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Los Redentores de la Tierra |
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Los Redentores de la Tierra
por Naftali Greenwood
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"La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es" (Lev. 25:23)
La "Redención de la Tierra" en tiempos modernos es la adquisición, reclamación y el asentamiento en la tierra de Eretz Israel por parte del Fondo Nacional Judío, de individuos y organizaciones y posteriormente por el Estado de Israel.
El último período otomano: Comienza y se consolida la redención
La redención de la tierra en Eretz Israel, gran parte de la cual había sido descuidada bajo dominio extranjero, comenzó a mediados de la década de 1850 con los primeros intentos de permitir a los judíos vivir productivamente en la Palestina Otomana sin basarse en el modelo del "viejo yishuv" de depender de un apoyo extranjero. Sir Moses Montefiore (1784 - 1885) hizo la primera adquisición de tierra conocida: 10 hectáreas de naranjales en Yafo (1855). Lo siguieron otras adquisiciones privadas, y hacia 1882, cerca de 2.200 hectáreas habían sido adquiridas por judíos.
A pesar de que varias de las primeras aldeas sionistas (moshavot) se erigieron sobre esta tierra, las áreas no eran contiguas y la idea de utilizar la adquisición de tierras como una forma para prepararse para una soberanía judía, estaba lejos en el futuro. Cada compra exigía un engorroso procedimiento burocrático ante a las autoridades turcas locales, quienes, en la fase final de la declinación del Imperio Otomano eran hostiles o no tenían interés en la existencia de posesiones judías en la escasemente poblada y atrasada provincia en que se había convertido Palestina. Prácticamente toda la tierra pertenecía al estado (y así pasaba a los subsecuentes gobernantes) o a entidades privadas o públicas por medio de títulos o contratos de arrendamiento. Este estado de cosas, acompañado por la frecuente necesidad de utilizar el soborno en las transacciones oficiales, otorgó a las adquisiciones judías un carácter clandestino que persistiría en los años siguientes.
El segundo aspecto de la redención, reclamación de la tierra reflejaba los efectos del prolongado descuido ambiental en Palestina. La reclamación - en sí una antigua práctica, como lo evidencian las antiguas terrazas en las laderas, que data de fines del siglo diecinueve: el drenaje de pantanos, el allanamiento de las piedras, la creación y reparación de las terrazas, todo eso se llevó a cabo. Durante todo el tiempo, el motivo principal ha sido evitar la erosión de la capa superior del suelo. La tercera fase de la redención de la tierra, el asentamiento económicamente viable, fue algo completamente obvio.
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Barón Maurice de Hirsch |
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La primera ola de asentamiento sionista en Palestina (la "Primera Aliá;" - 1882 - 1903) se caracterizó por jóvenes pioneros de Europa que no trajeron consigo ni capital ni experiencia para el asentamiento agrícola. Sus empresas económicas resultaron un fracaso hasta que fueron rescatados por el movimiento Jibat Zión, que solicitó la asistencia financiera del Barón Maurice de Hirsch (1831 - 1896). A pesar de que los esfuerzos de Hirsch para el reasentamiento agrícola judío se centraba en actividades en otros países, la actividad de la Primera Aliá en Palestina fue consecuente con sus prescripciones para la mejora de la condición judía y su Asociación para la Colonización Judía (ICA, establecida en 1891) desempeñó un importante rol en la redención de tierras después de su muerte.
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Barón Benjamín de Rothschild |
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El Barón Benjamín (Edmond James) de Rothschild (1845 - 1934)se enroló en esta causa después de una petición de los líderes de Rishón Letzión, una de las aldeas de la Primera Aliá. Su auspicio abarcó 12 asentamientos en los tres niveles de redención de la tierra: adquisición, reclamación y asentamiento económicamente viable. Para hacer esto posible, estableció una administración que, a pesar de estar formada parcialmente por condescendientes funcionarios que despertaron resentimientos entre los asentados de mente independiente. Los asentamientos más conocidos patrocinados por Rothschild fueron Metula, Zijrón Yaacov, Rishón Letzión y Rosh Piná. Metula (est. 1896) es un ejemplo de una adquisición de tierra que tuvo las ventajas adicionales de controlar fuentes de agua y servir como límite septentrional del asentamiento judío.
