Los logros de la economía israelí en los primeros cincuenta años del país no son menos impresionantes o fascinantes que aquéllos que se han alcanzado en cualquier otra área de la historia israelí. Estos logros - especialmente los de los primeros años del estado - han asombrado a los expertos en economía de todo el mundo. Desde su mismo comienzo, el país afrontó enormes desafíos. El joven país se encontró en una brutal guerra de supervivencia y, al mismo tiempo, cientos de miles de refugiados del Holocausto en Europa y de la persecución en los países árabes golpeaban las puertas del recién nacido estado, que ni siquiera tenía suficientes carpas para alojarlos, sin hablar de comida para alimentarlos. Estos desafíos eran suficientes para llevar al colapso economías más grandes y más fuertes que la de Israel, que era entonces un país con una población de alrededor de 650.000 habitantes viviendo en una superficie de menos de 21.000 km2, en su mayoría desierto o rocosas montañas.
Al mirar hacia atrás, parecería que la historia de la economía israelí - al igual que la de Israel en general - ha sido una historia de peligros y crisis recurrentes que amenazan con destruirla. El éxito de la economía al salir ilesa de todas esas crisis, emergiendo cada vez más fuerte que de la anterior, es quizás la mayor de las proezas. Cada uno de los logros que se describen más adelante, y es imposible enumerarlos todos, es importante de por sí. No obstante, es al considerarlos en su conjunto, que constituyen bloques erigidos en los principales alcances económicos del país: el actual poderío económico de Israel, como lo testimonia su pertenencia al grupo de los 20 países con el más alto ingreso nacional per cápita en el mundo, como también el retorno de Israel, en la década del 90, al grupo de países con las más altas tasas de crecimiento económico en el mundo.
Cuatro Desafíos
Dos de los cuatro principales retos que ha debido afrontar la economía israelí durante la mayor parte de su existencia: la carga de seguridad y la absorción de inmigrantes, ya han sido mencionados. Los otros dos han sido la necesidad de construir una infraestructura física para la actividad económica y el proveer de servicios de bienestar (salud, educación y asistencia de diversos tipos) a una población que crecía a un ritmo más alto que su capacidad de contribuir a su propio bienestar. Cada uno de estos cuatro desafíos, en sí, es una difícil prueba que habría exigido una estricta disciplinapor parte de cualquier economía normal para poder manejarlos con éxito. Sin embargo, la capacidad de atender a estos cuatro desafíos en forma simultánea limita con lo milagroso y, efectivamente, al término de la primera década de existencia del país los economistas se referían con frecuencia al "milagro económico" israelí. Antes que este "milagro" sea explicado, cada uno de estos desafíos debe ser analizado.
Seguridad
La carga que implica la seguridad es un factor constante en la economía israelí. Este peso era comprensible y previsible en los años en que tuvieron lugar guerras (la Guerra de la Independencia en 1948/49, la Campaña del Sinaí en 1956, la Guerra de los Seis Días en 1967, la Guerra de Yom Kipur en 1973 y la Guerra del Líbano en 1982). Pero incluso en otros años, Israel se vio agobiado por presiones relacionadas con la seguridad. A veces, tomó la forma de guerras de atrición, que siguieron a las guerras anteriormente mencionadas. Durante otros períodos, la principal amenaza eran distintas formas de terrorismo a lo largo y dentro de las fronteras del país - terrorismo apoyado por los vecinos de Israel.
Esta situación exigió una constante alerta, la mantención de fuerzas para garantizar la seguridad a lo largo de las fronteras de Israel y en el frente interno, y el continuo entrenamiento de las reservas militares, que son la espina dorsal del ejército en tiempos de guerra. También requirió que Israel continuamente adquiriera las más modernas innovaciones tecnológicas para permitir al ejército israelí (que es pequeño en relación a los ejércitos de los países vecinos, que siempre vieron en Israel su enemigo) resistir con éxito a quién lo atacara. La mera existencia de este poderoso aunque pequeño ejército sirvió como un medio de disuasión, haciendo que los adversarios de Israel abandonaran sus intenciones de beligerancia. Estas necesidades de seguridad eran onerosas.
