En los primeros años del estado, unos 13 años después
de la construcción de las "torres" centrales del "castillo de la
música" en Israel -la Orquesta Filarmónica de Israel , creada
en Tel Aviv en 1936 bajo la iniciativa del violinista judío
Bronislav Huberman, quien trajo a los mejores músicos judíos
de Europa, y la Orquesta de la Radiodifusión de Israel, fundada en
Jerusalén el mismo año- cada ciudadano amante de la
música podía viajar para escuchar conciertos ejecutados
principalmente por músicos de las "torres" y rara vez tenía
que elegir entre dos conciertos en el mismo día. Hoy en día
la situación es totalmente diferente. Cualquier persona que quisiera
dedicar un fin de semana entero a escuchar los conciertos que se dan a
través de Israel, no podría conseguirlo. Aun escuchando
más de un concierto por día uno puede asistir
únicamente a una minúscula parte de todos los acontecimientos
musicales del país, el cual, geográficamente hablando, es uno
de los más pequeños entre los países de cultura
musical occidental, pero se halla en continua expansión, cobrando
altura y profundidad.
Por ejemplo, en un típico viernes por la mañana, uno puede
escuchar conciertos con explicaciones dados por la Orquesta
Sinfónica de Tel Aviv en el Auditorium del Conservatorio de Israel o
un concierto de música de cámara en el Museo de Tel Aviv. Por
la tarde, uno puede elegir entre un concierto sinfónico ejecutado
por la Filarmónica en el Auditorium Mann, o una audición de
la Nueva Opera de Israel en el Centro de Artes Golda Meir, inaugurado en
octubre de 1994. Si los amantes de la música prefieren escuchar la
Misa en si menor de Bach, pueden ir al Auditorium Recanati del Museo de Tel
Aviv o viajar hasta la iglesia de Abu-Gosh, cerca de Jerusalén. Uno
puede también asistir a un concierto de música judía e
israelí, en el Auditorium Bnei Zión del Museo de la
Diáspora en la Universidad de Tel Aviv. Si los amantes de la
música prefieren escuchar música de cámara o un
recital mientras toman café y pastel alrededor de una mesa, pueden
viajar hasta el Club Yuval en Ramat Hasharón al anochecer,
después de los conciertos mencionados. O viajar al kibutz Shefayim,
no lejos de Tel Aviv, que hospeda regularmente la Orquesta de Cámara
del kibutz.
Los aficionados a las diferentes formas de la música judía
religiosa pueden asistir a uno de los oficios en las numerosas sinagogas de
Israel el sábado por la mañana. Después, pueden elegir
uno de los conciertos corales, orquestales, de cámara o de solistas
que tienen lugar regularmente en el Club Tzavta en Tel Aviv, o en Bet
Alón en la ciudad cercana de Guivatáim, o viajar más
lejos.
Después de la salida del sábado, la música brota a
todo volumen. El sábado 28 de enero de 1995, por ejemplo, en la sola
región de Tel Aviv uno pudo haber escuchado por la noche: 1) la
Orquesta Filarmónica de Israel, conducida por el director de
orquesta ruso Gennadi Rozhdestvensky en el Auditorium Mann, presentando el
estreno de un concierto para violoncelo del compositor israelí (un
inmigrante de la URSS), Ián Freidelin, con el violoncelista Mijael
Harán, y obras de Dvorak y Shostakovitch; ó 2) "El Barbero de
Sevilla" de Rossini interpretado por cantantes israelíes y
extranjeros, dirigido por Steven Sloan, con escenografía original
del director Darío Po, en el Centro de Artes Golda Meir; ó 3)
en el Museo de Tel Aviv, un programa de lieder, música de
cámara, conferencias y películas en un concierto dedicado al
sesquicentenario del nacimiento del compositor francés Gabriel
Fauró ó 4 ) en el nuevo y excelente Auditorium del
Conservatorio de Israel en Tel Aviv, la Orquesta del Campus tocando obras
de Haydn y Mozart dirigidas por Sam Zebba; ó 5) en la Iglesia
Emmanuel, en Iafo, obras del barroco y del siglo XX, tocadas en un
órgano construido por Guidón Shamir, acompañado por la
Camerata de Kashtaniot de Ramat Hasharón, un grupo de mujeres
tocando instrumentos de cuerda; ó 6) en el Teatro de Ramat-Gan, el
conjunto local de cámara interpretando obras de Schubert y Schumann;
ó 7) en el Centro Bikurei Ha-Itim en Tel Aviv, el compositor Daniel
Galái presentando varias de sus obras.
