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PM Barak- Presentacion del gobierno - Julio 6- 1999

6 jul 1999
 
  Discurso del primer ministro electo, Ehud Barak, al presentar su gobierno ante la Knéset

Jerusalem, 6 de julio de 1999


Su excelencia, Sr. Presidente de Israel, Sra. Reuma Weizman, Sr. Presidente de la Knéset, Avrum Avraham Burg, reciba Ud. mi cordial felicitación por su merecida elección para el cargo de Presidente de la Knéset. Nuestro Parlamento gana hoy nuevos, jóvenes y enérgicos líderes, embebidos de la filosofía de la Torá y del Trabajo, que sin duda dejarán sus huellas grabadas en esta cámara. Le deseamos el mejor de los éxitos a sus padres, el Dr. Yosef Burg y a su madre Rivka. Agradecemos también al saliente presidente interino de la Knéset, diputado Shimón Peres, que ha sabido ejercer su rol con mucha lealtad, experiencia y solidez durante su cadencia, en las últimas semanas. Gracias también a los diputados que abandonan esta cámara durante este período de sesiones, especialmente Dan Tijón, presidente de la Knéset, cuya actuación sumó respeto y honor a ese lugar y a la democracia israelí.

Daré comienzo a mi discurso trayendo algunas anécdotas personales. Mi vida adulta ha transcurrido en el ejército, donde, como soldado, saboreé el orgullo de la victoria, pero también el dolor de la derrota. Al igual que aquel que durante largos años tuvo como única vestimenta el uniforme verde oliva, hoy les cito las palabras del poeta H. Hillel: "...nosotros, los anónimos soldados que cumplimos con nuestro deber con las manos color de guerra, narices con el olor nauseabundo de la muerte y la garganta seca de trajinar por los caminos, nosotros los amamos a gritos y bramamos nuestro amor en sus almas".

No me encuentro hoy solo ante este podio, junto a mi veo combatientes de nuestras Fuerzas de Defensa que pasaron las duras y casi imposibles "pruebas de fuego" para asegurar nuestra liberación. Junto a mi están aquellos que regresaron al alba de una noche de explosiones y fuego, mudas camillas con amigos exánimes, a los hombros. No me encuentro hoy solo ante este podio, junto conmigo están los trabajadores de bata blanca de los establecimientos de tecnología de avanzada de Hertzlia, los desocupados sin sustento de Dimona y Ofakim y Jatzor, rabinos y seculares, labradores, jardineros y albañiles. No estoy solo. No estoy solo aquí en este día, junto a mí están las madres que, por las noches, no consiguen conciliar el sueño. Y están también los padres que sufren con preocupación. Están junto a mí todos los que sueñan y todos los que combaten. Y en nombre del nuevo gobierno de Israel que inicia hoy su camino y en el mío propio, les aseguro que no hemos escatimado esfuerzos para que las madres en Israel puedan dormir tranquilas durante los próximos años, y continuaremos haciendo lo imposible también en el futuro, si ello fuera necesario.

Sr. Presidente, miembros de la Knéset:

Existen en los anales de la Knéset puntos decisivos, la culminación de una era y el comienzo de otra. Hoy comienza un nuevo gobierno en Israel, apoyado en la plena confianza de esta cámara y de la mayoría de la gente. El día de hoy, creo yo, quedará inscrito en las crónicas como un día a recordar y una época decisiva. Epoca de reconciliación, de unidad y de paz. Ocho semanas transcurrieron desde que el pueblo se expresó en las urnas, y me gustaría expresar nuevamente mi profundo agradecimiento a las multitudes en Israel que han depositado su confianza en mí, y mi reconocimiento a todos los ciudadanos de todas las tendencias políticas, que participaron en este procedimiento democrático y expresaron su elección y su libre deseo. Es una justa obligación expresar todo el aprecio y valoración al gobierno saliente por los esfuerzos volcados y por los logros conseguidos durante su cadencia. Envío mi reconocimiento a todos los ministros, especialmente al primer ministro Benjamín Netanyahu, quien desde el momento en que conoció la decisión de los electores demostró una conducta ejemplar, propia de un estadista. Y me gustaría agregar algo a título personal. Aunque en el ámbito político hayamos discrepado en los modos de actuar, y muchas veces no concordamos en el estilo, en lo personal casi nunca nuestras relaciones se vieron perjudicadas. Y como quien acompaña a la familia Netanyahu, incluyendo a Benjamin Netanyahu, hace muchísimos años, espero y confío que podamos ser amigos también en el futuro.