La carga económica que representan las necesidades de seguridad de Israel está expresada claramente en los términos del porcentaje del PNB gastado en defensa. Mientras en la mayoría de los países occidentales este porcentaje oscila entre el 1% y el 3% (y Estados Unidos se consideró en una "economía de guerra" cuando esta cifra alcanzó el 9% durante la guerra de Vietnam), en Israel este porcentaje aumentó de un promedio del 10% durante los primeros diecinueve años de existencia del país al 25% después de la Guerra de los Seis Días, y alcanzó un máximo del 45% [!] durante la Guerra de Yom Kipur en 1973. Esta proporción empezó a descender recién después de la firma de los acuerdos de paz con Egipto (1978) y con Jordania (1994), y después que ambas fronteras - las dos más largas de Israel - demostraron ser tranquilas. En a década actual el porcentaje del PNB que se gasta en defensa ha descendido aún más, del 13,1% en 1990 al 9,5% en 1996, gracias al rápido crecimiento del PNB.
Absorción de inmigrantes
Hay muchos países en el mundo que han acogido una gran cantidad de inmigrantes, pero es difícil que exista algún otro país en el mundo que haya duplicado su población original en un período de tres años (hasta 1951) como resultado de la inmigración. Los inmigrantes que llegaron a Israel no eran personas jóvenes e instruidas, con capitales o profesión, el tipo preferido por la mayoría de los países. En cambio, éstos eran en su mayoría refugiados de los campos de muerte nazi en Europa (de los cuales gran parte estaba quebrantada física y espiritualmente) y, posteriormente, inmigrantes de los países en desarrollo de Asia y Africa.
Hasta 1997 han llegado al país más de 2,6 millones de inmigrantes, la gran mayoría de ellos durante las primeras dos décadas de existencia de Israel. Este número es cuatro veces la cantidad de judíos que vivían aquí antes del establecimiento del estado. La absorción de esos inmigrantes requirió enormes recursos, desde techo (carpas en los primeros años, luego barracas, viviendas prefabricadas y pequeños apartamentos y después más grandes - todo de acuerdo a la capacidad económica del país en el momento) hasta capacitación vocacional y creación de empleos. Una gran proporción del gasto público se asignó a esta tarea.
Infraestructura económica
En países "normales" la infraestructura económica - carreteras, ferrovías, puertos, aeropuertos, acueductos y alcantarillado, estaciones para la generación de electricidad y cables para el abastecimiento de energía eléctrica y sistemas de comunicaciones - fue construida a lo largo del curso de la historia de la economía nacional, al ritmo del desarrollo de sus economías. Sin embargo, después de 400 años de dominio otomano, la Tierra de Israel era un territorio subdesarrollado. Si bien hubo una significativa mejoría en esta área durante los 30 años del Mandato Británico, la infraestructura que heredó el Estado de Israel fue mínima. Con el fin de crear una economía moderna, capaz de absorber millones de inmigrantes en un trabajo productivo, sobre todo en la industria, fue necesario establecer una infraestructura física apropiada, comenzando casi de la nada. Además, en ausencia de un capital acumulado - ya fuera privado, de generaciones anteriores, o importado del exterior -las arcas públicas debieron financiar el establecimiento de empresas económicas en esta tierra de inmigrantes refugiados. Después de todo, incluso entre aquellos que vivían en Israel antes del establecimiento del Estado, el 80% eran la primera o segunda generación de familias de inmigrantes. Obviamente, alcanzar esos objetivos exigió ingentes cantidades de dinero.
Bienestar social
Este rubro demanda grandes recursos públicos en todos los países. Sin embargo, en el caso de Israel, los recursos necesarios fueron considerables. No porque las necesidades de los inmigrantes fueran mayores, sino porque hacia fines de la década del 60 quedó en claro que sería necesario hacer bastantes esfuerzos para sacar de la pobreza a algunas de las familias de inmigrantes que llegaron durante los primeros años del estado. Debido a la falta de medios disponibles cuando esos inmigrantes llegaron a Israel, su absorción física y social no siempre fue exitosa. Por eso, la economía israelí debió asignar recursos para ocuparse de una variedad de materias, sea en las áreas de vivienda, educación, salud y rehabilitación social. Nuevamente, esto costó mucho más que lo queel país podía permitirse desde el punto de vista económico.
