Redimir una Lengua del Olvido

13 sep 1998
 REVISTA EN LA RED: Noviembre 1997
 
     
Redimir una Lengua del Olvido
 
 

 

 

 

 

  Pequeñas naciones en todo el mundo tratan recobrar las lenguas perdidas de sus culturas. La experiencia israelí de revivir el hebreo ha demostrado ser un ejemplo útil.

por Simón Gríver

Las lenguas pueden desaparecer, pero no necesariamente morir. Desde Azerbaiyán a Gales y desde Cataluña a Nueva Zelanda, muchas de las naciones pequeñas del mundo tratan de otorgar una vida nueva a idiomas que parecían abandonados por el correr del tiempo o por las circunstancias.

En Israel, el fenómeno de la resurrección de una lengua es muy conocido. Después de todo, el hebreo, el idioma del Antiguo Testamento, no fue empleado como lengua coloquial durante cerca de dos milenios hasta que fuera revivido y transformado en el idioma de la literatura y de la vida cotidiana. Hoy en día, mientras otras naciones tratan de recobrar sus idiomas, la experiencia israelí resulta útil. El modelo israelí de la enseñanza del idioma está siendo adoptado en otros lugares del mundo, y expertos israelíes son consultados por revividores de lenguas de lugares tan diversos como Gales y Uzbekistán.

"El galés es el idioma más influido por la experiencia hebrea", explica Arnrión Schapiro, un investigador de la Academia de la Lengua Hebrea. "En los años 60 se estableció una red nacional que daba clases de idioma galés, basada en el modelo hebreo". De hecho, los galeses se refieren incluso a una clase de idioma galés como a un ulpán, tomado del nombre hebreo que denomina a las clases especialmente diseñadas para que los nuevos inmigrantes aprendan el idioma hebreo. "Los galeses afrontan un problema diferente al de Israel", explica Schapiro. "La cantidad de personas de habla natal galesa había mermado considerablemente por la influencia del inglés. Con la ayuda de los ulpanim, esta tendencia se ha invertido".

Cada nación debe dedicarse a los problemas particulares que presenta la lengua que desea restaurar. El hebreo, por ejemplo, planteaba un desafio especial porque su alfabeto no latino se escribe, al igual que el árabe, de derecha a izquierda. En definitiva, la gran ventaja de Israel ha sido que los inmigrantes provenientes de 100 países diferentes encontraron el hebreo como el único idioma que podrían emplear para comunicarse entre ellos. Los inmigrantes, por lo tanto, no tuvieron más alternativa que aprender a hablar el hebreo. En otros lugares del mundo, ya sea en Gales o en Nueva Zelanda, la gente tiene un idioma común, aunque, no sea su lengua ancestral, lo que dificulta mucho más el renacimiento de la lengua que se quiere.

Además de la galesa, la Academia de la Lengua Hebrea ha sido contactada por otras culturas célticas, pero los intentos de revivir tanto el gaélico de Escocia como el de Irlanda han sido menos exitosos que la experiencia de Gales. En la ex Unión Soviética, funcionarios de la Agencia Judía en lugares como Azerbaiyán, Uzbekistán y Georgia, que enseñan hebreo a inmigrantes potenciales, han asesorado a estos pueblos recién independizados a revivir sus propias lenguas nacionales. "Aquí el problema", observa Schapiro, "no es tanto enseñar el idioma. Muchos millones de personas lo dominan fluidamente. El mayor esfuerzo está en revivir el idioma escrito. En Azerbaiyán, donde la gente sólo lee el alfabeto ruso cirílico, deben aprender el alfabeto latino".

Han habido también renacimientos similares de lenguas locales en España, donde los catalanes y los vascos han hecho grandes avances desde la muerte de Franco, quien intentó suprimir dichos idiomas. En los años 80 catalanes visitaron Israel para aprender de la experiencia del hebreo. El Dr. Gabriel Birnbaum, secretario académico de la Academia de la Lengua Hebrea, se reunió recientemente con una delegación de Nueva Zelanda que pretende revivir el idioma maorí.

Cómo, entonces, logra una lengua antigua convertirse en un idioma coloquial moderno? Por medio de esfuerzos académicos, como la producción de un diccionario moderno, que debe estar acompañado por la enseñanza de los jóvenes exclusivamente en el idioma antiguo/nuevo. Se requiere una enorme determinación popular. Los sionistas a comienzos del siglo XX hablaban entre ellos solamente en hebreo, pero aún así les era necesario conversar algunos asuntos cruciales en ruso o en ídish. Eliezer Ben Yehudá, conocido como el hombre que se dedicó a adaptar el idioma de la Biblia al uso cotidiano moderno, insistía en hablar con su madre y con su esposa en hebreo, aunque ninguna de las dos lo entendían. En otro lugar o en otro tiempo, Ben Yehudá habría parecido loco; pero quizás se necesita una dosis de locura para revivir un idioma.