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Artes Visuales en Israel - 1995

25 ago 1999
 Revista de Artes y Letras de Israel - 1995/99-100
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La situación de las artes en Israel en 1995: Artes Visuales

Mijael Levín

 
      Desde el primer número de ARIEL, sus directores procuraron siempre que las ilustraciones incluidas en la revista expresaran lo mejor del arte israelí. La selección del material refleja generalmente el consenso profesional que se ha ido desarrollando y cambiando con el correr de los años.

En la década del '90 prosperó la calidad y complejidad del mundo artístico, tal como se expresa en la índole de los museos, en el cuantioso y variado público que los visita, en el carácter y magnitud de los sitios de exhibición, así como también en el nivel de las colecciones, las exposiciones, los estudios y las publicaciones complementarias.

En el Museo Israel de Jerusalem, que este año conmemora su trigésimo aniversario, se conserva la mejor colección de arte internacional entre Roma y Tokio. Las colecciones de arte moderno en Jerusalem y en el Museo de Arte de Tel Aviv se ampliaron y perfeccionaron, y lo que les falta ha sido complementado por medio de exposiciones itinerarias del exterior y muestras de arte contemporáneo proyectadas en Israel, que incluyen préstamos de museos, coleccionistas y pintores del mundo entero. Las colecciones y exposiciones contribuyen a acercar a los artistas y al público a lo que sucede actualmente en el mundo del arte. La multiplicación de pequeños museos y galerías alternativas puso término a la exclusividad de los museos conductores, y la situación general es hoy más compleja y pluralista.

El Museo Israel de Jerusalem y el Museo de Arte de Tel Aviv siguen siendo los dos principales, pero a su lado actúan instituciones adicionales tales como el Museo de Arte Israelí de Ramat Gan, el Museo Herzlía y el Santuario de Arte del kibutz Ein Jarod.

La complejidad del cuadro general se expresa también en la diversidad de curadores de obras de arte. En los últimos años surgió un número de curadores independientes que se encargan de montar exposiciones ajustadas a distintos temas, para instituciones y sitios de exhibición alternativos. A los museos consolidados se añadieron también espacios alternativos, destinados a las muestras cualitativas, no comerciales, tales como la Galería Bograshov, la Galería - Estudio de Artistas en Tel Aviv y las Galerías de las Universidades de Tel Aviv y Haifa.

En las últimas tres décadas se abrieron muchas posibilidades para los escultores, tras la creación del Jardín de Escultura Billy Rose en el Museo Israel, planificado por el escultor Isamu Noguchi en 1965. Ese año el público de Israel se encontró por primera vez con la escultura contemporánea internacional. En el Jardín se colocaron varias creaciones de artistas locales. El famoso escultor Iejíel Shemi (n. 1922), ganador del Premio Israel, recuerda hasta qué punto fue importante para su obra el hecho de que la expusieran entre una escultura de Anthony Caro y otra de Henry Moore. La yuxtaposición del arte israelí y el arte internacional, le infundió la sensación de que dialogaba no sólo con el mundo artístico local, sino también con el del arte internacional.

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  El renombrado pintor Iosef Zaritsky (1891-1985), aspiró siempre a que sus obras pendieran no en el pabellón de arte israelí de los museos sino en el de arte moderno internacional. A su criterio, no cabía clasificar el arte en israelí e internacional, sino llamarlo simplemente arte moderno y se consideraba a sí mismo como parte del arte moderno local y, al mismo tiempo, del arte contemporáneo internacional.

Ultimamente, la curadora de arte contemporáneo internacional del Museo Israel, Suzanne Landau, invitó al pintor jerosolimitano Zvi Goldstein a exponer parte de su nueva obra junto a la selección de una colección internacional, y destacó de esa manera la necesidad de un diálogo entre el arte contemporáneo que se crea en el país y en el exterior.

