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Israel en Foco: Jerusalem - La arquitectura a fines del período otomano |
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Jerusalem La arquitectura a fines del período otomano Abril 1999
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por Lili Eylon
"... Jerusalem, con su maravilloso panorama, me causó una profunda impresión. Las calles estaban abarrotadas de judíos, que paseaban a la luz de la luna... [Jerusalem:] Mi primera acción será purificarte. Despejaré todo lo que no sea santo y levantaré viviendas para los trabajadores fuera de la ciudad. Preservando lo más posible el antiguo estilo de edificación, construiré una nueva ciudad espaciosa alrededor de los Santos Lugares, aireada y bien drenada. La Ciudad Vieja con sus Santos Lugares, estará como en un estuche. Todos los talleres y comercios se quitarán, para dejar en el recinto amurallado sólo lugares de culto e instituciones caritativas. Y, en las laderas en derredor, verdeantes gracias a nuestros esfuerzos, surgirá la nueva Jerusalem, enteramente hermosa... Aquello que sea santo quedará entre los muros y lo nuevo, prevalecerá en la distancia circundante."
Theodor Herzl, fundador del Sionismo moderno, que visitó Jerusalem en 1898
Jerusalem es una ciudad sin igual, venerada por los fieles de las tres grandes religiones monoteístas, que ha exaltado la imaginación de la gente a través de las generaciones. Transitan por sus calles clérigos etíopes y judíos ultraortodoxos, tenderos árabes y estudiantes norteamericanos, escolares nacidos en Odesa, Marsella y Praga, e inmigrados oriundos de Milán, São Paulo y Melbourne. Los confines municipales - relativamente pequeños - de Jerusalem, albergan una fantástica mescolanza humana. La ciudad ofrece también una asombrosa variedad de construcciones y viviendas, cuyos estilos diversos reflejan las pautas culturales de cada grupo de residentes y los diferentes períodos de su historia.
Hasta 1860, casi toda la población de Jerusalem residía en la Ciudad Vieja, cuyas murallas, en su forma presente, datan de la época del sultán otomano Solimán el Magnífico (1520-1566). El hacinamiento dentro de la Ciudad Vieja indujo a los jerosolimitanos a buscar una solución fuera de los muros. La construcción de nuevos barrios extramuros se inició a fines del siglo pasado, bajo el régimen turco otomano.
El mapa de Jerusalem trazado por Sir Charles William Wilson en 1864 (que realizó el levantamiento topográfico de 1864-66) muestra sólo cerros desnudos y algunos senderos que llevan a la ciudad intramuros. Extramuros, los únicos edificios existentes son el barrio de Mishkenot Shaananim, el molino de viento de Montefiore, el Complejo Ruso y el Monasterio de la Cruz. En 1914, a comienzos de la Primera Guerra Mundial, ya se habían construido muchos barrios nuevos, en especial el de Mea Shearim y otros a lo largo de la calle Yafo.
Muchos de los promotores de esas construcciones eran judíos que volvían a la tierra de sus antepasados, pero no eran los únicos: tanto los musulmanes como los cristianos -y entre éstos alemanes, franceses, ingleses, rusos, italianos, etíopes, armenios y griegos- participaron en el desarrollo urbano de la ciudad nueva.
"Así, la nueva Jerusalem está creciendo por la llegada de gente de todas partes del globo" escribía en 1898 Edwin Sherman Wallace, cónsul de los Estados Unidos en Jerusalem. "En las calles transitan y se cruzan judíos y gentiles de toda clase y condición; quizás sean extraños el uno para el otro e ignoren el papel que desempeñan, pero no puedo resistirme a creer que cada uno tiene su parte en el plan divino para la reconstrucción y ampliación de la ciudad mucho más allá de los límites que ocupaba en el pasado."
Hoy, cuando en todo el mundo se es cada vez más consciente de la necesidad de la conservación y resguardo de los edificios antiguos, en Jerusalem también se están marcando muchas de las construcciones iniciales fuera de la Ciudad Vieja para su preservación oficial. Esta es una tarea nada fácil, dadas las necesidades del urbanismo moderno. A continuación se presenta la historia de algunos edificios y barrios de Jerusalem erigidos entre 1860 y 1917, y de quienes participaron en su creación.
