Mazal Renford, directora del Centro Golda Meir de Capacitación Internacional en el Monte Carmel, fue entrevistada en Senegal por el diario Le Matin, el pasado diciembre, cuando estaba en Dakar, invitada por el IDRC, el Centro Internacional de Investigación y Desarrollo, que organizó un seminario sobre "Participación de las Mujeres en las Economías Africanas".
Mazal Renford, en su calidad de miembro del panel, disertó sobre "la capacitación de las mujeres y su participación en el desarrollo socio-económico". Mazal fue directa al definir el creciente papel de las mujeres en los asuntos del mundo: "Ellas desempeñan un papel clave en la economía de sus países, tanto a través de su contribución a la reproducción del capital humano de sus países, como a través de sus actividades económicas, sobre todo en el campo de la agricultura, en la producción de alimentos y en el sector informal. Durante la última década, la rápida deterioración de la situación económica las ha obligado a aumentar su contribución a los ingresos de la familia". Esta situación hace aún más paradójicos "los muchos obstáculos que impiden específicamente a las mujeres el acceso a la obtención de servicios y a los bienes de producción en las mismas condiciones que los hombres, una situación que afecta a su movilidad dentro y entre sectores, y por consiguiente, a su habilidad para aprovechar nuevas oportunidades". La serie de quejas sobre las injusticias infligidas a las mujeres claramente sería más que suficiente para llenar una enciclopedia.
Y sin embargo, según Mazal Renford, una de las llaves para abrir el camino al desarrollo está efectivamente en manos de las mujeres. Por ejemplo, "al mejorar el acceso de las mujeres a la educación" (algo en lo que ella insiste categóricamente), "y a los recursos de produccción, los siguientes resultados pueden obtenerse: Aumento de la producción; uso más efectivo de los préstamos; mejoramiento de los convenios de reintegro de préstamos; mejoramiento de la nutrición familiar; reducción de la mortalidad infantil, y, por último, reducción de las tasas de fertilidad". En otras palabras: Combatir efectivamente los azotes que afectan al mundo en vías de desarrollo. Visto desde esta perspectiva, la introducción de las mujeres a "micro empresas" debe cumplir un papel vital. Éste es el credo de Mazal Renford, y constituye asimismo parte de la razón de ser del Centro Golda Meir de Capacitación Internacional en el Monte Carmel, que ella dirige. Luego del seminario del IDRC, Mazal Renford, encantada con lo que había ocurrido, dijo que se sentía "más informada sobre estos asuntos que a su llegada". Más aún, reconoció que "le había agradado mucho el calibre intelectual de los participantes, quienes presentaron estudios muy importantes. Por una vez, las deliberaciones no fueron dirigidas por expertos internacionales: Debe felicitarse al IDRC". Una agradable sorpresa: "Ésta es la primera vez en 20 años, que he tomado parte en una discusión sobre el papel de la mujer, en la cual los participantes incluyeron no sólo mujeres, sino también hombres. Nos hemos acostumbrado a predicar a los conversos: Las mujeres. Esta vez hubo un diálogo verdadero que se desarrolló entre mujeres y hombres, y de allí surgió una especie de deseo de trabajar juntos en un espíritu de cooperación".
La lucha de las mujeres en pro de una mayor igualdad en la sociedad es una lucha universal. En Israel, nos dijo Mazal Renford, el mejoramiento del status de la mujer se ha invertido. Golda Meir, la primer ministra que fue tal símbolo, fue simplemente el árbol que escondía el seto de los prejuicios. Por esta razón, las organizaciones femeninas han presionado constantemente a las instituciones, a fin de que los derechos garantizados a las mujeres en las leyes fundamentales de Israel sean respetados. Por ejemplo, la obligación de las compañías de tener una mujer en sus consejos directivos. O una aplicación más estricta de la ley de iguales oportunidades. En la práctica, esto significa que cuando se publica un aviso de vacante de puesto de trabajo, en los medios de difusión, el puesto debe ser ofrecido a ambos sexos, y cualquier anunciante que no lo haga así puede ser multado. Otra victoria lograda por las mujeres israelíes es el establecimiento, dentro de las instituciones públicas, del puesto de consejero en derechos femeninos. Hay un corolario a estos importantes logros, cuyo principal función es la de fijar firmemente la idea de la necesidad absoluta de igual tratamiento a ambos sexos: Que esta lucha debe ser librada constante e incesantemente.
En diciembre de 1997, los israelíes Fannette Modek y Uri Cohen, del MCTC, viajaron a Senegal para impartir un curso en-el-lugar sobre Desarrollo de Organizaciones y Planificación de Proyectos en Dakar.
Vemos en la foto, sentados de izq. a der., a: Seynabou Ndiaye, participante en el curso, Vicky Walker, funcionaria del programa US Winrock International, Uri Cohen, Fannette Modek y Khadiatou Lo Ndaye, presidente de la ASELFAE (Asociación Senegalesa para Mujeres Líderes en Agricultura y Medio Ambiente), en una reunión tradicional en la aldea de Ndoyenne-Peulh, en donde estudiantes y aldeanos se reúnen para conocerse, antes de que los estudiantes comiencen un reconocimiento para verificar las necesidades de la comunidad aldeana.
Durante el curso, los alumnos planificaron varios pequeños proyectos. Por ejemplo: Mejoramiento del pozo de la aldea; alentar a más mujeres para que participen en la toma de decisiones de la aldea; conservación de frutas y verduras; instalación de un sistema de transporte más confortable y frecuente con carros tirados por caballos.
Los alumnos, todos profesionales con nivel universitario en ciencias naturales y agronomía, se concentraron en sus propias dotes de liderazgo y en cómo trabajar con la gente.