En 1900, Rothschild transfirió los asentamientos, sus empresas agrícolas y 25.000 hectáreas de tierra a la ICA, a la que continuó apoyando de diversos modos. Durante este período, la recientemente formada Organización Sionista se embarcó en el mismo modelo de redención de la tierra: compra, reclamación y asentamiento. Para este propósito, estableció dos agencias centrales. La primera fue el Fondo Nacional Judío (FNJ) o Keren Kayemet LeIsrael en hebreo, fundado el 29 de diciembre de 1901, cuyo estatuto señalaba como objetivo específico de la organización la adquisición de tierras en Eretz Israel -la redención de la tierra. En su primera década, el FNJ creó una organización mundial para la recaudación de fondos basada en la venta de estampillas, alcancías en los hogares y las escuelas, y pedido de donaciones. Sus primeras y modestas adquisiciones se realizaron en 1904 y 1908 en las regiones de la Baja Galilea, Judea y el Lago Kinéret, y dos formas de asentamiento que demostraron ser cruciales en la empresa de adquisición de tierras, comenzaron allí: la cooperativa (moshav) y la colectiva (kvutzá, posteriormente kibutz).
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Hospital regional cerca de Afula, 1919 |
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La segunda agencia de redención fundada por la Organizacion Sionista fue la Compañía de Desarrollo de Tierras en Palestina, establecida en 1908 por Otto Warburg y Arthur Ruppin para adquirir tierras para el FNJ. Subsecuentemente, se estableció un mecanismo para la recaudación de fondos en el exterior, conocido como Keren Hayesod. Ruppin, más que cualquier otra persona, consolidó el aspecto institucional del esfuerzo de asentamiento por medio de su experiencia personal y su capacitación profesional - una pasión por la buena administración, conocimiento de las diversas comunidades de la diáspora, y sus estudios en derecho y economía. Ruppin comprometió a la Organización Sionista con la empresa de asentamiento, ayudó en la forja de las formas colectiva y cooperativa que las hicieron sostenibles, y dio a los granjeros un status igualitario en la empresa de asentamiento, algo que los administradores de Rothschild no habían hecho. En el desarrollo urbano, sus esfuerzos fueron cardinales en la fuindación de Tel Aviv y la adquisición de tierras en Haifa y Jerusalem, donde se establecieron nuevos barrios.
En sus primeros años de actividad, la Organización Sionista se centró en el establecimiento de inmigrantes judíos en asentamientos agrícolas. Dado que pocos inmigrantes tenían adiestramiento agrícola, Ruppin inició la creación de una serie de centros de adiestramiento, conocidos como "Granjas Nacionales", en la tierra del FNJ. Los egresados de estos centros eran ubicados como arrendatarios en otras localidades patrocinadas por el FNJ, incluyendo las aldeas originales. Lo más importante, no obstante, es que estas granjas sirvieron como incubadoras para las filosofías y prácticas de los diversos tipos de asentamiento rural.
Así, el modelo de redención de la tierra se había consolidado ya cuando entró en vigencia el régimen británico (1920). Era institucional y no empresarial (aunque sus figuras líderes pensaban en forma empresarial) y mucho más rural que urbano. Prácticamente todos los colonos eran arrendatarios y no propietarios de la tierra.
El Período del Mandato Británico (1920 - 1948)
El Mandato Británico restauró la estabilidad gubernamental que se había interrumpido con la Primera Guerra Mundial y auguró, bajo la Declaración Balfour de 1917, un régimen que inicialmente veía con simpatía las metas sionistas. Asimismo, puso a disposición de la redención otras partes del país, como el Néguev, Transjordania y las Alturas del Golán.
