LogoAlt
 
MFAES     1990_1999     1998     Dec     Prensa en Israel - 1995

Prensa en Israel - 1995

20 dic 1998
 Revista de Artes y Letras de Israel - No. 99-100, 1995
 ARTES VISUALES |  MUSICA |  TEATRO |  DANZA |  LITERATURA |  ARQUITECTURA |  CINE |  ARQUEOLOGIA |  TELEVISION |  PRENSA
 
     
La Prensa en Israel

Rami Tal

 
 

 

 

 

  Hace pocos años el nuevo embajador de un país de Europa occidental presentó sus credenciales al Presidente del Estado de Israel. Tras una breve ceremonia oficial, ambos sostuvieron el usual intercambio de palabras de cortesía. De pronto el Presidente miró su reloj, pidió perdón a su huésped y encendió el aparato de radio sobre su escritorio.

El embajador esperó pacientemente mientras el Presidente escuchaba lo que sin duda era un noticiario y luego apagó la radio. "Qué pasó?", preguntó el embajador. "Nada", contestó el Presidente, un poco sorprendido. "Pensé que si usted encendía el receptor, debía tener para ello un motivo especial", observó el diplomático. "No", dijo el Presidente. "Se trata de un reflejo condicionado. Si no escucho las noticias, me siento nervioso durante toda una hora, hasta el próximo noticiario...".

Los visitantes en Israel suelen asombrarse a menudo por la aparentemente compulsiva necesidad de los israelíes, de escuchar las noticias. El Eclesiastés puede haber afirmado que "Nada hay nuevo debajo del sol", pero los israelíes creen lo contrario: hora tras hora escuchan el noticiario, casi con una mística convicción de que el día de hoy es diferente del de ayer. Y el mundo parece estar de acuerdo, por lo menos en lo que concierne a Israel: en relación con su tamaño, Israel es la mayor fuente de noticias del mundo entero. De ningún otro país se reportan los sucesos tan copiosa y detallamente a los telespectadores y radioescuchas.

Los israelíes son también ávidos lectores de diarios. Hasta la década de 1960 la prensa impresa era el principal proveedor de noticias cuando Kol Israel -Radio Israel-, la única estación en esos días, transmitía sólo dos o tres noticiarios por día. Los diarios, como veremos más adelante, servían también como comentaristas ideológicos de los sucesos corrientes. Los últimos años han sido testigos del papel cada vez más prominente de la radio y la televisión, aunque Israel cuenta aún con uno de los mayores índices de lectores de prensa escrita entre la población adulta.

La historia de la prensa hebrea en Israel se inició casi un siglo antes de la restauración estatal y de hecho, varias décadas antes de la fundación del Movimiento Sionista. La prensa hebrea en la entonces Palestina se inauguró con la publicación del semanario jerosolimitano Halevanón, en 1863. Sus fundadores fueron Ioel Moshé Salomon (luego fue uno de los fundadores de Petaj Tikvá) y Michel Cohen, ambos mitnagdim*. Unos seis meses después apareció el primer número de un segundo semanario jerosolimitano, Hajavatzélet. Su director, el Rabino Israel Bak, instaló también la primera imprenta hebrea en Jerusalem. Hajavatzélet sirvió de vocero del movimiento jasídico en la Tierra de Israel. Reinaba una feroz hostilidad entre los dos semanarios y sus directores no vacilaban en denunciar uno al otro ante las autoridades turcas, por presuntas actividades políticas ilegales. El resultado final fue que las autoridades clausuraron ambos periódicos.

Sólo en 1870 se permitió la reaparición de Hajavatzélet, publicado por Israel-Dov Frumkin, yerno de Bak. El revitalizado semanario lanzó inmediatamente una campaña contra el sistema de la jaluká, es decir, la dependencia casi absoluta del Viejo Yishuv (la comunidad judía en la entonces Palestina) de donaciones de filántropos del exterior.

Varios nuevos semanarios vieron la luz en años subsiguientes, pero todos fracasaron. Sólo Hajavatzélet continuó floreciendo. Frumkin fue sometido a un jérem -excomunión de la comunidad ortodoxa judía-, pero no se amilanó y siguió publicando artículos militantes. Una de sus exigencias fue que los miembros veteranos de la comunidad prestaran ayuda a los refugiados de Rusia que habían arribado al país después de los pogromes de los años '80. Frumkin luchó también en favor de los inmigrantes yemenitas que eran objeto de explotación por parte de los agricultores en las colonias judías.

