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Replanteando el uso del agua

1 may 1999
 REVISTA SHALOM, 1999 No. 1
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Replanteando el uso del agua
 
 

 

Participantes en el campo: experiencia personal con el sistema de aspersión

Fotos de Dov Sitton

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  por Daniella Ashkenazy

Entre las palabras clave que se asocian con Israel, además de las tradicionales y emblemáticas shalom, kibutz y falafel, está la frase riego por goteo.

Algunos de los participantes en el 9 Curso Internacional de Cultivos para Zonas Áridas y Semiáridas, Agrotecnologías de Vanguardia, realizado en Beer Sheva en noviembre-diciembre de 1998, dicen que habían leído sobre el riego por goteo, pero, retrospectivamente, sabían muy poco con anterioridad al curso. Sin embargo, encontraron algo mucho más amplio: No sólo una nueva tecnología, que los participantes confían introducir en sus propios países -el suministro de agua gota a gota sólo donde y cuando se la necesita, cerca del emplazamiento de las raíces de cada planta- sino una nueva manera de pensar acerca del agua y de la relación planta-agua-suelo.

El curso de dos meses se realiza anualmente desde mediados de octubre hasta mediados de diciembre, la temporada de plantación en las regiones israelíes semiáridas del Neguev y las áridas de la Aravá. De esa manera, se ofrecen a los participantes amplias oportunidades de observar la agricultura israelí en su base misma. Operado con los auspicios del Centro de Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel - MASHAV - y el Instituto de Investigación Aplicada de la Universidad Ben Gurión del Neguev, el curso combina clases en el aula con experiencias de práctica y experimentación personales, explica el Dr. Dov Sitton, director del curso y experto en plantas medicinales y calidad frutal.

El trabajo del curso se divide en cuatro áreas. La primera, una reseña de los problemas que se presentan en las zonas áridas, tales como la desertificación y la salinidad. La segunda, conferencias sobre administración de aguas y riego, incluso nuevos métodos de riego desde goteadores hasta mini aspersores, uso de aguas residuales salinas y de efluentes reciclados, y nuevos métodos de recolección y retención de flujos excedentes en estaciones húmedas. La tercera, un vistazo a los nuevos cultivos apropiados para zonas áridas, tales como verduras que toleran salinidad, cactos cultivados y árboles frutales raros, optimización de la producción de grano en regiones áridas, nuevos cultivos industriales como la jojoba. Y la última, problemas y soluciones a enfermedades de las plantas en zonas áridas.

Los 31 participantes -investigadores, agrónomos de servicios de extensión, administradores de agua y planificadores de desarrollo de 26 países- realizan durante su estadía en Israel experimentos propios con plantas, en recipientes llenos con varios tipos de bases de cultivo, incluso musgo de turba y arena, y utilizan varios regímenes de agua y varias fuentes de agua, incluso aguas salinas. Los resultados, dice el Dr. Sitton, amplían lo que los estudiantes oyen una y otra vez en el aula: que pueden hacerse cultivos en todo tipo de suelo, y aún sin suelo, y que prosperan con todo tipo de agua, incluso aguas residuales recicladas y aguas salinas. Y quizá lo más importante, que se pueden hacer cultivos más económicos y a menudo de mejor calidad, con menos agua: un pensamiento revolucionario para agricultores de países en donde el riego por anegación es frecuentemente la única clase de riego empleado.

Las visitas de estudio forman parte integral del currículo. De manera que los participantes visitan no sólo el Conductor Nacional de Agua de Israel, que lleva el agua desde el Lago de Galilea en el norte hasta llegar al sur; sino que también hacen un recorrido por la planta Shafdan de tratamiento de aguas residuales de la zona metropolitana de Tel Aviv, que recicla 100 millones de metros cúbicos de aguas residuales para uso agrícola, el 10% del agua usada por la agricultura israelí, toda la cual es encauzada hacia el Neguev noroccidental. Además de éste y otros tipos de recorridos para ver y examinar, los participantes también hacen experimentos sobre lo que están aprendiendo en el aula.

En una de esas excursiones, los miembros del curso visitaron el kibutz Hatzerim para tener una experiencia práctica en el montaje de componentes del riego por goteo y varios diseños de aspersores. No hay nada como tomar un trozo de tubo obturado, cortar el tubo con una tijera podadora, sujetando un extremo del tubo en una mano y el goteador moldeado en la otra -apretando los dos juntos para ensamblarlos- o atornillar con las manos desnudas, sin ni siquiera una llave inglesa, el empalme destinado a unir una línea de riego por goteo con la línea principal de alimentación, para darse cuenta, literal y figurativamente, de la simplicidad y la compleja genialidad del sistema. La visita ofrece incluso la oportunidad de tener la experiencia de desenroscar tubos de riego por goteo. Si bien puede desplegarse el sistema con grandes carretes de tubos de riego conectados a un tractor, también puede hacerse a mano, caminando por los surcos para instalar líneas de riego en filas.