Otros conciertos tuvieron lugar esa noche en Jerusalén, Haifa y
otros lugares.
Sin embargo, ya que no todos los conciertos que se ofrecen a través
del país se anuncian en la prensa, los amantes locales de la
música se perderán muchos de ellos y los turistas
hallarán difícil enterarse de su existencia. Unos 20
años atrás, el violinista americano Isaac Stern, con la ayuda
de la Fundación Cultural América-Israel, estableció la
"Red de Conciertos", cuyo propósito era alentar los
espectáculos públicos de música de cámara,
especialmente en los kibutzim. Esta institución se convirtió
en lo que es ahora el Departamento de Música de Omanut La'Am ("Arte
para el pueblo"), una sección del Ministerio de la Cultura. Su
finalidad, tal como la define su directora, Vered Tsarfati, es "crear la
posibilidad de que toda persona, en cualquier lugar de Israel, pueda gozar
de una selección de música tan rica como la que existe en Tel
Aviv".
De Omanut La'Am uno puede aprender sobre la copiosa actividad musical que
se desarrolla en todo el país. Una lectura atenta de su
opúsculo, "Musika" (1994), revela tanto la cantidad como la variedad
de sus conciertos. En breve, había: 27 intérpretes de
recitales, entre ellos 21 pianistas, tres guitarristas y tañedores
de laúd, dos arpistas y un percusionista; 39 dúos; 19
tríos; 12 cuartetos en numerosas y variadas combinaciones vocales e
instrumentales - además de cinco cuartetos de cuerda, había
otros seis, incluyendo un cuarteto vocal y otro de saxófono;
"conjuntos especiales" proyectaban interpretar obras específicas,
particularmente música contemporánea israelí e
internacional con el Conjunto Música Nova, y música para
conjuntos de viento tocada por los instrumentistas de la Orquesta de
Cámara Israelí y hasta música africana ejecutada por
el Conjunto Calabash; unos 20 músicos y cantantes, en varios grupos,
dedicados a la música antigua de las épocas del Renacimiento
y del Barroco, entre los cuales el flautista Mijael Meltzer es uno de los
más destacados participantes; la Orquesta Barroca de Cuerda,
dirigida y conducida por David Shamir; ocho coros de adultos y cinco de
niños, incluyendo uno de niños inmigrantes de Etiopía,
de entre los cuales varios ganaron premios internacionales; la Nueva Opera
Israelí, y finalmente, 14 orquestas.
Dado que las orquestas representan el eje central del desarrollo de la
música en Israel, haremos la lista de las orquestas que toman parte
en las actividades de Omanut La'Am, con las fechas de su creación:
La Filarmónica Israelí (1936); la Radiodifusión
Israelí/Orquesta Sinfónica de Jerusalén (1936); la
Orquesta Sinfónica de Haifa (1950); la Orquesta de Cámara
Israelí (1968); la Orquesta de Cámara del kibutz (1970); la
Sinfonieta Israelí de Beer-Sheba (1976); la Joven Orquesta
Filarmónica (1984); la Orquesta Camerata de Rejovot (1985); la
Orquesta Sinfónica de Rishón Le-Zión; la Orquesta
Sinfonieta de Ra'anana (1991); la Camerata de Kashtaniot (1991); la
Orquesta Sinfónica de Tel Aviv (1992); el Conjunto de Cámara
de Guivatáim (1993); la Orquesta Aviv (estudiantes inmigrantes en la
Academia de Música y en la Universidad de Tel Aviv, 1994).