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Foto: Baruch Gian
Foto: Werner Braun |
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Mishkenot Shaananim y Yemin Moshe
En 1855, en su cuarta visita a Palestina, el banquero y filántropo inglés Sir Moses Montefiore (1784-1885) le compró a un árabe acaudalado un predio de dos hectáreas y media.. Allí se estableció en 1860 el primer barrio residencial judío fuera de la Ciudad Vieja, que recibió el nombre de Mishkenot Shaananim ("Habitaciones de Reposo"). La construcción se financió con un legado de otro filántropo judío, Judah Touro, de Nueva Orleans y el diseño se confió al arquitecto William A. Smith, de Ramsgate, la ciudad inglesa donde residía Montefiore. Se construyeron, para familias tanto askenazíes como sefarditas, dos edificios alargados con 16 apartamentos pequeños, de techo plano, cosa desconocida hasta entonces en Jerusalem. En cada extremo había una sinagoga, una sefardita y la otra, askenazí. También había cisternas para agua potable, un baño ritual, cocinas para uso colectivo y un molino de viento, donde trabajaban algunos de los residentes. En el molino, convertido hoy en museo, se exhibe el coche de Montefiore.
A pesar del nombre del barrio, tomado de Isaías XXXII: 18 ("Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras y en recreos de reposo"), estas casas, ubicadas en la ladera del Valle de Hinom, frente al Monte Sión, distaban mucho de ser un lugar seguro. En las ventanas había rejas, las puertas estaban reforzadas con trancas de hierro y cada noche se cerraban las puertas del barrio. Montefiore tuvo que ofrecer un pago a los primeros inquilinos para que accedieran a instalarse allí. Sin embargo, cuando en 1866 una epidemia cundió por la Ciudad Vieja pero que no afectó a Mishkenot Shaananim, las casas fueron ocupadas en su totalidad. Mishkenot Shaananim, incorporado hoy en el barrio residencial de Yemín Moshé (que lleva el nombre de Sir Moses, en hebreo Moshé), sirve de residencia municipal para invitados oficiales, con un restaurante. A su lado se encuentra el renombrado Centro de Música, en el cual músicos famosos dan clases a jóvenes isralíes talentosos. Allí Pablo Casals dio su último concierto, dos semanas antes de su fallecimiento.
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Foto: Nili Hod |
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El Complejo Schneller
Como muchos otros lugares de Jerusalem, el Complejo Schneller lleva el nombre de su constructor. Un misionero luterano alemán, el Padre Johann Ludwig Schneller (1820-96) compró en 1856 a unos aldeanos árabes de Lifta unas tierras e hizo venir maestros albañiles de Belén y Bet Jalla para construir ocho edificios, que se fueron completando por etapas, de 1856 a 1903. La arquitectura es una mezcla de estilos alemán y oriental, con unas pesadas verjas que se cerraban cada noche. La mayoría de las construcciones han sufrido de descuido. Hoy sólo algunos conservan su diseño original.
La iglesia luterana y el Padre Schneller esperaban que el complejo sirviera a la población local y aliviara sus penurias. Estableció una escuela para ciegos, un orfanato y talleres donde los adolescentes pudieran aprender un oficio. El dirigía personalmente todo el proyecto. En los talleres se fabricaban ladrillos y tejas, así como rejas para ventanas, verjas y tapas de alcantarillas. Un edificio servía de iglesia y en los otros se alojaba el personal. Durante la Primera Guerra Mundial, los turcos convirtieron el Complejo Schneller en cuartel. Hoy sirve de instalación médica para las fuerzas armadas de Israel. Ocho de los edificios han sido señalados para su preservación.
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Foto: Eli Wardi |
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El Complejo Ruso
El monumental Complejo Ruso se construyó entre 1860 y 1864, para los peregrinos de ese país, que afluían entonces a Jerusalem en número mucho mayor que los de cualquier otro país. Antes de la Primera Guerra Mundial llegaban cada año unos 14.000 peregrinos rusos, algunos de los cuales hacían todo el recorrido a pie. Todos los materiales de construcción y el mobiliario se trajeron de Rusia, en los barcos de una línea naviera creada al efecto, que transportaba también a los peregrinos. La promotora y financiadora de este enorme proyecto fue la Sociedad Ortodoxa Imperial para Palestina, con sede en San Petersburgo, su arquitecto y constructor fue el ruso Martín Ivanovich Eppinger. El complejo, de un estilo claramente influido por la arquitectura bizantina, ocupaba unas 7,5 hectáreas y comprendía la Catedral de la Trinidad, la residencia de la misión religiosa rusa ortodoxa, el edificio del consulado, un hospital y dos residencias para peregrinos, una para los hombres y otra para las mujeres, con 2000 camas en total. A veces el número de peregrinos era tal que debían acomodarlos en tiendas de campaña.