Ya he dicho la noche de las elecciones que desde el momento de mi elección me considero el emisario de todos los ciudadanos de Israel. En su nombre, y para ellos, trabajaré con todas mis fuerzas junto con mis compañeros, siendo muy consciente de la responsabilidad y de la misión para llevar el país adelante y conseguir los objetivos para un futuro prometedor. Mi corazón alberga la antigua plegaria de Salomón: ..."y procurarás que tu pueblo sea lo suficientemente sensible para diferenciar el bien del mal, de otra manera sería muy difícil juzgar a un pueblo tan duro como el tuyo..."

Sr. Presidente, distinguida Knéset, me siento orgulloso de presentar un nuevo gobierno ante el pueblo y esta cámara, un gobierno amplio, bueno, representativo, que goza del apoyo de la mayoría de los miembros de la Knéset y los ciudadanos de Israel. No en vano aproveché el tiempo máximo que la ley puso a mi disposición para la formación del gobierno. No tomé el camino fácil. Las lecciones de la historia judía y las grandes brechas sociales y políticas del Israel actual me obligaron a elegir el camino largo y paciente para obtener el objetivo que me propuse: establecer un gobierno que actúe en momentos de difíciles y tome decisiones a nivel nacional, con la aceptación de la mayoría del pueblo. No acepté ni aceptaré en el futuro ninguna descalificación por parte alguna. Durante las negociaciones examiné seriamente la posibilidad de ampliar un poco más la coalición, lo que no se facilitó, y viéndolo retrospectivamente creo que es preferible. En un gobierno democrático el papel de la oposición parlamentaria tiene gran importancia, y tengo la intención de expresar mi reconocimiento manteniendo un permanente contacto con ella, informándole y aconsejándome con los líderes de las facciones de la oposición. De ésta espero que esgrima una crítica puntual y constructiva que permita que sus ideas sean consideradas al decidir asuntos concernientes al país.

Sr. Presidente, miembros de la Knéset, ante Uds. fueron presentadas las líneas fundamentales del gobierno y los acuerdos de coalición, claramente y al descubierto. No hay nada oculto, no existen acuerdos secretos ni entendimientos que Uds. no conozcan, y, como saben, no existen compromisos materiales ni beneficios a sectores específicos, o a grupos determinados. No profundizaré en las líneas fundamentales del gobierno, pero los mismos representan la cédula de identidad del gobierno, sus principios y sus propósitos.

Todos los gobiernos anteriores demostraron buenas intenciones, no todas llegaron a concretizarlos. Yo sé que el verdadero examen de un gobierno es al fin y al cabo el operativo y no el de los propósitos. Haré lo imposible para que la brecha existente entre las buenas intenciones y la implementación de las mismas sea lo más estrecha posible.

Sr. Presidente, Sres. miembros de la Knéset: el ideal sionista milagrosamente elevado en Basilea hace más de cien aós depertó una revolución en el mundo judío, devolviéndolo a la escena de la historia como nación soberana, independiente, poderosa y próspera. Encuentro de las diásporas, poblamiento, renacimiento de la lengua, cultura, y la vida científica y cultural, establecimiento de un digno sistema educativo, centros de estudio de la Torá, creación de una economía nacional firme, una Fuerza de Defensa y Servicios de Seguridad ejemplares, infraestructuras y servicios de salud y comunitarios, una sociedad democrática libre y multifacética basada en el gobierno de la ley. Todos estos conforman logros sin comparación en la historia de las naciones. Estos fueron alcanzados a pesar del Holocausto, que exterminó a un tercio de nuestro pueblo, sin dejar de luchar y combatiendo en guerras sangrientas, en las que nuestros hijos y amigos dieron su vida. Gracias a ellos estamos nosotros hoy aquí, decididos y firmes y seguros y anhelando que el ciclo histórico sea completado y que la guerra y el horror lleguen a su fin. Nosotros abrazamos a las familias cuyos hijos cayeron defendiendo la patria, y a las familias de los desaparecidos y de los cautivos, a los inválidos y a los heridos en el establecimiento de la seguridad. Ojalá que la paz traiga un alivio a su dolor!

