molino de viento.
El edificio se inauguró a comienzos de l86l. Rabí
Yosef Nisim Burla, presidente de la corte rabínica,
pronunció el sermón de alabanza a los esfuerzos de
Montefiore y Kursheedt.
Cinco años más tarde, durante
su sexta visita a Eretz Israel, después de consultar a los
líderes de la comunidad judía, Montefiore
decidió agregar una casa que albergara cuatro apartamientos
más. La piedra fundamental se colocó mientras
Montefiore estaba aún en Jerusalén, pero pasaron cerca
de tres años antes de que se designara al rabino Isaac
Rosenthal para supervisar la construcción. A pesar de que el
edificio se construyó en el término de un año,
pasaron casi cinco años antes de que los inquilinos pudieran
mudarse finalmente, durante la séptima y última visita
de Montefiore a Palestina en l875.
En el centro del edificio, en el
remate de la fachada de piedra, se inscribieron las siguientes
palabras: "Mishkenot Sha'ananim ha sido establecido con el dinero
donado por el benefactor Judá Touro, que su alma esté
en el Paraíso, en la comunidad sagrada de Nueva Orleans, que
Dios la proteja allá en América, por Sir Moses
Montefiore, en el año 5620 de la Creación". En la
Carta de Fundación de Mishkenot, se estipula que sus
habitantes recitarán cada
mañana plegarias en memoria de Touro y en el aniversario de su
muerte. No obstante, a pesar de la inscripción y la Carta de
Fundación, Mishkenot era llamado comúnmente por su
nombre original de Kerem Moshé - "El viñedo de
Moisés". Muchos americanos se molestaron por el hecho de que
parecía que Montefiore se hubiera quedado con todo el
crédito por el establecimiento del nuevo barrio y de que el
papel desempeñado por Touro y Kursheedt se hubiera pasado por
alto. Más aún, los filántropos americanos e
ingleses que se sentían responsables por el proyecto, se
decepcionaron cuando los residentes no lograron la independencia
económica dentro del lapso de tiempo esperado y fracasaron en
el intento de conseguir una nueva manera de vivir fuera de los muros
de la Ciudad Vieja. Tanto los americanos como los ingleses
expresaron en voz alta su profunda preocupación.
Mishkenot
Sha'ananim toma su nombre del Libro de Isaías 32,18: "Y mi
pueblo habitará en mansión de paz, en moradas seguras,
y en aposentos quietos de reposo". Pero esta profecía no se
confirmó inmediatamente. Las dificultades en seducir a los
residentes de Jerusalén para que abandonaran la seguridad de
las murallas ya ha sido mencionada. Estos temores fueron vencidos
hasta cierto punto, sólo mediante las alocaciones de dinero
otorgadas por Sir Moses a aquellas familias que estuvieran
dispuestas a radicar en Mishkenot. Sin embargo, en los primeros
años, muchos de los habitantes permanecían allí
durante el día y pernoctaban en la Ciudad Vieja. El problema
de la seguridad era real. Durante los primeros años, uno de
los residentes fue asesinado en el camino de la Ciudad Vieja y otro
fue muerto en una reyerta con bandidos. No obstante, muy pronto los
problemas se
presentaron a la inversa.
Debido a que Montefiore estaba muy
interesado en aliviar el estado de pauperización flagrante de
la judería de Jerusalén, se abocó a encontrar
la manera de que todos los indigentes de la ciudad se beneficiaran
de las condiciones mejores que
ofrecía Mishkenot, y no sólo un número reducido de
familias. De ahí que el reglamento estipulara
específicamente que la residencia en las nuevas moradas
sería por tiempo limitado y que los apartamientos debían
mudar de manos de tanto en tanto. Pero como los primeros habitantes se
rehusaban a cambiarse, Montefiore, impresionado por su espíritu
pionero, no quiso que fueran echados. Sin embargo, los herederos de
Montefiore, consideraron la posibilidad de cobrar rentas para evitar la
usurpación permanente de derechos residenciales. Este paso fue
infructuoso y para el año de l948, algunos de los residentes eran
descendientes de los habitantes originales.
