Una organización israelí demuestra que los miembros de la sociedad que son calificados de "inempleables" aún pueden ser productivos. Yad Lakashish ofrece a los ancianos y a los incapacitados, muchos de ellos inmigrantes, trabajo y un marco social
por Simón Griver
Una mano de apoyo para el anciano - Yad Lakashish - es una singular organización que proporciona un lugar para los ancianos y los incapacitados en el que pueden trabajar y mantener su vida social. Unos 250 jerosolimitanos vienen cada mañana a los talleres de la organización para encontrarse con sus amigos y hacer una cantidad de dinero vital - aunque modesta - creando productos de alta calidad que se venden en la tienda de regalos de Yad Lakashish.
Ubicado en un complejo de edificios del siglo XIX, frente a las murallas de la Ciudad Vieja de Jerusalem, Yad Lakashish fue fundado en 1962 por Myriam Mendelov, quien dedicó su vida a ayudar a los ancianos y a los necesitados. Ella consideraba que "ser es hacer". Al crear la organización de una mano de apoyo demostró que, teniendo la oportunidad, los ancianos y los incapacitados pueden llevar una vida creativa y llena de sentido, como parte integral de la sociedad laboral.
"Nosotros demostramos aquí que los ancianos son personas productivas", dice Nava Einmor, directora de Yad Lakashish. "Nosotros les permitimos ayudarse a sí mismos, en lugar de simplemente darles caridad".
Cerca de la mitad de las personas que asisten diariamente a Yad Lakashish son inmigrantes. La Dra. Masha Parbirov, pediatra, llegó en 1991 a Israel con su esposo desde Gomel, Bielorrusia. Tiene un hijo en Nueva York y otro en Israel. "Somos judíos y queríamos estar aquí. Este es nuestro hogar", declara. "Pero la inmigración es para los jóvenes. A nuestra edad es muy difícil adaptarse a un nuevo país, incluso si se trata de tu patria ancestral. Hemos estado viniendo a Yad Lakashish durante varios años; da cierto sentido a nuestras vidas y nos ayuda a encontrarnos con mucha gente nueva".
Yad Lakashish mantiene talleres de trabajo en metal, telares, cerámica, tejido, bordado, fabricación de juguetes, pintura en seda, fabricación de cajitas y encuadernación. Los participantes reciben un breve curso para aprender el oficio que eligen.
Yad Lakashish cubre el 40% de sus gastos de administración con las ventas de la tienda de regalos. El 60% restante proviene de contribuciones recaudadas tanto en Israel como en el exterior. Cuenta con poco personal a pago, y la mayoría de las funciones son llevadas a cabo por voluntarios.
La organización proporciona además transporte para los participantes, comidas calientes y celebración de festividades. Para inmigrantes de la ex Unión Soviética, ésta es a veces la primera oportunidad de aprender acerca del significado de las fiestas judías. Asimismo, se realizan excursiones por el país y otras actividades, y se ofrecen revisiones médicas y dentales en forma regular, además de tratamientos quiroprácticos.
"Las revisiones médicas son muy importantes para nosotros", dice la Dra. Parbirov, que pasa las mañanas en el taller de bordado. "Nuestro hogar en Bielorrusia estaba a menos de 80 kilómetros de Chernobyl, donde tuvo lugar el accidente en la planta nuclear. Pero afortunadamente, hasta el momento ningún miembro de mi familia se ha visto afectado".
La Dra. Nina Lintubsky, una médica general que llegó a Israel desde Moscú en 1990, trabaja en la sala de pintura en seda creando un diseño sobre el shabat. Habla poco hebreo, pero es capaz de comunicarse en yídish con las muchas personas que no hablan ruso. "El dinero que hago aquí es muy importante", explica, "pero más importantes son los amigos que he hecho. No creo que hubiera tenido alguna vida social en Jerusalem de no ser por Yad Lakashish.
Yad Lakashish reúne también con éxito a jóvenes y ancianos manteniendo programas para jóvenes de Israel y de la diáspora que vienen al centro y pasan algún tiempo con los ancianos.
"El hecho más impresionante es que tenemos una lista de espera", dice Einmor. "Cada día tenemos dos o tres nuevas solicitudes para unirse a nosotros. Pero no tenemos lugares vacíos".