Los redentores judíos instutucionales continuaron trabajando con creciente vigor, tanto en la adquisición de tierras rurales como en el asentamiento urbano. Ejemplos de estos proyectos urbanos son los "barrios jardín" de Jerusalem, el área de la calle Allenby en Tel Aviv, varios barrios en Haifa y diversas localidades en la planicie costera. |
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Obras del Mar Muerto, 1944 |
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El Barón Edmond de Rothschild se hizo presente nuevamente en 1923, fundando la Asociación de Colonización Judía de Palestina (PICA), que llevó a cabo su labor bajo la dirección de su hijo, James Armand de Rothschild (1878 - 1957). Hacia 1930, esta Asociación había reunido 5.200 hectáreas en diferentes lugares del país, sobre las cuales estableció 50 asentamientos que reflejaban los diversos modelos que habían evolucionado hasta entonces: aldeas (como Pardés Janá, Binyamina y Guivat Ada, todas a nombre de miembros de la familia Rothschild), kibutzim, moshavim y localidades urbanas como Bnei Brak y Herzlía. La Asociación continuó asistiendo a los asentamientos rurales, así como desarrollando o financiando empresas económicas, incluidas algunas de duradera importancia en la economía israelí -- la viticultura, la Compañía de Potasa, la Compañía de Electricidad, y la Compañía de Cemento Nesher, para citar sólo algunas. Hacia fines del Mandato (1948) la Asociación poseía una gran proporción de las tierras de propiedad judía en Palestina.
La segunda fase de la redención de tierras, la reclamación, pasó a ser crucial durante el período del Mandato, porque gran parte de las tierras disponibles estaban en zonas pantanosas. Así, la Asociación empezó el drenaje de pantanos, convirtiendo la tierra en asentamientos rurales. En 1934, se adquirió, de manos de dos familias árabes de Siria, la concesión sobre 5.600 hectáreas para el drenaje y el asentamiento del Valle del Jula en el "dedo" de la Alta Galilea Oriental. El FNJ, al adquirir tierras adicionales en la zona norte de este valle, logró una virtual continuidad entre Metula y Rosh Piná.
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Menajem Ussishkin |
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El FNJ, a través de la Compañía de Desarrollo de Tierras en Palestina, adquirió más de 70.000 hectáreas durante el período del Mandato, especialmente en los valles - Jezreel, Zevulún, Jordán, Beit Sheán, Jula y Jefer - en el área de la bahía de Haifa y en el norte del Néguev. Menajem Ussishkin, un líder sionista desde los comienzos del movimiento, fue figura clave en la exigencia de la Organización Sionista a que se dedicara por completo en la compra de tierras y al asentamiento en la Tierra de Israel. Exigió a Jovevéi Zión, en 1912, asignar fondos para la compra de tierra en el Monte Scopus, para una universidad en Jerusalem. Como presidente del FNJ entre 1923 y 1941, se dedicó a la meta de adquirir tierras como propiedad de la nación. Viajó a Europa y a Canadá a recaudar fondos y llevó a cabo difíciles negociaciones para la adquisición de grandes extensiones de tierra para el FNJ. Durante su período, aumentó en 25 veces las posesiones del FNJ. Yehoshua Hankin (1864 - 1945), la fuerza motora de la Compañía de Desarrollo de Tierras en Palestina, fue otra de las personalidades activas en esta empresa. Por medio de esfuerzos personales, que comenzaron en 1890, aseguró la tierra sobre la cual se establecieron Rejovot, Jedera y los asentamientos de la ICA en la Galilea y otros lugares, así como en la mayor parte del Valle de Jezreel - un total de 60.000 hectáreas. Austero y con apariencia de rabino, Hankin actuó entre efendis árabes, extranjeros y diversas autoridades con una absoluta audacia empresarial; sus logros aún se enseñan en las escuelas israelíes. En 1927, presentó al liderazgo sionista un plan de veinte años para la adquisición de tierras, y cinco años más tarde pasó a ser el director de la Compañía.