El aislamiento de Mishkenot
tenía sus desventajas. Cada noche los portones de la Ciudad Vieja
se cerraban, al igual que los portales del nuevo asentamiento. No fue sino
hasta l875, 15 años después de la fundación de
Mishkenot, que se abrió un pasadizo en las murallas para permitir
el paso de los enfermos que requerían hospitalización en la
Ciudad Vieja por la noche. Sólo a partir de l898 los portones de la
ciudad se mantuvieron abiertos de día y de noche.
Mientras que el
retiro implicaba muchas dificultades en la vida cotidiana de los
residentes, al mismo tiempo forjó en ellos un espíritu de
solidaridad que les permitió sobreponerse a todas las dificultades
y crear un sentimiento de vecindad genuina entre todos los miembros que la
integraban y que provenían de diferentes comunidades.
Durante la
Primera Guerra Mundial, la ayuda económica de la que
dependían la mayoría de las familias en ese entonces
-la Jalucá o contribución de caridad proveniente del
extranjero- se detuvo. El hambre y la enfermedad se
enseñorearon no sólo de Jerusalén, sino de todo
el país. La derrota del Imperio Otomano coadyuvó a que
el sentimiento en contra de los judíos fuese más
exacerbado. Miles fueron expulsados. Otros huyeron, o tuvieron que
pagar rescates para evitar el alistamiento en el ejército
turco, y la tifoidea diezmó al resto de la comunidad.
Propiedades y alimentos básicos eran confiscados
frecuentemente por las autoridades y, por si ésto fuera poco,
la naturaleza también parecía querer ensañarse
con la población débil ya, castigándola con una
plaga de langostas que invadió al país entero. En el
año de l9l7, durante el combate por Jerusalén, muchos
de los habitantes de Mishkenot buscaron refugio en la Ciudad Vieja,
porque se sentían más protegidos dentro de ella, y
lograron salvarse sólo porque los ingleses evitaron a toda
costa bombardear la Ciudad Santa. En todo el país, el
Yíshuv, bastante disminuido en número, recibió
a los ingleses como a sus liberadores.
La Declaración Balfour
del 2 de noviembre de l9l7 y el establecimiento del Mandato
Británico en Palestina renovaron la esperanza y la creencia
de que los judíos podrían reconstruir su patria en
paz. La esperanza duró poco. A escasos dos años de
haberse terminado la guerra, una muchedumbre violenta, incitada por
Haj Amín al Husseini (nombrado posteriormente Gran Mufti de
Jerusalén), atacó a los judíos de
Jerusalén.
Esta masacre del mes de abril de l920, fue solo un bocado en la lucha que
habría de sobrevenir.
Para contrarrestar este ataque, Ze ev
Jabotinsky, el entonces comandante de la Haganá, la
organización clandestina judía de defensa, consideró
que era necesario organizar a los residentes de la Ciudad Vieja y a los
habitantes de los barrios nuevos de extramuros para la defensa. Jabotinsky
fue arrestado al poco tiempo por las autoridades británicas y
expulsado del país. Sin embargo, su labor fructificó, ya que
sirvió como elemento de disuación a la turba violenta e
infundió a los residentes de los barrios expuestos la
sensación de seguridad que tanto necesitaban. Como resultado, la
población del área se salvó de correr la misma suerte
de sus hermanos de Jebrón y Safed, donde 133 judíos fueron
masacrados y otros 339 fueron heridos por árabes, en agosto de
l929. Una y otra vez, los barrios distantes de Jerusalén eran
atacados por bandas armadas de árabes, para ser rescatadas del
peligro por un puñado de voluntarios de la Haganá, quienes
arriesgaban sus vidas con unas cuantas pistolas y contadas granadas.
Estas
tácticas no hubieran tenido éxito sin la
participación activa de los residentes, que estaban dispuestos a
radicar en barrios peligrosamente expuestos, a mantener guardias, a
proporcionar comida a los miembros de la Haganá que los
defendían y a esconder sus armas de los ingleses, quienes
hacían concienzudos cateos después de cada ataque. Al
comienzo de la lucha que siguió a la votación de la
partición de Palestina en el seno de las Naciones Unidas, el 29 de
noviembre de l947, los británicos ordenaron la evacuación de
Mishkenot Sha'ananim y el barrio adyacente de Yemín Moshé.
