Un centro especial fuera de Tel Aviv se especializa en el desarrollo de soluciones creativas para los inválidos. Pueden ser tan sofisticadas como una consola especial para que mancos puedan usar la computadora - o tan simples como un dispositivo de tenedor y cuchillo que mantiene la comida en el plato mientras se la corta.
por Daniella Ashkenazy
Para los inválidos, la vida es una serie de pequeños obstáculos - desde el calzado de los zapatos hasta servirse agua caliente de una tetera. En muchos casos, la solución para estos pequeños, pero infinitamente fastidiosos problemas que pueden complicar y amargar la vida de un inválido, son simples. Pero toma tiempo, energía e ingenio pensar que en una tabla se pueden clavar varios clavos para sujetar una papa para un amputado. 0 convertir un cepillo duro en un sujetador de naipes para un jugador reumático.
La tabla con clavos y el cepillo son dos de los cientos de dispositivos temporarios y miles de accesorios especialmente diseñados con la intención de asistir a los inválidos. Muchos se
exhiben o están catalogados en la biblioteca de referencia de Milbat - el acránimo hebreo del Centro Israelí para la Asistencia Tecnológica, la Vivienda y el Transporte de los Incapacitados.
Milbat, una organización sin fines de lucro ubicada en el ala de rehabilitación del Centro Médico Shiba en Tel Hashomer, en las afueras de Tel Aviv, funciona como un centro de diagnóstico e
información, lleva a cabo seminarios para el personal profesional de hospitales, centros de rehabilitación y municipalidades, que trabajan con inválidos. Asimismo, ofrece asesoría
individual al incapacitado y su familia, exhibe equipo e informa a los consumidores dónde se pueden obtener los objetos en exposición.
La asesoría individual puede llevar a la demostración de cómo emplear una manga de goma espuma para asir una cuchara; o cómo calentar y doblar una cucharita en la forma adecuada
para una persona con movimientos limitados. La asesoría también brinda la dirección de un fabricante de un tenedor colocado dentro de un cuchillo con forma de herradura con un mecanismo de resorte que permite a un manco cortar un bife sin que la carne se deslice por el plato. Si el paciente cuenta con los medios, se le puede sugerir soluciones mucho más sofisticadas y caras. En un caso, el director de un hospital israelí, hemiplégico a consecuencia de un ataque apoplético, pudo emplear su computadora reemplazando el teclado normal por un panel computarizado especial de cinco teclas diseñado para pilotos de combate, que deben operar sofisticadas computadoras con una sola mano.
Las soluciones son elaboradas por un equipo de científicos de mente abierta que considera que cada paciente tiene necesidades diferentes, que requieren soluciones novedosas. En casos complicados y especiales, cuando no existen soluciones a mano, dos docenas de voluntarios adaptan y construyen accesorios técnicos especiales. Es cosa de adoptar y adaptar tecnologías diseñadas para otras funciones, dice Danny Barak, ingeniero mecánico y ex jefe del departamento de servicios científicos del Instituto Weizmann, quien es también presidente del consejo de Milbat y "fabricante de artilugios" voluntario.
Barak se inició en este tipo de trabajo hace 25 años, después de la guerra de Yom Kipur. Recuerda el primer equipo médico que se dirigió a él pidiéndole encontrar el modo para que un soldado lesionado en la espina dorsal pudiera presionar el timbre para llamar a la enfermera. Camino al hospital, Barak imaginó un débil rayo láser enfocado a los párpados del paciente, que se cubrirían con una pintura plateada especial. El paciente debería mover la cabeza de modo que el rayo se reflejara de sus párpados a una célula fotoeléctrica que activaría el botón de llamada a la enfermera. No obstante, después de ver al paciente, Barak se fijó que un simple interruptor de mercurio -que puede ser activado con un mínimo movimiento de la mano - solucionaría el problema.
Posteriormente, la conciencia de la necesidad de un centro que brindara tanto información como "soluciones especiales" condujo al establecimiento, en 1981, de Milbat y del Proyecto del Instituto Weizmann de Tecnología y Accesibilidad para los Incapacitados (Proyecto TyA) - un marco público a través del cual los científicos pueden utilizar los laboratorios del Instituto Weizmann para proporcionar soluciones novedosas cuando se las necesita.
Si bien este tipo de trabajo requiere una mente creativa y sensibilidad ("trabajar con el paciente y no para él"), no todas las soluciones exigen mecanismos sofisticados o costosos.
Otras solicitudes sí crean la necesidad de una tecnología innovadora. Por ejemplo, Barak recibió a la familia de un enfermo de Alzheimer que tendía a levantarse de noche y dar vueltas
por la casa sin supervisión. El y sus compañeros planearon un sensor de movimiento - diseñado originalmente para protección contra ladrones - de modo que cubriera un área de 60 cm. sobre la cama del paciente. Si éste se sentaba en la cama, empezaba a sonar un timbre en el dormitorio de un miembro de la familia.
Con el correr de los años, Barak ha sido invitado a disertar en encuentros profesionales, incluyendo presentaciones en congresos internacionales de personal de rehabilitación.
Recientemente se han dado algunos pasos para difundir en el mundo algunas de las soluciones simples y sofisticadas de Milbat/Proyecto TyA, para demostrar a otros cómo se pueden organizar y operar equipos técnicos similares.
En enero de 1997, Milbat organizó una exhibición en Arrimán, Jordania, en una feria comercial israelí. En mayo de 1997 el Instituto Weizman compiló un folleto explicativo, ilustrado, de 50 páginas en inglés que presenta algunos de sus dispositivos y que explica cómo enfocan los miembros del proyecto la solución de los problemas. La razón de ser para la promoción de este tipo de proyectos en Israel y en el mundo está resumida en la primera página del folleto, que cita a una de las innumerables personas que han recibido asistencia de Milbat, quien le dijo a Barak: "No trate de hacerme la vida fácil, nunca lo será. Hágala posible".