Nosotros sabemos que el éxito del sionismo no será total hasta que no se establezca una paz verdadera, seguridad plena y relaciones amistosas, confianza y colaboración con todos nuestros vecinos. Por ello, el objetivo supremo del gobierno será paz y seguridad, protegiendo los intereses vitales del Estado de Israel. El avance sensacional en el camino de la paz fue alcanzado hace ya veinte años con la visión y el espíritu valiente de dos magnos líderes: Menajem Beguin y Anwar Sadat, que en paz descansen. Otro acontecimiento a destacar fue la Conferencia de Madrid, durante la cadencia del Primer Ministro Itzjak Shamir. Un ímpetu de gran alcance fue traído por Itzjak Rabin, el valiente y serio líder de quien tanto aprendí, asesinado cuando luchaba por su ideal, el ideal de la paz, y junto a él, que viva hasta los ciento veinte años, Shimóm Peres.

El gobierno de Benjamin Netanyahu, si bien se inauguró con la firma del Acuerdo de Hebrón, no tuvo la suficiente firmeza para llevar a cabo las conclusiones del Acuerdo de Wye, conclusiones que el mismo gobierno había firmado.

Ahora nos ha sido encomendada la misión de completar el cometido y establecer una paz comprensiva en el Medio Oriente que tanto ha conocido guerras. Nuestra obligación, ante nosotros y ante nuestros hijos, es conducir con paso firme al país para fortalecerlo, acabando con el conflicto árabe-israelí. Este gobierno está decidido a aunar todos los esfuerzos, optar por todos los caminos y hacer todo lo que sea necesario en pos de la seguridad de Israel, consiguiendo la paz y evitando la guerra. Se nos ha encomendado una misión histórica para aprovechar todas las oportunidades que se nos brindan para traer paz y seguridad duraderos a Israel. Nosotros sabemos que paz completa y estable podrá ser establecida siempre y cuando se apoye sobre cuatro pilares a la vez: Egipto, Jordania, Siria y Líbano, en cierto sentido representando un solo bloque, y por supuesto los palestinos. La paz no será completa ni estable mientras que no se apoye sobre estos cuatro pilares.

Los países árabes deben saber que solamente una Israel poderosa y segura de sí misma podrá traer la paz. Y ahora y desde aquí hago un llamado a los líderes de la zona para que extiendan su mano a la nuestra y establezcan una paz de valientes en la zona. Una paz de valientes en la zona, que conoció tantas guerras, sangre y sufrimiento.

A nuestros vecinos palestinos quiero decir: nuestro amargo conflicto ha causado mucho sufrimiento a nuestros pueblos, y no es el momento de reclamar errores históricos. Todo podría haber sido diferente, pero el pasado no lo podemos cambiar: solamente el futuro podremos mejorar. Yo conozco no solamente el sufrimiento de mi pueblo, sino que sé también lo que sufre el pueblo palestino. Deseo y ambiciono acabar con la violencia y el sufrimiento y trabajar con el líder palestino electo, el presidente Yasser Arafat, con respeto y en equipo, para buscar juntos una solución justa y acordada para una convivencia de libertad, prosperidad y buena vecindad en este querido país, donde vivirán por siempre dos pueblos.

Al Presidente de Siria Hafez el-Assad le digo: el nuevo gobierno de Israel está decidido a continuar lo antes posible con las negociaciones para obtener un estatuto de paz y seguridad bilateral y plena, en base a las resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad. Hemos sido duros y amargos enemigos en el campo de batalla, llegó el momento de establecer una paz abierta y valiente que asegure el futuro y la seguridad de nuestros pueblos, nuestros hijos y nuestros nietos.