La capacidad de responder simultáneamente a los cuatro desafíos descritos anteriormente constituye un impresionante logro de la economía israelí, secundado solamenete por su principal logro de establecer una economía fuerte y floreciente.
El milagro económico
Este logro exigió, o al menos así podría parecer, contravenir una ley de la teoría económica (basada en el principio de la "escasez de recursos") - permitir el consumo de tan sólo lo que se produce - porque a lo largo de la existencia de Israel la economía ha hecho uso de más recursos de los que ha producido, a pesar del rápido crecimiento de su producto nacional. En términos de contabilidad nacional, esto se ilustra en el hecho de que el valor de las importaciones de Israel ha sido constantemente mayor que el de sus exportaciones. Fue sólo gracias a la capacidad de financiar este déficit (la diferencia anual entre las importaciones y las exportaciones) que la economía israelí logró dar respuesta a todos los retos anteriormente mencionados. Cómo lo hizo?
Básicamente, financió este déficit anual por medio de una enorme asistencia financiera que el país logró reunir alrededor del mundo. El déficit anual en la balanza de pagos aumentó de U$S 220 millones en 1949 a cerca de U$S 12.900 millones en 1996 (todo en términos nominales). Cada año, el ministro de Finanzas israelí debía conseguir recursos para cubrir este déficit. Una pequeña porción de este dinero llegó en forma de inversiones de extranjeros en empresas en Israel; una porción aún más pequeña provino de pensiones (jubilaciones) y otros ingresos del exterior, de particulares en Israel; una cantidad significativa provino de las campañas organizadas por instituciones judías, y una gran parte en forma de préstamos de individuos (principalmente en el marco de Bonos de Israel), bancos y gobiernos. Más de la mitad de la suma requerida provino de subvenciones de gobiernos amigos (por sobre todo, Estados Unidos). Con el correr de los años, este capital importado - para cubrir los déficits anuales en divisas - alcanzaron más de U$S 120.000 millones (en términos nominales).
Crecimiento del Producto Nacional
El crecimiento - producir más y más - es de gran importancia para cualquier economía nacional, como, de hecho, lo es para toda persona y toda familia. Es así porque mientras más se produce, más recursos tienen el país y los individuos para satisfacer sus diversas necesidades y deseos. Dado que son personas las que se encuentran detrás de la produccción, mientras haya más personas activas en la economía privada o nacional, mayor será el producto. No obstante, más importante que la cantidad de personas que participan (el tamaño de la fuerza laboral del país), es el equipo que tienen a su disposición para llevar a cabo su trabajo. Mientras más sofisticado sea este equipo, más se podrá producir. Este equipo puede tomar la forma de herramientas de trabajo, campos, animales, maquinaria o incluso educación. El denominador común de todos ellos es que se adquieren con dinero. Así, mientras más dinero tiene un individuo (o una economía), tendrá más y mejor equipo y así, su producto será mayor.
Aquellos que se referían a lo que ocurría en la economía israelí como un "milagro económico" no estaban sorprendidos por el hecho de que hubiera hecho frente con éxito a los desafíos descritos anteriormente, ni por la capacidad de recaudar recursos en todo el mundo con este fin. La mayoría de estos economistas ni siquiera era conscientes de ello. En cambio, lo que los asombraba eran las estadísticas que Israel registaba: un lorgo sin precedentes de rápido crecimiento del producto nacional en el período de una generación, con una tesa promedio del 10% en los años 1948-1973. Han habido economías con una tesa mas alta, así como han habido economías que han mentenido períodos mas de crecimeinto. Pero no hubo ningún otro país capaz de mantener esas altas tesas de crecimiento durante un período tan largo.
Así, ahora podemos apreciar la naturaleza del "milagro": la rara combinación que tuvo lugar en Israel de un rápido crecimiento de la fuerza laboral, como resultado de la inmigración masiva y un masivo influjo de capital que el país logró reunir. Cada ola inmigratoria, Cuya absorción inicial representó una carga económica para la economía israelí, se convirtió en una bendición cuando esos inmigrantes se unieron al círculo de producción - contribuyendo así a aumentar el producto nacional - en un período relativamente breve, gracias al capital que pudo ponerse a disposición de este propósito.