En 1882, el hombre que sería distinguido como "revivificador de la lengua hebrea", Eliézer Ben Yehudá, arribó a la Tierra de Israel. Los lectores de Hajavatzélet ya lo conocían por sus colaboraciones desde París donde estudiaba. Apenas llegó al país se unió al personal de redacción, pero soñaba con fundar su propio periódico que le permitiera presentar sus propios puntos de vista. Su sueño se hizo realidad en 1885, cuando tomó posesión de otro semanario, Hatzví, ("El Ciervo"). A diferencia de Hajavatzélet, el semanario de Ben Yehudá se orientaba más hacia las noticias y se atenía menos a los artículos de fondo. De hecho, conforme a Ben Yehudá, Hatzví era un "cotidiano que aparecía una vez por semana". Sea como fuere, muy pronto se convirtió en el órgano del Nuevo Yishuv (la población judía de la Tierra de Israel, después de la creación del Movimiento Sionista) y de los adeptos sionistas en general. Al mismo tiempo asistió a Ben Yehudá en su esfuerzo para propagar un hebreo nuevo, hablado. Fue en Hatzví donde miles de palabras renovadas o acuñadas por Ben Yehudá y sus colegas aparecieron impresas por primera vez.

En 1901 Ben Yehudá recibió por fin un permiso de las autoridades turcas para publicar su propio periódico y Hatzví se transformó en Hashkafá. El nombre, que significa "Enfoque" o "Punto de Vista", reflejaba la ambición de Ben Yehudá de emular a la prensa extranjera, en la que abundaban nombres tales como The Observer en Inglaterra y Observateur en Francia. A partir de 1904, Hashkafá se publicaba dos veces por semana.

La Segunda Aliyá (ola de inmigración judía a la Tierra de Israel), que se inició en 1904, estaba en gran medida compuesta de fervientes socialistas. Como tales, sentían poca simpatía por el burgués Ben Yehudá y su periódico, que contaba con el apoyo financiero del Barón Edmond de Rothschild, a quien veían como gran enemigo ideológico. En 1907 los activistas del movimiento Hapoel Hatzair ("El Joven Trabajador") fundaron un semanario que llevaba el nombre de dicho movimiento y tres años después, los Poaléi Sión ("Trabajadores de Sión") comenzaron a publicar otro semanario, Haajdut ("La Unidad"). Esas publicaciones emprendieron una acometida ideológica y entre sus colaboradores figuraron David Ben Gurión, Itzjak Ben Tzvi, A.D. Gordon y muchos otros líderes del Movimiento Sionista en el país.

Jerut ("Libertad"), semanario con sede en Jerusalem que comenzó a publicarse en 1909, editado por Jaim Ben-Atar, era considerado el vocero de la comunidad sefardí en la ciudad. En 1910, Ben Yehudá reaccionó fundando el primer cotidiano en la Tierra de Israel, Haor ("La Luz"). El director responsable era su hijo, Itamar Ben Aví, que había retornado de Francia donde fuera periodista durante varios años.

Eliézer Ben Yehudá fue criticado a menudo por su "sensacionalismo", expresado sobre todo en titulares sumamente llamativos. Pero, semejantes objeciones palidecían frente a las impugnaciones contra su hijo. Acusado de fomentar un periodismo barato e irresponsable, Ben Aví no se apocó: cuanto más lo atacaban, tanto más propendía al sensacionalismo. Introdujo también mejoras técnicas en Haor y le dio una apariencia externa similar a la de los periódicos modernos en el exterior.

Los años de la Primera Guerra Mundial fueron ruinosos para la prensa hebrea en la Tierra de Israel. Sólo Jerut (convertido en cotidiano en 1912), continuó apareciendo regularmente. Sin embargo, después de la conquista británica de Palestina a fines de 1917, muchas personas exiliadas por los turcos retornaron al país. Se inició la Tercera Aliyá y el yishuv creció con rapidez.

En 1919 un grupo de escritores jerosolimitanos comenzó a publicar un diario llamado Jadshot Haaretz ("Noticias del País"). Sus primeros editores se sucedían rápidamente, hasta que el diario trasladó su sede a Tel Aviv y el Dr. Moshé Glickson fue nombrado director en jefe (cargo que desempeñó por espacio de 14 años).

Ben Yehudá fue uno de los fundadores de Jadshot Haaretz, pero pronto comprobó que no tenía un lenguaje común con sus colegas. El padre se incorporó entonces a su hijo y le ayudó a materializar el sueño de ambos: el establecimiento de un cotidiano hebreo, Doar Haiom, que desde el inicio trataba de emular al famoso diario inglés del que había tomado el nombre, el "Daily Mail".

La mayoría de los directores y cronistas de Haaretz (este nombre es una reducción de Jadshot Haaretz), eran de origen ruso y seguían una tradición liberal-democrática. El diario no estaba subordinado a ningún dictado político y se esmeraba en adoptar un papel conciliatorio en las enconadas controversias políticas que estallaban a menudo en el yishuv. Pero Doar Haiom adoptaba una posición más militante y nacionalista. A fines de 1928, Zeev Jabotinsky asumió el cargo de director durante un breve período, en que el diario fue el órgano del Movimiento Revisionista que él encabezaba.