Otros salidas al terreno llevan a los miembros del curso a los campos e invernaderos de los agricultores israelíes, en donde pueden ver tanto los cultivos de secano del Neguev, como los sistemas de riego en operación real en el campo, incluso la fertigación, un método por el cual los fertilizantes se suministran a la planta disueltos en el agua del riego, otra tecnología agraria avanzada, que los participantes califican como sorprendente.

Bishnu Chapagain, de Nepal, auxiliar de horticultura en la oficina de desarrollo agrícola distrital a 150 kms. de Katmandú, se enteró del curso sobre agricultura en zonas áridas y semiáridas por un graduado del curso del año pasado. Luego de estudiar en el Instituto de Agricultura y Ciencias Animales de la Universidad Tribhuvan de Rampu, se dedicó en un comienzo a la investigación de tejidos de papa en cultivo; hace siete años Chapagain se convirtió en funcionario de extensión. "Existen zonas en Nepal en donde los recursos hídricos no son usados adecuadamente", dice Chapagain. Quedó impresionado con la forma en que el riego por goteo podría aumentar la conservación en su país, al evitar la erosión mediante mejores métodos para regar terrenos en colinas y montañas. Si bien el agua de lluvia es escasa, hay agua en las montañas, que es encauzada por gravitación hacia las tierras bajas, en donde es utilizada para regar cultivos. No obstante, esto causa erosión. Más aún, Nepal importa verduras de la India en la actualidad. Él cree que con el riego por goteo será posible incrementar la producción local en las abruptas laderas y en invernaderos. "Las condiciones climáticas y del terreno hacen que el acopio de agua, y la retención de las precipitaciones en la estación húmeda, sean, como en Israel, especialmente atractivas para Nepal. Vimos métodos de bajo costo para la construcción de embalses hechos de películas de plástico; me parece que podemos adaptarlos a las condiciones de Nepal", destacó.

Abyssinia Ndebele, de Sudáfrica, trabaja en la Escuela Granja Beth El en el Cabo Oriental, cerca del pueblo de Butterworth -una misión cristiana-, en donde un equipo de 24 personas enseña técnicas modernas de agricultura a los aldeanos. Hace un año, como delegado en una gira de seis días por Israel a iniciativa de la Embajada israelí, se dio cuenta de que se puede aprender mucho de la agricultura israelí, en especial a usar con efectividad el agua: cuánto se necesita realmente y qué tipos de agua pueden ser usados. La misión tiene unas 24 hectáreas de repollo, pero ésta y los aldeanos de la zona, se encaran con dos problemas principales.

"La zona de 40 kms. de radio que sirve la Granja Beth El -pequeñas granjas de familia, de una a dos hectáreas cada una- luchan con dos factores que conducen a un desperdicio de agua que afecta la calidad de los cultivos y causa erosión: campos en pendiente y suelo arcilloso. El riego por goteo mejorará notablemente la situación, y ayudará a prevenir enfermedades de las hojas, habituales en los sistemas de riego por aspersión", cree él. "Espero convencer a la misión para que establezca un pequeño proyecto piloto, quizás en un terreno de una hectárea para ver cómo funciona el riego por goteo".

Abyssinia Ndebele destaca que él prevé que la demostración y adaptación de las tecnologías israelíes tendrán otro efecto beneficioso: cambiar el status de la agricultura en los ojos de los sudafricanos. "La agricultura es considerada una ocupación de bajo status", dice. "Debemos cambiar esa manera de pensar, mostrar a los jóvenes en las zonas rurales que la agricultura de hoy presenta desafíos y es de alta tecnología. Más aún, la producción de alimentos es una prioridad nacional. Si un país no se autoabastece en alimentos, siempre será un mendigo, por así decirlo".

