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Una Organizaci-oacute-n que Hace la Diferencia

13 sep 1998
 REVISTA EN LA RED: Enero 1998
 
     
Una Organización que Hace la Diferencia
 
 

 

 

 

 

 

 

  La organización voluntaria Yad Sara ahorra a Israel anualmente U$S 220 millones proporcionando atención gratuita, o a bajo costo, a los ancianos en su hogar. Sus amplias operaciones, que incluyen préstamo de equipo médico y programas para llegar a las personas imposibilitadas de salir de su casa, son estudiadas como modelo por organizaciones similares en todo el mundo.

por Lili Eylon


Las estadísticas por sí solas ya son impresionantes: una de cada tres familias israelíes ha sido ayudada por la organización voluntaria Yad Sara. Fundada en 1976, Yad Sara presta equipo médico a quienes lo necesitan e intenta mantener a los enfermos y ancianos en sus hogares y no en instituciones. La enorme organización, cuyo presupuesto es de U$S 7 millones al año, ahorra anualmente al Estado de Israel alrededor de U$S 220 millones, y sus amplias actividades voluntarias se han convertido en modelo para organizaciones similares en todo el mundo.

Gracias a Yad Sara, habitantes del país o turistas pueden recibir prestados aparatos que van desde muletas de madera o camitas de bebé hasta sillas de ruedas eléctricas y máquinas de oxígeno. En total, unos 250.000 ítems de 275 tipos diferentes de equipo pueden ser conseguidos en las 80 filiales de Yad Sara a lo largo del país. Incluso el presidente de Israel, Ezer Weizman, fue recientemente uno de sus beneficiarios, después de lesionarse una pierna, anduvo durante algunos días con un par de muletas de Yad Sara

Además, Yad Sara proporciona a los ancianos inestables atención en su hogar en forma gratuita o a un costo nominal; equipos de rehabilitación, equipos médicos y paramédicos, y una variedad de servicios. Al ayudar a mantener a estas personas en sus hogares, Yad Sara, que es una organización de beneficencia privada, no gubernamental, ahorra a Israel cerca de U$S 200 millones al año, dado que la atención en el hogar es significativamente menos costosa que la institucionalización. Y para el paciente, estar en su hogar constituye un bienestar tanto físico como emocional.

Yad Sara cuenta con unos 6.000 voluntarios para muchas de sus tareas diarias. Provienen de todos los segmentos de la sociedad israelí - profesionales, obreros, amas de casa, estudiantes y jubilados. Con tan sólo 48 funcionarios a jornada completa y varias docenas de empleados a jornada parcial, esta organización de beneficencia sin fines de lucro puede mantener los gastos de mantención de su enorme actividad al mínimo: los gastos administrativos nunca exceden el 8,5% de su presupuesto anual de U$S 7 millones.

Los departamentos de Yad Sara incluyen una cocina, un comedor, un centro de atención diurna, un centro de comunicaciones nacional computarizado, servicios de oxígeno, una cafetería para personas de la "edad de oro", servicio de lavandería, "comidas sobre ruedas", sala de juegos y un centro de enriquecimientos para niños especiales, una clínica dental geriátrica, enseñanza de habilidades, centros de asesoramiento y de exhibiciones y, por supuesto, depósitos de equipo para préstamo.

El programa de Yad Sara para llegar a las personas impedidas de salir de su casa es una parte importante de los servicios de la organización. Un grupo de evaluadores - profesores jubilados, asistentes sociales, enfermeras y terapeutas ocupacionales - visitan a la persona para ver cómo se las arregla y qué necesita o desea. Otro grupo de voluntarios escucha y graba historias orales. Estas personas también aprenden diversas artes manuales: tejido, bordado, trabajos en madera, trabajos en cobre. Una vez al año, los productos terminados son expuestos y vendidos en la tienda de Yad Sara.