Hay muchas más orquestas en Israel que no aparecen bajo la
égida de Omanut La'Am. Las siguientes orquestas, la mayoría
de las cuales son nuevas, no agotan la lista, pero pueden servir de
indicación de que hoy casi cada ciudad aspira a tener su propia
orquesta: la Orquesta de Herzlía, la Orquesta de Yad-Jarif, la
Orquesta Atlas, la Orquesta de Ashdod, la Orquesta Hed ("Eco") de Yehud, la
Orquesta del Paseo de Eilat, las Orquestas de la Academia de Tel Aviv y de
Jerusalén. Hay también muchos otros solistas y conjuntos de
cámara aparte de los ya mencionados. Por consiguiente, el
número de conciertos dados en todo el país, relativo al
tamaño de la población (aproximadamente 5,3 millones), es
verdaderamente enorme. Un ejemplo significativo es el incremento de la
asistencia a la Nueva Opera de Israel que creció aproximadamente en
un 400 por ciento de 1989 a 1994.
Omanut La'Am está unida a 46 consejos regionales, aproximadamente 70
aldeas, y unos 150 centros comunitarios. La amplitud de su actividad
ayudó en gran medida a aliviar los problemas de los músicos
que inmigraron recientemente de la ex Unión Soviética.
La causa principal del incremento de la actividad musical en Israel en
lugares fuera del centro, incluyendo el sector árabe, que cuenta ya
con 14 centros de música, es esta inmigración de la ex
Unión Soviética que llegó en los últimos cinco
años. Un tres por ciento de los 500.000 nuevos inmigrantes son
artistas, pero el 70 por ciento de los artistas son músicos! Este
incremento es fomentado por el Centro de Absorción de los Artistas
Inmigrantes de la Administración Cultural de Israel. Sus actividades
se concentran en facilitar la absorción de los músicos
inmigrantes en orquestas existentes; en establecer orquestas de inmigrantes
con la cooperación de consejos locales, pero incluyendo
jóvenes músicos israelíes después del servicio
militar y estudios musicales, a fin de evitar la creación de
"ghettos" de inmigrantes; en desarrollar la educación musical
encaminada a exponer a los niños de los jardines de infantes y de
las escuelas primarias a la música, y a proporcionar empleo a unos
700 profesores-artistas; en suministrar becas para el arreglo de
instrumentos y para la compra de otros nuevos; en el empleo de
músicos inmigrantes en otros proyectos, tal como cantantes en la
Nueva Opera Israelí, o músicos en los centenares de
conciertos dados en las escuelas a través del país.
Un feliz "estorbo de riqueza" que se le presenta al amante israelí
de la música es la proliferación de festivales de
música con la participación de israelíes y de artistas
del extranjero. Los más antiguos son el Festival de Ein-Guev, el
Festival de Israel en Jerusalén, el Festival de Música Vocal
en Abu-Gosh, y el Festival Coral, la Zimriyá. En la década
pasada esta lista se enriqueció con las jornadas de Música en
la Alta Galilea ("Días Musicales" -música instrumental y
música coral de cámara- en el kibutz Kfar Blum),
Música da Camera en Tel Aviv, Invierno Clásico (música
litúrgica) en Jerusalén y Primavera Clásica en Tel
Aviv. Otros y más recientes festivales, como el Festival
Renacimiento en el castillo de los cruzados de Iejiam, Música en las
Cuevas de Bet Guvrín, Días de Música y Naturaleza,
Sonidos en la Montaña, etc., sacan provecho de los atractivos
geográficos y arqueológicos del país. En marzo de
1996, un festival de música internacional contemporánea
tendrá lugar en Tel Aviv, con la participación de algunos de
los mejores músicos del mundo. Y por si esto fuera poco, amplias
audiencias asisten a las prestigiosas competiciones internacionales que
tienen lugar en Israel, incluyendo la Competición de Piano Arthur
Rubinstein y la Competición Internacional de Arpa; así como
también a muchos concursos locales para jóvenes
músicos, tales como el concurso François Shapira, el concurso
Ben-Haim para la interpretación de música israelí,
competiciones de la Radiodifusión para ejecutantes y compositores, y
otras. Ultimamente tres nuevos concursos internacionales para directores de
orquesta, cantantes y compositores en honor a Leonard Bernstein fueron
creados. Además, todos los días la estación de radio
"La Voz de la Música" de Kol-Israel emite música
clásica desde las 6 de la mañana hasta la medianoche y,
periódicamente, la televisión ofrece conciertos y
óperas.
