Ayuda contra el SIDA- Talleres educativos innovadores

1 may 1999
 REVISTA SHALOM, 1999 No. 1
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Ayuda contra el SIDA: Talleres educativos innovadores
 
 

 

Inon Schenker describe un condón femenino

Foto: Karen Benzian

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los participantes examinan un condón femenino y descubren nuevos conceptos

Foto: Karen Benzian

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Concienciación y educación: uso del condón
  por Mike Rogoff

El 5 Taller Regional de Formación acerca de Educación sobre el VIH/ SIDA en el Medio Oriente, lleva un nombre largo, pero una premisa corta: la epidemia mundial de SIDA no reconoce fronteras políticas y los vecinos necesitan luchar juntos contra ésta. La búsqueda médica de una cura es crítica, por supuesto, pero la concienciación sobre el VIH/SIDA y cómo prevenir la infección, es el otro aspecto del campo de batalla. Profesionales de la salud de Israel y la Autoridad Palestina, de Jordania, Egipto y Turquía se reunieron durante cinco días, a comienzos de octubre de 1998 en el Instituto Ecuménico Tantur, entre Jerusalén y Belén, para aprender cómo enseñar. El objetivo es la juventud. Si puede enseñarse a la nueva generación a tomar conciencia y precauciones, entonces se podría ralentizar la tasa de infección con VIH y podría dominarse la peor pandemia de los tiempos modernos.

La idea de estos talleres provino de Inon Schenker, egresado de la Universidad Hebrea - Escuela Hadassah Braun de Salud Pública y Medicina Comunitaria, Jerusalén, Israel, y fundador y director de JAIP, el Proyecto SIDA de Jerusalén. A mediados de la década de los ochenta, el estudiante Schenker estaba de voluntario enseñando educación sanitaria a alumnos de 6 grado. Afloraron preguntas sobre una nueva enfermedad con mala reputación; pero dado que (en ese momento), parecía afectar solamente a gente con estilos de vida "pervertidos", las instituciones no estaban ni preocupadas ni interesadas. A pesar de la indiferencia oficial, Schenker persistió, destacando el contexto de "educación sanitaria" en la concienciación del VIH/SIDA, en lugar del contexto de "sexo" con que la opinión popular lo había estigmatizado. Finalmente desarrolló un programa educativo sobre el SIDA en las escuelas israelíes, que es considerado hoy como uno de los más avanzados del mundo.

El Salvador fue el primer país extranjero en adoptar y adaptar el programa del JAIP para sus propias escuelas, enviar profesionales de la salud para ser entrenados en Israel, y traer gente del JAIP para que realizaran talleres en El Salvador mismo. La colaboración fue inmensamente exitosa y otros países en América Central y del Sur siguieron el ejemplo. El éxito del programa del JAIP lo colocó -y a la implicación israelí en este campo- en la primera línea de la campaña internacional contra el VIH/SIDA. Entra MASHAV. Israel ya tenía una excelente reputación en programas de ayuda a países en desarrollo, pero éste era un territorio nuevo. Mediante los buenos oficios de MASHAV, los profesionales de salud israelíes se convirtieron, en esencia, en socios de países como Estados Unidos en el combate contra la epidemia en rápida propagación a través del mundo. "Sin MASHAV", dice Schenker sin vacilar, "el programa del JAIP nunca hubiera funcionado internacionalmente". Financiación internacional fue provista, los programas educativos VIH/SIDA del JAIP fueron traducidos a varios idiomas, los israelíes organizaron talleres para entrenar a educadores locales de SIDA, luego de hacer adaptaciones culturales, y, hasta el momento, más de un millón de jóvenes en 27 países en Latinoamérica, Asia, África y Europa Oriental han sido sometidos al programa del JAIP.

No satisfechos con su éxito allende los mares, Schenker y sus colegas se volvieron hacia su propio vecindario. Cierto, la incidencia del VIH/SIDA en el Medio Oriente estaba entre las más bajas del mundo, debido mayormente a las normas sociales conservadoras de sus sociedades profundamente tradicionales. Pero aún en esa región, el número de casos -los expertos convienen en que el número de casos declarados está muy por debajo del real- estaba creciendo; e irónicamente, fue justamente la mayor apertura y movilidad de la región, en el momento de las iniciativas de paz, lo que amenazaba con aumentar la propagación del virus. La región, ciertamente a los niveles oficiales, simplemente no estaba confrontando el problema, pese al hecho, que en los primeros años de la década de los 90 era ampliamente sabido que el SIDA no era sólo una enfermedad "tabú" relacionada con ciertos elementos "desdeñados" de la sociedad; sino que podía esparcirse a través de transfusiones sanguíneas y actividad heterosexual, como asimismo por usuarios de drogas intravenosas que compartían agujas y actividad homosexual. Se hacía necesaria una nueva iniciativa, en la que los profesionales israelíes de la salud colaborasen con sus colegas palestinos, y finalmente, con colegas más lejanos todavía, independientemente de la implicación gubernamental.