La izquierda política en la entonces Palestina no contó con un periódico cotidiano propio hasta 1925, cuando Davar (que puede traducirse como "evento" o "palabra") fue fundado por la Histadrut (Federación General del Trabajo). Su director, Berl Katzenelson, era un preeminente líder e ideólogo del movimiento laborista. Katzenelson dedicó mucho empeño y reflexión a dicho diario; su suplemento literario de los días viernes atrajo a los más importantes escritores y poetas de la época.

Davar imprimió su sello a la etapa siguiente en la evolución de la prensa hebrea en la Tierra de Israel. Fiel a la tradición política de Europa Oriental, el Yishuv se dividió en numerosos partidos. Cada uno de éstos consideraba un sagrado deber la fundación de su propio diario, creyendo -también por influencia de la tradición política oriental europea- que un cotidiano era el medio más efectivo para impulsar los intereses e ideología del partido, y asegurar que los adeptos recibieran el adoctrinamiento educativo "correcto".

El Movimiento Revisionista, luego de fracasar en sus intentos de convencer a Itamar Ben Aví que transformara su diario en su vocero, fundó Haam ("El Pueblo") en 1931, pero a los pocos meses fue cerrado por las autoridades británicas. Los revisionistas fundaron entonces Haiardén ("El Jordán") y en 1938, Hamashkif ("El Observador"). Zeev Jabotinsky fue un constante colaborador en esas publicaciones, entre cuyos directores cabe mencionar a Ben Tzión Netanyahu, padre de Benjamín Netanyahu, actual líder del Partido Likud.

Los Sionistas Generales trataron primero de encontrar su hogar en Haaretz. Cuando el partido se dividió en 1936, el ala derecha fundó su propio diario, Habóker ("La Mañana"). Similarmente, el Movimiento Religioso Nacional Hamizraji, estableció un diario, Hatzofé ("El Espectador").

Una famosa anécdota en la historia de la prensa hebrea se refiere a Baruj Karú, director nocturno de Habóker. En agosto de 1945, al día siguiente del lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima, la prensa del mundo entero, incluso la de la entonces Palestina, publicó la noticia bajo grandes titulares. Pero no Habóker, que destacó en su primera plana un debate del comité central del Partido Sionista General. Cuando los asombrados colegas pidieron a Karú que explicara las razones periodísticas de su decisión, contestó: "Sabía que el Presidente Truman no me reprendería por el títular. Pero sabía también que Israel Rókaj (un líder de los Sionistas Generales) se enfurecería si el debate en el comité central no aparecía por la mañana debajo de él".

Karú, por supuesto, llevó las cosas al absurdo. Pero el cuento refleja la esencia y propensión de una gran parte de los principales periódicos en el período del Mandato Británico y, de hecho, durante las primeras dos décadas que siguieron al advenimiento del Estado de Israel en 1948.

Los desmanes árabes en 1929 originaron una enorme demanda de noticias. Un ímpetu adicional en esa misma dirección se produjo en 1933, tras el acceso de los nazis al poder en Alemania; otro tanto ocurrió ese año a raíz del asesinato de Jaim Arlozoroff, joven y prominente líder sionista, en la playa de Tel Aviv. El crimen que costó la vida a Arlozoroff dejó profundas llagas en los campos políticos del país, que no cicatrizaron hasta el día de hoy. Cada bando buscaba expresar sus puntos de vista -y "guiar" a sus adeptos- en el tumultuoso debate. Para ello hacía falta, naturalmente, un periódico.

Haaretz, el único diario serio que no estaba sujeto a ninguna autoridad partidista, fue adquirido en 1937 por Shlomó-Zalmán Schocken, un multimillonario judío alemán que sentía pasión por la alta cultura (le pagaba un salario regular al más prestigioso escritor hebreo de los tiempos modernos, S.I. Agnón, por derechos de publicación de sus obras en todo el mundo). Schocken puso el diario en manos de su hijo Guershom (Gustav) Schocken, que fue su director durante varias décadas.

Doar Haiom, de Ben Aví, experimentó muchas vicisitudes. A pesar de su personalidad controversial (era agresivo, solía participar en riñas a puñetazos y abundaban los rumores sobre su vida privada), Ben Aví era reconocido como director original y creativo. Sus titulares estruendosos y tonos sensacionalistas no eran aceptados completamente por la prensa, pero sin duda influyeron en ella. Otras innovaciones técnicas y editoriales que introdujo, fueron paulatinamente adoptadas por la prensa partidista.