El Hospicio Imperial Sergei, a nombre del Gran Duque Sergei, hermano del zar Alejandro III y presidente de la Asociación Pravoslava Palestina, ocupaba tres hectáreas y media. Se acabó de construir en 1889 y comprendía 25 habitaciones lujosamente amuebladas para los peregrinos aristócratas. En 1870, el periódico "Hajavatzelet" comentaba: "El nuevo hostal para los rusos, ese enorme y espléndido inmueble, está hecho íntegramente de piedra labrada y es uno de los más maravillosos de nuestra ciudad"; en cuanto a la catedral, la describía en estos términos: "un edificio fabuloso en un sitio elevado".
Antes de la Primera Guerra Mundial, el Complejo Ruso incluía en sus amplios predios caballerizas, bodegas, corrales, pozos y una lavandería. Durante la época del Mandato británico, los edificios albergaron oficinas del Gobierno, como el Departamento de Obras Públicas y la Oficina de Inmigración. La Misión rusa siguió ocupando uno de los edificios hasta 1967.
En los años 60, el Gobierno israelí adquirió todo el Complejo salvo la catedral y uno de los edificios. En estos predios se han construido los nuevos edificios de la Municipalidad de Jerusalem. En los antiguos edificios del Complejo Ruso están instalados ahora el Ministerio de Agricultura, los tribunales de primera y segunda instancia, el cuartel general de la policía de Jerusalem y la Sociedad para la Protección de la Naturaleza. En el antiguo consulado ruso, incorporado ahora en el complejo de edificios municipales, se encuentran el Ente de Desarrollo de Jerusalem y la compañía Moriah (empresa municipal de fomento). El Complejo Ruso es el sitio con el mayor potencial de desarrollo en el centro de Jerusalem. Están en proyecto una explanada circular alrededor de la catedral, un centro comercial con aparcamiento subterráneo y la renovación de los edificios históricos.
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Foto: Yoav Loeff
Foto: Baruch Gian |
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Najlaot
Eajlaot es el nombre popular de un conjunto de pequeños barrios residenciales, construidos en el centro de la ciudad entre 1869 y principios del siglo XX. Uno de éstos, el barrio askenazí de Mazkeret Moshé, es uno de los tantos lugares que llevan el nombre de Sir Moses Montefiore; otro, es el barrio sefardí de Mazkéret Ohel, en el que se crió el ex Presidente Itzjak Navón y que inspiró su comedia musical Bustán Sefardí.
El primer barrio de este grupo, Najalat Shivá, o "Heredad de los siete" (así llamada en recuerdo de sus siete fundadores), se empezó a construir en 1869. Es un lugar pintoresco, con callejuelas angostas, patios abiertos a la calle y muchas sinagogas. En 1970, Najlat Shivá, hoy en pleno centro de la ciudad, se caía de vieja y algunos empresarios pensaron en levantar allí elevados edificios de oficinas. La opinión pública, consciente del valor de un viejo barrio pintoresco, logró evitar su desaparición. Desde entonces, un amplio proyecto de restauración y renovación ha otorgado a esa zona un nuevo carácter. La calle Solomon (a nombre de uno de los siete fundadores) y las callejas vecinas son ahora vías peatonales, con restaurantes, galerías de arte y tiendas, artistas y artesanos ofrecen allí su artículos.
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Foto: Nili Hod
Foto: Eli Wardi |
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La Casa Tijo
A lgunas casas reflejan la personalidad de quienes las han habitado. Una de ellas es la Casa Tijo, donde residió el Dr. Abraham Tijo (1883-1960), un oftalmólogo vienés que en 1912 se instaló en Jerusalem, junto con su esposa Ana, una pintora talentosa. Allí abrió una clínica cerca de la Ciudad Vieja, en la que pacientes judíos y árabes, muchos de ellos afectados por el tracoma, muy difundido entonces, hacían cola para ser atendidos, a veces gratis. El Dr. Tijo llegó a ser una verdadera leyenda en todo el Oriente Medio.
En 1924 el Dr. Tijo y su esposa decidieron cambiar de barrio y mudarse a una casa ubicada entre las calles Yafo y la de los Profetas, que Agá Rashid Nashashibi había construido en 1864 y había vendido cinco años más tarde al anticuario Moshé Shapira (conocido por haber vendido al Museo Británico piezas supuestamente falsas). La arquitectura es típicamente árabe: una sala central con cuartos a su alrededor, gruesas paredes de piedra y techos abovedados. El predio poseía, además, un huerto con frutales, hortalizas y flores.