Aunque, a causa de los problemas presupuestarios, no todos los objetivos se
han cumplido, niños de primer grado escuchan una selección de
entre más o menos 4.000 conciertos con explicaciones. El objetivo
para las escuelas primarias, como fue definido por el inspector en jefe de
la música, Ofer Turiel, es "que cada niño pueda aprender a
tocar un instrumento, exactamente como aprende a leer y escribir". Hoy en
día este programa se está implementando entre 45.000 alumnos
en 57 aldeas judías y 12 ciudades árabes, y los
números están creciendo cada año. Otro importante
desarrollo tiene lugar en las escuelas secundarias. Hace 5 años,
solamente 15 escuelas participaron en el programa establecido para pasar
exámenes de bachillerato en música. Hoy, la cifra ha
ascendido a 86, con 15 más que van añadiéndose cada
año, y unos 400 estudiantes pasan el examen, ejecutando un recital y
escribiendo una disertación musical. Esto, por supuesto,
además de las escuelas de arte, de las cuales la principal, la
escuela Thelma Yelín en Guivatáim, produjo ya una formidable
cosecha de músicos.
Estos desarrollos han causado un aumento en la cantidad de conservatorios
de música. Creciendo de un número infinitesimal en los
primeros años del estado, hoy hay 37 conservatorios (con 13.000
estudiantes y 1.600 profesores), por lo menos otras 30 instituciones que
todavía no han sido reconocidas oficialmente y muchas instituciones
comerciales así como profesores privados. Aparte de la
instrucción profesional de los alumnos, se fomenta el desarrollo de
coros, orquestas (cerca de 100!) y conjuntos de cámara. Por ejemplo,
en el Conservatorio Israelí de Tel Aviv, dirigido por Daniela
Rabinowitz, hay dos coros, tres orquestas, y unos 15 conjuntos de
cámara, lo cual permite a unos 3.000 alumnos de las escuelas del sur
de Tel Aviv (mayormente de ascendencia sefardí u oriental) tomar
parte en las actividades musicales del entorno social general. Algunos de
los más grandes artistas del mundo imparten clases de gran-maestro a
jóvenes artistas superdotados en el Centro de Música de
Mishkenot Sha'ananim en Jerusalén. Benny Guilad, el director del
Centro y de la Fundación Cultural América-Israel (la cual
subvenciona muchos proyectos y da unas 350 becas a músicos
jóvenes), es uno de los responsables de que, cada año,
alrededor de 40 jóvenes sean aceptados por las Fuerzas de Defensa de
Israel (FDI). El ejército mantiene no solamente la Orquesta de las
FDI y la Orquesta de la Fuerza Aérea, sino también la
Orquesta de Cámara del Cuerpo de Educación, la Orquesta de la
Gadná, y otros conjuntos. La Orquesta de las FDI mantiene una
escuela superior musical que ofrece 2.800 horas de cursos, permitiendo a
los músicos reclutas graduarse como aptos instructores de
jóvenes, orquestradores y adaptadores. Al otorgarles a estos
jóvenes el privilegio de concentrarse en la música, el
ejército favorece el nacimiento de futuras estrellas.