Doar Haiom, por ejemplo, fue el primer diario matutino en Palestina. Hasta entonces, todos los diarios aparecían a mediodía. La razón no era comercial sino técnica: el servicio telegráfico en el país era sumamente caro y oneroso. Los informes de la agencia Reuters a Egipto por medio del telégrafo, vaya el caso, llegaban a Palestina por tren! Sólo en 1929 comenzó Reuters a transmitir informes telegráficos directos al país. Ben Aví fue el primero en aprovecharlos para publicar su diario en horas de la mañana.

Cuando Doar Haiom dejó de aparecer, en 1936, tras 17 años de existencia y una larga agonía, parecía evidente que la mayor parte de la población judía en la Tierra de Israel aún quería leer periódicos ideológicos que no sólo le informaran sobre lo que ocurría, sino que orientaran también su manera de pensar.

Pero el sueño de un cotidiano no ideológico de gran circulación, nunca se desvaneció. Hacia fines de la década de 1930, un inversor llamado Kumarov estableció el primer vespertino en el país, Iediot Ajaronot ("Ultimas Noticias"), procurando emular el formato del Evening Standard londinense. No obstante, pronto tropezó con dificultades financieras y se vio forzado a vender el diario a Yehudá Mozes, un opulento vendedor de tierras, muy instruido, que veía en el periódico tanto un pasatiempo interesante como una inversión financiera a largo plazo.

En vísperas del establecimiento del Estado de Israel, el país contaba con una floreciente y vibrante prensa hebrea, en su mayoría en manos de los partidos políticos: Davar pertenecía a Mapai; Al Hamishmar ("En Guardia"), a Mapam; Habóker, a los Sionistas Generales; Hamashkif, a los Revisionistas; Hatzofé, al Partido Religioso Nacional; Hamodía ("El Informante"), al ultraortodoxo Agudat Israel. En 1947 el Partido Comunista, que hasta entonces editaba un semanario, comenzó a publicar un cotidiano llamado Kol Haam ("La Voz del Pueblo").

El hecho de que la prensa se hallara en manos de partidos políticos convenía tanto a los diarios como a los periodistas. Pues el peso económico era sobrellevado por los partidos y las consideraciones de circulación y venta desempeñaban un papel apenas secundario. Sólo Haaretz y Iediot Ajaronot estaban libres de la dependencia partidista.

Unos tres meses antes del advenimiento estatal, tuvo lugar en Iediot Ajaronot lo que se conoció como el "putsch". El director en jefe del diario, Azriel Carlebach, un brillante publicista y hombre de prensa considerado entonces como el periodista de más ascendiente en el país, junto con decenas de reporteros, redactores y miembros del personal de imprenta abandonaron repentinamente Iediot Ajaronot y establecieron un nuevo vespertino, Maariv ("Atardecer"), fundado por Oved Ben Amí, banquero e inversor de Netania. Los desertores creían que Iediot Ajaronot se desmoronaría, pero no fue así. Yehudá Mozes y su hijo Noaj desplegaron ingenio y tenacidad, llenaron las vacantes producidas y continuaron publicando con gran esfuerzo el vespertino. En los años subsiguientes y, de hecho, hasta el día de hoy, la rivalidad entre Maariv y Iediot Ajaronot habría de convertirse en uno de los ejes principales en derredor del cual gira la prensa israelí.

La enorme afluencia de nuevos inmigrantes a comienzos de la década de 1950, alteró categóricamente la faz de Israel. La prensa partidista se movilizó para "educar" a los recién llegados e inculcarles la cultura política dominante. En ese contexto, Mapái, el partido mayoritario, fundó una cadena de diarios en la lengua nativa de los inmigrantes y dos periódicos en hebreo simple, Omer ("Palabra") y Lamatjil ("Para el Principiante"). El experimento no tuvo mucho éxito. Los nuevos inmigrantes se sintieron discriminados en relación con la población veterana y la prensa partidista, tanto en sus propias lenguas como en hebreo, les resultó inatractiva.

La suposición de que cada partido "debía" contar con su propio periódico se volvió virtualmente axiomática en ese período, e incluso los partidos pequeños invirtieron grandes esfuerzos organizativos y financieros para establecer sus respectivos diarios. Ajdut Haavod áfundó Lamerjav ("Al Espacio") y el Partido Progresista, public óZmanim ("Tiempos"). Durante un breve lapso, el minúsculo partido ultaortodoxo Poaléi Agudat Israel editó dos cotidianos: Hakol ("La Voz"), de corta vida, en Jerusalem y Shearim ("Puertas") en Tel Aviv.