La casa también sirvió al Dr. Tijo de clínica, donde atendió a pacientes del país y de allende las fronteras hasta su muerte, en 1960. Su esposa, Ana, se hizo famosa por sus cuadros, que pintan las colinas de Jerusalem y que se expusieron en Israel y en el extranjero. En la actualidad, la Casa Tijo, con su hermoso jardín, pertenece al Museo Israel. En sus salas están expuestos los cuadros de Ana Tijo y la colección de candelabros de Janucá del Dr. Tijo; la casa contiene, además, una biblioteca y un café-restaurante. En ella se dan también conferencias y conciertos de músicos recién llegados, aún no conocidos en el país.
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Foto: Yoav Loeff
Foto: Yoav Loeff |
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La Colonia Alemana
La Colonia Alemana de Jerusalem fue establecida por la Templergesellschaft, una secta luterana fundada en Alemania en 1858. Huyendo de las persecuciones religiosas, los miembros de esa secta, conocidos como Templers, llegaron a Palestina a fines de ese siglo, con el propósito de poner en práctica sus creencias, según las cuales el asentamiento de colonias en Tierra Santa traería el cumplimiento de las profecías bíblicas. Los miembros de esta secta fundaron también colonias en Haifa, Yafo y la Galilea.
En 1873, los Templers compraron de árabes una gran propiedad al suroeste de la Ciudad Vieja, en el bíblico Valle de Refaim. Allí erigieron una colonia al estilo de los pueblos del sur de Alemania, de casitas de uno o dos pisos, con postigos verdes, techumbres de tejas rojas y huertos tapiados, con el agregado de algún elemento oriental. Para la construcción se utilizó la piedra de canteras locales.
El barrio tiene dos calles principales: Emek Refaim y el Camino a Belén, conectadas por varias callejuelas. La primera casa, en Emek Refaim 6, fue construida en 1873 por el molinero Matthäus Frank (1846-1923). Junto a la casa había un molino a vapor, una viña, dos cisternas e incluso una piscina, de la que gozaban los niños del vecindario. Un año más tarde, Friedrich Eberle construyó su casa en el N 10 de Emek Refaim. Sobre el portal puso la inscripción: "Der Herr liebe die Thore Zions über alle Wohnungen Jakobs" (Ama Dios las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob, Salmos LXXXVII: 2). La casa del N 7 era un restaurante, y en otra vivía el arquitecto Sandler. En 1883 se abrió en Emek Refaim N 1 el Gemeindehaus (centro comunitario), que servía de casa de oración y lugar de reunión. Este edificio se convirtió con el tiempo en iglesia armenia, pero desde 1967 casi no está en uso, porque desde la reunificación de Jerusalem, los armenios prefieren escuchar misa en la catedral armenia de la Ciudad Vieja.
El fundador de la secta de los Templers, Christoff Hoffman, está enterrado en el pequeño cementerio ubicado en Emek Refaim 39, que contiene las tumbas de 250 colonos alemanes y algunas, más recientes, de otros no judíos.
En 1894, unas monjas alemanas, las Hermanas Borromeas, construyeron un convento en el Camino a Belén, y más tarde le agregaron un hospicio, una escuela y un hogar de ancianos.
Los residentes de la Colonia Alemana eran carpinteros, herreros, albañiles, jardineros y agricultores. Como durante la Segunda Guerra Mundial muchos de ellos simpatizaron con los nazis, fueron internados por los británicos, y después repatriados a Alemania o deportados a Australia. En 1948, el gobierno israelí instaló recién llegados en las casas de la Colonia Alemana. En los quince últimos años, esta zona ha conocido un gran desarrollo. Tiendas de todas clases, restaurantes, cafés y un cine especializado en películas clásicas, así como un teatro de repertorio y un club nocturno ubicados en un antiguo edificio-el Jan-, atraen a jerosolimitanos y turistas. Los únicos vestigios de su ambiente otrora pastoral subsisten en los lienzos del pintor alemán Gustav Bauernfeind, que residió en la Colonia Alemana en sus comienzos.
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Foto: Yoav Loeff |
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Mea Shearim
Un bloque contiguo de casas de vivienda, formando manzanas que se apretujan alrededor de patios interiores comunes, tal es el barrio de Mea Shearim, uno de los primeros construidos fuera de la Ciudad Vieja. Su nombre -que significa ciento por uno- proviene de la porción semanal de la Biblia que se leyó en la semana de fundación de la Asociación Mea Shearim, en diciembre de 1873: "Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y Dios le bendijo" (Génesis, XXVI: 12).
