El Club de Equitación Terapéutica en Beit Yehoshua, Israel, es un lugar en donde minusválidos reciben un tipo de terapia especial, mediante la cabalgadura de caballos, y disfrutan de la posibilidad de sentirse como seres humanos completos. "Usted me pregunta lo que esto hace por mí", dice Tsvi, un joven con severa esclerosis múltiple. "Imagínese que usted no puede moverse y que lo empujan todo el día en una silla de ruedas; sus ojos, al nivel del bolsillo de la camisa de todos. Luego, usted monta esta poderosa criatura, la controla, libre de ir adonde usted quiera. Es embriagador".
Anita y Giora Shkedi establecieron el Club de Equitación Terapéutica de Israel en 1986, en su granja en Beit Yehoshua, al norte de Tel Aviv. La idea de un Club así se remonta a Europa, después de la Segunda Guerra Mundial, cuando muchos soldados minusválidos regresaron a sus hogares con terrible necesidad de terapia física y emocional. Hoy en día, el concepto se halla respaldado con información científica, luego de años de investigación. El Club israelí proporciona más de 700 lecciones al mes, a más de 350 estudiantes minusválidos. La terapia a caballo puede ser un maravilloso estímulo para personas que se están recobrando de un severo traumatismo físico, emocional y psicológico, para niños con parálisis cerebral o esclerosis múltiple, con desórdenes de aprendizaje y problemas de comportamiento, para personas de edad que viven en hogares de ancianos, para aquéllas con deficiencias visuales y de audición, para soldados heridos y civiles lesionados en accidentes. Ha demostrado ser un instrumento terapéutico efectivo.
El movimiento suave y ondulante del caballo hace que el cuerpo del jinete reaccione inconscientemente a cambios en el equilibrio, imitando el movimiento natural de la pelvis humana mientras se camina, ejercitando aquellos músculos que se encargan habitualmente de la locomoción. Ningún otro ejercicio físico proporciona tales maniobras en tres dimensiones, que recuerdan al cuerpo humano la sensación de caminar realmente. Ejercitarse a caballo enseña coordinación, fomenta el equilibrio de caminar en dos pies y las habilidades musculares, crea confianza, mejora la concentración y la disciplina propia, y desarrolla la auto estima y confianza en sí mismo.
Mientras esperan su turno de montar, la gente describe sus experiencias: Cabalgar es un milagro. Imagine que usted es alguien incapaz de levantar una cuchara y luego, de súbito, ahí se halla usted, alto en su montura sobre un poderoso animal, capaz de moverse adonde usted guste. Toda su vida lo han estado empujando en una silla de ruedas y luego, ahí está usted yendo a donde usted quiera: libre. Imagine que usted es un niño hiperactivo, que no puede concentrarse, ni mantener una simple conversación y, luego, usted tiene bajo sí este enorme animal, que acepta pacientemente el que usted lo monte, lo dirija, que esté en cercano contacto físico con él. Imagine que usted es un niño perturbado, con miedo a la oscuridad, aterrorizado de que sus compañeros de juego se rían de usted, y luego, ahí está usted montado en el caballo, y esta criatura fantástica que usted tiene bajo sí, acepta su presencia, sus indicaciones, endereza sus orejas atendiendo a su más pequeña señal. De pronto, usted siente que es poderoso y capaz. Cuando usted experimenta el ser una persona así en la realidad, usted se da cuenta de que llegar a serlo no está fuera de su alcance.
Y luego está la experiencia del Club. Usted es una persona minusválida que viene de una ciudad agitada, bulliciosa, y se encuentra en Beit Yehoshua, la hermosamente verde aldea moshav en la llanura del Sharón. "Cómo estás?", saluda alegremente Meir, un joven rubio, veterano del ejército, cuyas gruesas gafas cubren una profunda cavidad en su cara. "Te ves bien, viejo. Me alegro de que te veas sano!" "Bueno, decir que estoy sano sería ir demasiado lejos, sentado en esta silla de ruedas, pero por lo menos no me estoy deteriorando", responde muy animado Tsvi.
A pesar de toda la diversión y la excitación, montar en el Club es trabajo serio. En su mayoría, los instructores son voluntarios sin sueldo, que trabajan dentro del marco de la escuela secundaria o de programas del ejército, u obtienen créditos para su graduación en las profesiones médicas. Hasta incluyen presos de la cárcel local, que hacen servicio comunitario como parte de su rehabilitación. Michal comenzó como estudiante voluntaria y siguió hasta graduarse como instructora titulada de equitación terapéutica en el Instituto Wingate para Educación Física. Lee, una instructora, está haciendo su servicio militar en el Club. Amir, quien acompaña a una persona minusválida, espera ser aceptado para continuar estudios superiores en psicología, en la Universidad de Tel Aviv. Effi, quien está encargado del mantenimiento y vive allí, es él mismo un minusválido que se enamoró del lugar.
El medio ambiente es rural, apacible y calmo. "Los caballos son criaturas de notable inteligencia y sensibilidad extrema. Son temperamentales y se desasosiegan con mucha facilidad. La calma es muy importante cuando los jinetes no están totalmente en control", dice Giora. Es evidente que los animales sienten empatía hacia los seres humanos con problemas para quienes trabajan. Saben los caballos que están ayudando? "Me imagino que se dan cuenta de la situación, pero no les es fácil". Giora da más detalles: "Los jinetes corrientes ajustan naturalmente los movimientos de su cuerpo a los del caballo, pero el minusválido se apoya pesadamente en ellos y les causa alguna incomodidad. Por eso es que necesitamos una raza especial de caballos, no demasiado alto, con fuertes músculos y carácter dócil. La variedad nerviosa de caballo árabe, común en Israel, no es apropiada, y hemos adquirido nuestros caballos en todas partes". El tipo de relación que parecen establecer los caballos con sus jinetes es especial. A la gente que espera su turno les excita el estar en contacto con ellos.
Anita agrega que por el momento el Club funciona con lo mínimo necesario. Mirando a su alrededor los establos espartanos y el ruedo al aire libre, dice que los planes para el futuro incluyen un ruedo bajo techo, como protección de los elementos -el calor debilitante en verano y el frío y la lluvia en invierno- una piscina, terapia por medio de arte y música, orientación para estados de estrés, zona de juegos, senderos de cabalgata, una biblioteca... las posibilidades son muchas. El Club de Equitación Terapéutica Shkedi tiene por objetivo integrar los minusválidos a la comunidad general, a trevés de íntima interacción y comunicación.
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El Programa del Club de Equitación Terapéutica está autorizado por la Asociación Norteamericana de Equitación para el Minusválido, la Asociación de Equitación para el Minusválido de Gran Bretaña y la Asociación Hípica de Israel. El Club es miembro también del Comité Internacional Paralímpico y la Asociación Internacional de Equitación para Minusválidos. Como Centro Nacional para Equitación Terapéutica en Israel, el Club hace funcionar también la Escuela Nacional de Formación para Instructores Terapéuticos de Equitación, conectada a la Escuela de Entrenadores Nat Holman en el Instituto Wingate de Educación Física. También está reconocido por la Autoridad Israelí de Tierras, el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Finanzas.