La idea de que la necesidad es la madre de la invención, describe la
experiencia israelí con el agua. Israel, con un promedio anual de
lluvia de 932 mms. en el norte y de sólo 32 mms. en el sur, que caen
principalmente en invierno, ha inventado una variada y efectiva gama
de técnicas de riego y gestión de suelos, que abastecen todas las
necesidades alimenticias del país y las de una industria de
exportaciones agrícolas por valor de 1200 millones de dólares
anuales. La buena gestión del agua significa también que se proveen
las necesidades domésticas e industriales del país.
El Curso Internacional Avanzado en Riego y Gestión de Suelos "Kurt M.
Schallinger", ofrecido por la Organización de Investigación Agrícola,
Centro Volcani, del Ministerio de Agricultura israelí, junto con
MASHAV, permite a Israel compartir su tecnología con el mundo en vías
de desarrollo. Después de todo, la carencia de agua o de buenos métodos
para la gestión del agua, son los principales factores que contribuyen a la
escasez mundial de alimentos.
Este curso avanzado de dos meses, que está abierto a candidatos
poseedores de por lo menos el grado de Master en las disciplinas
pertinentes, ha sido programado sin embargo para aquellos candidatos que
probablemente pongan en práctica las lecciones recibidas cuando regresen
a sus países, en vez de para quienes sólo escriban documentos
académicos.
El Dr. Rami Keren, director del Instituto de Suelos y Agua, en el Centro
Volcani, que ofrece el curso, hizo hincapié en ese punto. "Nosotros
seleccionamos científicos con una trayectoria conocida de realizaciones",
dijo. "Pero, al mismo tiempo, el curso avanzado atrae candidatos que,
además de comprender las necesidades del agricultor corriente en el
terreno, tienen también acceso a quienes toman las decisiones dentro de los
escalafones superiores del gobierno".
El curso, que concluyó en diciembre de 1996, tuvo una sección transversal
característica de eminentes expertos, que el Volcani ha atraído de todos
los continentes durante los 27 años en que el curso ha sido ofrecido. Hubo
37 participantes de 27 países, en lo que fue el 27 curso de su tipo. Por
primera vez, algunos de los asistentes estaban bajo el patrocinio de las
agencias UNESCO y FAO de la ONU.
El Dr. Reuven Steinhardt, director del curso, explicó que el programa de
estudios hace resaltar las desarrolladas técnicas de riego israelíes, la
importancia de la agricultura de invernadero para los pequeños granjeros, y
la gestión del suelo, especialmente las amenazas ambientales a ese suelo.
Por supuesto, el riego israelí significa primordialmente riego a goteo. Se
puso en práctica primeramente en el Kibutz Hatzerim, en el desierto del
Neguev durante la década de los sesenta. Ésta es una invención cuya
simplicidad es comparable a la de la rueda, o al descubrimiento de la
gravedad de Newton. Su premisa básica es que la manera más eficiente de
nutrir los cultivos es una pequeña gota de agua, que cae repetidamente en
el mismo lugar. La compañía Netafim, del kibutz Hatzerim, desarrolló un
sistema sencillo, basado en tubos plásticos con agujeros del tamaño de un
alfiler. Con el correr de los años, además de los sistemas simples, se han
desarrollado productos sofisticados operados por computadoras, que
pueden distribuir tanto fertilizantes como agua.
"Nosotros ponemos énfasis también en la importancia y ventajas del riego a
goteo para el medio ambiente", agregó el Dr. Steinhardt. "En el mundo,
con el constante aumento de materiales contaminantes en nuestras fuentes
de agua, el riego excesivo causa polución, e incluso torna algunas tierras
agrícolas en no laborables".
En el curso se discutió también el desarrollo de la agricultura de
invernadero, en la cual el agricultor puede crear un sistema ecológico
completo dentro de una pequeña área, controlar todos los elementos,
inclusive suelo, agua y clima, para disfrutar de cosechas increíblemente
altas.
"Los participantes aprenden no sólo sobre Israel", dijo el Dr. Steinhardt.
"Aprenden también sobre los problemas de sus colegas a través del mundo.
Como parte integral del curso, los asistentes presentan trabajos relativos a
sus propias investigaciones - esta contribución hace resaltar
verdaderamente el aspecto internacional del curso - tanto como los
nombres y países de origen de los participantes".
En realidad, la fiesta de conclusión del curso, organizada por su
coordinadora, la Sra. Sydney Lossin, (en su casa en la aldea pastoral
de Aseret), puso en relieve la naturaleza internacional de éste, con los
platos nacionales que cada participante preparó, en lo que debe haber
sido uno de los bufetes más cosmopolitas en cualquier lugar.
