La agricultura de punta en Israel hace uso de innovaciones ecoamigables, como los "filtros ecológicos", que son muy benéficos para el medio ambiente. Estos filtros pueden eliminar o reducir el uso de contaminantes potenciales y erradicar contaminantes existentes en el medio ambiente.
por Daniella Ashkenazy
"Cegar" los insectos, sin pesticidas
El más reciente concepto en la lucha contra las pestes agrícolas suena como un arma secreta de los campos de batalla en el futuro, en los que los ejércitos combatientes "cocinan" los sistemas de comunicaciones del contrario, dejándolo fuera de acción. La nueva estrategia consiste en entorpecer las líneas de comunicación naturales entre la planta y el insecto, por medio de la manipulación de las facultades ópticas de este último.
Por más de diez años los agricultores israelíes han estado empleando coberturas especiales de polietileno en los invernaderos para el cultivo de rosas, a fin de bloquear los rayos ultravioleta (UV) e impedir que los pétalos de las flores se marchiten bajo la fuerte luz solar de Israel. Fue por accidente que virólogos botánicos descubrieron que las coberturas también pueden proporcionar un método eficiente para combatir las plagas.
El Dr. Hezi Antignus y sus colegas del Instituto Volcani estaban experimentando con el uso de coberturas anti-UV para otro propósito, cuando se dieron cuenta que el virus común del pepino cocombro, el CYSDV, era menos ubicuo bajo la cobertura anti-UV. Luego de estudiar más de cerca el fenómeno, descubrieron que el desarrollo del virus no era afectado por los rayos solares, sino que los invernaderos con cobertores anti-UV mostraban niveles menores de infestación de las peores plagas, como los áfidos, las moscas blancas y las variedades larvales que acarrean virus botánicos.
Cuando se examinó el fenómeno en condiciones controlables comparando las condiciones en invernaderos con cobertores anti-UV frente a otros que usaban otros tipos de cobertores se halló que no sólo se reducía drásticamente el número de insectos cuando los rayos ultravioleta eran bloqueados, sino que aquellos que permanecían dentro del invernadero alteraban su comportamiento. Eran mucho menos activos que los otros insectos fuera del invernadero, de modo que diseminaban menos virus en sus movimientos para la postura de huevos y comiéndose las plantas.
La clave está en el modo de operación de los ojos del insecto. Sus ojos están compuestos por foto-receptores, que reciben estímulos de varias longitudes de onda, no sólo de la "luz visible" que ven los humanos, sino también de la luz ultravioleta que los humanos no perciben. Los investigadores han postulado la teoría de que la falta de luz ultravioleta afecta la visión de los insectos. Más aun, muchas flores tienen en sus pétalos marcadores guía de luz ultravioleta que refleja la radiación UV, lo que dirige a los insectos directamente al néctar y al polen. En los ambientes en los que la luz ultravioleta es filtrada, estas "luces de navegación" se hacen invisibles para los insectos y aquellos que penetran en el invernadero quedan a oscuras, por así decirlo.
La importancia del descubrimiento se pone en evidencia en el cultivo del tomate, cuya principal amenaza es el virus de hoja amarilla. Los tomates que fueron plantados experimentalmente en un ambiente protegido de la luz ultravioleta, sin emplear pesticidas, mostraron un nivel de infección menor al 1%. En un grupo de control cultivado sin protección anti-UV y sin pesticidas, el promedio de infección fue de 80-90%. Hasta ahora la única manera de combatir los virus (para los que no existe cura) era manteniendo baja la población de insectos, principalmente por medio de la fumigación con insecticidas, hasta tres veces por día. Esencialmente, la cobertura anti-UV puede convertir un invernadero de tomates en un cultivo "orgánico" de alto rendimiento y libre de pesticidas.
