El origen de la palabra "sionismo" es el vocablo bíblico
"Sión", frecuentemente empleado como sinónimo de Jerusalem y
de la Tierra de Israel (Eretz Israel). Sionismo es una ideología que expresa los anhelos de los judíos de todo el mundo hacia su patria
histórica - Sión, la Tierra de Israel.
La esperanza del retorno a su patria ancestral fue mantenida primeramente
por los judíos exiliados en Babilonia hace unos 2.500 años
atrás - una esperanza que subsecuentemente se hizo realidad. ("Junto
a los ríos de Babilonia, nos sentábamos y llorábamos,
acordándonos de Sión". Salmos 137:1). Así, el sionismo político, que surgió en el siglo XIX, no inventó ni el concepto ni la práctica del retorno. Más bien, se
apropió de una antigua idea y de un movimiento activo y los
adaptó para que respondieran a las necesidades y al espíritu
del momento.
El núcleo de la idea sionista aparece en la Declaración del
establecimiento del Estado de Israel (14 de mayo 1948), que sostiene, entre
otras cosas, que: "Eretz Israel fue la cuna del pueblo judío. Aquí
se forjó su identidad espiritual, religiosa y política. Aquí
logró por primera vez su soberanía, creando valores
culturales de significado nacional y universal y legó al mundo el
eterno Libro de los Libros.
Luego de haber sido exiliado por la fuerza de su tierra, el pueblo le
guardó fidelidad durante toda su dispersión y jamás
cesó de orar y esperar su retorno a ella para la restauración
de su libertad política."
Las bases del sionismo
La idea del sionismo se basa en la larga conexión entre el pueblo
judío y su tierra, un vínculo que comenzó hace casi
4.000 años atrás cuando Abraham se estableció en
Canaán, posteriormente conocida como la Tierra de Israel.
Los anhelos por Sión y la inmigración judía
continuaron a lo largo del período de exilio que siguió a la
conquista romana y a la destrucción del Templo en el año 70
EC.
En el pensamiento sionista es central el concepto de la Tierra de Israel
como el lugar del nacimiento histórico del pueblo judío y la
convicción de que la vida judía en cualquier otro lugar es
una vida en el exilio. Moses Hess, en su libro Roma y Jerusalem (1844),
expresó esta idea:
"Dos períodos conformaron el desarrollo de la civilización
judía: el primero, después de la liberación de Egipto,
y el segundo, el retorno de Babilonia. El tercero vendrá con la
redención del tercer exilio".
Durante siglos en la diáspora, los judíos mantuvieron una
fuerte y singular relación con su patria histórica y
manifestaron su anhelo hacia Sión por medio de rituales y
literatura.
Si bien el sionismo expresa el vínculo histórico que
relaciona al pueblo judío con la Tierra de Israel, el sionismo
moderno podría no haber surgido como movimiento nacional activo en
el siglo XIX sin el antisemitismo de la época, al que precedieron
siglos de persecución.
Con el correr de los siglos, los judíos fueron expulsados de
prácticamente todos los países europeos - Alemania y Francia,
Portugal y España, Inglaterra y Gales - una experiencia acumulativa
que tuvo profundo impacto, especialmente en el siglo XIX cuando los
judíos habían abandonado la esperanza de un cambio
fundamental en sus vidas. De este medio surgieron líderes
judíos que se dirigieron al sionismo como resultado del virulento
antisemitismo en las sociedades que los rodeaban. Así Moses Hess,
horrorizado ante el libelo de sangre de Damasco (1840) se convirtió
en padre del Sionismo Socialista; Leon Pinsker, estremecido por los pogroms
(1881-1882) que siguieron al asesinato del Zar Alexander II, asumió
el liderazgo del movimiento de los Jibat Tzión; y Teodoro Herzl,
quien como periodista en París presenció la virulenta
campaña antisemita del caso Dreyfus (1896) organizó al
sionismo como un movimiento político.
El movimiento sionista pretendía solucionar el "problema
judío", el problema de una eterna minoría, un pueblo sujeto a
repetidos pogroms y persecuciones, una comunidad sin hogar cuyo
carácter extranjero era subrayado por la discriminación en
todo lugar en el que los judíos se asentaran. El sionismo
aspiró hacer frente a esta situación por medio de un retorno
a la patria histórica de los judíos - la Tierra de Israel.
La historia de la aliá, gran parte de la cual fue en respuesta
directa a actos de asesinato o discriminación contra los
judíos, sirven de firme evidencia al argumento sionista según
el cual un estado judío en la Tierra de Israel, con una
mayoría judía, es la única solución al
"problema judío".
Surgimiento del sionismo político
El sionismo político, el movimiento de liberación nacional
del pueblo judío surgió en el siglo XIX dentro del contexto
del nacionalismo liberal que entonces arrastraba a Europa.
El sionismo sintetizó los dos objetivos del nacionalismo liberal,
liberación y unidad, aspirando liberar a los judíos del
dominio extraño, hostil y opresor, y restablecer la unidad
judía por medio de la reunión de los exilios de los cuatro
confines del mundo en la patria judía.
