En diciembre de 1997, el Movimiento Kibutziano Unido fundó su primer kibutz en una década. Un experimento social de vida colectiva que en su momento cautivó la imaginación del mundo, hoy el movimiento sufre de una seria crisis de identidad; este kibutz puede ser el último del siglo.
por Dan Izenberg
Los 50 jóvenes hombres y mujeres que fundaron el asentamiento, llamado Kibutz Eshbal, esperan que su idealismo, su entusiasmo y el buen juicio que brinda el paso del tiempo infundan nueva vida al movimiento kibutziano, que comenzó en 1909 con el establecimiento del primer kibutz.
Yoel Marshak, titular de la División de Juventud y Asentamiento del Movimiento Kibutziano Unido (MKU) explica que se requirió un gran esfuerzo por parte del ejército, del movimiento juvenil Noar Haoved Vehalomed y el suyo propio, para convencer al liderazgo del MKU que aceptara el patrocinio de un nuevo kibutz. "Nos dijeron: qué creen que están haciendo?" cuenta Marshak; "Ya tenemos suficientes problemas con los kibutzim existentes". En el análisis final, la calidad de los jóvenes y muchachas que se voluntarizaron para construir Eshbal fue el factor que convenció que quienes debían tomar la decisión. "Les dijimos que teníamos una cuarta generación [de miembros de kibutzim] que querían hacer lo que la primera generación había hecho", relata Marshak. "Las generaciones intermedias, que hoy tienen 40, 50 o 60 años de edad, se han convertido en demasiado materialistas. Pero los jóvenes, con su ingenuidad, creen en lo que les enseñaron. Es algo maravilloso, y nos pareció que debíamos darles la oportunidad de manifestarlo".
Venir a Eshbal "me da la oportunidad de construir el tipo de vida que quiero vivir, con la gente con la que quiero vivir", declara uno de los miembros del kibutz, que aún está en el ejército. "Lo que nos da la fuerza para hacerlo es nuestra fe en el valor esencial del hombre, en el valor de compartir, en las verdaderas relaciones humanas y en la realización de estas ideas en la vida cotidiana", afirma Gal Sela, 21, otro miembro fundador. "Esta es la oportunidad que se nos ha otorgado".
Eshbal está localizado en la Galilea Occidental, cerca de la aldea árabe de Sajnín y a varios kilómetros al sur de la ciudad de Carmiel. Fue establecido como un asentamiento paramilitar en 1979. Hoy en día, Eshbal es una pequeña comunidad todavía manejada oficialmente por el ejército, situada a la vera del camino entre Misgav y Carmiel. Contiene un desvencijado complejo de cabañas que alojan a los soldados, un pequeño comedor, unas salas de clase y dormitorios un poco mejor construidos, reminiscencias de un fracasado intento de construir una escuela para los soldados del Nájal (Juventud Pionera Combatiente) en el lugar.
No es mucho para empezar. Y no hay nada más a la vista en el futuro próximo. Según Marshak, Eshbal será el primer kibutz en la historia de Israel que comience sin más medios de producción que las habilidades de sus miembros. Tampoco tiene prácticamente nada de tierra. Su economía estará basada casi únicamente en la enseñanza y la asesoría educacional y cada uno de los miembros del kibutz participará, ya sea en jornada total o parcial, en esta labor. La decisión, en forma parcial, es función de la necesidad, dado que no hay grandes superficies de tierra disponibles para Eshbal. Pero es también un asunto de ideología. Los miembros de Eshbal provienen del movimiento juvenil Noar Haoved Vehalomed, que les ha inculcado dos valores básicos - responsabilidad colectiva y compromiso social. Vivir en un kibutz y enseñar a los niños en los poblados vecinos permitirá a sus miembros cumplir con ambos principios.
Pero la decisión de establecer Eshbal no fue simple. "Dada la crisis en el movimiento kibutziano, discutimos largamente si sería posible crear un modo de vida que pudiera implementar estos valores", dice Dany Coten, 25, el secretario del kibutz. "En lo que a nosotros respecta, la respuesta fue afirmativa".
Los miembros de Eshbal provienen de cinco grupos de unos 10 miembros cada uno, de diferentes lugares del país. Estos hombres y mujeres se unieron al movimiento juvenil Noar Haoved Vehalomed cuando estaban en la escuela, y pasaro a ser asesores cuando crecieron. Al concluir la escuela secundaria, los miembros de cada grupo postergaron su servicio militar por un año y formaron comunas, sirviendo como maestros e instructores del movimiento y compartiendo los ingresos. En el pasado mes de abril, se preguntó a siete grupos, que cumplían sus últimos meses del servicio militar, si estarían dispuestos a fundar un nuevo kibutz. Cinco dijeron que sí.
Los miembros de Eshbal comprenden que están fuera de onda con la sociedad materialista e individualista que se ha desarrollado en Israel con el correr de los años, pero no les preocupa. "El hecho de que muchas personas griten lo mismo no lo transforma en verdad", dijo uno de los jóvenes. "La gente nos llama ingenuos, pero nosotros no hemos elegido nuestra forma de vida en forma ciega. Siempre nos cuestionamos", dice Dana Pianik, de 21 años de edad. "Veo a mis amigos que no están en el movimiento como que llevan una vida vacía y sin metas".
Entretanto, Coten está ocupado planificando el futuro. Los miembros de Eshbal - compuesto por grupos del movimiento juvenil - llegarán eventualmente a 300. Los grupos permanecerán íntegros, de modo que cada miembro del kibutz pertenecerá a un marco más íntimo dentro del colectivo. Los grupos serán responsables además para el suministro de algunas de sus propias actividades culturales y educacionales. Eventualmente, el ingreso generado por los miembros del kibutz se dividirá en tres y una parte se le asignará al individuo, otra, al grupo al que pertenece y la tercera parte al colectivo del kibutz.
Mientras tanto, Eshbal aún pertenece al ejército, aunque la decisión de convertirlo en un asentamiento civil ya ha sido adoptada. Dentro de unas pocas semanas el ejército se irá y los jóvenes de Eshbal serán libres de hacer efectivos sus sueños de juventud e intentar convertirlos en realidad.