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Cortesia del Mar

13 sep 1998
 REVISTA EN LA RED: Noviembre 1997
 
     
Cortesía del Mar
 
 

 

 

 

 

 

  En el fondo de la bahía del antiguo puerto de Dor, sobre la costa del Mediterráneo yacen cientos de barcos hundidos hace ya mucho tiempo a causa de tormentas o batallas. Un singular museo en el cercano kibutz Najsholim exhibe los diversos tesoros encontrados en ellos.

por Lili Eylon

Parece ser un edificio desierto sin techo. Construido por el Barón Edmond de Rotschild como parte de la vecina vinería de Zijrón Yaacov, sirvió de local para una fábrica de botellas entre 1891 y 1896 y efectivamente estuvo abandonado por los próximos 80 años. El edificio fue reinaugurado en 1976 por Kurt Raveh, un inmigrante de Holanda que lo convirtió en un singular museo.

Raveh fue piloto en su país de origen, pero cuando vino a Israel y se hizo miembro del kibutz Najsholim decidió pasar sus horas libres buceando en las azules aguas de la bahía que comparten su kibutz y el vecino moshav Dor. En el fondo del mar, conservados por costras de sal, arena y conchas, encontró objetos de bronce, oro, piedra y madera de los naufragios de eras pasadas.

Dor tiene una historia de cerca de 4.000 años. Aquí siguieron a los canaaneos de la Edad de Bronce tardía los pueblos del mar y los israelitas de la Edad de Hierro; luego vinieron los persas, los griegos, los romanos, los bizantinos, los árabes, los cruzados, los mamelucos y los otomanos. El lugar es mencionado en el Libro de Josué; era la bahía más importante del área hasta que el rey Herodes construyó Cesárea, unos pocos kilómetros al sur, y aparece en el mapa bizantino de Madaba.

Raveh, que desde entonces logró un doctorado en arqueología, fundó el museo de arqueología submarina en el kibutz Najsholim (entre Tel Aviv y Haifa), que reúne lámparas antiguas, diosas fenicias hechas de greda, anclas romanas de piedra y metal, joyería de oro y plata, delicadas botellas de perfume y todo tipo de herramientas. También hay rastros de períodos posteriores - cañones, bayonetas, fusiles e incluso pólvora que pertenecían al ejército de Napoleón. Después de su derrota en Acre, Napoleón se dirigió a Dor, donde esperaba encontrar naves francesas que lo llevaran a él y a sus tropas a casa, pero la flota francesa había sido hundida por los británicos. Agobiado por soldados enfermos y heridos, el gran comandante ordenó que todas las armas y el equipo fueran arrojados al mar, de modo que cualquier medio de transporte a disposición pudiera ser empleado para evacuar a los heridos a Egipto.

"Justamente aquí, en nuestro patio", dice Israel Hirshberg, el director de este museo de arqueología submarina, "hay miles de restos de naufragios que contienen secretos que se tardará otros 500 años en descubrir".

Bajo los auspicios de la Universidad de Chicago, y dirigidos por la profesora Shelly Waxman, equipos de estudiantes llegan al kibutz Najsholim todos los inviernos para bucear en la bahía y descubrir nuevas presas de historia. En una pequeña sala en el museo, mezclados con vasos rotos - cada uno de ellos un rompecabezas hasta que se lo restaura - voluntarios israelíes y extranjeros juntan fragmentos de los tesoros de tiempos pasados. El trabajo de restauración que realizan incluye los hallazgos de] vecino Tel Dor (que ha sido excavado durante muchas temporadas bajo la dirección del profesor Efraim Stern de la Universidad Hebrea de Jerusalem).

Un singular hallazgo reciente en Dor fue un taller que producía la tintura púrpura de los antiguos fenicios (la etimología de su nombre proviene de la palabra "púrpura"). La "púrpura real" y el azul real", eran extraídos de los caracoles murex trunculus. Su cantidad era tan pequeña, que se requerían 10.000 caracoles para producir 2 gramos de color (en términos modernos, un litro de tintura costaría el valor de 8 kgs. de oro). Debido a su naturaleza lucrativa, la tintura de azul y púrpura pasó a estar bajo control imperial romano; sólamente las casas imperiales podían manufacturar materiales teñidos, y sólo miembros de la nobleza podían usarlos. Los judíos, que empleaban la tintura azul, llamada tjelet, como está prescrito para los taledes (manto de oraciones), no pudieron seguir haciéndolo. Recién en los últimos años se renovó el proceso de la tintura tjelet en Israel, después de una gran investigación en la que el Gran Rabino Isaac Herzog, padre del sector presidente de Israel, Jaim Herzog, tuvo una importante participación.

Para más información:

Hamisgaga - Museo Arqueológico Submarino
Kibutz Najsholim
D.N. Costa del Carmel 30815
Tel. (972)-6-639-0950
Fax: (972)-6-639-7614

 
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