Abudu Reyimu, de la República Popular China, es un ingeniero que está haciendo una especialización en ingeniería de riego y drenaje, y tiene un título en hidráulica. Trabaja en planificación de gestión de aguas en el Instituto Xinjiang de Planificación de Estudios e Investigación de Recursos Hidrológicos y Energía Hidráulica de Xinjiang, una región autónoma de China, limítrofe con la ex Unión Soviética, en donde el 60% de la población son uigures, una minoría étnica de origen turcomano. Aun cuando la región -de 1,6 millones de kilómetros cuadrados, rodeada y dividida por una cadena de montañas- tiene limitada lluvia, el 80% de los 16 millones de habitantes son campesinos, la mayoría en granjas estatales. En realidad, una gran parte de la región es muy árida, siendo parte del segundo mayor desierto del mundo: el Desierto de Gobi o de Takla-Makan. Actualmente el método de riego predominante en las granjas estatales de Xinjiang es el riego por anegación, dice, un método que no sólo derrocha un elemento precioso, sino que compacta el suelo y crea frecuentemente problemas de drenaje. No obstante, más allá de la experiencia de primera mano con tecnologías que, él dice, son muy acertadas, económicas en inversiones, pues ahorran agua y fertilizantes al mismo tiempo que mejoran el rendimiento, Reyimu manifiesta que una de las impresiones más profundas del curso es toda la idea de usar el desierto para la producción agrícola, como Israel lo ha hecho. "Es muy alentador ver cómo Israel, empezando de nada, ha usado el riego en el desierto como fuente de ingresos. La clave está en la gente. Si el pequeño pueblo de Israel ha logrado esto, creo que en China podemos copiar vuestro ejemplo", dice con optimismo.

La adopción de los métodos usados en Israel va a requerir, sin embargo, alguna adaptación. Por ejemplo, la temperatura del agua es extremadamente fría, al provenir de fuentes en la montaña.

Eppie M. Chipopola, de Zambia, una de las siete mujeres del curso, es una trabajadora de extensión del Ministerio de Agricultura, Alimentos y Pesca, en la provincia de Lusaka. Tiene un título en agricultura de la Escuela de Desarrollo de Recursos Naturales y un postgrado en trabajo de extensión de la Universidad de Reading del Reino Unido. Aun cuando un curso en agricultura semiárida y árida no parece ser lo natural para Zambia, ella representa a un creciente número de países en regiones geográficas que han sido golpeadas por sequías prolongadas y, por lo tanto, procuran aprender técnicas de riego israelíes.

"Hay unas 6.000 familias en nuestra zona con haciendas de 10 hectáreas aproximadamente, que en su mayoría cultivan maíz, sorgo y maní. En el Distrito Kafue, donde yo trabajo, la sequía comenzó en 1991. Hay un río en el distrito y los campesinos plantan, en la estación seca, a lo largo de la corriente y riegan con baldes. Sin embargo, esto no ha resuelto el problema del país en su totalidad", destaca Eppie. "En los últimos cuatro años, Zambia se ha visto obligada a importar maíz, de primera necesidad en la dieta local, pagando en divisas fuertes. A Zambia no le faltan recursos en agua", destaca. "Tenemos cuatro lagos y dos ríos importantes. Hay abundancia de agua. Pero los agricultores dependen siempre de la lluvia. Ahora lo que se necesita es convencer, tanto al gobierno como a los agricultores, de que a la larga conviene invertir divisas fuertes en los más avanzados sistemas de riego para traer el agua a los agricultores. Para hacerlo, se requiere que el gobierno invierta dinero en los pequeños agricultores, los asista en la compra de equipos de riego por goteo; una tarea no simple, pues la política gubernamental ha sido cambiada recientemente: de subsidiar a la agricultura, hacia la privatización y menos participación del gobierno".

"Espero convencer a mis superiores de financiar un proyecto piloto de riego por goteo, cuando yo regrese, para demostrar lo que puede hacerse". Agrega que para ella una de las revelaciones fue el que uno puede usar cualquier agua, incluso aguas residuales y salinas, para cultivos en vez de volcarlas a los arroyos. Aunque su preocupación primordial es el pequeño agricultor y la producción de alimentos a nivel nacional, Eppie M. Chipopola puede imaginar la futura introducción de invernaderos para productos de exportación como una fuente de divisas extranjeras, métodos que actualmente están limitados a un pequeño número de grandes granjeros comerciales.

Otro participante de un país en lucha con una sequía prolongada es Saliman Iring, de Papúa-Nueva Guinea, asesor del programa del servicio de extensión agrícola, que atiende a unos 87.000 habitantes, agricultores en un 80%, quien tiene el mismo dilema: "Aunque zonas como la mía, que han sido golpeadas por la sequía, tienen recursos de agua, el problema es transportar agua de los ríos a los pequeños agricultores del país. Introducir el riego en granjas familiares de 70-100 hectáreas, que cultivan verduras y café en terreno montañoso, va a requerir, no sólo convencer a los agricultores del valor del riego, sino aún más, convencer a quienes toman decisiones en el gobierno de lo valioso de la ayuda a los agricultores para adquirir equipos de riego por goteo", manifiesta Iring. "Actualmente se están perdiendo divisas a fin de importar alimentos de Australia. Creo que deberíamos examinar la inversión de divisas en la adquisición de tecnologías de riego como una manera de aumentar la producción local de alimentos y romper el círculo vicioso", dice.