La dura mano del censor militar actuó con todo rigor en esos tiempos y a veces silenció efectivamente a la prensa. Escándalos políticos y de seguridad militar fueron acallados. Cuando a mediados de los años '50 la policía egipcia arrestó a varios jóvenes judíos acusándolos de cometer actos de sabotaje encomendados por el Mosad (Servicio de Seguridad General israelí), se ordenó a la prensa escribir que esas inculpaciones eran infundadas, a pesar de que los directores sabían lo contrario. Muchos periodistas se indignaron por ese estado de cosas. Las autoridades respondieron con una invención sofisticada, sin paralelo en ningún otro país democrático: constituyeron la Comisión de Directores de Diarios. Esta comisión todavía existe, aunque su posición y poder declinan constantemente y aumentan los llamados pidiendo su abolición. El comité se reúne con frecuencia para escuchar informes preliminares de altos funcionarios del gobierno, a condición de que las noticias no se publiquen sin previo acuerdo.

En la lucha contra la censura le cupo un importante papel al semanario ilustrado Haolam Hazé ("Este Mundo"). Fue fundado en los años '40 bajo el nombre de Tesha Ba'erev ("Las Nueve de la Noche") por Uri Kesari, periodista francófilo que quería apartarse de la pesada prensa ideológica y centrarse más en los aspectos ligeros de la vida: modas, diversiones, entretenimientos, etc. En 1950 la revista fue comprada por dos jóvenes periodistas, Uri Avneri y Shalom Cohen.

Avneri, oriundo de Alemania, había luchado en su juventud en las filas de un grupo clandestino. Después de la guerra se incorporó al Haaretz como editorialista pero ambicionaba fundar un periódico que reprobara el orden prevaleciente bajo la égida de Mapái, al que consideraba corrupto y corruptor de los ideales por los cuales sus camaradas habían sacrificado la vida. Shalom Cohen, nacido en Egipto, creía como Avneri que Israel debía integrarse en el mundo árabe circundante. En poco tiempo Haolam Hazé despertó la animadversión del orden instituido y del entonces Primer Ministro, David Ben Gurión. La revista revelaba casos de corrupción, escándalos políticos y sexuales, atacaba a políticos respetados con ferocidad sin parangón y predicaba la adopción de una política externa e interna completamente distinta a la línea oficial.

Desde el punto de vista periodístico, Haolam Hazé se vio influenciado por dos grandes semanarios: el Time norteamericano y el Der Spiegel alemán (cuyo fundador, Rudolph Augstein, había sido amigo de infancia de Avneri). Fue la primera publicación de noticias en Israel que imprimía grandes fotos y estaba diagramada creativamente. Cada palabra que aparecía en la revista era revisada por Avneri, Cohen y jóvenes correctores, para quienes Haolam Hazé fue su primera experiencia en el periodismo. Algunos de ellos, tales como Silvie Késhet y Ziva Yariv, sobresaldrían luego en otros periódicos. La revista fue también la primera en animarse a publicar fotografías de mujeres desnudas, hecho hasta entonces inaudito en el puritano Israel. En las décadas de 1950 y 1960, Maariv controlaba virtualmente el mercado de los diarios y su circulación más que duplicaba la de todos los otros tomados en conjunto. Haaretz, por su parte, fortaleció su posición rectora entre los habitantes acomodados, los políticos, los hombres de negocios y la intelectualidad. La prensa partidista continuaba siendo fuerte, pero su poder se iba reduciendo. Iediot Ajaronot quedaba muy atrás. Se lo consideraba sensacionalista, indigno de confianza. Sin embargo Noaj Mozes y su primo, Dov Yudkovsky, un sobreviviente de Auschwitz que fue nombrado director administrativo y que puso de relieve notable destreza periodística y organizativa, no se impacientaron. Saldaron los grandes déficits del vespertino vendiendo para ello bienes de la familia y se valieron de los beneficios que les dejaba el "Toto", una empresa para fomentar apuestas a los partidos semanales de fútbol que Iediot Ajaronot trasplantó de Italia.

Yudkovsky intuyó que el "Segundo Israel" -apelativo que se endilgaba a los nuevos inmigrantes- vivía alejado de las instituciones israelíes, incluso de la prensa, y previó que una vez que fuesen absorbidos en el país, esos recién llegados querrían leer un diario no identificado completamente con el orden establecido. Gracias a la intuición de Yudkovsky y a que entrevió qué habría de interesar al público israelí, Iediot Ajaronot fue el primer diario de Israel con una sección de deportes cotidiana y un suplemento especial de deportes en víspera de los sábados. Esa sección atrajo a los lectores jóvenes y con el andar del tiempo causó la desaparición de las publicaciones deportivas que existían antes.