Tengo la intención de poner término a la presencia de Tzáhal en el Líbano dentro de este año, convenir en el desplegamiento a lo largo de la frontera, y devolver los muchachos a los hogares, tomando las precauciones necesarias para reforzar el bienestar y la seguridad de los habitantes de la frontera norte, así como el futuro de las fuerzas de seguridad libanesa y del personal de asistencia civil, que actuaron junto a nosotros durante todos estos años por la seguridad de los habitantes de la zona.

Aprovecho esta oportunidad para felicitar a los habitantes de Kiriat Shmoná y las comunidades en la línea de confrontación por su firme resistencia frente a las Katiushas. Desde aquí, en nombre de todos, les ofrezco mi apoyo. La determinación y la fuerza de Tzáhal son los que posibilitarán la estabilización de la situación en el norte.

Sr. Presidente, distinguida Knéset: las dos misiones a la vez, el logro de un acuerdo de status permanente con los palestinos y la paz con Siria y el Líbano son, a mi juicio, vitales y urgentes en la misma medida. No existen prioridades entre ellas ni preferencias. El objetivo del gobierno será actuar a un mismo tiempo, para acercar la paz a todos los frentes, pero sin comprometer la seguridad ni los intereses más vitales de Israel, principalmente la Jerusalem reunificada, bajo nuestra soberanía, la eterna capital de Israel.

No nos amilanaremos frente a las dificultades. Yo sé muy bien que nos esperan negociaciones difíciles, con crisis y altibajos, antes que podamos alcanzar nuestro deseado objetivo. Yo solamente puedo prometer, que si he de encontrar en la otra parte la misma determinación y buena voluntad que hay en nosotros para llegar a un acuerdo, no hay nada en el mundo que evite que consigamos la paz aquí.

En relación a este tema, le concedo mucha importancia a la ayuda de nuestros socios de los acuerdos de paz: Egipto y Jordania. Creo que el presidente Jusni Mubarak y el Rey Abdala podrán desempeñar un papel esencial creando el clima de confianza tan necesario para lograr la paz. Ellos podrán también lograr la educación para la paz a los niños de Egipto y Jordania y los palestinos, y en el futuro Siria y el Líbano también. La educación para la paz es una condición para toda paz estable y duradera. Estoy convencido que también el Rey Hassan de Marruecos podrá contribuir, así como otros países que ya en el pasado iniciaron vías de contacto con Israel, para la cooperación con el proceso de paz en sus diferentes aspectos. Mi aspiración será retomar firmemente los contactos para crear en la zona un ambiente que favorezca las negociaciones.

Está de más decir que la ayuda de los Estados Unidos es una condición fundamental para todo avance en la solución del conflicto en la zona. La amistad de los Estados Unidos, bajo el liderazgo del presidente Clinton, su generosidad y la fuerza de su apoyo en el Proceso de Paz en el Medio Oriente, son un elemento vital en la posibilidad de llegar al objetivo. Próximamente viajaré a los Estados Unidos por invitación del Presidente Clinton, fiel amigo de Israel, para debatir los temas pendientes, principalmente la renovación del proceso de paz en todos los canales y el fortalecimiento y la seguridad de Israel.

Sr. Presidente, miembros de la Knéset, la garantía de los acuerdos de paz y de su cumplimiento yace en la fuerza de las Fuerzas de Defensa de Israel. Por eso reforzaremos a las FDI, elevando la calidad de sus comandantes y soldados, y su equipo, dotándolo con novedosos sistemas educativos y tecnológicos para su entrenamiento y su formación. Trabajaremos también para que esté siempre preparado para disuadir e intimidar y responder a peligros lejanos y cercanos y a todo tipo de amenazas, tanto convencionales como otras. Sin embargo, la seguridad no es sólo el tanque, el avión o un barco de misiles. Seguridad es ante todo el mismo individuo. El es quien delinea la integridad de la sociedad y la fortaleza nacional de Israel. Por eso, junto a la promoción de la paz y la seguridad y de la diplomacia, y con no menos urgencia e importancia, el gobierno está obligado a lidiar con los desafíos de la sociedad, la economía y la atención de las necesidades de todo ciudadano.

