Volví a aspirar el olor del estiércol de vaca y la fragancia del heno por unos pocos días, y a recordar esos muchos otros cuando yo viajaba junto con Benjamín Loev (quien falleció el año pasado), a todas partes del país, visitando rebaños, organizando cursos y días de estudio, encuentros y discusiones, visitando oficinas de extensión y todas las formas de actividad profesional. Los dos éramos jóvenes allá por los años cuarenta, y nos encontramos nuevamente durante la década del sesenta, cuando él era funcionario distrital de extensión para producción lechera en la región de Lachish en el sur, y yo trabajaba en Beit Shean, en el norte. Ambos hemos tomado parte activa en varios aspectos del desarrollo lechero, inclusive dar cursos de formación para participantes de países en vías de desarrollo, dentro del marco de la cooperación internacional de Israel, aquí y en el extranjero, en cursos en-el-lugar.
Desde mi regreso, he seguido a distancia lo que ocurre aquí en mi país, en mi especialidad. De vez en cuando, participo en algún seminario u otra actividad profesional, sirvo de anfitrión a invitados del extranjero y leo la literatura profesional que me cae entre las manos. El Dr. Israel Flammenbaum, director del Departamento de Ganadería de nuestro Ministerio de Agricultura, hace poco me llevó nuevamente, durante varios días, al centro de las actividades profesionales y a un encuentro renovado con la industria lechera en Israel. Una delegación del Ministerio de Productos Animales, Agricultura y Pesca del Distrito de Chao'an, cerca de Beijín, China, debía venir de visita a Israel, para estudiar las posibilidades de establecer una unidad lechera modelo en su distrito. Se me pidió que los acompañara durante la visita, en julio de 1996, y que actuara también de intérprete (del inglés, no del chino). En otras palabras, yo debía ser su guía e instructor, con la responsabilidad de hacer cumplir el ajetreado programa que se les había preparado concienzudamente. Para mí, era una oportunidad de rever los cambios en la industria lechera.
El día fijado, llegaron cuatro delegados: El vicegobernador del distrito y tres altos funcionarios, encabezados por el Sr. Ma Chon Ching, jefe profesional del centro de producción lechera de Beijín, hombre de mundo, que estudió dos años en los Estados Unidos y ha visitado otros países; era el único que hablaba inglés y les traducía a los otros. Llegué al kibutz Shefayim para encontrarme con los delegados y después de los saludos de rigor, partimos.
El día fijado, llegaron cuatro delegados: El vicegobernador del distrito y tres altos funcionarios, encabezados por el Sr. Ma Chon Ching, jefe profesional del centro de producción lechera de Beijín, hombre de mundo, que estudió dos años en los Estados Unidos y ha visitado otros países; era el único que hablaba inglés y les traducía a los otros. Llegué al kibutz Shefayim para encontrarme con los delegados y después de los saludos de rigor, partimos.
El Kibutz Givat Jaim Ijud ha sido, durante muchos años, la granja comunal que se visita para ver un rebaño de vacas lecheras bien administrado, edificios bien planeados y espacio de ordeño rotatorio. Qué ha cambiado desde mis anteriores visitas? El espacio giratorio original ha sido reemplazado por uno nuevo, que flota en el agua y en donde se ordeña a las vacas por detrás (todavía me queda por evaluar si eso es una mejora). Los techos de los cobertizos de las vacas han sido elevados. Por primera vez oí que ya no se habla de metros cuadrados por vaca, sino de metros cúbicos por vaca, a fin de permitir mejor ventilación y dispersión del calor corporal. El rocío intermitente y los ventiladores son ya cosa de rutina en algunas granjas, tanto encima de los comederos en el pesebre, como en los patios de pre-ordeño.
El Laboratorio de Leche y el Centro de Registro del Rebaño en Bitan Aharón (en donde cada una de las vacas de todo Israel está inscrita), se halla en la etapa final de su traslado a un nuevo lugar. La avanzada red nacional de comunicación entre computadoras, que está conectada a toda la información sobre registros de producción lechera, inseminación artificial, salud del rebaño y las ubres y administración del rebaño, siempre resulta impresionante; a los visitantes de China les pareció muy importante. Encontré que muchas materias, en su infancia sólo unos pocos años atrás - como por ejemplo el conteo de proteína láctica o de células somáticas - son ahora habituales.
El Centro Lechero y de Alimentación del Kibutz Yavne. Se llevó allí a nuestros visitantes para que vieran un rebaño bien planificado y administrado, con un departamento y espacio de engorde para producción de carne. Los terneros más jóvenes habitan cubículos individuales, que hace algún tiempo eran considerados una curiosidad; había mucha gente que no creía en ese sistema. Hoy éste es aceptado en muchas granjas y, aun cuando requiere más trabajo, ha quedado comprobado que disminuyen las enfermedades y la mortalidad. A nuestros visitantes les costó creer que los becerros son vendidos para carne a los 10-12 meses de edad, con un peso de 420-450 Kgs. (vivos). El centro de alimentación comercial, administrado por un personal diferente al de la lechería, vende sus productos a dueños de rebaños del distrito, cercanos y lejanos, y es muy impresionante por su organización, limpieza, higiene y la calidad de su moderno equipo mecánico. La diferencia más significativa para mí en cuanto a "entonces y ahora", fueron las zanjas de ensilado. En la actualidad, las máquinas hacen la labor, pero qué duro trabajábamos "entonces", e insistíamos en que era posible lograr que el corte quedara derecho trabajando manualmente con horquetas, y que el desperdicio y los hongos no eran inevitables.