El surgimiento del sionismo como movimiento político fue
también respuesta al fracaso de la Haskalá, el iluminismo
judío, en solucionar el "problema judío". De acuerdo con la
doctrina sionista la razón de este fracaso fue que la
emancipación e igualdad personal era imposible sin una
emancipación y una igualdad nacional, dado que los problemas
nacionales requieren soluciones nacionales. La solución nacional
sionista fue el establecimiento de un estado nacional judío con una
mayoría judía en su patria histórica, haciendo
realidad así el derecho del pueblo judío a la
autodeterminación. El sionismo no considera que la
"normalización" de la condición judía sea opuesta a
los objetivos y valores universales. Abogó por el derecho de todo
pueblo en la tierra a tener su propio hogar y sostuvo que sólo un
pueblo soberano podría ser miembro igualitario en la familia de las
naciones.
Sionismo: un movimiento pluralista
A pesar de que el sionismo fue básicamente un movimiento
político que aspiraba al retorno a la patria judía con
libertad, soberanía y seguridad para el pueblo judío,
también promovió una reafirmación de la cultura
judía. Un importante elemento en este despertar fue el renacimiento
del hebreo, largamente restringido a la liturgia y la literatura, como un
idioma nacional vivo para su uso en el gobierno y en el ejército, en
la educación y en la ciencia, el mercado y la calle.
Como cualquier otro nacionalismo, el sionismo se interrelacionó con
otras ideologías, lo que formó corrientes y subcorrientes
dentro del sionismo. La combinación de nacionalismo y liberalismo
dio nacimiento al sionismo liberal; la integración del socialismo
hizo surgir el sionismo socialista; la mezcla de sionismo con una profunda
fe religiosa creó el sionismo religioso y la influencia del
nacionalismo europeo inspiró una facción nacionalista de
derecha. En este aspecto, el sionismo no ha sido diferente de otros
nacionalismos que también abrazaron diversas tendencias liberales,
tradicionalistas, socialistas (izquierdistas) y conservadoras
(derechistas).
Sionismo y nacionalismo árabe
La mayoría de los fundadores del sionismo sabían que en
Palestina (la Tierra de Israel) vivía una población
árabe (a pesar de que algunos hablaron ingenuamente de "una tierra
sin pueblo para un pueblo sin tierra"). No obstante, sólo unos pocos
de ellos consideraron que la presencia árabe era un obstáculo
real para el cumplimiento del sionismo. En aquel tiempo, a fines del siglo
XIX, el nacionalismo árabe aún no se manifestaba de ninguna
forma, y la población árabe de palestina estaba dispersa y
era apolítica. Muchos líderes sionistas creyeron que dado que
la comunidad local era relativamente pequeña, la fricción
entre ella y los judíos que retornaban podría ser evitada;
asimismo estaban convencidos de que el subsecuente desarrollo del
país beneficiaría a ambos pueblos, ganando así el
apoyo y la cooperación árabes. Sin embargo, esas esperanzas
no se cumplieron.
Contrariamente a las posiciones declaradas y a las expectativas de los
ideólogos sionistas que habrían aspirado a lograr sus
objetivos a través de medios pacíficos y de
cooperación, la renovada presencia judía en la Tierra
tropezó con una oposición árabe militante. Durante
algún tiempo a muchos sionistas les fue difícil comprender y
aceptar la profundidad e intensidad de la disputa, que se convirtió
de hecho en un choque entre dos pueblos que consideraban al país
como propio - los judíos en virtud de su conexión
histórica y espiritual, y los árabes debido a su presencia
centenaria en el país.
Durante los años 1936-1947 la lucha por la Tierra de Israel se hizo
más intensa. La oposición árabe pasó a ser
más extrema al aumentar el crecimiento y desarrollo de la comunidad
judía. Simultáneamente, el movimiento sionista
consideró necesario incrementar la inmigración y el
desarrollo de la infraestructura económica del país para
salvar la mayor cantidad posible de judíos del infierno nazi en
Europa.
El inevitable choque entre judíos y árabes llevó a la
ONU a recomendar, el 29 de noviembre de 1947, el establecimiento de dos
estados en el área al oeste del río Jordán - uno
judío y otro árabe. Los judíos aceptaron la
resolución, los árabes la rechazaron.
El 14 de mayo de 1948, de acuerdo con la resolución de la ONU de
noviembre de 1947, fue establecido el Estado de Israel.
Sionismo hoy en día
El establecimiento del Estado de Israel marcó el cumplimiento del
objetivo del sionismo de obtener un hogar internacionalmente reconocido y
legalmente garantizado para el pueblo judío en su patria
histórica, en el que los judíos estuvieran libres de
persecuciones y pudieran desarrollar sus propias vidas e identidad.
Desde 1948, el sionismo ha visto como tarea suya la continuación de
la promoción de la "reunión de los exilios", que a veces ha
exigido extraordinarios esfuerzos para rescatar comunidades judías
en peligro físico y espiritual. Asimismo lucha por preservar la
unidad y continuidad del pueblo judío, así como por destacar
la centralidad de Israel en la vida judía en todo lugar.
A lo largo de los siglos, el deseo de la restauración del pueblo
judío en la Tierra de Israel ha sido un lazo que ha mantenido al
pueblo judío unido. Los judíos de todo lugar aceptan el
sionismo como un principio fundamental del judaísmo, apoyan al
Estado de Israel como la realización básica del sionismo y se
ven enriquecidos cultural, social y espiritualmente por el hecho de que
Israel - un miembro de la familia de las naciones - sea una vibrante y
creativa realización del espíritu judío.