Un misionero alemán, Conrad Schick, fue quien diseñó en 1846 los planes de Mea Shearim. Joseph Rivlin, uno de los dirigentes de la comunidad judía de Jerusalem, fue uno de sus fundadores y el constructor-contratista fue un árabe cristiano de Belén, que empleó trabajadores judíos y no judíos.
Una vez construidas las diez primeras casas, la Asociación emitió la presente declaración: "...El Todopoderoso dio a algunos miembros de nuestra Asociación la voluntad de servir de vanguardia y de ejemplo a sus hermanos, y de hecho corrieron peligros graves... En los primeros días se enfrentaron con grandes dificultades; eran como almas hambrientas en un desierto virgen, tenían que caminar hasta la Ciudad Vieja para todo lo que precisaran. Y Dios puso gozo en sus corazones... y el aullar de los chacales y otras alimañas salvajes a su alrededor en la noche alentaba sus corazones cual acordes de hermosas melodías." En Mea Shearim se cerraban las puertas cada noche y se abrían por la mañana. En octubre de 1880, estando ya listas unas 100 viviendas, se realizó una reunión festiva para sortear los títulos de propiedad -a perpetuidad- entre las familias beneficiarias. Cuatro años más tarde había 150 viviendas construidas y a fines del siglo, 300. Se construyó también un molino - el de la panadería Berman - y establos para vacas, que sustituyeron los espacios verdes planeados por Conrad Schick para los patios interiores. Pero Mea Shearim fue el primer barrio de Jerusalem en tener alumbrado en las calles. Hoy es un barrio aislado, con una población ultraortodoxa, cuyas sinagogas, tiendas y escuelas atienden las necesidades de dicha comunidad.
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Foto: Eli Wardi |
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La Casa Tabor
Conrad Schick, nacido en Alemania en 1822, llegó a Jerusalem en 1846 como misonero protestante. En el curso de su carrera multifacética diseñó muchas casas y barrios de Jerusalem, introdujo nuevas técnicas de diseño y edificación, realizó excavaciones con la Palestine Exploration Society y fue ingeniero municipal de la administración otomana de Jerusalem. En cierta ocasión construyó un modelo del Segundo Templo y lo vendió por 800 luises de oro, con los que empezó a realizar su sueño de construir un hogar para sí mismo y su familia. La construcción concluyó en 1889.
La casa, ubicada en el N 58 de la calle de los Profetas, recibió el nombre de Tabor Haus (Casa Tabor). Es un edificio grande y hermoso, con rasgos antiguos y modernos de estilo oriental y occidental, rodeado por un patio vallado. Schick tomó el nombre del Salmo LXXXIX: 12: "El norte y el sur, Tú los creaste; el Tabor y el Hermón cantarán en Tú nombre". La fachada está decorada con palmas y con las letras alfa y omega, símbolos del principio y el fin. Cuando falleció Conrad Schick en Jerusalem en 1901, lo lloraron judíos, musulmanes y cristianos por igual. En 1951, protestantes suecos compraron la casa, en la que establecieron el Seminario Teológico Sueco, para la instrucción religiosa y estudios sobre la Tierra de Israel.
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Foto: Nili Hod
Foto: Yoav Loeff |
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El barrio bujaro
Los orígenes del barrio bujaro fueron muy distintos al de los otros barrios residenciales antiguos de Jerusalem. En primer lugar, fue totalmente planificado. Además, en contraste con los barrios donde residían judíos pobres de la Europa oriental, cuyas viviendas eran financiadas con la ayuda de las comunidades de la Diáspora, en el barrio bujaro fueron judíos acomodados de Bujara, Samarcanda y Tashkent quienes construyeron mansiones espaciosas para sí mismos y algunas de ellas como casas de veraneo.
Los primeros inmigrantes de aquellas ciudades -de lo que hoy es Uzbekistán- llegaron a Jerusalem en los años 70 y 80 del siglo pasado. Compraron la tierra para sus casas y encargaron a Conrad Schick la planificación del barrio. Los estatutos de la Asociación Jovevei Sión de las comunidades judías de Bujara, Samarcanda y Tashkent, redactados en 1891, estipulaban que: "...las calles y los mercados [serán] construidos como en las ciudades importantes de Europa, y la disposición y estilo de las casas seguirán la práctica europea, para que el barrio sea una parte digna de Jerusalem".
Así se hizo: el barrio se construyó con calles anchas (tres veces más que las principales arterias de la ciudad en aquel entonces), amplias residencias familiares y grandes patios. Se aprecian influencias alemanas, italianas y musulmanas: ventanas neogóticas, techos de tejas a la europea, arcos neomoriscos y mármoles italianos. Motivos judíos como estrellas de David e inscripciones hebreas adornan las fachadas. La mayoría de las casas son asimétricas, conforme a la creencia de los residentes de que sólo Dios es perfecto.
