El patriarcado sigue vivo y batallador en América Latina. Líderes
laborales femeninas, que asisten a un curso en el Instituto
Internacional de la Histadrut, conversaron con el reportero de la
revista Shalom sobre su lucha para mejorar las condiciones de las
mujeres que trabajan, comparar experiencias, cultivar contactos
personales y con instituciones y desarrollar sus habilidades de
liderazgo. La revista Shalom también obtuvo de ellas una evaluación
inesperada de la situación de las mujeres israelíes.
Un grupo notable de 26 dirigentes laborales de 15 países latinoamericanos
se encontró en el Instituto Internacional durante el verano de 1996. Se
trataba de 25 mujeres y un hombre - representante de un sindicato en el
ramo de la confección, cuyos miembros son principalmente mujeres . Éste
fue el cuarto curso en su tipo, dedicado al tema de las mujeres trabajadoras
en organizaciones laborales y al desarrollo cooperativo, y se realizó en el
Instituto Internacional de la Histadrut (Federación General del Trabajo de
Israel).
Las listas de los participantes en cursos anteriores incluyen muchos líderes
de organizaciones laborales activos y mujeres que han llegado a altos
puestos en sus campos respectivos. Igal Szir, Director de la División para
América Latina y el Caribe del Instituto Internacional, recuerda con afecto
a muchos dirigentes latinoamericanos que pasaron por las aulas del
Instituto, tales como la Dra. Ruth Moreno, una diputada del Ecuador,
autora de la ley ecuatoriana para la protección de la mujer. Es
impresionante la extraordinaria selección de líderes, luchadores y, para
usar un término pasado de moda, de idealistas que se han reunido en el
Instituto.
Es pertinente la experiencia israelí?
Es Israel un buen lugar para aprender a mejorar la condición de la
trabajadora latinoamericana? María Delgado, Vicepresidenta de la Unión
de Educadores de Cuenca, Colombia, cree que la experiencia israelí es
muy pertinente. Sus razones, sin embargo, son inesperadas.
"Israel es la cuna del cristianismo y en América Latina muchos somos
cristianos y católicos. Nosotros estamos aquí en contacto con nuestra
historia sagrada y estamos profundamente conmovidos de estar aquí. Aún
más, ésta es una sociedad en donde actualmente se libra una lucha por los
derechos de la mujer. De manera paradojal para un país de economía
desarrollada, Israel es precisamente una sociedad en donde es posible
hallar sectores conservadores que se oponen a la igualdad de derechos y
oportunidades para las mujeres. Las soluciones organizacionales
desarrolladas por las mujeres de Israel, ante tan activa y abierta oposición,
son un modelo valioso para nosotras y podemos aprender mucho de
vuestra experiencia.
"Vemos que la mujer israelí está conquistando terreno, y ello es muy
importante en la vida política. En América Latina también hemos
alcanzado grados crecientes de participación e influencia; cabe destacar
que nuestros avances se están realizando - no por casualidad - dentro del
proceso de democratización del continente latinoamericano".
Fiol D'Aliza Feliz, una valerosa dirigente sindical de la República
Dominicana, se expresa lúcidamente: "El tema del curso, liderato laboral y
cooperación, nos es familiar, como lo es también para la mayoría de las
personas conectadas con el trabajo sindical en América Latina. Las
cuestiones que enfrentamos en nuestros países y aquéllas que ocupan a la
mujer israelí son, en realidad, las mismas. Son cuestiones que surgen de la
condición humana y de nuestro común trasfondo judeocristiano.
"Para nosotras, es iluminador enterarnos de lo que se está haciendo en
nuestro campo en Israel y establecer correlaciones entre lo que nosotras
estamos haciendo en nuestros propios países y lo que se está haciendo
aquí. Las dirigentes femeninas israelíes tienen una gran responsabilidad,
como también la tenemos nosotras en nuestros países. La construcción de
lazos de mutuo entendimiento y el establecimiento de interrelaciones, de
vínculos, nos fortificarán a todas. Estamos pasando todas por procesos
similares y tenemos mucho en común".