Los diarios independientes se fortalecieron como resultado de la situación económica mejorada del país en los años '60. Su circulación aumentó y las ganancias provenientes de avisos se multiplicaron. Por otra parte, la declinación de los diarios partidistas se vio acelerada porque no podían hacer frente a los nuevos desafíos e imperativos. Maariv continuaba siendo el cotidiano principal, pero Iediot Ajaronot ya lo seguía muy de cerca. El equipo Mozes-Yudkovsky lanzó ahora otra innovación: contrató periodistas talentosos ofreciendo altos sueldos. También prestó más atención al contenido revisteril y al entretenimiento. Al mismo tiempo, amplió la sección de noticias. Reporteros como Ieshayahu Ben Porat y Shlomó Nakdimón publicaron primicias políticas que sacudieron el país, y Baruj Nadel fue el primero que hizo periodismo de investigación y denunció la corrupción oficial. Aharón Bajar, que se inició en Haolam Hazé, introdujo un nuevo estilo en la prensa hebrea -personal, mordaz, sarcástico- y se convirtió en el columnista más popular del país. Noaj Mozes inició una serie de proyectos promotores de circulación, tales como un atlas que se agregó a los suplementos del día viernes, libros a precios módicos, etc. Además del éxito comercial, esos proyectos añadieron prestigio y miles de lectores a Iediot Ajaronot.

El proceso de cambio de aspecto de la prensa israelí se aceleró aún más en la década de 1970. La Guerra de Yom Kipur, en 1973, contribuyó a la democratización y aperturismo de los medios de información. Los periodistas que antes de la guerra habían promovido el mito del ejército israelí invencible, inmune a los errores, tuvieron que hacer un serio examen de conciencia. Los ataques lacerantes contra los dirigentes del país, que antes eran patrimonio exclusivo de los periódicos de los partidos de oposición, se volvieron legítimos e incluso deseables en los diarios de circulación masiva. Los años del '70 marcaron la finalización del proceso que hizo de Iediot Ajaronot el cotidiano de mayor circulación en el país a expensas de Maariv, que parecía haberse estancado.

En 1976 hubo un intento de obstruir el éxito de Iediot Ajaronot. Eliézer Zhurabin, propietario de la próspera agencia de avisos Dájaf, junto con otros prominentes hombres de negocios, fundó un diario vespertino titulado Haiom Hazé ("Este Día"), que pretendía emular al Bild alemán: ser una publicación multitudinaria, sensacionalista, propensa sin reticencias a la derecha política. Moshé Dayán, que dos años antes había sido obligado a abandonar el cargo de Ministro de Defensa como resultado de grandes demostraciones de protesta por su papel en los yerros de la Guerra de Yom Kipur, fue nombrado director en jefe.

Al principio, tanto Maariv como Iediot Ajaronot temieron al nuevo competidor, pero pronto comprendieron que sus aprensiones eran infundadas. Zhurabin rehusó reconocer a sus empleados como trabajadores permanentes, condición laboral de la que virtualmente disfrutaban en ese entonces todos los periodistas del país. Zhurabin tuvo que contratar reporteros y editores sin experiencia, lo cual se reflejó claramente en la calidad del producto. El diario dejó de aparecer a los cuatro meses.

En la década de 1980, Iediot Ajaronot logró una circulación y ganancias sin precedentes. El fenomenal éxito se vio empañado por el fallecimiento de Noaj Mozes en un accidente automovilístico (1986), las desavenencias en la familia que se produjeron después del deceso y la renuncia inesperada de Yudkovsky, quien pasó a Maariv, que había sido comprado por el magnate judío-británico Robert Maxwell, quien dos años después resultó ser un delincuente y murió en circunstancias misteriosas.

Un hecho notable en los años '80 fue la edición de periódicos locales vinculados con los cotidianos. La red Schocken, creada por los propietarios de Haaretz, entrañó el primer esfuerzo serio en ese sentido y le siguió Iediot Ajaronot. Esa prensa local ofreció a las empresas medianas y pequeñas la posibilidad de insertar avisos poco costosos. También introdujo un nuevo estilo de redacción, directo y audaz, a veces temerario y brutal. El florecimiento de los periódicos locales y el éxito comercial de Iediot Ajaronot, motivó que un grupo de industriales creara otra cadena de publicaciones locales tituladas colectivamente Rejov Rashí ("Calle Principal"). Pronto descubrieron, empero, que la prensa no podía administrarse como un fábrica de medias, de fideos o de metales y cerraron la cadena tras sufrir considerables pérdidas.

Mucho más interesante y serio fue el intento de Amós Schocken, hijo del propietartio de Haaretz, que quiso fundar un vespertino que pudiera apoderarse de una parte sustancial de las ganancias de Iediot Ajaronot. Este nuevo diario, Jadashot ("Noticias"), era un "periódico de periodistas": vibrante, a veces muy atrevido y otras, demasiado arrogante. Sea como fuere, no encontró la fórmula del éxito y a fines de 1993, nueve años después de su fundación, dejó de aparecer.