La sociedad israelí es una sociedad única, un fascinante mosaico de matices e ideas, culturas y credos, residentes antiguos y nuevos inmigrantes, gente de diferentes diásporas, religiosos y ortodoxos y tradicionalistas y laicos, judíos, árabes, drusos y circasianos. Todos ellos forman parte de Israel. Una sociedad donde nadie es mejor o menos bueno, pero donde, como toda sociedad humana, hay marginados por la pobreza y el retraso. Existen sectores débiles con cientos de miles de ciudadanos que sufren, y que sin apoyo y sin incentivo no podrán alcanzar el rápido ritmo del progreso. No debemos avanzar dejándolos atrás en el camino. El gobierno que yo encabezo está comprometido a combatir la desocupación y la pobreza que amenazan con desintegrar y deshilar nuestro tejido social, así como la lucha por la reafirmación del sistema de salud y el mejoramiento de los servicios sociales en el Estado de Israel.

El gobierno que hoy inicia sus funciones cambiará el orden nacional de prioridades. Nosotros estableceremos un nuevo orden nacional de prioridades. De todos los cometidos sociales que este gobierno tendrá a su cargo, el más importante será la educación. Siempre consideré que la educación es la inversión apropiada y la más lucrativa a largo plazo. Por eso, aspiraremos a brindar la mejor educación a todos los niños y jóvenes de Israel desde el jardín de infantes y hasta la universidad. El gobierno asignará recursos y esfuerzos para realizar un cambio drástico y propondrá un nuevo espíritu en todo el sistema educativo para expandir la base del conocimiento, fomentar la curiosidad y encauzar el potencial de la joven generación hacia canales creativos. También trabajará para inculcar los valores, la moral individual y la ética de trabajo, la responsabilidad social, el servicio voluntario, la ayuda al prójimo, la justicia, el respeto a la ley y el rechazo a la injusticia y la violencia. El gobierno pondrá un énfasis especial en la lucha intransigente contra la violencia creciente entre la juventud. No aceptaremos que los padres teman enviar a sus hijos a las escuelas y a canchas de juegos.

Quiero decir algo a los ciudadanos miembros de minorías. Yo creo con toda mi alma en la igualdad de valor que tiene la humanidad, sea entre ciudadanos o entre individuos, sin distinción. El Estado de Israel no siempre fue suficientemente prudente para brindar a todos sus ciudadanos la sensación de igualdad. La sensación de amargura no es injustificada. Yo sé que Uds. están saturados de lemas y promesas, y yo me comprometo hoy ante Uds. que el gobierno que yo dirijo hará todos lo posible para tender gradualmente un puente sobre dichas brechas, disipando la alienación, reforzando el sentimiento de igualdad entre todos los sectores de la población de Israel. Los gobiernos de Rabin y Peres comenzaron a centralizar y dedicar esfuerzos para desencadenar el cambio, nosotros continuaremos este camino con renovado vigor.

Sr. Presidente, miembros de la Knéset: el énfasis en el aspecto social de la política de gobierno no contradice una política de libre y productiva economía, libre de la innecesaria interferencia del gobierno. Una economía que funcionará como un imán que atraerá la inversión extranjera, y que estará basado cada vez más en la industria de la tecnología de punta, en la investigación y el desarrollo local, para poner a Israel en un primer plano científico y tecnológico, ya que no existe una sociedad sana sin economía sana y viceversa. La creación de trescientos mil nuevos lugares de trabajo en los próximos cuatro años, los cuales prometí durante mi campaña electoral, es un objetivo concreto y posible que podrá restringir la verguenza de la desocupación y fortalecer la economía. Este propósito será logrado siempre y cuando se conceda un nuevo ímpetu a la economía y se renueve la confianza en un futuro de paz en la zona y el país.