La construcción del barrio se prolongó de 1891 hasta principios del decenio de 1950. En conjunto se edificaron unas 200 casas. Durante la Primera Guerra Mundial, el ejército turco requisó varios edificios y taló todos los árboles del barrio. Después de la Revolución rusa, los bujaros quedaron súbitamente aislados de sus familias en Rusia, que habían estado manejando sus negocios y mandándoles fondos. Privados de ingresos, muchos tuvieron que alquilar cuartos en sus casas. Terminada la guerra, algunas personalidades judías se instalaron en el barrio, como Itzjak Ben Zvi (más tarde, segundo Presidente de Israel), Moshé Sharett (con el tiempo, primer Ministro) y Josef Klausner, historiador. La casa más elegante del barrio es Beit Yehudayoff, conocida como Haarmón (el Palacio), construida en 1907. La fachada, recubierta de mármol, recuerda la del Museo Capitolino de Roma. En esa casa espléndida se esperaba acoger al mesías cuando llegara, pero por ahora, sus piedras han presenciado acontecimientos más terrenales. Durante la Primera Guerra mundial, el ejército turco instaló allí su cuartel general, y después de la victoria británica, la Organización Sionista Mundial y la Comunidad judía de Jerusalem dieron una fiesta en honor del comandante del ejército británico, general Allenby. Hoy la casa, descuidada al igual que las otras del barrio, aloja dos escuelas religiosas de niñas.
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Foto: Werner Braun |
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La estacion de ferrocarril
"Un monstruo de hierro que escupe fuego", así describió un jerosolimitano de fines del siglo pasado la pasmosa novedad del ferrocarril. La primera - y por ahora única - estación de ferrocarril de la ciudad se inauguró el 26 de septiembre de 1892. Eliezer Ben-Yehudá, el renovador de la lengua hebrea, pronto acuñó un neologismo -"rakevet"- para designar al tren. Ubicada al lado de la Colonia Alemana, la estación abrió una nueva era. La inauguración del edificio fue un acto importante, al que asistieron el pachá turco, el gobernador de la ciudad, dignatarios de Constantinopla y los cónsules europeos acreditados en Jerusalem. La emoción fue intensa: una banda turca tocó música, se sacrificaron corderos, cuya sangre se untó en los carriles para traer buena suerte, y un rabino declaró que oía los pasos del mesías que se acercaban.
La línea de ferrocarril de Yafo a Jerusalem fue construida por una empresa francesa. Era de vía estrecha (un metro en vez del ancho europeo de 1,43 metros), pero acortaba el trayecto entre las dos ciudades de tres días a tres horas.
En 1920, los británicos ensancharon la vía a 1,43 metros y en 1923 efectuaron mejoras para permitir el transporte de carga, además de pasajeros. La estación de ferrocarril de Jerusalem, de estilo barroco, no ha cambiado en más de un siglo de existencia. "La estación es anacrónica y ha perdido su finalidad original", afirma Ulrich Plessner, un arquitecto que propone convertir una parte de la vía en subterránea y aprovechar los terrenos así desocupados para la construcción. Nili Hod, coordinadora del Comité municipal de Preservación de Sitios Históricos, preferiría convertir la estación en el museo del ferrocarril.
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Shaarei Tzedek (Puertas de la Probidad)
A fines del siglo pasado, la población de Jerusalem sufría de paludismo, desnutrición, difteria y muchas otras enfermedades, agravadas por una concepción fatalista de la vida. Preocupados por esta situación, los judíos de Alemania fundaron un Comité central para la construcción de un hospital judío en Jerusalem, el cual envió en 1890 a un médico de Colonia, el Dr. Moritz (Moshé) Wallach a Jerusalem. En enero de 1902 el hospital Shaarei Tzedek se inauguró con una espléndida ceremonia, atendida por el gobernador turco, Jawad Pachá, el cónsul de Alemania, Dr. Schmidt, el Gran Rabino askenazí, Salant y el Gran Rabino sefardí (Jajam Bashí), Eliashar. Los rabinos recitaron preces por el Sultán y el Káiser.