Hace unos veinticinco años se inició la erección de esculturas en lugares públicos. En Jerusalem se colocó un gran número de esculturas internacionales. Junto a trabajos de Alexander Calder, Henry Moore, Juan Miró, Max Bill, Jean Arp y Niki de St. Phalle, se instalaron las de Dov Feiguin, Israel Hadany, Yigael Tumarkin, Mijael Gross y Dani Karaván. Luego se mostraron los trabajos de muchos escultores israelíes en las calles de Tel Aviv, exponiendo a un público más amplio a la escultura israelí actual. Entre otros se vieron también los trabajos de escultores jóvenes tales como Dvora Dominey, Yuval Rimón, Isaac Golombek, Zadok Ben David, Ilán Averbuch, Sigal Primor, Moti Mizraji y Guidón Guejtman. Paralelamente surgieron museos especializados en escultura: el Museo Abierto de Tefen y el Museo de Herzlía. Asimismo se realizaron exposiciones integrales de escultura en los museos de prestigio: 80 Años de Escultura, en el Museo Israel (1984); Un Siglo de Escultura Moderna, de la Colección de Patsy y Raymond Nasher, de Dallas, en el Museo de Arte de Tel Aviv (1989) y también exhibiciones en lugares alejados del centro, en medio de paisajes naturales, que posibilitaban la ubicación de esculturas específicas en sitios como Tel Jai en la Alta Galilea (a partir de 1980), Mitzpé Ramón en el Néguev (1962) y la Bienal de Escultura en Ein Hod (desde 1990). Esas exposiciones fueron visitadas por públicos numerosos y diversos.

Ocuparse del paisaje de la Tierra de Israel en los años '30 y '40 era en grado sumo una expresión del deseo de conferir un contenido local al arte del país. Muchos artistas trataron de dar expresión en sus creaciones a la cualidad peculiar de la luz que caracteriza a esta tierra. En la década de 1950 el foco de interés de los pintores pasó a la abstracción que, en parte, tenía un punto de partida figurativo. La expresión original, si en general existía, se manifestaba principalmente en el colorido y en la forma en que se aplicaba el color sobre el lienzo. Pocos pintores se ocupaban de temas sociales políticos e incluso ellos, los abordaban en medio de una amplia variedad de temas.

Sobre ese trasfondo sobresalía aún más el hecho de que David Reeb, pintor telavivense nacido en 1952, eligiera la política y la crítica social como motivo central de sus trabajos.Si al principio parecía que Reeb procuraba cambiar procesos políticos en dirección a lo que suponía apropiado, es cierto que al poco tiempo admitió en entrevistas concedidas a la prensa que ya no creía en la posibilidad de que el arte modificara la política. Sus cuadros se basaban en fotografías de periódicos que describían el conflicto árabe-israelí. En sus creaciones era factible encontrar crítica social de orden general. El motivo de la propaganda de los cigarrillos Camel, se combinaba con el de los cigarrillos Time. Esa combinación de motivos yuxtaponía una marca de cigarrillos locales con su nombre en lengua inglesa, que era también el del conocido semanario de gran difusión, con la marca de cigarrillos norteamericanos que se valen de un rumiante identificado con nuestra región como consigna, creando de ese modo una situación paradójica: lo local parece occidental y lo occidental, oriental. El motivo del camello tenía para Reeb también una connotación ligada al conflicto israelí-palestino.

El uso de la abstracción de la marca o de formas geométricas que la evocan, en la obra de Reeb, se relaciona quizá con el hecho de que una parte considerable del caudal de imágenes visuales que acumulamos al ver televisión, leer los diarios, visitar supermercados, etc., crea una conglomeración de imágenes gráficas comercializadas que rivalizan con las imágenes personales del "arte excelso" que crean los pintores locales e internacionales.

Tsibi Gueva (n. 1951) ilustró en la década del '80 los nombres de ciudades árabes y judías de la Tierra de Israel. Luego, el mensaje político del artista se imprimió en diversas imágenes, tales como un tablero de chaquete -juego parecido al de damas que se juega con la ayuda de unos dados, muy difundido en nuestra región y que agrada particularmente a los árabes- así como una serie basada en la kafía con que los árabes se cubren la cabeza, que ha estado pintando desde hace más de cinco años. Ambas series, lo mismo que una de baldosas que las precedió, estilizan y se ocupan del tema a nivel de pintura abstracta.

Para Tsibi Gueva, la serie de kafías constituye uno de los objetos típicos y simbolicos de los "otros". "La obsesiva repetición de este símbolo, le proporciona significado y, sin embargo, le roba todo sentido, porque es sólo un modelo decorativo. Para mí, es una especie de intento de comprender y conversar. A medida que transcurre el tiempo, trato menos de representar 'conocimiento en mi obra; simplemente hago cosas. El significado sólo emerge en forma retrospectiva".