En esta época hicieron su aparición también redentores privados. Una de esas agencias, la American Zion Commonwealth Company, compró en el valle de Jezreel la tierra sobre la cual se fundó Afula. El capital privado produjo la vigorosa expansión en la plantación de cítricos en la planicie costera y apoyó el establecimiento de una cadena de aldeas en esa zona. Con el paso del tiempo, surgió una distinción (con excepciones): el capital privado importado se dirigió hacia el sector urbano; el capital nacional judío fundó asentamientos rurales pioneros.
A medida que el movimiento sionista consolidaba sus intenciones, que pasaron a ser claras para los habitantes no judíos del país, estas actividades tropezaron con crecientes obstáculos. El primero fue económico, porque los árabes que recientemente habían adquirido sus bienes, elevaron a un nivel sin precedentes el precio de las tierras en el país. La mejor tierra estatal en el valle de Beit Sheán (cerca del río Jordán al sur de Tiberíades), por ejemplo, fue distribuida por el gobierno del Mandato a comienzos de los años 20 a beduínos, que no sabían qué hacer con ella. Los propietarios árabes de la concesión del área del valle del Jula, que vivían en Siria, habían adquirirdo el área, en su mayoría pantanosa o inundada, del sultán turco en 1914. Ambos vendieron sus propiedades a los judíos con ganancias exorbitantes.
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Moshav Kinneret en el Mar de Galilea, 1937 |
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Desde el punto de vista de los redentores, los precios de la tierra eran menos importantes, mientras hubiera fondos a disposición, porque la redención tenía metas adicionales. Políticamente, los objetivos sionistas en Palestina empezaron a converger en dirección de la creación de un estado y los disturbios árabes antijudíos
Colocaron a los asentamientos judíos aislados en un peligro físico. Por ambas razones, las adquisiciones debían ser lo más contiguas posible. Efectivamente, las compras del FNJ en la Planicie de Jefer a fines de la década del 20 crearon una virtual continuidad en la zona costera desde el sur de Rejovot hasta Haifa. Hacia 1929, una cadena casi ininterrumpida de pueblos y aldeas se extendía desde Metula en el norte hasta Beer Tuvia en el sur. Otras aldeas y asentamientos colectivos o cooperativos llenaron la región durante los años 30. Las adquisiciones de tierras que controlaban fuentes de agua tenían máxima prioridad.
A medida que el período del Mandato progresaba y el compromiso hacia un eventual estado se consolidaba, la tercera fase de la redención de tierras, el asentamiento, pasó a ser un factor en la determinación de las fronteras del futuro estado. Así, las adquisiciones se hicieron extensivas en la planicie costera, pantanosa y afectada por la malaria, y en los valles internos y menores en las áreas de Judea y Samaria. Varias adquisiciones y empresas de asentamiento se llevaron a cabo en las Alturas del Golán, sin éxito duradero. Prácticamente no se realizaron transacciones en Transjordania, que formaba parte originalmente del Mandato Británico. Frecuentemente, los factores determinantes para la compra eran la disponibilidad y posibilidad de la tierra.
