Un innovador programa junta a personas de edad y niños en edad preescolar para el beneficio mutuo de jóvenes y ancianos.
por Simón Griver
Cuando Eliyahu Guivón, un veterano educador, se retiró de la enseñanza, sintió que el tiempo le pesaba. Entonces delineó un programa que no sólo llenó el vacío para él y para miles de otros ciudadanos mayores de Israel, sino que ha sido adoptado por todo el mundo.
"Un día estaba paseando por un jardín de infantes", recuerda Guivón, cuya sonrisa infantil, su energía y su entusiasmo encubren el hecho que tiene 78 años, "observando a la maestra jardinera y a su asistente luchar para poder controlar a 35 niños en edad preescolar. De pronto me fijé cuán útil sería tener un par de manos extra".
Así nació el programa Savgan (del hebreo sav, que significa "abuelo" y gan, que significa "jardín de infantes"). El proyecto fue iniciado en 1982 en Nazaret Elit, donde vive Guivón, y en pocos años estaba funcionando en casi todas las municipalidades de Israel, en coordinación con el Ministerio de Educación, los servicios sociales y de bienestar, las organizaciones para ancianos y las autoridades del seguro nacional y de salud.
En el programa, ciudadanos de edad se voluntarizan en jardines de infantes por cuatro horas al día, cuatro mañanas por semana. El programa es flexible, de modo que los voluntarios pueden trabajar un horario de más o menos horas. Los jubilados voluntarios cuidan el jardín, dan una mano general en la mantención del lugar, y ayudan a la maestra jardinera con los niños. La participación de los abuelos es de particular valor, porque brindan un modelo masculino en un ambiente educacional generalmente dominado por mujeres.
Guivón calcula que con el correr de los años se ha reunido con delegaciones de más de 70 países, deseosas de adoptar un programa similar. "No sé cuántos de esos países lo han implementado posteriormente", observa, "pero recibo respuestas de las personas que me han visitado". Guivón hojea una serie de recortes de prensa de lugares tan distantes como las Filipinas y Costa Rica, que relatan cómo el programa Savgan ha sido introducido allí con éxito.
Guivón subraya que el programa no es simplemente un asunto de ubicar abuelos en un jardín de infantes. "Nosotros rechazamos a más del cincuenta por ciento de las personas que postulan", dice. "Buenos voluntarios jubilados en jardines de infantes deben poseer alguna aptitud para la labor. No basta con hacer todo tipo de trabajos en el jardín, sino que es necesario ser sensibles a las necesidades de los niños y responder a las solicitudes de la maestra jardinera".
"Es muy importante filtrar a los candidatos inadecuados", continúa Guivón. "Si, por ejemplo, los voluntarios están constantemente en desacuerdo con las opiniones de la maestra en asuntos de disciplina, eso puede perjudicar a todo el programa".
"Gran parte del trabajo", dice Boris Averbuch, de 80 años, un abuelo voluntario en Nazaret Elit, "implica atar los cordones de los zapatos de los niños y lavarles las manos. Es maravilloso estar día a día en contacto con la vitalidad de estos chicos de cuatro años". Averbuch, que empezó a trabajar en el jardín hace 15 años atrás, inmigró a Israel de la Unión Soviética en 1973. Ahora, muchos de los niños en su jardín son inmigrantes de habla rusa.
Yael Rabinowitz, una maestra jardinera de Nazaret Elit, tiene sólo palabras de alabanza para sus ayudantes de edad mayor. "El programa alivia nuestro trabajo y enriquece la vida tanto de los niños como de los ayudantes mayores. Los muy viejos y los muy jóvenes siempre parecen tener un lazo muy especial".
Los niños mismos claramente gozan de la indulgente atención que les brindan los voluntarios. "Boris es como mi abuelo", dice Moti, de cuatro años. "Las personas más viejas tienen más paciencia".
Guivón hace notar que los que participan en el programa Savgan disfrutan de algunos beneficios inesperados. "Muchos de los participantes me han contado que todos sus males y dolencias desaparecieron una vez que empezaron a trabajar en los jardines de infantes", agrega. "Lamentablemente muchas personas de edad se quedan en casa sin hacer nada y ésa es una situación no sana, que Savgan remedia".