Los dos barrios solitarios eran particularmente importantes para los
árabes, porque estaban ubicados en el camino a Jebrón y su
ubicación cerca de las murallas de la Ciudad Vieja les
permitía servir como eslabón de ayuda al barrio judío
sitiado intramuros. Pero su misma ubicación los colocaba en una
situación peligrosa de aislamiento. Situados a un kilómetro
de los barrios judíos más próximos, al norte y
noroeste, Mishkenot y Yemín Moshé se habían visto
separados del resto de la población judía por "zonas de
seguridad" británicas. Al sur había una cadena de aldeas
árabes y hacia el este quedaban expuestos al fuego de los
árabes que habitaban en la Ciudad amurallada.
Las fuerzas
árabes atacaron en repetidas ocasiones durante los primeros meses
de l948, pero fueron rechazadas, una y otra vez. Entre los ataques, los
residentes se convirtieron en blanco de los francotiradores árabes
y los bombardeos esporádicos, llamados "conciertos", que
éstos ejecutaban desde el Monte Sion. Además, sufrían
permanentemente de escacez de víveres y agua. No obstante, fue
desde Mishkenot que los soldados de la Haganá se dirigieron a
reforzar a las unidades apostadas en el Monte Sion y trataron de dar
alivio a la población asediada del barrio judío de
intramuros. El Monte Sion quedó en manos judías, pero la
Ciudad Vieja cayó en manos de la Legión Arabe el 29 de mayo
de l948. Con la salida de las fuerzas británicas, la
comunicación entre Mishkenot Sha'ananim y Yemín Moshé
y el resto de Jerusalén fue restaurada.
Al terminar la Guerra de
Independencia, Jerusalén quedó dividida. Los residentes del
nuevo Estado de Israel quedaron desconectados materialmente de la Ciudad
Vieja y sus santos lugares. Mishkenot Sha'ananim se convirtió en la
marca fronteriza entre Israel y Jordania. Quedaba a tiro de fusil de la
zona amurallada en el área del Monte Sion, protegida sólo
por un trecho de tierra conocido como "tierra de nadie" y
permaneció durante l9 años a merced de la puntería de
los tiradores de la legión jordana.
Muchos de los residentes
veteranos abandonaron los edificios dilapidados. Cuando en los años
50, cientos de miles inmigraron a Israel, Mishkenot se convirtió en
la casa de numerosas familias grandes, principalmente de las provenientes
de Turquía, así como otras que habían sido expulsadas
por los árabes de la Ciudad Vieja.
La construcción masiva
del edificio, sus paredes y puertas gruesas, daban a los residentes una
sensación de seguridad. Pero los tiros constantes cobraron su
precio. Es más, el área habitable que era muy pequeña
y la falta de servicios sanitarios obligaron a los residentes a agregar al
edificio original barracas improvisadas con hojalata y aluminio, lo que
coadyuvó a su deterioro. En pocas palabras, Mishkenot se
convirtió en un barrio escuálido y marginado.
Los
jerosolimitanos y los amigos de la ciudad en Israel y en el extranjero,
reconocieron la importancia histórica del lugar y su
carácter único y se abocaron a la restauración del
edificio, para darle un uso adecuado. En l966, al poco tiempo de la
elección de Teddy Kollek como alcalde de la ciudad de
Jerusalén, un grupo de arquitectos encabezado por Ehud Netzer y
Tuvia Ketz, recibió le encomienda de la Fundación
Jerusalén, de iniciar los trabajos de reconstrucción, que le
otorgarían una nueva forma de vida. El plan original para Mishkenot
pedía la conversión del edificio de l06 años en un
centro destinado a las artes y las artesanías: las viviendas se
transformarían en estudios y talleres en los que artesanos locales
pudieran desarrollar su talento y habilidades tradicionales.
