Brasil- Tiempo de cooperaciףn

30 ago 1999
 Revista SHALOM
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Brasil: Tiempo de cooperación

por Jaim Klein

Jerusalem, 1997
No. 1

 
 
El Sr. Igal Szir, Director de la División para América Latina y el Caribe del Instituto Internacional, con tres de los participantes en el Primer Curso de Industrialización Agrícola Cooperativa dictado en idioma portugués.
  El aroma de azahar envolvía el campus del College Universitario Beit Berl, situado en medio de las florecientes quintas de cítricos del Sharón, durante la conversación mantenida por el reportero de Shalom con los participantes del primer curso de Industrialización Agraria Cooperativa para líderes rurales del Brasil, el primer curso estructurado específicamente para dirigentes de ONG (organismos no gubernamentales) brasileños. Al curso de verano de 1996, asistieron 30 dirigentes rurales - cooperativistas, extensionistas, activistas - procedentes de diversos Estados del Brasil.

El concepto: Creatividad

El concepto focal del curso fue promover el bienestar de los productores agrícolas a través del desarrollo agroindustrial, en el marco de un proceso surgido de las células básicas constitutivas de la sociedad - las cooperativas y otros organismos voluntarios. En este último lustro del siglo veinte, la industrialización rural debe, necesariamente, seguir modelos innovativos, porque la realidad ha cambiado drásticamente - y en las palabras de los entrevistados, en ningún lugar más que en el Brasil - haciendo imperativo el cambio de enfoque y la búsqueda de soluciones no convencionales.

Hemos heredado un acelerado ritmo de cambio y consecuentemente, la corta vida útil de los productos y de las tecnologías. Esta transitoriedad determina que la clave del éxito sea la flexibilidad y la capacidad de adaptarse rápidamente a las demandas del mercado.

La idea central es encarar la industrialización del espacio rural mediante la implementación de modelos originales que conduzcan hacia el desarrollo de ramos productivos no convencionales e innovativos, caracterizados por una mayor rentabilidad, y que luego puedan servir como trampolín para lanzarse a la conquista de nuevos logros económicos y sociales.

Un ejemplo del tipo de actividades económicas que caracterizarán al siglo XXI, es el ramo de los servicios - específicamente, el turismo. El medio rural monopoliza el recurso ecológico, y la diversidad de su fauna y flora, sus bellezas naturales, pueden servir como excelente base para florecientes industrias turísticas.

Hay una fuerte demanda nacional e internacional no satisfecha de servicios que sólo el campo es capaz de brindar: deportes al aire libre, caza y pesca, exploración de la naturaleza, excursiones exóticas, navegación en kayac y embarcaciones fluviales, alpinismo, surfing, etc. Y la riqueza turística que oculta la naturaleza brasileña - única en su exuberancia en el planeta - constituye un recurso explotable cuyo potencial económico no es inferior a los recursos de ayer y de hoy: el caucho, el café, la cría de ganado, la extracción de la madera.

Israel ofrece numerosos ejemplos de agroindustrias no convencionales. Asociaciones de productores rurales, que de usuarios de equipos agrícolas, pasaron a fabricar y a comercializar los equipos que antes compraban. Agricultores y ganaderos, que habiendo producido y comercializado materia prima, hoy procesan y mercadean directamente sofisticados productos envasados al consumidor urbano.

Cooperativas brasileñas: Tiempos difíciles

Edmar Gonçalves Padilha es Director-Presidente de la Cooperativa Agropecuaria de Canoinhas, un importante nucleamiento rural. "El cooperativismo brasileño atraviesa un período que no es fácil. Pero para mí, el cooperativismo es como una segunda religión y procuro mantenerme fiel a sus principios, aún en estos tiempos. Mi impresión es que en Israel la situación es tal, que el individuo capta instintivamente la necesidad de formar parte de un grupo solidario. Es casi una cuestión de supervivencia. En nuestro país, la educación es la clave.

"El medio económico en que se desenvuelve el cooperativismo brasileño ha cambiado. Hoy en día no existe ningún tipo de apoyo gubernamental. Las cooperativas se ven obligadas a operar como cualquier otro organismo económico. En un medio capitalista, ello significa que deben ser rentables. Al igual que cualquier otra empresa, tenemos que invertir hoy con la esperanza de cosechar los frutos en el futuro.

"En mi zona se cultiva sorgo, soja y tabaco, y se cría ganado lechero. Mi cooperativa recolecta y refrigera la leche y produce alimentos balanceados para el ganado. Nuestras agroindustrias se basan en la asociación de pequeños productores en la modalidad de 'condominio rural'. La propiedad es individual, pero la producción es conjunta. Sólo así el pequeño productor puede incrementar su renta.

"El curso ofrece una profusión de ideas para el desarrollo de nuestra propia zona. Además, nos pone en contacto personal con productores, fabricantes y tecnologías israelíes, permitiéndonos establecer convenios de cooperación y de transferencia de tecnologías, para introducir conceptos y productos nuevos en nuestro medio".

Cabral Paulo, doctorado en Desarrollo Agrícola, pertenece al Ministerio Federal de Agricultura. "El curso es un laboratorio en miniatura de la problemática que encontramos a diario en nuestro país, y nos facilita superar las coyunturas que enfrentaremos a nuestro retorno. Una de las cosas que no deja de sorprenderme es que los problemas que hoy estamos vislumbrando en mi país, sean precisamente los que aparecieron aquí unos años atrás. En Israel tuvieron tiempo para analizar dichos problemas, para ensayar alternativas y decidir cuáles son las soluciones exitosas y cuáles no funcionan. Nosotros tenemos la oportunidad de recibir una solución probada y ahorrarnos el calvario de tener que experimentar en carne propia".