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Valle de Jezreel |
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A medida que el período del Mandato avanzaba, empezaron a aparecer obstáculos en el esfuerzo de redención de la tierra. Los primeros impedimentos siguieron a los disturbios árabes de 1929, cuando los líderes políticos árabes presionaron a sus connacionales para que desistieran de transacciones de tierras con los judíos, de las cuales habían obtenido buenas ganancias. A raíz de disturbios árabes más extensivos (1936 - 1939), la propuesta de partición de la Comisión Peel (julio de 1937) y el "Libro Blanco" de 1939 la división del país pasó a ser una realidad inminente y la comunidad judía y el movimiento sionista dirigieron sus esfuerzos hacia la creación de un estado. Bajo estas circunstancias, las compras de tierra pasaron a ser clandestinas, como durante el período turco. Las regulaciones, de acuerdo a la política del Libro Blanco (febrero 1940), dividían al país en tres zonas: Area A (los montes de Judea y Samaria, la Galilea Occidental y el norte del Néguev), donde estaban prohibidas las ventas a judíos; Area B (Valle de Jezreel, la Galilea Oriental y la mayor parte de la planicie costera) donde las ventas podían continuar con la aprobación del Alto Comisionado; y Area C (la franja costera desde Zijrón Yaacov hasta un punto al norte de Rejovot, más las zonas urbanas - que correspondía a grandes rasgos con los límites de la partición de la Comisión Peel), donde no había restricciones. Para evadir las regulaciones, las agencias de redención de tierra establecieron aproximadamente 50 nuevas localidades en áreas rurales previamente no asentadas, erigiendo, de la noche a la mañana, asentamientos que incluían torre y empalizada. Un paso crucial que garantizaría de la inclusión del Néguev en el estado judío fue la fundación de 11 de esos asentamientos en esta zona el 15 de octubre de 1946 y otros 7, en 1947.
En mayo de 1948, cuando concluyó el Mandato e Israel estaba por proclamar el estado, la redención de la tierra había colocado cerca de un décimo del país bajo propiedad judía y el resto pertenecía al gobierno o a los árabes. Los esfuerzos de reclamación habían eliminado la mayor parte de los pantanos, con la excepción de aquéllos en el Valle del Jula, y habían permitido a la agricultura judía florecer como no había sucedido desde la era romana. El país contaba con 277 nuevos asentamientos rurales - 15 aldeas (otras 30 habían pasado a ser urbanas entretanto), 99 moshavim, 159 kibutzim y otros 4 asentamientos. Sus 111.000 habitantes representaban cerca del 20 por ciento del total de la población judía.
El Estado: Nuevos sentidos en la redención de la tierra
La Guerra de Independencia confirmó la función de la redención de la tierra en la retención del control físico sobre la misma. Los ataques a áreas asentadas en forma continua fueron repelidos, mientras varios asentamientos aislados debieron ser evacuados o fueron destruidos.
Cuando entró en efecto el armisticio, en 1949, Israel se encontró con las siguientes posesiones:
 Fuente: Enciclopedia Judaica
La adquisición por parte de Israel de "tierras estatales" transformó la naturaleza y los propósitos de la redención de la tierra. Las compras destinadas a asegurar el control físico pasaron de moda; la reclamación y el asentamiento, ya no más limitados política ni militarmente, cobraron impulso. Algunas de las agencias asentadoras preestatales dieron paso a entes gubernamentales; el resto se centró en nuevas funciones. La PICA transfirió 12.000 hectáreas al FNJ y el resto de sus posesiones al estado, que arrendó algunas a agricultores en las aldeas que la Asociación alguna vez había patrocinado. James de Rothschild legó todos sus demás bienes al estado. La Compañía de Desarrollo de Tierras en Palestina, bajo su nuevo nombre de Corporación para el Desarrollo de Tierras en Israel, dejó de comprar tierras en 1954, y se ha centrado desde entonces en el desarrollo, construcción y preparación de tierras para su uso. En el Valle del Jula, el FNJ llevó a cabo el proyecto de reclamación de 6.000 hectáreas entre 1951 y 1958.
En 1960 fue creada la Autoridad de Tierras de Israel para administrar las tierras estatales y las 80.000 hectáreas propiedad del FNJ. La Ley de la Autoridad de Tierras de Israel, aprobada ese mismo año, estableció el principio de que las tierras estatales y las del FNJ no podían ser vendidas, sino permanecerían perpetuamente como posesión del estado de Israel. Así, hacia 1968, las agencias estatales poseían el 92% de la superficie del país.