Al mismo
tiempo, aproximadamente, el área vecina de Yemín
Moshé fue declarada como zona de desarrollo y renovación.
Planes amplios para la rehabilitación de la comunidad fueron
diseñados con miras a restaurar su apariencia original. Fue
entonces cuando la ciudad de Jerusalén volvió a unificarse
como resultado inmediato de la Guerra de los Seis Días, en junio de
l967. Las ametralladoras y los francotiradores apostados en los muros de
la Ciudad Vieja desaparecieron. La tierra de nadie y los basureros entre
Mishkenot y la muralla fueron convertidos en parques y jardines. Con el
establecimiento de un centro para las artes y las artesanías en el
adyacente Jutzot Hayotzer (Callejón del Artesano), el proyecto
original para la rehabilitación de Mishkenot pareció
redundante y se pensó entonces en un nuevo uso para el edificio.
Después de sopesar cuidadosamente las opciones, la Fundación
de Jerusalén decidió convertir el edificio en una gran casa
pensión para alojar como huéspedes a artistas creativos de
renombre. El sitio, ubicado frente al Monte Sion y la Ciudad Vieja,
ofrecería un lugar de recogimiento y quietud para escritores,
artistas e investigadores de Israel y del extranjero. Estos
pasarían allí algún tiempo imbuyéndose de la
atmósfera singular de la ciudad y participarían en la vida
cultural de la capital de Israel.
Los arquitectos Gabriel Kertesz y Sa
adia Mandel se unieron a Netzer en la planeación del nuevo
inmueble. Modernizaron el edificio original y le agregaron servicios
sanitarios, preservando cuidadosamente la fachada y el cáracter de
la vieja construcción. Para ello hubo necesidad de reducir a nueve
los dieciséis apartamientos originales. En la parte posterior de
cada uno de ellos se construyeron una cocina y baños, así
como un edificio nuevo para albergar la sala de entrada y la sala de
recepción.
El l3 de agosto de l973, casi ll8 años
después del día en que Sir Moses Montefiore firmó el
contrato de compra de la tierra sobre la que habría de edificar sus
moradas de paz, el edificio restaurado de Mishkenot Sha'ananim como
albergue de artistas huéspedes fue inaugurado. Dos décadas
después, el registro de visitantes recibidos en Mishkenot se lee
como una lista de nombres de los artistas más ilustres del mundo.
Algunos de ellos han concebido durante su estancia una obra de arte, otros
continúan su labor de investigación, o se contentan
simplemente con la paz y tranquilidad que se respiran en su seno.
En l993,
la apertura de un restaurante ha propiciado un sitio agradable de
reunión para que los huéspedes de Mishkenot, tanto de Israel
como del extranjero puedan socializar. Durante las dos últimas
décadas, la casa pensión de artistas de Mishkenot Sha'ananim
se ha desarrollado como residencia para gente creativa de renombre de todo
el mundo, y como centro de promoción de actividades culturales. Los
trozos musicales, los esquizos, poemas e inscripciones en el libro de
visitantes distinguidos de Mishkenot son un testimonio de la
atmósfera especial que reina en sus estancias, descrita,
quizás, de la manera más suscinta por el escritor Umberto
Eco, quien anotó: Et in Arcadio Eco.
Como centro cultural,
Mishkenot se ha desenvuelto según la naturaleza de sus visitantes
extranjeros, quienes han tenido la oportunidad de conocerse, compartir sus
experiencias e intercambiar ideas con sus contrapartes israelíes al
través de conferencias, talleres, encuentros informales y
pequeños cursos patrocinados conjuntamente por Mishkenot y otras
instituciones. Es así como Mishkenot Sha'ananim se ha convertido en
una morada modelo en la cual se celebran actividades internacionales
interdisciplinarias e interculturales.