Los asistentes aprendieron en Israel acerca de las principales
organizaciones que se dedican al mejoramiento de las condiciones de la
mujer trabajadora. La mayor de ellas, con 700.000 miembros, es Na'amat,
la división femenina de la Histadrut. Na'amat se ha convertido en modelo,
no sólo en Israel, sino a nivel internacional, al hacer trabajo pionero para el
avance de la mujer en el Medio Oriente, en la lucha por sus derechos
dentro de los sectores tradicionalistas judío, árabe y druso de la sociedad
israelí. Na'amat ofrece servicios a la mujer trabajadora sin distinciones de
clase, raza, identidad étnica ni religiosa, como tampoco afiliación política;
eso incluye ayuda médica y legal, prevención de la violencia dentro de la
familia, fomento de las micro-empresas establecidas y administradas por
mujeres, campañas de alfabetización y en general servir de vocero -
políticamente si es necesario - a las preocupaciones y esperanzas de la
mujer trabajadora, a fin de proteger sus derechos y mejorar su situación
social y económica.
"Un factor que no tenemos en América Latina, y el cual ejerce tan
poderoso impacto en la mujer israelí, es la religión, que afecta
directamente las leyes sobre la familia y el estado civil, tales como el
matrimonio, divorcio, niños, etc. En América Latina, la separación de la
Iglesia y el Estado ha sido total durante ya 150 años y, por lo tanto, no nos
encontramos usualmente en esta situación".
Patricia Pinto Quijano, Coordinadora de la Procuradoría de los
Derechos Humanos y encargada de los Derechos de las Mujeres, de
Guatemala, agregó: "Nosotros, los latinos, somos cristianos y creemos en
la Biblia, de manera que no concebimos ninguna forma de discriminación
basada en referencias bíblicas. No obstante, podemos entender esa
situación y respetamos a la mujer israelí en su lucha por la igualdad de
derechos.
"En América Latina, las leyes y los sistemas legales son más esclarecidos y
liberales que los correspondientes israelíes, pero debemos reconocer que
en su mayor parte son letra muerta. Los derechos humanos, y no solamente
los derechos de la mujer, han sido pisoteados fácilmente por los
dictadores. Sólo las democracias tratan realmente de hacer respetar los
derechos humanos y específicamente, los de las mujeres. Sólo en los
regímenes democráticos, las mujeres latinoamericanas pueden tener la
esperanza de realizar esos derechos. Todas estamos por la democracia".
Los derechos humanos preceden a los derechos laborales
"Las mujeres trabajadoras son, antes que trabajadoras, seres humanos",
continuó Patricia Pinto Quijano. "En mi país, Guatemala, estamos
emergiendo de 30 años de violento conflicto interno, con cientos de miles
de personas implicados directamente. Por lo tanto, el asunto de los
derechos humanos es todavía muy relevante. La Procuración de los
Derechos Humanos es una institución creada para lograr la implementación
de las leyes existentes y goza de completa autonomía y libertad de acción.
Mi tarea principal es proteger los derechos de las mujeres, del hogar, de
los niños. Tenemos leyes excelentes en Guatemala, pero nos ha parecido
necesario establecer esta institución, a fin de incrementar activamente el
acceso de la gente a la información legal y al aparato judicial. Nuestro
mandato consiste en incorporar a la mujer guatemalteca a las corrientes
centrales de la vida nacional".
Intercambio de información
"Es muy importante que las mujeres establezcamos vínculos entre
nosotras, creemos redes de información y conexiones, que nos sirvan como
sistemas de apoyo; éstos nos reforzarán en nuestro trabajo de organización sindical, como asimismo en cualquier otro campo de actividad", recalcó
Patricia Pinto Quijano.
"El curso nos abrió nuevas perspectivas, una variedad más amplia de
posibilidades, las de un comprehensivo intercambio de información para
apoyo mutuo. Todas las mujeres son hermanas con experiencias
compartidas, aun cuando provengan de países diferentes y lejanos".
