"Conoce a tu enemigo" es la máxima de un ejército; "comprende a tu vecino" es la del Instituto Truman
por Wendy Elliman
"El principio que nos guía en nuestro trabajo es tratar de comprender a nuestros vecinos", dice el Dr. Edy Kaufman, director ejecutivo del Instituto de Investigación Harry S. Truman para el Progreso de la Paz, en la Universidad Hebrea. Esto es parte integral de la larga tradición del Instituto en sus relaciones de trabajo con académicos en el mundo árabe. "Durante nuestros primeros 25 años, hasta la Conferencia de Paz de Madrid en 1991, el Instituto Truman era el único instituto de investigación de la paz en el Medio Oriente", dice. "Madrid provocó un auge de dichos institutos en el mundo árabe y particularmente en Israel. Nuestras relaciones de trabajo, especialmente con académicos palestinos y en aumento con jordanos, se han desarrollado a lo largo de 33 años. Estas son relaciones que han sobrevivido tanto a la intifada como a la guerra del Golfo".
El cultivo de estas relaciones ha sido un proceso largo y lento. "Empezamos abriendo nuestra biblioteca de revistas del Medio Oriente a todos", dice el Dr. Kaufman. "Los académicos árabes venían porque la biblioteca exhibía publicaciones de la OLP que en esa época estaban prohibidas en cualquier otro lugar de Israel. Yo había hecho un arreglo con la bibliotecaria: ella me avisaría cuando llegara un árabe a valerse de la biblioteca, y yo bajaría, me presentaría, y le invitaría a tomar un café. Nos reuníamos como colegas, como iguales y lentamente empezábamos a crear un estado de confianza. Cuando se nos ordenó cerrar la biblioteca a árabes porque contenía algún material clasificado, preferimos deshacernos de ese material".
Durante los primeros años del Instituto, que se fundó en 1965, el Dr. Kaufman se entrevistó de esta manera con unos veinte académicos árabes. Lentamente, los más osados de ellos empezaron a asistir a las conferencias del Instituto. Cuando no estaban de acuerdo con lo que se decía, respondían. Dr. Kaufman les invitó entonces a dictar conferencias y en 1985 un académico de la Universidad de Nablus aceptó hablar sobre el desarrollo económico en la Margen Occidental y Gaza.
"Cuando estalló la intifada en 1987, el diálogo entre nosotros ya estaba firmemente establecido", dice Kaufman. "En 1988 llevamos a cabo nuestros primeros proyectos
de investigación conjuntos y cuando comenzó la guerra del Golfo, tres años más tarde, nuestra tradición de trabajar juntos era lo suficientemente fuerte como para resistir también dicho conflicto. De hecho, seguimos adelante con un taller conjunto hasta días antes de que fueran disparados los primeros misiles".
Cuando se inició el proceso de paz a fines de 1991, los 25 años pasados creando cuidadosamente un estado de confianza mutua, fueron recompensados. "El principal propósito de cualquier instituto de investigación es ser relevante políticamente", dice Dr. Kaufman. "No obstante, hasta que el proceso de paz no empezó a marchar no hubo resultados prácticos en nuestro trabajo. Una vez que empezó, se movió tan rápido en sus primeros años que negociadores y académicos por igual corrían para mantenerse a la par".
Los líderes políticos que negociaban la paz necesitaban asesoría práctica - mucha y muy rápida - en temas que iban desde el agua a los refugiados y desde los asentamientos al status de Jerusalem. En el lado israelí, los investigadores del Instituto Truman fueron invitados como consejeros. En el lado palestino, no habiendo un gobierno del cual recibir funcionarios, muchos académicos con los que el Instituto había trabajado pasaron a ser miembros de los equipos de negociación. Corriendo para alcanzar el ritmo del proceso de paz, los académicos del Instituto Truman trabajaron con sus colegas palestinos sobre los temas que se negociaban y tuvieron la satisfacción de ver sus propias recomendaciones incluidas en los acuerdos.
"Un área en la que tuvimos gran influencia fue en cómo compartir los recursos hídricos subterráneos", dice el Dr. Kaufman. "En lugar de decidir quién recibiría cuánto, nuestro equipo de investigación árabe-israelí propuso la creación de una compañía rentable israelo-palestina que administrara los acuíferos, asignando de acuerdo a las necesidades. En el tema de los asentamientos, logramos establecer un diálogo entre los habitantes de los asentamientos y académicos palestinos allegados a la Autoridad Palestina".
La técnica de hacer la paz no es suficiente en un conflicto etnopolítico tan profundamente arraigado como el árabe israelí, dice el Dr. Kaufman. La segunda más importante prioridad del Instituto hoy en día es, por lo tanto, proyectos para la consecución de la paz. Desde 1993, se han lanzado cinco proyectos de este tipo - "con reciprocidad por parte del lado árabe", subraya Kaufman, "porque a menos que se sepa que están haciendo lo mismo que uno, no es efectivo".
Uno de estos proyectos, ahora finalizado, es limpiar los textos de estudios de estereotipos y omisiones. Otro, conocido como "Vivir juntos" es un plan ambicioso en el que jóvenes judíos de una escuela secundaria de Jerusalem han sido aparejados con palestinos en una escuela de Beit Jala durante un período de cinco años. Los adolescentes participan en viajes conjuntos, proyectos y reuniones, y estudian educación hacia la paz y solución de conflictos de acuerdo con un programa de estudios preparado por los investigadores del Instituto.
El más novedoso proyecto del Instituto se refiere al legado común de árabes y judíos. "En una situación de conflicto como la del Medio Oriente, es inevitable la tensión respecto a las diferencias entre los pueblos y los choques por sus necesidades y esperanzas", dice. "Nuestro proyecto Legado Común se centrará en lo que comparten judíos y árabes y no en lo que los separa, creando un programa de estudios para enseñar sobre lo que tenemos en común".
Siete académicos israelíes del Instituto Truman trabajarán con siete colegas palestinos de la Universidad de Al Quds en el proyecto. En siete seminarios, se centrarán en lo que comparten los Hijos de Abraham, desde los períodos históricos de coexistencia a la filosofía y desde el lenguaje semita a sus religiones, que tienen mucho en común. Hasta comienzos del próximo año el proyecto espera producir y enseñar un programa de estudios a nivel universitario, que posteriormente sea adaptado para alumnos de escuelas secundarias y primarias.
"Este es nuestro proyecto Buenas Noticias", dice entusiasmado Kaufman. "En gran manera, engloba lo que estamos tratando hacer. Cuando uno se centra en el conflicto, se recibe conflicto. Pero aquí nuestro foco está en la armonía y creo que finalmente producirá armonía".