Otro programa de Yad Sara es un sistema de alerta de 24 horas para ancianos, inválidos y personas impedidas de salir de su hogar en todo el país. Un transmisor de pulsera en el brazo de la persona envía un llamado de ayuda al centro de comunicaciones nacional computarizado de Yad Sara al presionar un botón. La pantalla de la computadora muestra de inmediato el nombre, la dirección, el estado de salud y los nombres del médico y los familiares del paciente. Con el sistema de micrófono de dos vías y parlante en la casa del paciente, el centro de alarma puede hablar con él desde cualquier habitación de su casa. Este sistema, que se brinda por un pago mínimo, es utilizado hoy en día por unas 6.000 personas.

Un exitoso programa iniciado a raíz de la reciente inmigración masiva de la Ex Unión Soviética es el Centro de Enseñanza de Oficios y Empleo para los Nuevos Inmigrantes Ancianos. Aquí, los inmigrantes de edad reciben clases de hebreo y de cultura israelí y tres meses de adiestramiento pagado, al término de los cuales obtienen un certificado reconocido por el Ministerio del Trabajo y son empleados a tiempo completo por Yad Sara. Se dedican a armar repuestos de equipo ortopédico como sillas de ruedas, ítems de rehabilitación infantil, andadores y sistemas de alarma de emergencia. Producir y armar el equipo para su préstamo gratuito, en lugar de importarlo, ahorra a Yad Sara cerca de un millón de dólares al año, y a la vez proporciona trabajo a hombres y mujeres que quizás de otro modo estarían desempleados.

"Tenemos equipo de alta calidad", dice Pat Allin, director de Relaciones Públicas de Yad Sara, "pero dado que está constantemente en uso, necesita revisión y mantención constantemente". Cinco talleres, en diversos lugares de Jerusalem, trabajan en la mantención del equipo de Yad Sara. Recientemente, un grupo de reos sentenciados a realizar servicios comunitarios por delitos menores, trabajó en la reparación de equipo médico de Yad Sara para devolverlo a servicio.

En el Centro de Exhibición y Recursos de Yad Sara las personas que necesitan comprar equipo médico para su uso permanente en el hogar pueden descubrir qué ofrece el mercado. En el centro se exhiben colchones para que eviten llagas, producto de una permanencia prolongada en la cama, purificadores de aire, coches plegables para niños inválidos, equipo para medir la presión sanguínea - en resumen, todo tipo de equipo paramédico durable.

También se exhiben artefactos para hacer más fácil y más segura la vida de los incapacitados. En la cocina, por ejemplo, hay llaves al costado del lavaplatos, más cerca del usuario; un mantel que se pega a la mesa y no se desliza; tenedores y cuchillos cubiertos en goma espuma para su fácil manejo; y topes especiales para que la comida no se pueda caer del plato. En el dormitorio, una escalera amarrada a la cama ayuda a la persona a salir de ella; en el baño, un aparato plegable especial permite a la persona sentarse en la ducha. El año pasado todos estos artículos se exhibieron durante dos semanas en Zurich, Suiza, por iniciativa de los Amigos Suizos de Yad Sara, y en una Conferencia Internacional de Atención en el Hogar - la primera de su tipo - organizada por Yad Sara en Jerusalem.

Los planes actuales de expansión de Yad Sara incluyen la conclusión de la Casa Yad Sara, prevista para la primavera de 1998. El nuevo edificio, que contará con todos los departamentos de Yad Sara, ofrecerá cuatro a cinco veces más espacio para servicios que los centros de rehabilitación actuales.

Grupos de muchos países vienen a aprender de Yad Sara. Durante varios talleres de un mes de duración, aprenden sobre el trabajo de Yad Sara para poder aplicarlo en sus respectivos países. Unas 60 organizaciones basadas en el conocimiento de Yad Sara y financiadas por el Comité de Distribuición (Joint) ya han sido establecidas en Rusia, Bielorrusia, Kirgistán, Georgia, Armenia, Ucrania y otros lugares. Al escribirse esta nota, se mantenían negociaciones entre Yad Sara y dos organizaciones en Sudáfrica para crear una institución similar en Kwazululand.

 
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