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Una plaza de juegos para las mentes infantiles

1 may 1999
 ISRAEL REVISTA EN LA RED: Mayo 1999
 
     
Una plaza de juegos para las mentes infantiles
 
 
 

Despertar la curiosidad respecto a la ciencia y la tecnología, demostrar que la ciencia está al alcance de todos, educar por medio del juego

por Lili Eylón

Seis días por semana, desde la mañana hasta la puesta del sol, las salas del Museo de Ciencias Bernard M. Bloomfield están llenas de niños felices que pasan de exhibición en exhibición apretando botones, observando demostraciones, activando máquinas, materializando maravillas ante sus ojos. Y, simultáneamente, aprenden acerca de las leyes de la ciencia. "El museo se basa en los principios de cambio y movimiento", explica el Prof. Peter Hillman de la Universidad Hebrea de Jerusalem, bajo cuya dirección se hizo realidad el museo. "Al tocar las exhibiciones y observar lo que ocurre nuestros visitantes pueden descubrir por sí mismos cómo se forma un tornado, cómo vuelan los pájaros y los aviones, y qué convierte un palo encendido en una varita mágica".

Niños desde el jardín infantil hasta los últimos años de la secundaria aprenden también acerca de los fenómenos cotidianos - por qué el paraguas se da vuelta en un día de viento, qué causa el remolino en su bañadera y otros. Todas las exposiciones se pueden tocar y manosear, y están acompañadas de explicaciones en hebreo, árabe e inglés.

Cada año unos 140.000 visitantes de todo el país - un tercio de ellos grupos escolares - disfrutan de las exhibiciones cambiantes. Desde la inauguración del museo en 1992, las exposiciones han tratado temas como la luz y la electricidad, la duplicación en la naturaleza, las telecomunicaciones, la percepción sensorial del movimiento, por qué los edificios se mantienen de pie y otros. La exhibición del verano 1998 fue "Sensaciones y sensores"; las exposiciones del invierno y primavera 1999 están dedicadas al tema "Percepción: Factores que influyen en la visión". Además, se ofrecen cursos de capacitación para maestros, grupos de enriquecimiento para niños y un taller para la construcción de modelos. Durante los meses de verano funciona un campamento diario de ciencias. Muchos jóvenes visitantes que vienen frecuentemente al museo reciben el título de "embajadores de la ciencia" y su tarea es promover la conciencia científica entre sus compañeros.

"Si todos los niños pueden aprender por medio de la diversión, esto es incluso más cierto cuando se trata de niños con incapacidades", explica Ronit Barnachuk-Halevi, encargada de los instructores del museo y agrega que los instructores obtienen una gran satisfacción al enseñar a estos niños "especiales": incapacitados físicamente, ciegos, sordos, con daños cerebrales, y con disturbios emocionales. La cálida recepción a los inválidos es una parte muy importante del programa del museo. En bien de los ciegos, catorce muestras están siendo equipadas con explicaciones orales y secciones del boletín científico "Dos minutos para el año 2000", que publica el museo, están en escritura Braille.

Un día de invierno el museo estuvo extraordinariamente silencioso durante dos horas. Por qué? Un grupo de 31 adolescentes de una escuela especial de Tel Aviv visitaban el museo. Algunos usaban audífonos y otros eran totalmente sordos. Pero eso no les impidió prestar atención y formular preguntas al instructor del museo que explicaba y demostraba acerca de las propiedades del aire; uno de los maestros de los jóvenes traducía las explicaciones, las preguntas y las respuestas en el lenguaje de signos. Al igual que con todos los grupos especiales, el maestro conversa con el instructor previamente y los niños son divididos en grupos de diez, mientras que los otros niños son divididos en grupos de 15-20.

Unos 200 grupos de niños incapacitados - alrededor de 2.000 niños - participan anualmente en las visitas al museo en hebreo. Además, otros 1.300 niños de habla árabe visitan anualmente el lugar.

Otro proyecto importante del Museo de Ciencias de Jerusalem es su programa para llegar a públicos alejados. Tres exhibiciones itinerantes llegan anualmente a docenas de ciudades y aldeas de desarrollo. "Este año tuvimos especial éxito en la ciudad de Arad en el Néguev", dice Dafna Efrón, miembro del personal del museo. "Las escuelas locales invitaron a los niños de una escuela beduina a unirse a ellos en tres semanas de gran emoción". Además, el museo brindó a los maestros locales un curso sobre métodos para estimular a los niños a solucionar problemas de ciencias. De esta manera, lo que hoy son plazas de juegos para la mente se convierten en el terreno de la capacitación del mañana.

 
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