El rápido crecimiento que caracterizó los primeros 25 años del país concluyó con la Guerra de Yom Kipur debido, entre otras cosas, al descenso en la tasa de crecimiento de la población. El número promedio anual de inmigrantes a Israel se redujo de alrededor de 42.000 en los años 1970-1973 a cerca de 12.500 en la década del 80. La tasa de crecimiento del producto nacional descendió consecuentemente, cayendo a un promedio del 3,6% en los años restantes de los 70 y al 3% en la década del 80. Entonces, el colapso del régimen soviético llevó a la apertura de las puertas de la ex URSS para los judíos que quisieran emigrar, y ellos llegaron a Israel en una tasa que recordó los primeros años del estado. Nuevamente, se brindó una prueba del vínculo israelí entre la inmigración y el crecimiento económico, que se duplicó a una tasa promedio del 6%, la más alta tasa de crecimiento en el mundo occidental en la primera mitad de la década del 90.
Exportaciones
El rápido crecimiento del producto nacional permitió a la economía israelí registrar otro importante logro, un aumento de varios cientos de veces en las exportaciones de mercaderías y servicios, de U$S 41 millones en 1949 a U$S 31.300 millones en 1996 - alcanzando la más alta tasa de exportaciones per cápita del mundo industrial. Incluso después de calcular el efecto de la inflación sobre el dolar estadounidense (una caída de 7.874 veces en los años 1948-1995), sigue habiendo un crecimiento real de 97 veces en las exportaciones de Israel a lo largo de sus años de existencia. Más aun, es claro que el producto nacional no podría haber crecido tan rápido como lo hizo si no se hubiera destinado una gran parte del crecimiento en la producción para la exportación.
La empresa individual se esfuerza por ampliar sus exportaciones con el fin de expandir los negocios y aumentar sus ganancias. Pero desde el punto de vista de la economía como un todo, la importancia de aumentar las exportaciones del país radica en el deseo de obtener una "independencia" o viabilidad económica - una situación en la que las divisas recibidas por las exportaciones sean suficientes para pagar por todas las mercancías y servicios que se importan. En este frente, también, la economía israelí ha registrado un logro significativo: mientras en 1950 los ingresos por las exportaciones financiaban sólo un 14% de las importaciones del país, esta cifra aumentó al 51% en 960, 73% en 1980 y 78% en 1990.
Desempleo
Los males del desempleo no se limitan a los efectos económicos y morales sobre el individuo y su familia. El desempleo también afecta a la economía en su totalidad. La no participación en la producción representa un total desperdicio: la economía nunca puede recuperar el producto perdido por cada día de desempleo. Es un serio problema que afrontan las naciones industrializadas y un problema aún mayor en los países en medio de una transición a la industrialización. Uno casi siempre encuentra una correlación entre las altas tasas de desempleo y las bajas tasas de crecimiento económico.
Obviamente, las olas inmigratorias trajeron un cierto grado de desempleo - muy pocos inmigrantes encuentran trabajo inmediatamente después de llegar a su nuevo país. Por eso, la mayoría de los inmigrantes que llegaron a Israel tuvieron que pasar períodos de desempleo, algunos más largos, otros más breves, hasta encontrar trabajo.
La situación de crecimiento relativamente rápido en períodos de inmigraciones masivas indica que la mayoría de los inmigrantes permanecieron desempleados sólo durante un breve período. El crecimiento acelerado en el producto nacional mismo indica un aumento en el número de personas empleadas. La absorción comparativamente rápida de decenas de miles de inmigrantes dentro de la fuerza laboral del país es otro logro de la economía israelí digno de destacar. La tasa de desempleo en Israel aumentó del 7% en 1950 al 11,3% en 1953. Este fue el único año en la historia de Israel en que disminuyó el producto nacional. Esto no sorprende a la luz del hecho que en ese año la inmigración a Israel alcanzó su punto más bajo (11.500 personas, menos de la mitad de la cantidad de inmigrantes en 1952 y menos del 7% de los inmigrantes en 1951). Desde este momento en adelante, la tasa de desempleo disminuyó constantemente, alcanzando el 3,3% en 1964. En los dos años siguientes (nuevamente en correlación con un descenso en la inmigración) la tasa de crecimiento del producto nacional descendió, y el desempleo aumentó al 10,5% en 1967.