Y qué con los cultivos a campo abierto? Los granjeros israelíes han adoptado cada verano una medida efectiva para evitar el uso masivo de compuestos químicos. Los cultivos son cubiertos con finas redes bio-redes que dejan afuera a la mayor parte de los insectos. Los descubrimientos sobre los efectos de los rayos ultravioletas en la visión de los insectos han permitido el desarrollo de una red de "doble-acción" que no sólo impide la entrada a los insectos sino que "enceguece" a los que quedan dentro. Es de esperar que esta estrategia tenga efecto en una variedad de cultivos, tanto en invernaderos como en campo abierto, sirviendo de substituto efectivo a los agroquímicos.
EL Dr. Antignus reveló que el único problema en este sistema es que las abejas que son consideradas polenizadoras naturales exhibieron la misma "letargia" no abandonaron sus colmenas, como los otros insectos en un ambiente sin rayos ultravioletas. Los investigadores hallaron que sólo cuando se colocaron las colmenas cerca de las paredes de un invernadero cubierto con plástico regular, sin protección anti-UV, salieron las abejas. En campo abierto, las abejas aparentemente compensan su "ceguera" con otros sentidos para encontrar las flores.
La unión de metales pesados con delicadas plantas
También se están desarrollando en Israel innovadores métodos para librar de contaminación al medio ambiente. Investigadores agrícolas israelíes encontraron la manera de limpiar las aguas contaminadas usando flores de loto y presionando a los helechos acuáticos literal y figurativamente. Un equipo de botánicos de la Facultad de Agricultura de la Universidad Hebrea, encabezado por el Profesor Elisha Tel-Or, utilizó con éxito el variado "apetito" de los lánguidos pero glotones helechos Azolla y flores de loto, que demostraron poder absorber metales pesados sin que tenga un efecto negativo en las plantas.
Las plantas Azolla tienen larga vida y pueden absorber cobre, cadmio, zinc, cloro y níquel en una concentración 500 veces mayor que en los efluentes comunes. El Profesor Tel-Or encontró que debido a que los metales pesados se unen a las membranas celulares de la planta, la Azolla puede ser efectiva también cuando es secada y apisonada. Este atributo permite convertir la Azolla en un producto un biofiltro en vez de usar las plantas naturales, que requieren de atención y de alimento. Los biofiltros también pueden ser "plantados" en cualquier parte, especialmente cerca de la fuente de un contaminante potencial. Esto reduce la cantidad de efluentes que deben ser tratados a un mínimo y mejora la eficiencia del biofiltro, que puede luego ser usado para tratar un tipo determinado de metal, en lugar de una compleja "sopa química" de varios componentes en un volumen mayor de agua.
Los biofiltros están siendo probados en varios tipos de ambientes industriales, entre ellos una planta de baterías de níquel-cadmio, una fábrica de baterías de auto y una instalación que utiliza cromo. Los mismos filtros demostraron ser efectivos también para recuperar el oro en las joyerías. El helecho no sólo previene la contaminación sino que cuando se quema la Azolla, su "ceniza enriquecida" contiene 6% de oro y 4% de platino, que puede ser recuperado. Otro uso potencial de los biofiltros de Azolla es colar materiales radioactivos. Las pruebas de rastros de uranio radioactivo en soluciones provenientes de la investigación nuclear fueron purificadas en un 99% luego de pasar por un filtro de Azolla. El proceso podría usarse para reducir significativamente el volumen de los desperdicios radioactivos que deben ser almacenados. Además, los isótopos radioactivos pueden ser recuperados y "reciclados" de esta manera.
Pero no sólo el Azolla puede hacer esto. Recientemente, el Profesor Tel-Or descubrió también que las flores de loto tienen las mismas características anatómicas y fisiológicas, que les permite crecer en aguas con una alta concentración de metales pesados, como cadmio, mercurio, níquel y cobalto; En condiciones de laboratorio la planta fue capaz de absorber metales a un ritmo de hasta el 16% de su peso en seco! Un proyecto piloto en la planta de tratamiento de aguas servidas de la Municipalidad de Haifa tiene la intención de evaluar el potencial de las flores de loto desde un aspecto industrial.