El estado, conjuntamente con el FNJ y la Agencia Judía/Organización Sionista Mundial continuaron erigiendo asentamientos rurales, algunos para nuevos inmigrantes. Entre 1948 y 1970 fueron establecidos 439 asentamientos nuevos. Aproximadamente tres cuartas partes de los nuevos asentamientos fueron moshavim; esta forma de asentamiento cooperativo eclipsó parcialmente el modo de vida del kibutz. La meta histórica de defensa en la redención de la tierra se transformó en un nuevo propósito: al poblar la periferia, Israel pretendió, entre otras cosas, impedir desafíos a su soberanía en dichos lugares. Apareció una nueva agencia colonizadora patrocinada por el estado: los cuerpos del Najal de las Fuerzas de Defensa de Israel, que establecieron muchos asentamientos fronterizos como puestos militares que posteriormente se convirtieron en asentamientos civiles.
El motivo de la reclamación en la redención de la tierra ganó prioridad, El proyecto del Jula elevó el total de tierras pantanosas reclamadas a aproximadamente 100.000 hectáreas, cerca de un cuarto de la tierra cultivada dentro de las líneas de armisticio de 1949. Los esfuerzos para la antidesertificación, iniciados intensivamente después de la Guerra de la Independencia y continuados hasta el día de hoy, han otorgado a Israel una reputación mundial. El suelo salino (frecuente en el Néguev y la Aravá) ha sido reclamado por medio de la lixiviación. Este esfuerzo, junto con la irrigación, empleando el Acueducto Nacional, ha sido tan efectivo, que la generación israelí actual cree que Beer Sheva estaba situada en el extremo y no en el medio del desierto. |
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Bosque del FNJ |
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Otra importante forma de reclamación de la tierra es la forestación. Iniciada por el FNJ en 1908, sus propósitos son múltiples: mejorar el paisaje, detener la erosión y proteger áreas selectas de la intromisión de la urbanización (Como se descubrió posteriormente, también refuerza las precipitaciones pluviales). De las 83.600 hectáreas forestadas en Israel en 1995, 48.600 - desde la Alta Galilea hasta el Norte del Néguev - fueron plantadas con gran esfuerzo en lo que se ha convertido en un fenómeno de conciencia ambiental.
En estos dos sentidos, drenaje de pantanos y forestación, la moderna mentalidad ambiental ha enriquecido la redención de la tierra con un nuevo concepto: revitalización. El drenaje del Valle del Jula, una vez finalizado, resultó ser problemático porque los depósitos subterráneos de carbón recientemente secos se encendían desafiando todos los intentos para extinguirlos, convirtiendo gran parte de la tierra en inapropiada para el cultivo. Por lo tanto, en 1995 parte del valle fue reinundado y anexado a la reserva natural existente. En forestación, los añosos eucaliptos empleados para controlar los pantanos se están muriendo gradualmente, y los pinos preferidos en las primeras forestaciones por su valor panorámico demostraron no ser apropiados para el clima de Israel, incendiándose con facilidad. Así, los mismos antiguos bosques están siendo reforestados con una mayor diversidad de árboles que se aproxima a la flora autóctona del país.
De las instituciones que han convertido la redención de la tierra de un lema bíblico en una realidad, queda una, grande e influyente: el Fondo Nacional Judío. En su décima década de existencia, el FNJ ha pasado a ser la mayor agencia de desarrollo de tierras de Israel, con una importante función en la forestación, el desarrollo de la tierra, la investigación y el desarrollo agrícola y el ambiental. Junta unos U$S 100 millones al año en donaciones y otros U$S 600 millones en ingresos de la Autoridad de Tierras de Israel. Continúa llevando a cabo su misión original: perpetuación de la propiedad nacional judía de la tierra en el hogar nacional judío.
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