Los lugares principales para cultivar un futuro talento musical son las
Academias Rubin de Jerusalén y Tel Aviv, con aproximadamente 1.000
estudiantes. Hace dos años, la orquesta de la Academia Rubin de
Jerusalén, dirigida por Mendi Rodán, dio unos conciertos muy
exitosos de obras sinfónicas de jóvenes compositores
israelíes en la inauguración de una nueva sala de concierto
en Bet Gabriel a la orilla del Mar de Galilea. Estudiantes de la Academia
Rubin de la Universidad de Tel Aviv, gracias a la initiativa de su
director, el compositor Profesor Ami Ma'ayani, interpretaron con sumo
éxito obras tales como la Novena Sinfonía de Beethoven,
dirigida por Noam Sharif. Este año, el quincuagésimo
aniversario de la fundación de la Academia se presentan el
Réquiem de Bach y la ópera de Bizet, Carmen. Los pianistas de
la Academia tocan las 32 sonatas de Beethoven, y conjuntos de cámara
de academias de música de Alemania, Suiza, Dinamarca, Austria,
Portugal, Bélgica, e Israel, darán un festival de 35
conciertos en conmemoración del aniversario. La Academia imparte
también un curso internacional para pianistas en Tel-Jai, en la Alta
Galilea.
El incremento de la actividad musical en las áreas
periféricas del país y los esfuerzos de las nuevas orquestas
por conquistar el centro han empujado a las orquestas veteranas a una seria
competición. Sin embargo, dado que la asistencia de los amantes de
la música creció también, parece ser que hay lugar
para todas las orquestas. Por ejemplo, la Filarmónica tiene ahora
28.000 suscriptores, y vende unas 300.000 entradas anualmente. Da unos 134
conciertos en Israel y otros 40 en el extranjero, sirviendo de esta manera
de embajadora cultural, y puede ser escuchada cada año en Europa,
América del Norte y del Sur, y este año también en la
India, China y Japón. Los amantes de la música en Europa y
los Estados Unidos pueden asistir a un mínimo de otros 80 conciertos
ejecutados por la Orquesta Sinfónica de Jerusalén, la
Orquesta Sinfónica de Haifa, la Orquesta de Cámara
Israelí, la Orquesta de Cámara del Kibutz, la Orquesta de
Cámara Israelí de Rejovot y la Orquesta Sinfónica
Israelí de Rishón Le-Zión. Esta última fue
fundada por el compositor y el director de orquesta Shimón Cohen y
desarrollada por Noam Sharif, quien pone énfasis en elegir
músicos jóvenes de alto nivel y un repertorio que incluye
mucha música contemporánea, tanto israelí como
internacional.
La creación de la Nueva Opera Israelí en 1982
añadió renovada energía a las representaciones de
ópera. Esta temporada, la ópera y la ciudad de Tel Aviv se
adornaron con el nuevo Centro Golda Meir para las Artes de la
Representación, con un auditorium de 1.600 asientos, equipado con la
más adelantada maquinaria para escenario, luz y sonido y habilitado
para montar en él las producciones teatrales y musicales del
más alto nivel internacional. El Centro ya acogió importantes
instituciones del extranjero: la Opera Estatal de Hamburgo, las
compañías de ballet de Francfort y Stuttgart, el Teatro de
Danza de Holanda, la Orquesta Internacional de Jóvenes e importantes
conjuntos de cámara del extranjero. Albergó también
representaciones del Ballet Israelí, la Compañía de
Danza Bathsheva, la Orquesta Sinfónica de Rishón
Le-Zión, la Orquesta de Cámara Israelí y otros.
Israel siempre atrajo a algunos de los más destacados músicos
del mundo. La lista de los que recién nos visitaron incluye la
Orquesta Sinfónica de Londres dirigida por Michael Tilson Thomas, la
Filarmónica de Viena, la Filarmónica de Berlín
dirigida por Claudio Abbado y Daniel Barenboim, la Orquesta de
Cámara de Polonia, la Orquesta Internacional de Shleswig-Holstein
dirigida por Justus Franz, la Filarmónica de Dresde y la Orquesta
Nacional Rusa bajo la batuta de Michael Pletnev, así como la
presencia de los cuartetos de cuerda Alban Berg, Carmina, de Tokio y de
Hagen, los cantantes Marianna Lipovetz y Peter Schreier, el pianista Ivo
Pogorelich y la pianista Joanne Dornman, en un taller internacional de
ópera organizado con la Compañía "Metropolitan Opera"
de Nueva York, cuyos profesores se cuentan entre los mejores del mundo.
