Lugares Arqueolףgicos en Israel No 3 - Ein Jatseva- Una fortaleza israelita en los limites con Edom

8 nov 1999

 LUGARES ARQUEOLOGICOS No. 3

 INTRO | FORTALEZA NIMROD | ROGEM HIRI | TIBERIADES | SHAAR HAGOLAN |  SUBMARINO | CALLE | IGLESIA NEA | MASADA | EIN JATSEVA | HALLAZGOS
 
     

Ein Jatsevá
Una fortaleza israelita en los límites con Edom

 
 

 

Restos de varias fortalezas israelitas en el área de Ein Jatsevá (Ein significa "fuente" en hebreo) se encuentran en una baja colina en el valle de la Aravá, a unos 35 km. al sur del Mar Muerto. El manantial - una fuente de agua dulce en esta desértica región - y la posición estratégica sobre una colina en la intersección del principal camino de la Aravá y el camino Néguev-Edom fueron las razones para la construcción de consecutivas fotalezas en este lugar en el curso de casi 1.000 años. Cada fortaleza sirvió como centro militar y administrativo de la región y como estación de paso de las caravanas.

Las ruinas de Jatsevá ya habían sido estudiadas a comienzos de siglo e identificadas como el Tamar bíblico: Será el límite desde Tamar hasta las aguas de Meribá de Cades (Ezequiel 48:28) y la Tamara romana. La identificación quedó confirmada en el curso de excavaciones efectuadas entre 1987 y 1995.

La Fortaleza del Siglo X AEC

Esta fortaleza, que data de la época del reino de Salomón, era una pequeña estructura fortificada, parte de una red de fortificaciones construida para asegurar la frontera sur del reino unido (antes del cisma entre Israel y Judá) y para controlar las rutas de comercio que conducían hacia el Golfo de Eilat. (I Reyes 9:16-18)

La Fortaleza del Siglo IX-VIII AEC

Dado que la fortaleza anterior fue considerada inadecuada para cumplir con su propósito, fue construida una nueva fortaleza y rodeada por un muro fortificado de 50 x 50 m. Poco tiempo después fue ampliada y se convirtió en una enorme fortaleza con macizas defensas, que alcanzó la cúspide de su importancia como componente central en las defensas fronterizas del Reino de Judá. Servía como estación de camino en las rutas comerciales a lo largo de las cuales se transportaban valiosas mercancías (especias y perfumes) desde Arabia a esta región. La fortaleza era un edificio cuadrado de 100 x 100 metros, comparable en superficie a una ciudad, como Beer Sheva, de aquella época.

La fortaleza más temprana, más pequeña, incluyendo su portón, pasó así a ser una fortaleza interior. En su patio se encontraban los almacenes y silos reales en los que se depositaban alimentos para tiempos de asedio; restos de trigo y cebada se encontraron en el fondo de uno de los silos.

La muralla de casamatas de la fortaleza ampliada tenía unos tres metros de grosor, las casamatas estaban llenas de sacos de tierra para una mayor fortificación, rampas protegían sus cimientos. Macizas torres sobresalían de las esquinas, y las paredes entre ellas estaban reforzadas. Un portón bien fortificado en la esquina noreste de la fortaleza aún se mantiene en pie con tres metros de altura. Era una casa de portón de cuatro habitaciones, un tipo común en dicho período, y estaba formada por dos pares de cámaras a ambos lados de un pasaje central de cuatro metros de ancho. Una rampa pavimentada conducía desde afuera hacia este portón; desde su techo se podía ver desde gran distancia a quienes se aproximaban.

 
1. Portón
2. Muralla de casamatas
3. Torres
  4-5. Silos
6. Almacenes

La fortaleza del siglo IX - VIII AEC es una de las más grandes e impresionantes construcciones que datan del período bíblico de la época de los reyes de Judá. Probablemente fue construida por iniciativa de Josafat, rey de Judá (867-846 AEC), en su intento por renovar los lazos comerciales con Arabia del sur a través del Golfo de Akaba. (I Reyes 22:49) Otra posibilidad es que la fortaleza haya sido construida por el rey Amasías (798-769 AEC) o por su hijo Uzías (769-733 AEC) quien combatió contra Edom y reforzó las fortificaciones a lo largo de la frontera sur del reino de Judá. (II Reyes 3:4-15; 14:7; II Crónicas 26:2, 10).

La fortaleza aparentemente resultó dañada en el terremoto que azotó a Judá a mediados del siglo VIII AEC (Amós 1:1). La debilitación del control del reino en el Néguev hizo posible la expansión idumea, que llevó a la destrucción de la fortaleza hacia fines del siglo VIII AEC.

La Fortaleza del Siglo VII AEC

La fortaleza en Jatsevá fue reconstruida en pequeña escala durante este período, pero se han conservado solo segmentos de su lado oriental, incluyendo la muralla y las torres; la mayor parte del edificio fue destruido cuando se construyó la fortaleza del período romano.

 
 

 


 

El Templo Idumeo del Siglo VII AEC

Un singular tesoro de vasijas rituales se encontró en un depósito en el santuario al aire libre al norte de la fortaleza. Con el correr de los años se acumularon decenas de vasijas rituales de greda y varios altares de piedra en este templo idumeo. Sobresalen entre ellos unos soportes para el incienso con forma de copas sobre bases altas y redondas; de una de estas copas están suspendidas unas minúsculas granadas de greda, símbolo de fertilidad. Particularmente impresionantes son los soportes antropomórficos. Las extremidades y los rasgos faciales de las figuras humanas se moldeaban por separado y se fijaban a las vasijas, pintadas en matices rojizos. Sobre las cabezas de las figuras hay copas decoradas, que se usaban para ofrendas y para la quema del incienso. Uno de los soportes muestra dos cabras una frente a otra con dos figurillas antropomórficas idénticas entre ellas; una copa a la que se han adosado palomas volando corona este inusual objeto.

Al parecer Jatsevá del siglo VII AEC fue un templo idumeo al aire libre, que servía a los mercaderes en su camino desde Edom al Néguev. Probablemente fue destruido - y sus objetos rituales rotos - durante las reformas religiosas de Josías a fines del siglo VII AEC. La Biblia relata (II Reyes 22-23) que durante la purificación del Templo en Jerusalem fue redescubierta la Torá (el Pentateuco) y el rey Josías ordenó que todos los sitios de culto pagano fueran destruidos.

 
 

 

 


 

La Fortaleza del Periodo Romano y Bizantino

Esta fortaleza fue parte de una red de fortificaciones que protegían el límite del Néguev, para impedir la penetración de tribus nómades y salvaguardar las provechosas rutas comerciales que conducían a los puertos del Mediterráneo. Cerca de la fortaleza se construyó una gran casa de baños en el siglo III o IV AEC, para el uso de las tropas y de los viajeros que paraban a descansar.

Después de la excavación, los restos de la fortaleza de Jatsevá han sido restaurados parcialmente y el sitio está abierto ahora a los visitantes que viajan por el camino de la Aravá hacia o desde Eilat.


Las excavaciones fueron dirigidas por R. Cohen y Y. Yisrael en nombre de la Autoridad de Antigüedades de Israel.