Durante 45 años el hospital fue no sólo el lugar de trabajo del Dr. Wallach sino también su hogar. Tal era la identificación del médico con su hospital y sus pacientes, que la población conocía el hospital como "el Wallach". También dedicada en cuerpo y alma al hospital, estaba la "Schwester Selma" (la hermana Selma), formada en el hospital Heinrich Heine de Hamburgo, que fue la única enfermera diplomada del hospital en sus comienzos. Ella también vivía en el hospital, para estar siempre disponible. Calificada de ángel por la revista norteamericana Time, fue durante 48 años la enfermera en jefe del hospital.
El hospital, se encuentra en un terreno de una hectárea junto a la Carretera a Yafo, distante de la Ciudad Vieja, donde residían la mayoría de los judíos, unos 20 minutos a lomo de burro. Los enfermos llegaban en coches de caballos, o montados en burros o camellos, no sólo de la Ciudad Vieja sino de todo el país.
Durante la Primera Guerra Mundial, cuando escaseaba la leche, instalaron en los predios del hospital un establo con 40 vacas. Y en 1917, el mayor general Shea, comandante de la 60 División británica, aceptó la rendición del ejército turco en el jardín del hospital.
Shaarei Tzedek ha mantenido sus puertas abiertas a pobres y ricos, judíos y no judíos a lo largo de su existencia, enfrentándose con epidemias tales como la escarlatina, meningitis y fiebre tifoidea, pese a todas las dificultades, inclusive revueltas y matanzas por parte de extremistas árabes. Durante el sitio de Jerusalem en la Guerra de la Independencia, ingresaron en Shaarei Tzedek unos 60 a 80 pacientes nuevos cada día. En el primer día de la Guerra de los Seis Días en 1967, sus médicos trataron a 150 heridos del frente, y su quirófano subterráneo permaneció en servicio día y noche. Tres obuses cayeron sobre el hospital, pero milagrosamente no causaron bajas.
En 1978, como las antiguas instalaciones del "Wallach" resultaban insuficientes, el hospital se trasladó al barrio Bayit Vegán, a un amplio edificio equipado con los últimos avances de la técnica médica. Shaarei Tzedek, que en 1902 contaba con 21 camas, tiene ahora 525, con las que brinda atención a un número mucho mayor de pacientes. El antiguo edificio de Shaarei Tzedek quedó vacante durante 20 años, en los que sufrió el abandono y el vandalismo. Conscientes de su valor arquitectónico e histórico, las autoridades han decido preservarlo y actualmente está siendo restaurado. La nueva fachada será, al parecer, casi idéntica a la original, pero el interior será rediseñado para servir de sede al Ente de Radiodifusión de Israel.
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Foto: Nili Hod |
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La Escuela Laemel
Al igual que muchas otras instituciones judías de la Jerusalem del siglo XIX, la Escuela Laemel dio sus primeros pasos en la Ciudad Vieja. La escuela, que abrió sus puertas en 1853, llevaba el nombre del filántropo Simon von Laemel, uno de los pocos judíos austríacos titulados y fue financiada con un fondo creado por su hija Elisa Herz. En 1903 se trasladó a un terreno extramuros al noroeste de la Ciudad Vieja, comprado por Ezra, una organización de beneficiencia de judíos alemanes.
Se construyó allí un gran edificio neoclásico de dos pisos (en la esquina de las actuales calles Yeshayahu y David Yellin), con elementos europeos y orientales, rodeado por una alta cerca de piedra. El arquitecto fue el alemán Theodor Sandler. Un reloj, con letras hebreas en lugar de números, adornaba la fachada.
La escuela suscitó no pocas controversias, no sólo por su ubicación fuera de la Ciudad Vieja. Suscitó la ira de los tradicionalistas porque, además de la enseñanza religiosa, el programa incluía materias seculares, que se dictaban en hebreo y alemán, y la escuela admitía tanto varones como mujeres.
Aunque inicialmente se destinó a niñas de familias sefardíes, la escuela Laemel se fusionó más tarde con una escuela mixta para huérfanos askenazíes, bajo la dirección de Efraim Cohn-Reiss, un educador nacido en Jerusalem. En su nueva ubicación la escuela estuvo al principio aislada en una colina. Cohn-Reiss anhelaba, con cierta ingenuidad en vista de la rápida expansión de la ciudad, que la escuela quedara lejos de las muchedumbres. "Espero que la escuela no acabe rodeada por casas, y que el ruido de los mercados no penetre, porque de pronto han surgido dos barrios judíos a su lado". Hasta la Primera Guerra Mundial, los gobiernos de Austria y Alemania ayudaron a cubrir el presupuesto de la escuela. Más tarde, se hizo cargo de ella la Organización Sionista Mundial y hoy en día alberga una institución educativa para niños ultraortodoxos. Sobre el portal puede verse aún la escena bíblica original, que simboliza la realización del sueño del retorno a la tierra de los antepasados.