Durante los siguientes 18 años, las tasas de desempleo oscilaron entre el 2,6% y el 6% (un nivel envidiable en relación a la mayoría de los países occidentales) y del 6% al 11% en la década siguiente, después de 1985. Las tasas más altas se registraron a comienzos de los años 90, un período que presenció olas inmigratorias como no se había visto desde los comienzos de la década del 50. En este caso, tardó a los inmigrantes (la mayoría de los cuales eran de los más instruidos y profesionales en la historia de la inmigración a Israel) un promedio de un año hasta encontrar un empleo adecuado. El apoyo económico que se otorga a esos inmigrantes hoy en día, por encima de los beneficios de seguro de desempleo al que tienen derecho, por ley, todos los ciudadanos desocupados (desde fines de la década del 60) les permite buscar trabajo estando relativamente no presionados.
En 1996, el nivel de desempleo era 7,1%
Inflación
Al igual que el desempleo, el aumento de precios es un obstáculo para un desarrollo económico sano, porque la inflación limita la capacidad de cualquier consumidor, productor, inversor, deudor o gobierno para planificar medidas económicas para el futuro cercano o lejano. Como en el caso del desempleo, el logro de la economía israelí radica en su éxito para la superación de estas dificultades.
Esto se llevó a cabo por medio de la refinación del instrumento de la ligazón. La economía israelí convirtió este instrumento en un arte, y lo empleó de una impresionante forma no usada por ningún otro país. En un comienzo, los salarios de los trabajadores fueron ligados al Indice de Precios al Consumidor (IPC) para asegurar que la inflación - grande o pequeña - no afectara su poder adquisitivo. Posteriormente, los bancos comenzaron a ligar los ahorros de sus clientes al IPC o a monedas extranjeras (generalmente el dólar estadounidense) de modo que esos clientes no se vieran tentados a gastar su dinero antes de que perdiera valor. Por la misma razón, las compañías de seguros siguieron a los bancos y empezaron a usar la ligazón. Muchas personas que debían cobrar deudas, generalmente aquellos que venden mercaderías o servicios en planes de pago, acudieron al sistema de la ligazón para evitar pérdidas en transacciones en las que el valor de los pagos futuros descendería al aumentar los precios. La ligazón recibió su aprobación oficial cuando el gobierno comenzó a ligar sus pagos contractuales a proveedores así como sus ingresos de diversos impuestos al IPC. Incluso los grupos de impuestos a los réditos fueron actualizados de acuerdo con el aumento del IPC.
Así, mientras las grandes y poderosas economías de todo el mundo luchaban con los estragos causados por una inflación anual del 2% - 7%, los israelíes manejaban sus negocios casi imperturbablemente a pesar de las tasas de inflación decenas de veces más altas. Durante casi cuarenta años, los israelíes estuvieron totalmente protegidos por el mecanismo de la ligazón, algo que puede ser considerado como un impresionante logro en sí mismo. Efectivamente, el nivel de vida (consumo privado per cápita) aumentó en un promedio anual de casi el 4% durante este período.
La economía israelí ha sido testigo de la inflación durante los 50 años de su existencia. En los primeros años, cuando apremienates problemas llevaron a los jefes de la economía a descuidar la necesidad de una política monetaria, la inflación fue alta, alcanzando el 57,7% en 1952. La "nueva política económica" introducida ese año llevó, entre otras cosas, a una disminución a la mitad de la tasa de inflación, que alcanzó el 28,1% en 1953. Desde ese momento en adelante, por un período de dieciocho años hasta 1970, la inflación se mantuvo en un solo dígito, entre 1,4% en 1959 y 9,4% en 1962. La tasa anual del aumento de precios pasó a dos dígitos en el período 1971-1979 (aumentando del 12% al 78%) y en los años 80 llegó a tres dígitos, alcanzando su cima de 445% en 1984, amenazando alcanzar los cuatro dígitos.
Aquí se terminó la fiesta. Pasó a ser evidente que bajo este tipo de hiperinflación el mecanismo de la ligazón no podía brindar una solución suficiente. Se pagaba un precio demasiado alto en términos de producto nacional, en los ajustes diarios requeridos para emplear (e intentos de mejorar) este mecanismo. Además, el mecanismo de la ligazón estaba agregando aceite a la hoguera de la inflación, algo que siempre había sido cierto, pero con un efecto mínimo cuando las tasas de inflación eran bajas.