Así nació la idea de un taller de formación regional para la educación sobre el VIH/SIDA, por encima de la política, únicamente un asunto de profesionales de naciones vecinas (y no siempre amistosas), que se reúnen debido a una materia grave de interés común. El único temario era salvar vidas y el único objetivo del taller era preparar educadores sobre el SIDA que se comprometiesen a invertir tiempo y esfuerzo en sus respectivas comunidades. El primer taller se efectuó en julio de 1995 en Tantur, organizado por el Proyecto SIDA Jerusalén, pero disfrutó del auspicio de los gobiernos de Israel, Estados Unidos y Canadá, MASHAV y cuerpos internacionales como la OMS, UNAIDS, UNDP y UNICEF. Una condición para participar era permanecer realmente en Tantur durante el taller, a fin de que los 62 participantes pudieran "conectar" entre sí y establecer relaciones fuera de las sesiones de estudio y entrenamiento. Los resultados fueron alentadores, y la reacción más común de los egresados fue que debería organizarse con prontitud otro taller, a fin de que ellos "no quedaran solos allá afuera en el terreno".

La suerte quiso que solamente pocos meses después, Jerusalén fuese la sede de la 9 Conferencia Internacional acerca de Educación sobre SIDA, una oportunidad de oro para los flamantes egresados del 1er. Taller para escuchar y encontrarse con los líderes mundiales en ese campo. El 2 Taller se programó para una fecha próxima a la de la Conferencia, y un maravilloso efecto de bola de nieve había comenzado! Los comentarios de los participantes en los primeros dos talleres ayudaron a refinar el modelo educativo -"El Enfoque del Sistema Inmunológico de la Educación sobre SIDA" (ISYAP)- y los materiales. Equipos conjuntos de muy motivados educadores israelíes y palestinos estaban comenzando a dar clases en poblados israelíes, por una parte, y en la Margen Occidental y la Franja de Gaza por la otra, a menudo en comunidades religiosas muy conservadoras. Con el tiempo, este esfuerzo se plasmó en la Red Regional del Medio Oriente sobre SIDA, actualmente coordinada por Salam El-Issa, profesora de enfermería en la Universidad de Belén, y, ella misma, una graduada del 1er. Taller: "Enseñamos no sólo el aspecto médico de VIH/SIDA, sino también cómo abordar el tema y cómo hablar de éste. En nuestra comunidad (árabe), la gente evita absolutamente hablar del tema. El taller JAIP cambió mi actitud hacia el SIDA y los enfermos de SIDA.

Más notable aún que la colaboración local, fue la formación de una "Misión del Medio Oriente" (MEM), conjunta de delegados árabes e israelíes a las conferencias internacionales sobre VIH/SIDA en Vancouver, Canadá en 1996, y en Ginebra, Suiza, en 1998. En tanto que los delegados de la MEM se beneficiaron de las discusiones en las conferencias, ellos dejaron tras sí la impresión imborrable de ser profesionales de la salud en comunidades vecinas a veces hostiles, dedicados a colaborar en la guerra contra el VIH/SIDA.

El 5 Taller abrió nuevos horizontes, amplió su atractivo (cinco egipcios y dos neozelandeses profesionales gubernamentales de la salud se contaban entre los participantes), incorporó egresados de talleres anteriores al equipo docente y enriqueció el programa con las lecciones y experiencia en el terreno de quienes habían asistido antes. El programa formal se componía de tres partes: clases al más alto nivel profesional, y relacionadas, no sólo con actualizaciones médicas sobre VIH/SIDA, sino también con cuestiones sociales y éticas; los talleres desafiaron a los participantes a explorar formas de usar el Modelo ISYAP eficazmente; y proyectos en pequeños grupos alentaron a los participantes a concentrarse en algún aspecto del tema, y a presentar luego sus conclusiones a todo el taller. Algunos actuaron papeles con disfraces, en tanto que otros salieron a las calles de Jerusalén a investigar cómo reaccionaban choferes de taxi y empleados de hotel ante la idea de un huésped enfermo de SIDA (negativamente!). Fue clara la satisfacción y el entusiasmo de los egresados; y a juzgar por talleres anteriores, el impacto que ellos tendrán en sus propias comunidades respecto a la concienciación del VIH/SIDA será previsiblemente intenso. El Director del Proyecto SIDA Jerusalén y del Taller, Inon Schenker dice: "Lo que está ocurriendo es verdaderamente un importante cambio social. Y no somos nosotros, son los egresados, es el hecho de estar haciendo esto juntos!"