Gran parte del trabajo cultural
realizado en Mishkenot es de carácter literario: a partir de l990,
se ha venido organizando un festival internacional de poesía que
dura tres semanas. Actualmente, está en preparación el
Cuarto Festival que se celebrará en l997. El éxito de estos
festivales, y las publicaciones asociadas con cada uno de ellos, le han
ganado a Mishkenot Sha'ananim un sitio importante en el mapa literario
mundial. Series de conferencias y lecturas de poesía y prosa son
también actividades regulares de los programas literarios que se
efectúan en Mishkenot.
Eventos adicionales incluyen un Taller en
Residencia para poetas jóvenes, foros para poética y
coloquios de narrativa, así como encuentros bilaterales entre
escritores israelíes y autores de otros países, y programas
para promover la traducción de literatura hebrea. Saúl
Bellow, Philip Roth, Mordechai Richler, John Le Carré, Octavio Paz,
Mario Vargas Llosa y José María Gironella son sólo
unos cuantos de los autores que han escrito en Mishkenot. Numerosos
escritores israelíes, entre ellos David Grossman y Meir Shalev han
comenzado o terminado algunas de sus obras en Mishkenot.
Además de
personajes en el mundo de las letras, artistas y músicos
también han encontrado su sitio en Mishkenot. Hay disponibles dos
estudios para pintura y el gran piano en la biblioteca sirve para que los
músicos practiquen o puedan ofrecer recitales. Veladas musicales
así como exhibiciones de arte, se celebran frecuentemente en el
centro musical adyacente, conocido como la Sala Fisher, o en el
área vecina de Yemín Moshé.
Figuras académicas
destacadas también han encontrado en Mishkenot un lugar que
congenia con la realización de sus estudios y permite el
diálogo con sus colegas de Israel y del extranjero. El personal de
Mishkenot mantiene contacto permanente con investigadores sobresalientes
en una gran variedad
de campos, y propicia y promueve conferencias, simposios y clases.
Mishkenot Sha'ananim mantiene una pequeña biblioteca establecida,
en parte, con adquisiciones planificadas, pero ha sido conformada
materialmente por donaciones de sus huéspedes, de modo que su
colección de poesía está particularmente muy bien
provista. Su archivo fotográfico y su correspondencia extensa con
personajes distinguidos de las dos últimas décadas,
frecuentemente sirven como fuente de información a periodistas y
estudiosos.
Mishkenot Sha'ananim está asociada al proyecto
literario Palabras e Imágenes de Jerusalén, una serie de
entrevistas grabadas en video con eminentes escritores e intelectuales del
mundo contemporáneo. Hay testimonios importantes de escritores
tales como Aharón Appelfeld, Gyorgy Conrad y Moacyr Scliar.
Aprovechando su ambiente de recogimiento, Mishkenot ha servido a lo largo
de los años como un sitio discreto para encuentros entre
israelíes y palestinos en los que se han discutido cuestiones de
política actual, temas literarios y temas relativos a las artes en
general. Recientemente, Mishkenot Sha'ananim ha ampliado sus horizontes y
busca un involucramiento en cuestiones regionales. Así,
conjuntamente con el Instituto Van Leer de Jerusalén, ha creado el
Foro Israelí para la Cultura Mediterránea. La meta de este
Foro es explorar, junto con expertos de los países que conforman la
cuenca del Mediterráneo, el concepto de Cultura
Mediterránea, mediante el intercambio y la comparación de
imágenes, símbolos y mitos de las sociedades locales y la
búsqueda de todo aquello que pueda ser compartido o servir de lazo
de unión.
Debido a su creciente importancia como centro cultural,
Mishkenot Sha'ananim ha diseñado planes para su desarrollo como
foco en el que se entrecruzan diversas culturas, que incluyen el proyecto
de edificar oficinas adicionales, más espacio residencial para
visitas y un auditorio.
El desenvolvimiento de eventos políticos a
nivel nacional, así como el proceso de paz en curso en el Medio
Oriente, parecen indicar que la "mansión de paz" a la que se
refiere la profecía de Isaías se cumplirá en nuestro
tiempo. Cuando esto suceda, Mishkenot Sha'ananim no sólo
habrá contribuido a su realización, sino que se
constituirá en un importante factor integral de la misma.
Traducción: Ana
Flaschner