El equipo israelí de ajedrez terminó en cuarto lugar en la reciente olimpíada de ajedrez realizada en Rusia y Boris Avruch obtuvo una medalla de oro individual por haber ganado ocho de diez partidas
por Simón Griver
La reciente llegada de cerca de 800.000 inmigrantes de la ex Unión Soviética proporcionó un muy necesitado impulso al ajedrez israelí. Cinco de los seis miembros del equipo israelí en la última Olimpíada de Ajedrez en Ilista, cerca de Volgograd en el sur de Rusia fueron nuevos inmigrantes, al igual que todo el equipo femenino, que concluyó en un desilusionante 16o. lugar.
Boris Avruch, de 20 años, cumple actualmente su servicio militar en las Fuerzas de Defensa de Israel; inmigró a Israel hace tres años atrás de Alma Ata, en Kazajstán.
Amiram Kaplan, director general de la Federación Israelí de Ajedrez, cita este último éxito olímpico como uno de una serie de logros de los inmigrantes rusos en los últimos años. En 1996 Emile Sotovsky fue el Campeón Mundial de Menores de 20 años. En el mismo año Dimitri Tiomkin ganó el Campeonato Europeo para menores de 20 y Alexander Kondin obtuvo una medalla de oro en el Campeonato Europeo para menores de 16.
Kaplan ve que el ajedrez israelí está regresando a sus días de gloria de 1978 cuando el equipo masculino finalizó quinto en la Olimpíada de Ajedrez en Buenos Aires y el equipo femenino obtuvo la medalla de oro en la Olimpíada realizada en Israel mismo. No obstante, este último logro se vio disminuido por el hecho que la ex Unión Soviética y sus satélites de Europa Oriental boicotearon los juegos en Israel.
Kaplan sostiene que la competencia en los años 90 se ha hecho mucho más dura, desde que las 15 repúblicas que formaban la ex Unión Soviética han empezado a competir como naciones independientes. "Nadie puede competir con los jugadores de la ex URSS", explicó. "En Israel, como en la mayoría de los países de Occidente, el ajedrez es considerado una afición y no se lo toma muy en serio. Los campeones de ajedrez son relativamente desconocidos. Pero en la ex Unión Soviética el juego es tomado muy en serio y los mejores jugadores de ajedrez son considerados superestrellas e ídolos, como los jugadores de fútbol y los cantantes famosos. Por lo tanto los jóvenes dedican varias horas al día al ajedrez."
En Israel hay 4.500 jugadores de ajedrez que participan en ligas organizadas y otros 10.000 jugadores participan en competencias escolares y de clubes. "Y otros cien mil israelíes juegan ajedrez en su casa con la familia o los amigos", agrega Kaplan.
El ministro de Industria y Comercio, Natán Sharansky, que inmigró de la Unión Soviética en 1986, es un gran maestro de ajedrez. Estando preso en Moscú por cargos de espionaje en los años 80, jugaba ajedrez en forma mental para pasar el tiempo de su solitario confinamiento.
"Gracias a la llegada de inmigrantes, las ligas locales han más que duplicado su tamaño durante los 90", dice Kaplan. "En un comienzo esto sorprendió a muchos de los jugadores locales. Algunos se sintieron alienados en clubes que fueron dominados por jugadores de habla rusa, pero a largo plazo las normas mejoraron. Hoy en día muchos de los jóvenes jugadores han pasado aquí más de la mitad de sus vidas y sirven de puente entre los israelíes veteranos y los recién llegados".
La escena local de ajedrez recibió también un impulso del ex campeón mundial Gary Kasparov, quien visita frecuentemente Israel (su padre es judío) y donó dinero al Centro Kasparov de Ajedrez, cerca del campus de la Universidad de Tel Aviv, que enseña a entrenadores de ajedrez.
Kaplan confía en que los maestros del ajedrez israelí alcanzarán éxitos aún mayores en la próxima Olimpíada, dentro de dos años.