Sr. Presidente, miembros de la Knéset: estamos viviendo una era de economía global, de comunicación inmediata extendida por el mundo entero, y expuestos a culturas mundiales a través de las pantallas de la televisión, la Internet y la computadora. En un mundo abierto como éste, no existe ninguna posibilidad de aislarse del mundo exterior en una impenetrable coraza, aunque sus influencias no sean siempre positivas. El mundo va cambiando a tal velocidad, que el que no enfrente y se adapte a la nueva realidad, se sentirá como Alicia en el País de las Maravillas, arrastrados hacia atrás. Nuestra misión es preparar a la joven generación de Israel para la nueva, global y abierta era, para el siglo XXI, y además implementar y afirmar su identidad nacional y judía, así como su sensación de pertenencia como israelí. Para lograrlo será necesario profundizar en la consciencia histórica, el patrimonio y la creencia, edificando una sociedad solidaria con cohesión interna, y, además, lo que se denomina orgullo nacional y por lo cual no hay que avergonzarse. No se trata de un orgullo arrogante y condescendiente hacia los demás, sino un orgullo que reconoce valores, se identifica con la memoria colectiva histórica de todas las etnias judías, con la herencia de las generaciones y con la eminente contribución que nuestra nación ha hecho a la civilización humana.

La identificación con la lucha por el renacimiento y con aquellos que cayeron en las guerras de Israel, la identificación con los objetivos del Estado, anclados en las visiones de los Profetas de Israel y en la Declaración de la Independencia, con el nombre "Israel", que expresa coraje, determinación y victoria según está escrito en la bendición del ángel a Jaacob en el Génesis: "de ahora en adelante Jaacob no será tu nombre sino Israel, porque te disputaste con D"s y con los hombres, y prevaleciste..."

Sr. Presidente, miembros de la Knéset: este gobierno para el cual pido su confianza es un gobierno que mira hacia la paz y la seguridad, la educación, la salud y el bienestar. Es un gobierno dirigido a la igualdad civil y justicia social, hacia una economía libre y próspera, encaminada al crecimiento y a la erradicación del desempleo y la pobreza, a la inmigración judía y al fortalecimiento de los lazos entre Israel y la diáspora. Es un gobierno que apunta al reforzamiento de la democracia y la supremacía de las leyes y el Derecho. Es un gobierno de manos unidas y fuerzas reunidas.

El principio que me ha guiado en la formación del gobierno es la necesidad de un común denominador, tan amplio como fuera posible, para lograr sentar y hacer partícipes de la responsabilidad a representantes de partidos y sectores de diferentes ideologías, incluso opuestas, de la sociedad israelí. Esto no es sencillo, y tiene un precio. Los penosos compromisos deberemos hacerlos primeramente entre nosotros, en el seno de una política que es el fruto de un amplio concenso, consciente y realista, directa y confiada en nuestra fuerza, una política que no está hecha de ilusiones y de arrogancia exenta de contenido. Una política sin precipitación, sin vacilación que aprovecha las oportunidades, sin debilidad moral y sin sentirse ebria de fuerza, que contiene mucho amor, mucho amor por cada franja de patria y el reconocimiento igualmente penoso del vínculo que tienen los otros. Este gobierno no dará la espalda a ningún grupo, ninguna facción, ningún sector ni tampoco a ninguna corriente ideológica de la sociedad israelí. Será un gobierno de constante diálogo, de apertura. Será un gobierno que prestará oídos. Un gobierno que aspirará a un nuevo consenso nacional pero que no desistirá de hacer frente a decisiones ni se resignará a la parálisis y a la inmovilidad mutuas.