En julio de 1985, cuando quedó en claro que no había más alternativa, el gobierno decidió adoptar una política de estabilización económica, adoptando medidas extremas, algunas de las cuales son consideradas "reaccionarias" en la concepción económica. Se emitieron decretos obligando a un congelamiento total de precios de todas las mercaderías y servicios en el sistema económico, incluyendo todos los salarios, presupuestos públicos, tasa de cambio monetario y precios ligados especificados en diversos acuerdos. Esta política, de hecho, fue una suspensión temporaria del mecanismo de ligazón.
Efectivamente, en 1986 la tasa de inflación descendió a menos de la mitad (185%) y en 1987 llegó aproximadamente a la décima parte de esta cifra (19%). En los diez años que van desde entonces, la inflación anual nunca ha superado el 20%, y hubo dos años durante este período en los que la tasa de inflación fue incluso de un solo dígito. El mecanismo de ligazón fue reinstaurado (con una supervisión monetaria más estricta por parte del banco central) y las olas de críticas y dudas manifestadas por muchos economistas en todo el mundo respecto a las medidas adoptadas en el verano de 1985 se transformaron en aplausos.
La "política de estabilización económica" y la determinación demostrada en la implementación de dicha política ganaron la admiración como un logro extraordinario de la economía israelí y hoy en día son estudiadas en las facultades de economía de todo el mundo, al igual que el mecanismo de ligazón.
Consumo privado y ahorro
Habría sido razonable asumir que en una economía nacional como la de Israel, que debió resistir las cargas descritas anteriormente y al mismo tiempo mantuvo una de las más altas tasas mundiales de crecimiento económico, no hubo excedentes de recursos para que los individuos los emplearan en elevar su nivel de vida, es decir, su consumo privado. De hecho, si la economía israelí sólo hubiera tenido a su disposición los medios que resultaban de su propio producto, el enorme nivel de consumo público y los ahorros requeridos para financiar la inversión necesaria para continuar el crecimiento del producto, éste hubiera sido el caso. Sin embargo, como se mencionó antes, la economía se benefició con una gran importación de capital que le permitió registrar sus logros. Esto dejó lo suficiente para permitir a los hogares privados mejorar su nivel de vida.
Hasta 1970, el consumo privado per cápita aumentó en un promedio anual del 4,7%, y ha crecido en aproximadamente un 3,2% desde entonces. Si bien hubo unos pocos años en los que este consumo descendió, en su mayoría durante el segundo período, han habido más de 40 años en los que el consumo privado per cápita aumentó (en niveles que oscilan entre el 1% y el 11%), un notable logro. En este contexto, es no menos digno de mencionar que durante este período los ciudadanos de Israel demostraron contención y no gastaron todo su ingreso personal. En cambio, se comportaban en forma económica, ahorrando una parte significativa de sus ingresos - contribuyendo así a las posibilidades de inversión del país y permitiendo que la economía dependiera menos en el capital importado.
La tasa del ahorro privado en Israel es una de las más altas en el mundo. Durante la primera década del país, la proporción de ingreso privado disponible colocado en ahorros nunca descendió del 29%. A comienzos de los años 60, esta proporción descendió al 21%, pero aumentó luego al 38% en 1972. En la siguiente década las tasas de ahorro bajaron al 34%, luego al 29% en 1985 y al 25% en 1996.
Reducción de la desigualdad económica
Como en todos los países occidentales, en Israel el sistema impositivo progresivo sirve para reducir la desigualdad en los ingresos de los particulares en la economía. Esto se logra tomando aproximadamente la mitad de los ingresos de los individuos más ricos (aquellos que pertenecen a los décimos superiores en base a los ingresos) y otorgando exención de impuestos a los réditos a aquellos que se encuentran en los décimos inferiores de ingresos. La desigualdad de ingresos es reducida además por medio de un sistema de transferencia de pagos sociales para complementar los ingresos a aquellos que lo necesitan, usando una variedad de criterios, por parte del Instituto de Seguro Nacional y otras fuentes.