Plan de estudios: Cortado a medida

No es ésta la primera vez que cooperativistas brasileños participan en cursos del Instituto Internacional, pero ésta es la primera vez que todos los participantes son brasileños y que el curso ha sido diseñado específicamente para responder a las necesidades de dicho país. El Instituto mantiene permanente contacto con el movimiento cooperativo brasileño y su Plan de Trabajo para 1997 contempla dos cursos adicionales para líderes rurales.

Uno de los atractivos especiales del curso es la oportunidad de establecer contactos personales con colegas israelíes, quienes han levantado y manejan actualmente exitosas agroindustrias en un marco cooperativo.

No menos importante, el curso abre las puertas de la sociedad israelí a los participantes, familiarizándolos con la organización política y económica de Israel, con las estructuras sociales típicas de este país, como el kibutz (poblado agrícola comunal), y el moshav (aldea agrícola-industrial cooperativa). Los participantes tienen la oportunidad de combinar el trabajo profesional con excursiones de carácter turístico, ascendiendo a la fortaleza de Masada en el desierto de Judea, nadando en las aguas extremadamente salinas del Mar Muerto, a 400 metros bajo el nivel del mar, y haciendo peregrinajes a lugares bíblicos de la Galilea y Jerusalén.

Los cursillistas mantienen reuniones con los mejores expertos israelíes, se familiarizan con el funcionamiento del mercado mundial de productos agrícolas y aprenden cómo acceder a ellos. Parte central del programa es la formulación de proyectos agroindustriales propios, contando para ello con la orientación del Ing. Michael Froilich, un especialista internacional. La perspectiva brindada por la distancia, permite reflexionar sobre la realidad cotidiana desde un ángulo diferente, como, por ejemplo, en la mesa redonda dedicada al tema "La industria en zonas rurales: La experiencia brasileña".

Entre las agroindustrias visitadas en el marco del curso, se encuentra la planta de Tnuva en la ciudad de Rehovot, que produce una amplia variedad de leches procesadas y envasadas y de productos lácteos. En el kibutz Naan, los participantes recorrieron el centro agroindustrial y visitaron la fábrica de equipos de riego. Durante una semana vivieron en el kibutz Bror Hail, fundado por inmigrantes brasileños. Al visitar las casas de los "javerim" (miembros del kibutz), los visitantes se sintieron un poco como en casa, pese a la distancia.

El curso también ofreció un vistazo hacia el futuro. Durante una visita al Parque Industrial de avanzada de Tefen, en el norte de Israel, los participantes vieron fábricas operadas por computadoras y robots en pleno campo. No puede mencionarse el futuro sin computadoras: los cursillistas participaron en un juego ejecutivo de simulación con computadoras, llamado "Tasi-Ieda", que les permitió sopesar alternativas y adoptar decisiones, para luego verificar las consecuencias en la "realidad virtual" del modelo.

El curso "trabaja" sobre el individuo - lo fortalece como líder, le enseña a formular proyectos, lo capacita para tomar decisiones, lo fuerza a actuar en equipo y le ofrece un análisis objetivo de su efectividad. Los egresados retornan al Brasil habiendo completado un proyecto final, que es un plan concebido y desarrollado en torno a un concepto central, de carácter práctico y conectado con la realidad de su lugar de origen. La experiencia en cursos anteriores indica que muchos de los proyectos refinados en el Instituto Internacional se convierten con el tiempo en realidad concreta.

Lo importante: Informes convincentes

Los participantes saben de antemano que parte importante del trabajo del curso es la presentación de un informe sobre la problemática y las actividades de su medio de origen. Todos vienen preparados, por lo que las reuniones son de muy alto nivel y se discuten temas de real interés.

Pero ello no es todo. El dirigente rural de hoy se ve obligado a tratar también con los directivos de entidades prestatarias, de cuya aprobación depende el financiamiento de su proyecto de desarrollo agroindustrial. "El medio ambiente en Brasil se ha tornado francamente capitalista en estos últimos años", comentó Edmar Gonçalves Padilha. "Rige una economía darwinista. Las cooperativas carecemos de todo apoyo y tenemos que competir en el mercado como toda otra entidad económica, sin traicionar por ello nuestra esencia humanitaria, ni vender nuestra alma cooperativista por un puñado de monedas. Para sobrevivir", concluyó, "las cooperativas de mi país están evolucionando hacia formas definibles como cooperativas capitalistas". Para sus proyectos agroindustriales, deben buscar recursos en mercados financieramente competitivos, y sus líderes deben ser capaces de hablar en el idioma de esos mercados. Los proyectos deben ser "rentables, "viables", con "flujo de efectivos" positivos y una "tasa costo- beneficio" atractiva. Durante el curso, los participantes aprendieron los conceptos y el idioma, así como también a formular y a presentar sus proyectos de manera convincente a fin de obtener financiación.

Dirigentes brasileños: Así es Israel

"Me impresiona la supervivencia y la vitalidad del ideal colectivo en Israel. Visitamos el kibutz y conocimos su organización, la división interna del trabajo y palpamos la importancia de la vivencia colectiva en la sociedad israelí. Sólo dentro del marco del colectivo, pueden allanarse las dificultades. La agroindustria a nivel individual no tiene chance, pero sí es factible la agroindustria basada en el esfuerzo de grupos y que aprovecha las ventajas de la economía de escala".