La Sra. Benjaporn Chakranon, una científica especialista en suelos del
Centro Real de Estudios del Desarrollo Pikunthong del sur de Thailandia,
cerca de la frontera con Malasia, ofreció una tentación al paladar con un
"curry rojo de carne", un plato extremadamente picante, y advirtió de
antemano que es mucho más picante que el curry hindú corriente.
La Sra. Chakranon está especialmente interesada en el uso de los métodos
de riego para aliviar problemas ambientales. "La lluvia ácida en el sur de
Thailandia es tan perjudicial", explicó, "que muchos agricultores se han
visto obligados a abandonar sus campos, demasiado contaminados para el
cultivo del arroz, y a emigrar a las ciudades para buscar trabajo en la
industria. Creo que el uso más sofisticado del agua, desarrollado en Israel,
puede ayudarnos a disminuir ese problema".
Más familiares para los anfitriones israelíes fueron el alimento y los
problemas presentados por Nizar A. Al Wahidi, un ingeniero agrícola de
Gaza, quien trabaja para el Departamento de Agricultura de la Autoridad
Palestina. El Sr. Wahidi preparó maklube, un plato local popular, en donde
se combinan carne, arroz, papas, berenjenas y hongos. Para él, el encuentro
social con sus vecinos israelíes, como asimismo con sus colegas del
mundo entero, fue la parte más importante del curso.
"Por supuesto que, al vivir en la región", dijo, "los métodos desarrollados
aquí me son familiares. Lo más importante para mí ha sido desarrollar
relaciones de persona a persona con israelíes y una mejor comprensión de
nuestras necesidades en una era de paz".
Construir una infraestructura agrícola viable en un país de reciente
independencia, fue también lo que le interesó a Rabson N. Hleruka, un
especialista de riego de Gwanda, en Zimbabwe.
"Mi región está cerca de la frontera con Sudáfrica y así como en Israel", explicó, "tenemos un clima semiárido con sólo 500 mms. de lluvia por año, que caen generalmente en verano, cuando la evaporación es especialmente
alta. La mayor parte de la tierra se utiliza para criar ganado, pero hay muchos agricultores locales que cultivan maíz, betarragas, verduras y trigo. Yo estoy muy interesado en la posibilidad de introducir sistemas de riego a goteo para los pequeños granjeros de nuestra zona".
"Las grandes haciendas privadas ya cuentan con sistemas sofisticados de
riego", agregó. "Estamos tratando, con la ayuda del gobierno, de introducir
sistemas más simples de regadío para los pequeños agricultores, que en la
actualidad usan riego de superficie y canales. Eso malgasta agua, que no
podemos desperdiciar. Al volver a mi país, tengo la intención de redactar
mis recomendaciones al gobierno solicitando enérgicamente la asignación
de fondos para equipo de riego a goteo".
Para la fiesta de conclusión del curso, el Sr. Hleruka cocinó un guiso de
maíz, pollo y okra; entre otras cosas, aprendió cómo usar palillos para
comer algunos de los platos asiáticos preparados.
Para Jocelyn Louissaint, docente en el Colegio de Agricultura en Puerto
Príncipe, Haití, lo que hizo más memorable el curso fueron las
actividades extra-curriculares y su diversidad.
"Como cristiano, me maravilló el poder visitar los lugares santos como
parte del curso", dijo, "y en vez de estar todo el tiempo sentados en el aula,
pudimos viajar a través de Israel, que tiene tanta diversidad de climas y
condiciones topográficas para un país tan pequeño, y ver en la práctica los resultados del riego y la conservación del suelo. Me impresionó la manera en que están plantados estratégicamente los árboles para evitar la erosión del suelo durante lluvias fuertes. Eso es algo que podríamos utilizar más en nuestro país".
El Sr. Louissaint, además de dar clases en la universidad, también sale al
terreno y dicta cursos de capacitación para agricultores locales,
auspiciados por el Ministerio de Agricultura de Haití.
"Nos gustaría tener más sistemas de riego a goteo", dijo. "Pero me temo
que no tenemos el dinero".
El Sr. Louissaint explicó que Haití tiene un promedio anual de caída de
lluvia mejor que el de Israel; caen unos 800 mms., durante dos cortísimas
estaciones en primavera y verano.
En verdad, si hay una impresión duradera que les ha quedado a los
asistentes del curso, es la de que con tan poca agua se pueda hacer tanto.
Quizá muy apropiadamente, el curso terminó durante la festividad judía de
Jánuca. Ésta celebra la re-inauguración - hace siglos - del Templo en
Jerusalén, después de que fuera profanado por invasores extranjeros. Los
judíos ortodoxos creen que ocurrió un milagro, cuando la cantidad de
aceite para la llama eterna del Templo duró ocho días en vez de uno. El
milagro del Israel moderno es hacer que una pequeña asignación de agua
satisfaga todas las necesidades de la nación.