Una concisa reseña de la prensa diaria israelí en la actualidad, presenta el cuadro siguiente:

Iediot Ajaronot: Sin duda el cotidiano de mayor difusión en el país. Su director, Moshé Vardi, que estudió relaciones internacionales en Londres, es el hijo del extinto Herzl Rosenblum, quien dirigiera el diario desde 1948 hasta 1986. La circulación del vespertino asciende a 350.000 ejemplares los días hábiles y a más de 600.000 los viernes (fines de semana). Los éxitos se ven anublados por las amargas disputas entre los propios miembros de la familia Mozes, aunque por ahora predomina el principal accionista, Aharón Mozes, hijo de Noaj.

Maariv: Su presente circulación -unos 150.000 ejemplares los días hábiles y 250.000 los fines de semana- indica una significativa recuperación en los últimos tres años. En este período Maariv ha sufrido una serie de fluctuaciones, que afectaron tanto a sus dueños como a su política editorial. Maxwell nombró director en jefe a Yudkovsky. Tras la muerte del primero, Maariv fue adquirido por Yaakov Nimrodi, que hizo una gran fortura en Irán durante el reinado del Shah. Su hijo Ofer, jurista graduado en la Escuela de Administración Empresarial de Harvard, prefirió asumir la dirección administrativa del vespertino en vez de incorporarse a las cuantiosas empresas de su padre. Cuando los Nimrodi compraron Maariv, Dov Yudkovsky fue reemplazado por Dan Margalit, veterano reportero (que se acreditó una de las mayores primicias en la historia del periodismo israelí: reveló las cuentas bancarias ilegales de Lea Rabin en Washington, lo que forzó el alejamiento de Itzjak Rabin de la jefatura del gobierno de Israel en 1977). El actual director es Yaakov Erez, ex cronista militar del diario.

La estrategia de Maariv consistió en emular casi en todo a su gran competidor. Adoptó un formato tabloide e introdujo color en sus páginas de noticias (tal como ya lo habían hecho Iediot Ajaronot en 1984 y también Jadashot desde su primer día de existencia.

Haaretz: Su circulación es de aproximadamente 50.000 ejemplares los días hábiles y 60.000 los fines de semana, pero su influencia trasciende en mucho lo que sugieren las cifras. El director, Janoj Marmari, de profesión artista gráfico y ex satírico, sigue una línea tradicional: evita todo sensacionalismo, las ilustraciones gráficas son al estilo antiguo y publica muchas noticias del exterior. El formato de Haaretz le permite incluir en una sola página el doble del material que contienen Maariv o Iediot Ajaronot. El matutino se siente orgulloso de su página editorial, cuyos artículos son leídos asiduamente por los modeladores de decisiones en Israel.

La línea política de Haaretz es tradicionalmente de oposición (Menájem Beguin dijo cierta vez cuando ejercía el cargo de Primer Ministro, medio en broma y medio en serio: "El último gobierno que contó con el apoyo de Haaretz fue el Mandato Británico...").

Davar y Al Hamishmar, que pertenecen respectivamente a la Histadrut (Federación del Trabajo) y al partido político Mapam, no han sido capaces de detener su constante declinación en las dos últimas décadas. Son matutinos con una circulación de menos de 10.000 ejemplares cada uno, y de no ser por las abultadas subvenciones partidistas que reciben, habrían dejado de existir hace mucho tiempo. Cuentan, sin embargo, con varios reporteros talentosos y a veces publican excelentes comentarios de opinión. Davar tiene también una sección semanal de sátira política llamada Davar Ajer ("Otra Cosa"), que posiblemente sea la mejor de su índole en el país. El director de Al Hamishmar, Tzvi Timor, es uno de los comentaristas económicos más destacados de Israel. No obstante, por el momento no parece que ambos matutinos puedan sobreponerse a su prolongada crisis y, después del cambio de dirigentes operado en la Histadrut, Davar se ve amenazado por una inminente clausura.*

The Jerusalem Post: Es un matutino en lengua inglesa, pero forma parte integral del escenario periodístico israelí. Fue fundado por Guershon Agrón (Agronsky), elegido luego alcalde de Jerusalem. Durante mucho tiempo el diario apoyó lealmente a los gobiernos de Mapái/Laborismo pero, desde hace cuatro años, fue comprado por el grupo canadiense Hollinger, cuyos puntos de vista son nacionalistas de derecha. A raíz del cambio radical que se operó, varios de los periodistas más descollantes tuvieron que alejarse. La circulación del Jerusalem Post es reducida, sólo unos 15.000 ejemplares cada día hábil y 40.000 los fines de semana, pero su influencia sobrepasa esos números pues lo leen la comunidad diplomática acreditada y todos los corresponsales extranjeros apostados en el país. El diario publica semanalmente una edición internacional que leen sobre todo los suscriptores judíos en el exterior. La tirada de esa edición semanal llega a 40.000 ejemplares.

