Inspirada en el grupo de percusión "Stomp", el grupo de danza Mayumana incorpora elementos típicamente israelíes a su palpitante mezcla de música, percusión , movimiento, humor y alegría.
por Simón Griver
Mayumana conmocionó al país por primera vez en 1998 durante el Festival Israel, la vitrina anual internacional de presentaciones de las artes escénicas. Desde entonces se ha presentado regularmente en su sede teatral de Tel Aviv y en todo el país, y ha realizado también su primer viaje al exterior, a Holanda.
Este elenco de diez integrantes fue concebido por Boaz Berman y Eylón Nufar. "Aspiramos a crear un espectáculo que combine elementos de casi todas las artes", explica Berman. "Eylón y yo somos percusionistas. El ritmo forma parte integral de nuestra vida cotidiana".
Después de 18 meses de agotadores ensayos en un sótano de Tel Aviv, durante los cuales los exigentes Berman y Nufar contrataron y despidieron a docenas de potenciales miembros de la banda, el grupo estuvo listo para su primera presentación.
"Buscábamos un poco de travesura y una chispa de locura junto con el ritmo imprescindible", evoca Nufar. "Además de la inspiración creativa, para la concreción de lo que teníamos en la cabeza se necesitan muchas destrezas". Entre ellas se cuentan la de leer partituras, desarrollar la coordinación, el yoga, la danza, trepar rocas, digerir mala comida, dominar técnicas de tamborileo y masaje. El nombre Mayumana (de la palabra hebrea que significa destreza, habilidad o pericia) resulta, por lo tanto, muy apropiado.
Berman, que nació en Israel y estudió percusión afrocubana en Nueva York, y Nufar, que nació en Nueva York y estudió música oriental y danza del vientre en Israel, reflejan el cosmopolitismo que subyace en el Israel moderno. Berman ha interpretado y grabado también con los principales artistas israelíes como Yehuda Poliker y ha representado a Israel en boxeo tailandés. Nufar fue gimnasta, corredor de distancias largas y editor de vídeo. Los diez músicos que Berman y Nufar finalmente eligieron tienen antecedentes no menos coloridos y diversos, que incluyen danza africana y flamenca, ballet clásico, jazz y música popular.
"Como cada miembro del grupo proviene de un campo artístico diferente", explica Berman, "debemos conducir a todos a un nivel común: convertir a los bailarines en tamborileros, a los tamborileros en actores, a la gente en intérpretes, a los individuos en un conjunto".
Al igual que la sociedad en la que actúa, Mayumana no resulta fácil de describir o caracterizar. Se trata de un espectáculo que cautiva a la audiencia con su apertura y que ofrece imágenes en constante cambio que se refieren a las raíces y al complejo dinamismo de la realidad israelí. Mayumana alude al secularismo y a la religión, la simpleza y la complejidad, la armonía y el desorden. Sus presentaciones nocturnas incluyen una amplia variedad de situaciones que inspiran asociaciones libres, muchas de ellas humorísticas. No debe sorprender que en medio de una presentación en la ciudad en la que se utilizan instrumentos musicales improvisados aparezca una danzarina del vientre o que aletas de natación se transformen en una cabina telefónica.
Como el mismo Israel, Mayumana combina lo antiguo con lo moderno, Oriente con Occidente y el caos con el orden. Sobre todo, Mayumana mezcla deliciosamente la cultura mediterránea con el sentimiento universal que irradian el conjunto y su presentación.