El gran cuadro

30 ago 1999
 Revista SHALOM
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El gran cuadro
Un tipo especial de investigador

Arnie Schlissel

Jerusalem, 1997
No. 1

 
 
  La investigación científica individual es reconocida como una prioridad para el desarrollo nacional e internacional. MASHAV, que ofrece capacitación individual y oportunidades de investigación en los campos de la medicina, la educación, el desarrollo comunitario y la agricultura a unas 200 personas anualmente, sirvió de anfitrión, junto con la Universidad Ben-Gurión del Neguev, a un joven investigador de Etiopía, quien es entrevistado aquí por la revista Shalom.

Mulugeta Semework Abebe, egresado de la Universidad Alemaya de Agricultura (Etiopía), y Profesor Asistente allí mismo, a los 25 años de edad, es poseedor de una sabiduría y una angustia poética que van más allá de sus años. Percibe claramente cuáles son las fuerzas (naturales, humano-sociales y de política global), que han impedido a su país realizar su potencial en muchas esferas, entre éstas, la que está más cerca suyo: la agricultura.

No obstante, la tristeza va unida a la determinación de usar sus propios talentos en beneficio de su nación.

Mulugeta nació en Debre Marcos, una ciudad de unos 250.000 habitantes en el norte de Etiopía. Durante sus estudios secundarios, obtuvo constantemente buenas calificaciones en biología y ciencia, hecho que lo encauzó hacia el estudio de la agricultura a nivel universitario. Sin embargo, a fines de su tercer año en la Universidad de Asmara, la guerra civil que condujo finalmente al establecimiento de Eritrea como nación independiente, separada de Etiopía, forzó a su familia a mudarse. No obstante, a su manera tranquila y determinada, Mulugeta completó sus estudios sobre Producción de Cultivos en Zonas Áridas en la universidad en donde ahora enseña.

En diciembre de 1993, funcionarios de su universidad le comunicaron que había sido seleccionado para participar en un curso de dos meses: "Aspectos Biofísicos de la Producción de Cultivos en Tierras Áridas", que se dicta en el Instituto Blaustein para Investigación del Desierto (perteneciente a la Universidad del Neguev en Beersheva), ubicado en la Aldea Científica Sde Boker en el desierto del Neguev de Israel.

Mulugeta comenzó a sentir el impacto del curso mucho antes de pisar el suelo de Israel: "Recuerdo mi vuelo a Israel y al sobrevolar la fuente del Nilo Azul, verlo separar las montañas del país en alfombras esculpidas en el terreno desnudo, y arrastrar cada centímetro de suelo fértil a miles de kilómetros de allí. Ésa fue una penosa experiencia. Y luego ver, tanto al suelo como al agua, depositarse suavemente sobre las vastas planicies de Egipto, creando una zona aluvial cuyos límites están más allá del alcance de la visión de uno, incluso desde una altura de 33.000 pies... No podía comprender por qué Dios ha asignado esas desventuras a mi nación".

Durante el curso, Mulugeta tuvo la oportunidad de apreciar varios aspectos de la agricultura (y de la sociedad) israelíes y de compararlos con los que conocía en su país.

Después de su regreso a la Universidad Alemaya, se hicieron esfuerzos para preparar a Mulugeta para una carrera universitaria con especialización en patología de plantas. Sin embargo, éste era un campo que no le interesaba: "Es cierto que perdemos parte de nuestras cosechas debido a enfermedades, pero el verdadero problema es la falta de técnicas de administración agrícola para luchar contra el principal factor que nos limita, la falta de agua". Luego de una discreta batalla de dos años, se acordó que Mulugeta podría proseguir sus estudios para el grado de Master en fisiología y bioquímica de plantas, áreas en las que él creía tener mayores posibilidades de llegar a avances significativos en la productividad agrícola. En 1996, Mulugeta vino a Israel por segunda vez, para llevar nuevamente a cabo partes experimentales de su proyecto en el programa de estudios, y trabajar estrechamente con el Prof. Herman Lips del Centro Albert Katz para la Agro-biología del Desierto. Está dedicándose a un trabajo muy interesante haciendo la relación entre el desarrollo del maíz y sus procesos biológicos cuando el cultivo crece en condiciones de insuficiencia de agua. A fin de continuar su investigación, Mulugeta trajo consigo tres variedades de maíz etíope, que difieren en su resistencia a la sequía: Compuesto-Alemaya (no resistente), A-511 (moderadamente resistente), y Katumani (resistente). "Nuestro producto agrícola más importante es el maíz y su cultivo se extiende constantemente. Sin embargo, el 40% de su producción se realiza en zonas con escasez de agua". Un aspecto importante del programa experimental de Mulugeta es aplicar la escasez de agua para simular los períodos de sequía en su región de Etiopía, en donde la lluvia es bimodal (dos estaciones lluviosas por año), y un cultivo muy probablemente sufra de escasez de agua un mes después de haber sido plantado y luego, nuevamente durante la etapa en que se llena con grano.

Las reacciones bioquímicas en las diferentes partes de la planta (raíz, tallo, hoja, semilla), son analizadas a lo largo de todo el proceso de crecimiento. Hasta el momento, los resultados han dado motivos para cierta emoción. "Nuestra primera serie de experimentos indican que la cantidad de una sola enzima - la oxidasa aldehídica, llamada OA para abreviar - es mayor en las semillas y raíces de plantas que han sufrido escasez de agua. Todavía es muy temprano para decirlo con certeza, pero la OA puede ser uno de los mejores instrumentos para determinar la historia de la escasez del agua en las semillas y el estado del agua en las plantas".

Mulugeta ya está contemplando la prosecución del experimento, pensando en purificar la enzima OA, y en hacer estudios más detallados sobre su localización específica en las raíces y semillas, los mecanismos de su producción e inhibición, como también sus funciones exactas.

Mulugeta resume sus impresiones sobre Israel y lo que éstas implican para su país: "En Israel descubrí una sociedad en donde sólo un 3.5% de la población trabaja en la agricultura y produce lo suficiente para alimentar a todo el país. Está claro que en Israel es la gente, y no la naturaleza, la responsable de esa abundancia. La lección es evidente para mí: Nosotros, en Etiopía, debemos aumentar nuestra habilidad para aprovechar lo que tenemos y sobreponernos a nuestra bien enraizada afición (e historia), de guerras y barreras socio-políticas.

"En nuestra tierra conviven más de 70 grupos étnicos, se hablan cientos de idiomas, y existen miles de variaciones ambientales, pero todo esto son sólo baldes de diferentes tintas para el pintor, que no han sido todavía usadas para crear el hermoso cuadro".

Etiopía en un vistazo:
Area: 700.000 Km, de los que cerca de un 55% es árido o semiárido, en África Oriental.
Población: 50 millones, una cuarta parte de los cuales habitan las zonas secas.
Agricultura: Aproximadamente una mitad de la tierra arable del país se halla en las "zonas secas", pero producen sólo el 10% de las cosechas.
Zonas geográficas: Las tierras altas centrales (a más de 1500 metros sobre el nivel del mar), tienen agua suficiente, a veces incluso con problemas de suelos saturados.
Este y norte: Sequías periódicas.
Sistema perteneciente a la Falla: Afectado por la salinidad.
Sur:Afectado por acidez y salinidad.
Bio-diversidad: Posible centro de origen de los seres humanos; centro de origen del café.