Además de esta política de reducción de la desigualdad absteniéndose de recaudar impuestos de las personas con bajos ingresos y proporcionándoles asistencia financiera, el gobierno también actua para reducir la desigualdad brindando directamente servicios como educación, cultura y salud que, si bien benefician a toda la población, son de mayor beneficio para las personas de bajos ingresos. La suma gastada en estos servicios sociales, tanto en términos absolutos como en forma proporcional del total del gasto público, ha aumentado en los últimos años, especialmente en las últimas dos décadas, en las que el presupuesto de defensa, como porcentaje del producto nacional, comenzó a descender.
Sin embargo, el valor real del presupuesto para estos servicios no sólo se ha más que duplicado en el curso de la última década - aumentando su peso en el ingreso disponible promedio de cada hogar del 17% al 23% - mas la contribución de estos servicios para la reducción de la desigualdad ha aumentado, especialmente con la reciente introducción del seguro nacional de salud en Israel.
Así, mientras el ingreso económico del décimo inferior alcanza sólo el 8% del ingreso del décimo más alto, (una leve mejoría en comparación al 6,6% hace 40 años atrás), los pagos que ellos reciben y el hecho de que sus impuestos a los réditos y sus pagos al seguro nacional representan menos del 2% de los del décimo superior, elevan su ingreso disponible a un 19% del ingreso disponible del décimo superior. Cuando uno toma en cuenta además los servicios que proporciona directamente el gobierno, la desigualdad se reduce aún más, elevando el ingreso real del décimo inferior (más desde el punto de vista financiero que el valor de los servicios proporcionados) al 27% del décimo superior. Esto es 3,4 veces más que antes de la intervención gubernamental.
Industria
De todas las ramas de la economía israelí, la industria es la que más ha crecido: su tasa de crecimiento es mayor que la del producto nacional total; las exportaciones industriales han aumentado más que el total de las exportaciones; el número de personas empleadas en la industria ha aumentado más que en cualquier otra rama de la economía. Más aún, el desarrollo futuro de la economía israelí depende del crecimiento del sector industrial. En el último tiempo, este sector ha ccontribuido aproximadamente al 65% del total de las exportaciones de mercaderías y servicios, ha recibido aproximadamente el 25% del total de inversiones en la economía, ha producido el 23% del total del producto nacional y ha empleado a cerca del 22% del total de trabajadores del país.
Estos logros en la industria manufacturera se destacan, no sólo si se considera el hecho de que su producto disminuyó en los tres primeros años del estado (cuando la atención pública y la económica se centraban en la absorción física de los nuevos inmigrantes), sino también a la luz del descuido "ideológico" de la industria en las primeras décadas de renovado asentamiento judío en la Tierra de Israel por parte de los políticos sionistas. Estos líderes otorgaron la primera prioridad a los asentamientos agrícolas y les brindaron todo el apoyo financiero que podían proporcionar. En aquellos años la industria se consideraba, en el mejor de los casos, esencial para servir a la agricultura. El status de la industria sólo mejoró durante la Segunda Guerra Mundial, cuando hizo un significativo aporte al esfuerzo bélico de los Aliados.
Entre 1950 y 1996, las exportaciones industriales aumentaron de U$S 13 millones a U$S 17.100 millones, un incremento de 167 veces (en términos reales). La cantidad de personas empleadas en la industria aumentó cuatro veces, de 95.000 a 388.000. En el período 1952-1973, la producción industrial total aumentó en promedio de 12% anual, y entre 1974 y 1996 en un promedio del 4% anual.
El crecimiento del sector de alta tecnología en la industria es aún más notable: hace treinta años atrás era el 37% del producto industrial, en comparación al 56% hace una década, y al 66% an la actualidad. En 1970 las exportaciones de alta tecnología alcanzaban U$S 540 millones, o el 20% del total de las exportaciones industriales, mientras en 1996 eran 20 veces más - superando los U$S 10.000 millones, o el 60% del total de las exportaciones industriales. Gran parte de rápido crecimiento de este sector puede ser atribuido al influjo de personal altamente calificado que llegó a Israel durante la década del 90 con la inmigración masiva. Asimismo, la industria de alta tecnología en Idrael goza de generosas asignaciones del presupuesto público para Investigación y Desarrollo, y de altas tasas de reembolso en las inversiones. No es de sorprender que las bolsas de valores del mundo demuestren interés en las acciones de alta tecnología israelí que se cotizan allí.