Hatzofé, Hamodía, Iated Neemán, Yom Leiom: La circulación total de estos diarios, que pertenecen a varios partidos religiosos, no llega a los 5.000 ejemplares. No pretenden prestar la gama de servicios normales de un cotidiano, sino que sirven primordialmente de voceros de sus partidos políticos y líderes espirituales.

Globes, Telegraph: Se trata de dos cotidianos financieros relativamente nuevos (el primero fue fundado hace cinco años, el segundo en 1993), claramente basados en el Financial Times londinense. El director de Globes es Adam Baruj, jurista que antes desempeñara cargos importantes en Iediot Ajaronot y Maariv, y ejerció considerable influencia en el estilo de muchos periodistas jóvenes. El director deTelegraph, Matti Golán, fue director de Haaretz. También fue el primer director de Globes.

Los dos diarios financieros son distribuidos al anochecer en los hogares de los suscriptores. La venta al público en los puestos para periódicos implica sólo una pequeña parte de la tirada. Todavía es prematuro evaluar su fuerza e influencia en el complejo general de la prensa israelí.

La antaño clara división de la prensa israelí entre matutinos y vespertinos ha dejado de existir. En los años '80, tanto Maariv como Iediot Ajaronot arribaron a la conclusión de que cerrar la edición de un diario por la mañana no se ajustaba a la lógica económica. Actualmente, todos los cotidianos, excepto los financieros, cierran su edición a las dos de la madrugada y son puestos en venta a tempranas horas de la mañana.

La prensa israelí actual es viva, dinámica y libre. El gobierno aún trata de ejercer alguna influencia, pero en forma más cuidadosa y sofisticada que en el pasado. A mediados de la década de 1980, los censores militares ordenaron la clausura de Jadashot durante cuatro días, ya que el diario imprimió sin permiso una fotografía de dos terroristas llevados presos por dos agentes para ser interrogados en el Servicio de Seguridad General, aunque conforme a un comunicado oficial ambos "habían muerto a consecuencia de sus heridas". Finalmente el "affaire" se convirtió en un tremendo escándalo político y el gobierno aprendió la lección de una manera dolorosa. La cooperación entre la prensa y el gobierno aún existe cuando se trata de temas delicados respecto a los cuales hay un consenso nacional, tales como la inmigración desde "países en apremio". Sin embargo, también en esos casos la experiencia enseña que si la prensa no publica lo que acaece, los políticos, que gozan de inmunidad parlamentaria, lo difunden por su cuenta.

Desde los años '70 la radio y la televisión pasaron a ser serios competidores en el suministro de noticias. Después de la Guerra de Yom Kipur, Kol Israel comenzó a transmitir unos veinte noticiarios por día. Galey Tzahal (la radio del ejército) fue la primera que intercaló en sus programas breves "noticias-relámpago". La TV estatal (Canal 1) se limitaba hasta hace poco a un solo noticiario por día, pero ahora transmite además noticias matutinas y un boletín a media noche. La estación de televisión comercial (Canal 2), que comenzó a funcionar a fines de 1993, cuenta por su parte con su propio noticiario. Otro tanto puede decirse en relación con Erev Jadash ("Nueva Tarde"), exitoso programa informativo de la Televisión Educativa. Además, la televisión de cables proporciona el acceso instantáneo a la CNN, BBC y Sky News, así como a diversos programas de noticias en muchas otras lenguas.

La televisión comercial de Israel se encuentra aún en pañales y su impacto no es todavía previsible. Probablemente se apoderará de una parte de los beneficios que la publicidad brinda a los diarios, especialmente a Iediot Ajaronot y Maariv. Ambos vespertinos, asimismo, son importantes socios de dos de las tres compañías comerciales de televisión.

En líneas generales, el desarrollo de la prensa israelí en el pasado y su situación en el presente, reflejan el trayecto recorrido por la empresa sionista y el Estado de Israel en los últimos 70 años: de una pequeña comunidad imperturbable en sus ideas, con una rígida cultura política europea-oriental en la que predominaba la ideología, a un estado democrático donde la cultura política es más pluralista y cercana, por su espíritu, a la de Europa Occidental.

Traducción: Bar Kojba Málaj

 
 
E-mail to a friend
Print the article
Add to my bookmarks
See also
   the printed media: israel's newspapers
Also available in
  English
   
 
   
 
     Hebrew     
 
Copyright ©2004 The State of Israel. All rights reserved   Terms of use   Use of cookies