Wan Soon Kim, de Corea, un investigador gubernamental de horticultura en Seúl, se enteró del curso por la embajada de su país en Israel. A punto de iniciar un doctorado en floricultura, con especialización en cultivo hidropónico de rosas para florero, Kim vio el curso como una oportunidad para hacer avanzar sus conocimientos e intercambiar algo de información. Él es uno de entre la docena de participantes del curso de 1998, que se ocupan de investigación o enseñanza, más que de trabajo de extensión o planificación regional. "Corea tiene muchas hectáreas de invernaderos. Tenemos sistemas por aspersión, vaporización y goteo, pero nuestra experiencia con el riego por goteo ha sido poco satisfactoria", admite. "Deseamos usar tecnologías avanzadas para aumentar la producción. Los israelíes están avanzados en mi campo particular de investigación, especialmente en gestión del agua, incluso fertigación". Kim hace hincapié en lo valioso de los contactos profesionales que ha hecho con colegas israelíes dedicados a la investigación, con quienes espera mantener contacto durante su trabajo de doctorado.

El director del curso, el Dr. Dov Sitton, señala que los participantes tienen la oportunidad, tanto de observar los productos de riego más avanzados -incluso goteadores para terreno accidentado que compensan las diferencias de presión en una pendiente- como de conocer sistemas de aspersión basados en tubos de aluminio liviano, usado extensamente en muchas regiones del mundo. Esa técnica es un diseño de ensamblaje rápido, que permite deslizar tubos de 6 y 12 metros de largo el uno dentro del otro, extremo con extremo, sin ensambles de rosca: un mecanismo de enganche suelto al extremo de cada tubo se afianza firmemente cuando pasa el agua a presión a través de los tubos.

Dov Sitton y David Mills, coordinadores del curso, creen que los egresados pueden tener impacto en la agricultura de sus respectivos países en multitud de formas, no sólo en la manera en que se considera y utiliza el agua. En tanto que las ventajas para la economía, en términos de autoabastecimiento en la producción de alimentos, fueron mencionadas por los participantes, Sitton y Mills agregan que las modernas técnicas israelíes albergan la promesa de abrir a la producción agrícola, con agua marginal, tierras marginales consideradas inútiles en el pasado por los planificadores locales.

La naturaleza dinámica del curso, que se esfuerza todo el tiempo en incitar a los participantes a hacer, más que a escuchar solamente, se demuestra en las actividades de la última semana del curso bimestral, dedicadas a la planificación y presentación de mini-proyectos. El cuerpo estudiantil se organiza en equipos de dos o tres personas, que hacen, a la totalidad del grupo, presentaciones de 25 minutos. El equipo diserta sobre proyectos destinados a mostrar la aplicación del material teórico o práctico enseñado en el curso, de alguna manera en que pudiera ser empleado en el propio país de los participantes.

Por ejemplo, en uno de los cursos pasados (1997), participantes de Bulgaria, Kazajstán y Hungría aunaron fuerzas en la formulación de un plan para abordar un problema común: la escasa lluvia en primavera, que retarda el desarrollo de los cultivos de avena recientemente germinados y reduce el rendimiento. La solución: un plan para buscar variedades resistentes a la helada y vincular esto a un momento óptimo de siembra temprana, que dé a las plantas la ventaja de un buen comienzo, antes de la llegada del tiempo relativamente seco de primavera. Tres participantes de la India se unieron en un mini-proyecto conjunto para formular un programa que explorase la viabilidad de introducir un cultivo como la jojoba a la India noroccidental; estaría basado en hacer pruebas con cuatro variedades de jojoba -una planta que conocieron en el curso- en terrenos experimentales, usando riego por goteo y fertigación con aguas de diversos grados de salinidad, típicas de la región.

Los proyectos de este año son igualmente innovadores. Su variedad subraya las múltiples maneras en que el Curso Internacional de Cultivos en Zonas Áridas y Semiáridas, Tecnologías de Avanzada de MASHAV puede aumentar la agricultura y la conservación, mano a mano con las naciones participantes.

David Mills manifiesta que tiene una gran satisfacción al ver la cristalización del grupo y las amistades creadas. Está claro, por la correspondencia a través de los años, que mientras algunos reciben promociones en sus países, por sus esfuerzos y estudios, todos los implicados, tanto los israelíes como los participantes internacionales, se benefician de la experiencia del aprendizaje. En el instituto, Mills está a cargo de la instrucción individual de los pocos egresados de este curso, que son elegidos para quedarse y continuar investigando. Estén atentos al artículo en una próxima revista Shalom!

 
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