El autor fue fundador y director del Departamento de Capacitación para el
Extranjero del Servicio de Extensión Agrícola de Israel, precursor del CINADCO,
desde su creación en 1960 hasta su jubilación en 1982. Falleció en 1995 (ver Shalom 1996-2.
En su impresionante trayectoria - como una de las figuras políticas más prominentes de
Israel - Golda Meir desempeñó muchos cargos de prestigio: embajadora en la URSS,
Ministra de Trabajo, Ministra de Relaciones Exteriores y por último, Primera Ministra.
En primer término, al pensar retrospectivamente en esta gran mujer, la recuerdo como
Ministra de Relaciones Exteriores, en 1958, cuando puso los cimientos del programa
israelí de largo alcance de cooperación y asistencia a los países en vías de desarrollo del
mundo entero. Para aquellos de nosotros - de la División de Cooperación Internacional
del Ministerio de Relaciones Exteriores y del Departamento de Capacitación al
Extranjero (hoy en día, CINADCO) del Ministerio de Agricultura - que estuvimos
involucrados en las etapas iniciales de ese programa, cuando muchos países se
encontraban a punto de obtener su independencia, ella fue una fuente constante de
inspiración y apoyo, aportando sin reticencias de ningún tipo su tiempo y su
pensamiento.
Una experiencia inolvidable fue la ceremonia de clausura de uno de nuestros primeros
cursos, del Departamento de Capacitación al Extranjero, llevada a cabo en el kibbutz
Degania para estudiantes de Sierra Leona. Estábamos ansiosos de tener a Golda Meir
entre nosotros, para lo que prometía ser una dramática ocasión: a medianoche de ese
mismo día, 27 de abril de 1961, Sierra Leona habría de convertirse en un estado
soberano. A pesar del largo viaje entre Jerusalén y Degania, y de la premura de su
tiempo, Golda Meir se las arregló para venir, trayendo consigo sus parabienes y buenos
augurios para el nuevo estado y para el grupo de jóvenes becarios a punto de retornar a
su patria a asumir nuevas responsabilidades y enfrentar el desafío de sus problemas
agrícolas. Exactamente a medianoche, en una breve, pero conmovedora ceremonia, el
pabellón militar de la Gran Bretaña que flameaba temporariamente en el escenario, fue
arriado del asta y la nueva bandera, la de Sierra Leona - verde, azul y blanca - fue izada
en su lugar, al compás de las fervientes estrofas del himno nacional del flamante estado.
Los principios orientadores que Golda Meir hizo conocer, formaron la base para el
continuo programa de cooperación y capacitación en cuyo encuadre, durante las últimas
tres décadas, decenas de miles de estudiantes han participado en cursos realizados en
Israel, o se han beneficiado con el trabajo cumplido por los equipos israelíes enviados
al exterior para dirigir breves cursos-en-el-lugar sobre proyectos especiales.
Sea como embajadora, ministra o primera Ministra, ella fue siempre "Golda" para todos
en Israel, tal como lo fuera para los muchos becarios con quienes se reunía y
conversaba. Sobresalía por sus maneras sencillas y su notable talento para el contacto
cordial inmediato, lo que hacía muy fácil la conversación con ella. En mis viajes al
África, en el transcurso de los años, tropecé a menudo con un elocuente testimonio del
amor y la admiración que ella había inspirado: las muchas niñas que llevaban el nombre
de Golda.