Agricultura
Dado que el asentamiento agrícola era el centro de la concepción del movimiento sionista, esta rama de la economía recibió una significativa asistencia pública en las dos o tres generaciones previas al establecimiento del estado (e incluso más después). Esto llevó a que se convirtiera en extremadamente sofisticada, especialmente en los últimos treinta años. No obstante, el peso de esta actividad económica en el producto nacional, en las exportaciones y en el empleo ha descendido con el correr de los años, parcialmente debido al hecho de que grandes inversiones realizadas en la agricultura llevaron a procesos de producción muy eficientes. Hoy en día, el 4% de la fuerza laboral en Israel (un tercio en proporción a 1950) es suficiente para responder a todas las necesidades alimentarias del país (excepto granos) y aún exporta más de U$S 600 millones en productos agrícolas al año.
El principal logro de la agricultura israelí radica en el hecho de que es uno de los más avanzados sistemas agrarios del mundo, tanto en términos de eficiencia como en términos de sofisticación. Además del variado producto agrícola, el país exporta avanzado conocimiento y maquinaria agrícola (fruto del desarrollo científico israelí).
Turismo
Otro logro es el número anual de turistas que llegan a Israel - que recientemente superó la marca de los 2,5 millones: 76 veces más que los 33.000 turistas que visitaron el país en 1950. El valor de la exportación de servicios turísticos (es decir, el ingreso en divisas) supera actualmente los U$S 2.800 millones. Israel ha invertido considerablemente en una infraestructura que permita a los turistas gozar de la diversidad geográfica del país, sus sitios arqueológicos y religiosos, su sol casi ilimitado y las modernas instalaciones balnearias en las playas del Mediterráneo, el Mar Muerto y el Mar Rojo. El potencial de todo esto es mucho mayor y el rápido crecimiento en el número de turistas depende ahora, por sobre todo, de la paz en la región.
Conclusión
Naturalmente, es imposible enumerar todas las áreas en las que se pueda señalar destacables logros económicos de Israel. Muchas de ellas incluso no pueden ser medidas cuantitativamente. Un ejemplo de ello es que el hebreo, y no el francés, el español o el japonés, sea el segundo idioma, después del inglés, que se escucha en las ferias internacionales de la industria de alta tecnología, indicando el papel que juega Israel en este campo.
Además, Israel ha logrado superar las pérdidas causadas por los tres niveles del boicot económico árabe. Este no sólo prohibió a firmas de los países árabes comerciar con Israel, sino que colocó también en la lista negra a todas las firmas del mundo que lo hacían (impidiéndoles negociar con ningún país árabe) y poniendo también en la lista negra a cualquier empresa que negociara con las firmas antes mencionadas.
La cantidad de negocios perdidos por Israel como resultado del boicot secundario y terciario es inmensurable. No obstante, esto fue limitado por leyes anti-boicot aprobadas por presión israelí en la mayoría de los países occidentales, y por la comprensión de muchas firmas mundiales, de que el pequeño mercado israelí era más grande, para muchos productos industriales, que todos los países árabes juntos.
En resumen, los principales logros económicos de Israel que pueden ser medidos son:
- Haberse convertido en uno de los líderes mundiales en la tasa de crecimiento económico - con un promedio del 5% anual en los años 90.
- Integrar la lista de los 20 países con mayor ingreso per cápita en el mundo.
- Obtener la más alta tasa de exportaciones per cápita del mundo.
- Superar todos los efectos de la inflación creando un sofisticado mecanismo de "ligazón" (de precios) y lograr una política de estabilización al afrontar la hiperinflación.
- Mantener, en la mayoría de los años, casi total empleo, absorciendo 2,6 millones de inmigrantes, cuatro veces la población del país al establecerse el estado.
- Convertir la industria manufacturera, especialmente el sector de la alta tecnología, en el principal factor de la economía israelí, con una tasa de crecimiento superior al producto nacional total.
- Desarrollar la más avanzada agricultura del mundo en términos, por ejemplo, de producción por hectárea, empleando sofisticados sistemas de irrigación y la aplicación de una innovadora investigación y tecnología en la agricultura.
Al acercarse la economía israelí a las puertas del siglo XXI, espera continuar prosperando y ser socio activo en la economía mundial.