 
 
  Gabi Klasmer, nacido en 1950, integra en sus creaciones palabras hebreas, pero en letras latinas. En la mayoría de los casos, la lectura de esas palabras no proporciona una clave para entender el contenido de la obra. El hecho mismo de utilizar vocablos en la pintura, aparece ya en el cubismo de Picasso y Braque. Los surrealistas Miró y Magritte destacan por medio de las palabras el sentido lírico y enigmático de sus creaciones. La inclusión de la palabra hebrea en los trabajos de Klasmer, en caracteres foráneos, constituye una combinación anómala de algo local, presuntamente disimulado, en un código internacional.

Entre los artistas, coleccionistas, curadores y muchos amantes del arte, prevalece la sensación de que los criterios de evaluación se crean en otro lugar, que se identifica como "centro". Otrora era París; en los años '50 se pensaba que era Nueva York. Para ser más preciso, la situación actual parece más compleja, ya que algunos de los grandes artistas viven y trabajan en París o en Nueva York, aunque siguen siendo centros para las revistas de arte, las galerías y las salas de venta.

El tema referente a centro y periferia, es siempre de la mayor importancia en el trabajo del artista conceptual Zvi Goldstein (n. 1947). Goldstein intenta abrir caminos por los que también la periferia o, según él la llama, el Tercer Mundo, pueda participar en el diálogo del arte actual. En cierta etapa recomendó el "léxico de formas" desarrolladas en Rusia en el marco del constructivismo, como una especie de modelo para los artistas del Tercer Mundo. Una de sus creaciones típicas, por ejemplo, se llama "Función, Progreso y Universalismo en el Tercer Mundo".

Paralelamente a las tendencias mundiales, se produjo una confusión de límites entre los diferentes dominios del arte: pintura-escultura, pintura-fotografía, fotografía-computerización, escultura-relieve, escultura ambiental-arquitectura, paisaje-arquitectura, etc. Ultimamente, el fotógrafo Simja Shirman presentó en el Museo de Arte Israelí en Ramat Gan y en la Galería Cámara Oscura, creaciones basadas en fotografías pero que combinan fotografía, diseño y collage. La pintora Dganit Berest presentó una exposición de fotografía y su exposición de pintura se basa en técnicas fotográficas. Rafi Laví incorpora fotografías, mayormente de periódicos o afiches; Moti Mizraji inició su actividad artística con instalaciones documentadas con fotografías, en tanto que hoy se centra principalmente en la escultura tridimensional. Las esculturas de Dani Karaván combinan la escultura arquitectónica con la arquitectura paisajista.

En los últimos años se recurrió notablemente a la computerización. Zvika Kantor, por ejemplo, crea pantallas que evocan templos del lejano oriente hechos de modelos impresos de imágenes de computador. Udi Aloni y Uri Dotán crearon imágenes y ampliaciones de composiciones, con la ayuda del computador.

Desde un punto de vista estilista puede decirse que todavía prevalece el pluralismo. El rasgo que distingue al arte israelí hoy en día es la multiplicidad de estilos, no un solo estilo predominante o conductor. Entre los artistas existe un gran deseo de ponerse al tanto de lo que acaece en el mundo artístico, a más de la voluntad de crear algo que asimismo tenga bases locales. Quizá ya estemos viviendo en la Aldea Global de Marshall MacLuhan, pero también perdura la voluntad de velar por la identidad regional.

Traducción: Bar Kojba Málaj

 
 

 

  MASCARAS

Fue en un día lluvioso de diciembre de 1993, cuando AKIM ISRAEL (la asociación israelí para la rehabilitación de minusválidos mentales) organizó un taller creativo para veinte personas con deficienncias mentales de la zona de Tel Aviv. El objetivo consistía en fabricar una máscara de arcilla. El resultado, tras cuatro horas de trabajo, fue un conjunto de máscaras fascinante. De entre todas ellas, una comisión de Amigos de AKIM-ISRAEL eligió una máscara abstracta de rasgos minimalistas.

De ella se hicieron copias en arcilla blanca que se enviaron a 200 personalidades del mundo de la política, las finanzas, la cultura y las artes de Israel y del extranjero, pidiéndoles que las pintaran y las decoraran dando rienda suelta a la imaginación. Una vez devueltas, las máscaras se subastarían a beneficio del Centro de Arte para los Minusválidos Mentales de AKIM. "Por debajo de nuestras máscaras", decía la carta de AKIM, "todos somos iguales".

Traducción: Raquel Sperber * División de Asuntos Culturales y Científicos
Ministerio de Relaciones Exteriores
Editorial: 214 Jaffa Street, Jerusalem 94383

 
 
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