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Foto: Nili Hod |
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La casa del reloj de sol
Rabí Shmuel Leví, un judío de origen ruso radicado en América, que ayudaba a los inmigrantes a su llegada a Jerusalem, hizo construir en 1908, con donaciones recaudadas en los Estados Unidos, esta casa un tanto insólita, de tres pisos, situada en la Calle Yafo, cerca del mercado de Majané Yehudá. Las dos primeras plantas servían de albergue para 50 personas y la tercera estaba ocupada por la sinagoga Tiféret Sión. Desde su galería de madera, orientada hacia el este, se podía divisar la salida del sol, para determinar la hora de la oración matutina.
Un rasgo peculiar del edificio es el gran reloj de sol en su fachada, construido por Moshé Shapira, un astrónomo autodidacta, que adquirió sus conocimientos en los libros de Maimónides y del Gaón de Vilna. El cuadrante semicircular tiene cinco metros de diámetro; por encima están dos relojes mecánicos para los días nublados. En el balcón del tercer piso, Shapira construyó otros tres relojes de sol. Todos estos relojes daban la hora de Jerusalem y no, como era ususal en aquel tiempo, la del Cairo. Un incendio dañó gravemente la casa en 1941; la municipalidad la restauró parcialmente en 1980.
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Foto: Baruch Gian |
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Construccion arabe en Jerusalem
La construcción rural árabe se caracterizaba por insertarse armónicamente en el paisaje, con sus arcos, cúpulas y diferentes acabados de piedra. Las casas solían construirse en las laderas y cimas de los cerros, dejando las tierras fértiles de los valles para los cultivos. Se aplican algunas particularidades de la ley musulmana: las ventanas se ubican de tal modo que los vecinos no puedan ver a los habitantes de la casa (en especial las mujeres); una pared medianera común a dos casas pertenece a la que está situada a mayor altura.
Al igual que sus vecinos judíos, los árabes de la Ciudad Vieja empezaron a construir fuera de las murallas en la segunda mitad del siglo XIX. Tanto judíos como cristianos lo hicieron para mejorar sus condiciones de vida, pero en tanto que los barrios judíos se componían siempre de casas una junto a la otra, alrededor de edificios públicos, los árabes construían casas aisladas, cada una destinada a una familia ampliada, al estilo árabe. Los árabes no construyeron edificios públicos fuera de la ciudad amurallada.
Las familias árabes acomodadas - como los Husseini, Nashashibi, Nusseibeh y Dajani - fueron las primeras en construir sus casas fuera de las murallas. Si bien las casas eran de aspecto sencillo, el interior era generalmente opulento.
Una de estas casas fue construida entre 1865 y 1876 por Rabah al-Husseini en el N 26 de la Carretera a Nablus, en el barrio de Sheikh Jerrah. Este vivó allí con sus cuatro mujeres y sus sirvientes hasta su muerte en los años 90 del siglo pasado. La casa, de estilo neoclásico europeo, con mucha ornamentación mediooriental, tiene paredes de un metro de espesor, una cúpula dorada, pisos de mármol y artesonados de madera. En 1894 pasaron a vivir allí Horacio y Anna Spafford, que habían llegado a Jerusalem unos tres años antes, con el propósito de realizar labores humanitarias. Con este fin habían creado una comunidad, con amigos de los Estados Unidos, a los que se unió más tarde un grupo de Suecia. De su labor humanitaria se beneficiaron, entre otros, un grupo de judíos, recién llegados del Yemen. En la casa de el-Husseini, abrieron una tienda de recuerdos para turistas y una pequeña granja. También abrieron un pequeño estudio fotográfico junto a la puerta de Yafo, que cobró cierta fama cuando dos miembros del grupo acompañaron al káiser Guillermo II durante su visita a Jerusalem y la documentaron con sus fotografías.
En la actualidad, el Hotel American Colony ocupa el edificio; con su hermoso patio y sus almuerzos-buffet de fin de semana, se ha hecho popular, en especial entre los periodistas.
Otros edificios similares, construidos por los Nashashibis en la calle de los Etíopes, lucen grandes habitaciones, techos altos, ventanas estilizadas con cristales de colores y cielos artesonados de madera labrada. Una de ellas está ocupada hoy en día por el artista Jacob Pins. En la calle Shivtei Israel (las Tribus de Israel), un complejo construido a fines del siglo pasado por los Husseini aloja una institución de ayuda a los ancianos. |
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