El Centro Sherut de Inseminación Artificial. El Dr. Dan Kali tiene gran práctica en la atención de invitados importantes de todo el mundo y generalmente lo hace en el mejor estilo, incluso ha llegado a imprimir una explicación en chino (!), sobre el rebaño lechero israelí.
Semillas de Gedera. A pedido de nuestros visitantes, fuimos al vivero que produce semillas para exportación. Esta planta privada de alta tecnología se ocupa del desarrollo y producción de una amplia gama de semillas de verduras y flores, y exporta a todas partes del mundo. Vimos grandes pimientos que crecen en plantas miniatura y, cuando entramos al invernadero de tomates, nuestros visitantes vieron la producción de 10 toneladas por mo (unidad de medida china que equivale a dos tercios de dúnam, o 666 m2).
Planta Pladot, Kibutz Ein Harod Meujad. Produce equipo de pasteurización y procesamiento de leche para varios productos (yogur, crema, mantequilla, quesos duros y de pasta blanda, y helados), para pequeñas productoras de leche, de 1.000 a 2.000 litros por día. Tanto aquí como en el extranjero, hay un mercado grande y creciente para este equipo y es bueno ver que aquí se produce y se comercializa.
Kibutz Ein Harod Ijud, rebaño lechero. Este es uno de los primeros rebaños con los que yo trabajé de extensionista, allá por los años sesenta. Cuando todo el país trabajaba en base a cinco unidades de alimentación diaria para el mantenimiento de cada vaca, aquí ellos conservaban la antigua norma de cuatro y media unidades por día. Sin embargo, fueron los primeros que instalaron un anexo telefónico. Las vacas probablemente estaban un poco más flacas, pero lo principal estaba siempre bien. Parece que este enfoque económico no ha cambiado; las inversiones no son considerables: Sólo las necesarias y las que aportan resultados positivos. Durante muchos años, los administradores de la lechería se han asesorado con el arquitecto Yehuda Shprecher y han elevado los techos de los establos de reposo y sólo una pequeña proporción de las vacas están atadas. Han construido un sistema para anegar las zonas de alimentación (limpiar el estiércol), y separar los sólidos (para su uso como fertilizante), de los líquidos (para volver a usarlos en riego). La vieja salita para el ordeño ha quedado desierta y se ha ubicado a la nueva y funcional en la cercanía, con un piso superior para oficinas y servicios.
Tzajam (S.A.E. Afikim - Sistemas computarizados de ordeño), y el Rebaño Lechero del Kibutz Afikim en el Valle del Jordán son buenos lugares para traer a visitantes del extranjero. En la tarde de un día de verano muy caluroso, vimos cómo se ordeña a las vacas, mientras al mismo tiempo los datos individuales de cada vaca, tales como identidad, cantidad de leche, resistencia eléctrica, número de pasos desde el último ordeño (para detectar períodos de celo), y otros, van siendo obtenidos mediante el sorprendente sistema computarizado del equipo lechero Tzacham de tecnología avanzada, propiedad del kibutz. El rebaño no es muy diferente del que yo visitaba en otros tiempos; pero cada vaca - es difícil de creer - produce más de 10.000 litros de leche anualmente, en ese calor.
El Centro de Alimentación en Beer Tuvia, el mayor del Medio Oriente, es siempre muy impresionante: 40.000 toneladas de forraje es una cantidad considerable.
Molino Matmor para Alimentación de Ganado. Nos dieron todas las explicaciones necesarias y vimos el moderno equipo computarizado de este bien administrado y manejado molino.
Rebaño lechero del Kibutz Or Haner. El administrador del ganado, un viejo amigo mío, me recibió alegremente: " Has vuelto para trabajar con nosotros?" El rebaño no ha cambiado mucho desde mis visitas de extensionista, sólo que el equipo es más moderno, el rendimiento lechero ha aumentado muchísimo - así como en otros rebaños - junto con el deseo y la capacidad de mayores incrementos. El personal nos recibió cordialmente, nos explicaron en qué forma operan: Con un centro bien organizado para alimentación del rebaño, que compra los concentrados necesarios a Matmor, de quienes reciben asesoría profesional. Sin ver el balance técnico y financiero (cosa que yo acostumbraba hacer anteriormente), estoy seguro de que actualmente el rebaño no produce pérdidas.
Finalizamos nuestras reuniones con la delegación de China en las oficinas de CINADCO en Tel Aviv y en la Cancillería en Jerusalén. Ellos se fueron, habiendo experimentado por sí mismos la profundidad de conocimientos y de experiencia a las que ha llegado nuestro sector lechero, y con la esperanza de continuar compartiendo conocimientos técnicos en el futuro.