Israel es una de las sólo ocho naciones en el mundo que ha desarrollado,
producido y lanzado sus propios satélites. La tecnología israelí también participa
en estimulantes proyectos que se llevan a cabo en forma conjunta con algunas de
las más grandes agencias espaciales del mundo.
por Simón Gríver
Israel entró oficialmente en el espacio en 1988 cuando el satélite Ofek fue puesto en órbita por el cohete lanzador Shavit. El logro esencial de Israel en el envío del satélite al espacio fue el desarrollo de una capacidad de lanzamiento de muy bajo costo que se estima en menos de un millón de dólares - la décima parte de un lanzador similar en cualquier otro lugar del mundo. Otros dos satélites Qfek han sido lanzados desde entonces, utilizando una tecnología que se comparte con otras agencias espaciales, a través del programa de cooperación internacional de Israel.
"Al tener la capacidad de colocar sus propios satélites en el espacio", dice Aby Har-Even, director general de la Agencia Espacial Israelí, "Israel es miembro de uno de los clubs más exclusivos del mundo - las ocho naciones que cuentan con cohetes lanzadores desarrollados en el propio lugar".
Más aún, ser miembro de este exclusivo club significa mucho más que un mero prestigio, como explica el profesor Guiora Shaviv, director del Centro de Investigación Espacial Asher en el Tejnión, el Instituto Israelí de Tecnología en Haifa. "La tecnología espacial para las telecomunicaciones ya tiene un importante significado comercial", observa. "Pero en el siglo XXI se convertirá en un gran negocio e Israel estará bien ubicado para lograr una porción lucrativa del mercado".
El programa espacial del país comenzó a principios de los años 60 con una investigación basada en las universidades. En 1963 la Academia Israelí de Ciencias y Humanidades estableció el Comité Nacional para la Investigación Espacial. En 1983 se estableció la Agencia Espacial Israelí (AEI), cuando el país puso sus ojos en el desarrollo de una infraestructura industrial y científica requerida para poder ser miembro regular de la comunidad espacial internacional. Desde entonces, la AEI coordina el programa espacial nacional.
La proliferación de artículos aparecidos sobre investigación científica de autores israelíes y la creciente presencia de científicos espaciales israelíes en conferencias internacionales demuestra el alcance y la profundidad del saber en materia espacial que se concentra en Israel. "Haciendo uso de las ventajas tecnológicas de Israel en algunas áreas específicas, especialmente pequeños satélites y sensores remotos", explica Har-Even, "podemos lograr óptimos resultados".
Los logros de las investigadores espaciales israelíes incluyen un microsatélite desarrollado en el Tejnión. Utilizando las más avanzadas tecnologías espaciales, el TechSAT pesa sólo 50 kilos, tiene un poder de consumo de menos de 17 watts y su implementación cuesta sólo U$S 3,5 millones. La AEI también financia a TAUVEX, el Explorador Ultravioleta de la Universidad de Tel Aviv. Este ramillete de tres telescopios ultravioletas está destinado a ser lanzado el próximo año y llevará instrumentos de Rusia, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Suiza, Gran Bretaña y Estados Unidos. Un producto adicional de este proyecto es un pequeño telescopio con una resolución de 5-6 metros que se empleará en el DAVID, un pequeño satélite sensor remoto de fabricación israelo-germana.
La Unidad de Microonda Espacial Sensora Remota de la Universidad de Bar Ilán envió al espacio un pequeño satélite en el marco de la serie "Sich" de Ucrania, que vigila la ecología en la superficie del Mar Mediterráneo, hace mediciones sobre la velocidad del viento, interacción aire-mar y recientes derrames de petróleo en la región.
Similarmente, el Laboratorio de Sensores Remotos de la Universidad Ben-Gurión está levantando mapas sobre la geología del Néguev y características de suelo y vegetación en medios semi áridos, en cooperación con la NASA.
Desde su creación, la AEI coopera estrechamente con la NASA. Una estación conjunta de rastreo de satélites se estableció en Bar Guiora, cerca de Jerusalem, como parte de una red global que estudia los movimientos geodinámicos. Esta fructífera investigación conjunta incluye un experimento de ciencias de la vida destinado a estudiar el comportamiento de las avispas en condiciones de microgravedad.
Israel también coopera estrechamente con la Agencia Espacial Europea (ESA). En 1996, el cohete europeo Ariane 4 puso en órbita con éxito el primer satélite geoestacionario de telecomunicaciones israelí. Conocido como el Sistema Orbital Afro-Mediterráneo (AMOS), fue construido por la Industria Aeronáutica Israelí en sociedad con Alcatel Espace (Francia) y Daimler-Benz Aerospace (Alemania). Conjuntamente con la Agencia Espacial Holandesa, está siendo estudiado el fenómeno de "salpicadas" en los grandes tanques de combustible de los satélites en un singular proyecto llamado SLOSHAT. La investigación hará girar un gran tanque de agua que será sacudido por embestidas de nitrógeno israelí después de ser lanzado en una nave espacial de la ESA.
Acuerdos de cooperación firmados con otros países incluyen los firmados con la Agencia Espacial Francesa (CNES) y con la Agencia Espacial Alemana (DARA) y un memorándum de entendimiento con la Agencia Espacial Rusa; se están llevando contactos para lograr una cooperación con China, India y Ucrania.
En el siglo XXI, Israel espera continuar la cooperación con científicos de todo el mundo en la exploración del espacio, la frontera final.