Yo sé y yo comprendo exactamente la dirección y el objetivo a los cuales el gobierno debe apuntar, y me propongo guiar su marcha hasta la línea de llegada. Finalmente, tal como me comprometí, siempre y cuando las decisiones históricas cardinales deban ser tomadas, el público en su totalidad será llamado a tomar la decisión según su voluntad soberana, a través del plebiscito. Estoy convencido que el compartir las responsabilidades acercará a los extremos, oscurecerá los contrastes en el seno de la sociedad e incitará la consideración, la atención y los equilibrios mutuos, tal como ya ha sido dicho en nuestra Torá y a propósito de esto: "sus caminos son caminos de agrado y todos ellos conducen a la paz". De esta manera, seremos capaces, todos juntos, de enfrentar las pruebas y la responsabilidad, las decisiones que nos esperan. De esta manera, estaremos más fuertes y más unidos, a pesar de las discusiones y de la diversidad de opiniones entre nosotros. Quizá seremos también más inteligentes, ya que será la inteligencia de todos que nos guiar.

El sol de este milenio se está ocultando. El mundo entero espera impacientemente la llegada del nuevo milenio. El calendario hebreo no conoce esto y para la mayoría de nosotros, el cambio de fecha del 31 de diciembre no representa un día de fiesta. Sin embargo, formamos parte de un mundo y este nuevo gobierno atravesará la línea hacia el próximo milenio. Tengo la esperanza que la sensación de un nuevo comienzo no será inadvertida en el Medio Oriente, y que el inicio del tercer milenio traerá también una atmósfera de reconciliación e ímpetu de paz para nuestra zona también. El gobierno de Israel estará listo para el desafío, atento a las esperanzas y aspirando a dejar a nuestros hijos la herencia un futuro mejor.

Sr Presidente: desearía en este momento presentar ante la Knéset la composición del nuevo gobierno. Ehud Barak: Primer Ministro y Ministro de Defensa; Dalia Itzik: Ministra del Medio Ambiente; Yossi Beilin, Ministro de Justicia; Biyamin Ben-Eliezer, Ministro de Comunicaciones; Shlomo Benizri, Ministro de Salud; Shlomo Ben-Ami, Ministro de Seguridad Pública; Eli Ishai, Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales; Avraham Shójat, Ministro de Finanzas; Itzjak Cohen, Ministro de Asuntos Religiosos; Ran Cohen, Ministro de Industria y Comercio; David Levy, Ministro de Relaciones Exteriores; Itzjak Mordejai, Ministro de Transportes; Eli Suissa, Ministro de Infraestructuras, Shimón Peres, Ministro de Cooperación Regional; Jaim Ramón, Ministro en la oficina del Primer Ministro, encargado del tema de Jerusalem; Yossi Sarid, Ministro de Educación; Natán Sharansky, Ministro del Interior; Itzjak Levy, Ministro de Construcción y Vivienda.

Los siguientes ministerios serán encabezados por el momento por el Primer Ministro: Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, Ministerio de Absorción de Inmigrantes, Ministerio de Turismo y Ministerio de Ciencias.

Sr. Presidente, Sras. y Sres. miembros de la Knéset: esta es, por el momento, la composición del gobierno. En los próximos días propondré a la Knéset un proyecto de cambio de la Ley Fundamental de gobierno para aumentar el número de ministros, tal como lo impone el tamaño de la coalición y la composición de la Knéset. Somos portadores de la antorcha que nuestros predecesores nos han transmitido y asumimos la plena responsabilidad de continuar adelante. El gobierno solicita hoy la confianza de la 15a Knéset, sabiendo que los ojos de todos los israelíes están puestos en él en la plegaria y con una gran esperanza. Millones de ojos en Israel, los ojos de millones de judíos en la diáspora, centenas de millones de ojos en el mundo entero están hoy dirigidos a nosotros rezando, para que sepamos conducir al país con determinación y con mano segura hacia un nuevo camino, hacia un nuevo ímpetu, hacia una nueva página en el Libro de la Historia de Israel. Hacia una nueva página de paz sobre una región que, durante las últimas generaciones, no ha conocido prácticamente más que dolor, duelo y sufrimiento. Acompañados por vuestra bendición y preocupación, hoy nos embarcamos en un largo y arduo camino. Les agradecería mucho, Sras. y Sres. diputados de la Knéset, que otorguen vuestra confianza al gobierno hoy y que le deseen sus mejores votos en su camino.

 
 
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