Además de los artistas visitantes que caracterizan el
magnético poder musical de Israel, un número significativo de
músicos israelíes son contratados por importantes orquestas
internacionales. Los directores de algunas de las más importantes
orquestas en el mundo son israelíes: Daniel Barenboim, la
ópera de Berlín Oriental; Asher Fisch, la Volksoper de Viena;
Daniel Oren, renombrado director de la ópera italiana; y Gary
Bertini, quien hasta hace poco tiempo dirigió la Orquesta de la
Radio de Colonia y la ópera de Francfort. Los violinistas Itzjak
Perlman, Pinjas Zuckerman, Shlomó Mintz, Guil Shajam, Gai
Braunstein, y otros, continúan la tradición de Jascha
Heifetz, Yehudi Menuhin e Isaac Stern. Muchos de los músicos tienen
como empresario a Ruth Shájar, cuyos esfuerzos alzaron a Israel al
nivel de una competidora nación musical "exportadora".
Las exportaciones musicales israelíes incluyen no solamente
músicos y profesores de clases de gran-maestro, sino también
compositores. El compositor de la casa de la Orquesta Sinfónica de
Chicago es Shulamit Ran, quien se hizo acreedora al Premio Pulitzer. El
compositor Amnón Wollman es responsable de la música
electrónica en la Universidad de Chicago. El compositor Ian
Radzinski trabaja en la Universidad de Yale, y sus obras son ejecutadas por
orquestas muy importantes. El compositor y pianista Ron Iedidiá fue
invitado a redactar, ejecutar y grabar las obras del pianista Vladimir
Horowitz en Nueva York. No menos de 160 obras israelíes fueron
ejecutadas en el período de unos meses en Islandia, Alemania,
Polonia, Letonia, Corea y los Estados Unidos. La ópera "Iosef" de
Iosef Tal se estrenará este año en el Centro Golda Meir.
Otros compositores, tales como Ben-Zión Orgad, Iejezkel Braun, Zvi
Avni, Yardena Alotin, y Noam Sharif, así como inmigrantes veteranos
tales como André Hadju, Sergio Natra y Mark Kopytman, tuvieron sus
estrenos en el extranjero. Las obras de los compositores de la más
joven generación, Oded Zehaví, Mijael Wolpe, Tzipi Fleischer,
Rajel Galín, Hagar Kadima, Yinam Lif, Reubén Seroussi, Jaim
Permont, Ari Ben Shabtái, Menajem Weisenberg, Ron Weidberg,
Eitán Steinberg, y Dan Yuhas fueron ejecutadas en muchos e
importantes eventos en el extranjero y recibieron numerosos premios.
Estos son sólo algunos de nuestros compositores. Al final de los
años '50, la Asociación Israelí de Compositores
tenía apenas 50 miembros; hoy tiene 200, de los cuales unos 20 son
nuevos inmigrantes. El más joven de ellos, Biniamín Iosifov,
ya ganó un premio. Además del Instituto de Música
Israelí (IMI), Israel cuenta con otros dos institutos de
publicaciones: IMP y el Centro de Música Israelí. El
número de obras publicadas alcanza ya las 3.000, y el número
de grabaciones está en constante aumento. Se han celebrado
festivales de música israelí y judía en Alemania y
Lituania, y pronto va a tener lugar uno en Praga.
La visión que esbozamos del estado de la música en Israel al
acercarnos al fin del siglo indica que, en el siglo XXI, el lugar que
ocupará la música en Israel podrá probablemente
compararse con uno de los alcáceres más altos, extensos e
imponentes del mundo.
Traducción: Juliette Lévy-Goldberg