Tel Lajish, el túmulo de la antigua ciudad de Lajish, está situado en las tierras bajas de los Montes de Judea, a unos 40 km. al sureste de Jerusalem. La abundancia de fuentes de agua y los fértiles valles del área favorecieron la existencia de una próspera ciudad durante un considerable período de tiempo.
El túmulo de la ciudad fue excavado por primera vez durante los años 30. Excavaciones sistemáticas y profundas de grandes áreas del túmulo fueron llevadas a cabo nuevamente entre 1973 y 1987.
La Ciudad Canaanea
Una gran ciudad canaanea fortificada fue establecida a comienzos del segundo milenio AEC en una loma que domina el área alrededor. Estaba fortificada por una muralla y un glacis, una estructura similar a una rampa de tierra comprimida con una dura superficie de revoque. La fortificación se completaba con un foso a los pies del glacis.
Un gran palacio de muchas habitaciones y un patio, probablemente la residencia del rey canaaneo de Lajish, se encontraba en la acrópolis - la parte más alta de la ciudad. No puede ser expuesto en su totalidad, porque encima de él fue construido un palacio israelita posterior.
De cartas enviadas por los reyes de Lajish a sus señores, los faraones de Egipto (correspondencia de el-Amarna del siglo XIV AEC) se puede deducir que Lajish era un importante centro urbano y sede del gobernador egipcio del sur de Canaán.
Se conocen dos templos de este período en Lajish. Hallazgos del Templo del Foso, a los pies occidentales del túmulo, incluyen vasijas para el culto, fuentes para ofrendas y objetos importados de cerámica, loza fina y marfil, todos ellos evidencian opulencia. El templo en la acrópolis, con elementos arquitectónicos egipcios, incluía una cámara de entrada, un salón principal y un santasantórum elevado. Dos columnas octogonales de piedra sostenían el techo de madera, mientras las paredes estaban decoradas con revoque pintado.
La Lajish canaanea fue destruida totalmente por el fuego a fines del siglo XII AEC. De acuerdo con una teoría, la destrucción fue realizada por los filisteos de la vecina Planicie Costera; de acuerdo con otra, más ampliamente aceptada, fue llevada a cabo por los israelitas, cuya captura y destrucción de la ciudad está registrada en la Biblia (Josué 10:31,32).
La Ciudad Israelita
Reconstruida como una ciudad-fortaleza del reino de Judá, Lajish ganó importancia después de la división del reino en Judá e Israel. Como la mayor ciudad del límite occidental del reino de Judá, que hacía frente a los filisteos de la Planicie Costera, Lajish fue fortificada con una línea doble de murallas de ladrillos de barro sobre cimientos de piedra. La principal muralla de la ciudad en la cima del túmulo era de 6 metros de ancho, con un glacis sostenido por una muralla a lo largo de la ladera. La puerta de la ciudad, en la muralla sudoeste, es una de las puertas más grandes y más poderosamente fortificadas de este período. Consiste en una puerta exterior con una enorme torre construida de grandes piedras que sobresale de la línea de defensa. La casa del portón, en la cima del túmulo, consiste en tres pares de cámaras con puertas de madera sobre bisagras.
Un palacio-fortaleza se construyó en la acrópolis y probablemente servía como residencia del gobernador nombrado por el rey de Juda. Durante el siglo VIII AEC se agregó una nueva ala al palacio, ampliándolo a 76 x 36 metros. Junto al palacio había un patio con establos y bodegas; todo el complejo estaba rodeado por una muralla con una caseta guardabarrera.
La ciudad de Lajish fue destruida por el ejército asirio durante la campaña de Senaquerib contra el reino de Judá en el año 701 AEC. La destrucción fue total; los edificios fueron incendiados hasta los cimientos y los habitantes exiliados. La campaña asiria, durante el reinado del rey Ezequías, y el campamento del ejército asirio en Lajish se describen en detalle en la Biblia (II Reyes 18:14-17; II Crónicas 32:9). La conquista de Lajish está ilustrada en monumentales relieves en piedra encontrados en el palacio de Senaquerib en Nínive, que proporcionan una singular "fotografía" de la época de la batalla y la conquista. Estas imágenes en relieve del ataque asirio han sido confirmadas por una evidencia arqueológica en el lugar: el ataque a Lajish fue lanzado desde el suroeste; los atacantes construyeron una rampa contra la ladera del túmulo, que de acuerdo con los cálculos contenía unas 15.000 toneladas de piedras y tierra. La rampa fue cubierta con revoque para permitir que el ariete asirio fuera trasladado hacia arriba, hasta la muralla de la ciudad y la destruyera. Los defensores de la ciudad construyeron una contrarrampa dentro de la ciudad, elevando así la muralla de la ciudad, lo que obligó a los asirios a subir la altura de su rampa para superar la nueva defensa. La fiereza de la batalla está atestiguada por los restos de las armas y los cientos de flechas.
Durante el reinado del rey Josías (639-609 AEC), la ciudad de Lajish fue reconstruida y fortificada. Esta ciudad, mucho más pobre, fue capturada y destruida por el ejército babilonio en el año 587/6 AEC (Jeremías 34:7). En una de las habitaciones, que daba a un patio fuera de la caseta guardabarrera de la ciudad, se encontró un grupo de ostraca durante las excavaciones de 1930. Conocidas hoy como las Cartas de Lajish, constituyen un importante conjunto de documentos hebreos del período del Primer Templo. Escritos en escrutura paleo-hebrea en tinajas de cerámica, son mensajes enviados por el comandante de guarnición de una pequeña fortaleza a su comandante en jefe en Lajish.
Las excavaciones fueron conducidas por D. Ussishkin de la Universidad de Tel Aviv