"En la República Dominicana", agregó Fiol D'Aliza Feliz, "mantenemos
animadas discusiones sobre el lugar de la mujer dentro del movimiento
laboral. Hemos estado avanzando y llegando a algunos puestos de gran
responsabilidad como líderes sindicales, secretarias generales, etc. En este
sentido, las relaciones con organizaciones internacionales son de mucha
importancia, pues nos proporcionan aliados y apoyo, aumentan nuestra
legitimidad dentro de nuestro propio medio y país. Además, las
conexiones internacionales son fuentes potenciales de recursos, inclusive
de apoyo financiero para las nacientes asociaciones comerciales y para la
implementación de proyectos.
"La posición de las mujeres en mi país, la República Dominicana, ha
mejorado. Sin embargo, puedo afirmar claramente que todavía hay mucha
discriminación dentro del gobierno y también dentro del movimiento
laboral".
Jefe de familia
"En la República Dominicana, hay tantas mujeres como hombres que son
jefes de familia y cargan con la responsabilidad de mantener a la familia.
Las mujeres trabajan frecuentemente en el sector informal de la economía
o en la 'maquila', las fábricas establecidas en las zona de libre comercio
que manufacturan productos para la exportación a los Estados Unidos.
Muchos de los empresarios de la 'maquila' nunca oyeron hablar de los
derechos de los trabajadores".
"Yo no tengo pelos en la lengua", dijo Fiol D'Aliza Feliz, "y puedo decir
que la condición de los trabajadores en las 'maquilas' está violando los
derechos humanos básicos. La mujer obrera no tiene seguro de salud,
tampoco beneficios sociales, ni protección legal. Niñas de menos de 15
años trabajan más de 12 horas al día en condiciones subhumanas.
"Las trabajadoras tienen muchos problemas de salud, pero no disponemos
de medios para comprobar qué es lo que está sucediendo realmente.
Tenemos la sospecha de que los materiales sintéticos o los productos
químicos empleados en la 'maquila', la inexistencia de medidas de
protección, pueden ser factores en sus condiciones de salud, pero, repito,
no tenemos la prueba concreta". En 1995, un informe de las Naciones
Unidas confirmó extensos abusos en las fábricas 'maquila'. "El apoyo
moral de las organizaciones internacionales es decisivo en la lucha laboral
en mi país. El hecho es que generalmente tenemos éxito cuando contamos
con apoyo externo.
"Como representantes de los trabajadores, sabemos lo que está pasando en
el taller y podemos mediar en la relación con el patronato. Mayormente, el
gobierno nos apoya. Pero el contexto general es dificultoso. Las zonas
libres y las concesiones impositivas son en realidad, iniciativas
gubernamentales. Se corteja a los empresarios extranjeros y se los invita a
venir a la República Dominicana. Aún más, no somos el único país que
ofrece tales incentivos. Otros países del Caribe y de América Central
compiten con nosotros para atraer capital de 'maquila' y tecnologías. Los
gobiernos quieren desarrollar sus países y crear empleos. En suma,
sabemos que podemos esperar poca ayuda concreta del gobierno para la
protección de la mujer trabajadora.
"Una vez que comprendemos las limitaciones de nuestros gobiernos, nos
damos cuenta de la primordial importancia de las conexiones
internacionales. La OIT (Organización Internacional del Trabajo), actúa en
la República Dominicana desde 1987, así como la UITA (Unión
Internacional de Trabajadores de la Industria Alimenticia). La Histadrut de
Israel está presente en América Latina hace ya muchos años. En nuestros
países, esas organizaciones tienen real importancia".
Una casa made in Israel (en parte)
"En nuestras actividades con las mujeres trabajadoras latinoamericanas",
dijo María Delgado, de Colombia, "nos ocupamos de cuatro asuntos
principales: el sexo, la mujer en los sindicatos, el trabajo diferenciado de la
mujer, y la mujer en la arena nacional y mundial.
"Sostenemos que ninguno de los sexos es superior al otro, pero que son
diferentes. Los dos sexos son capaces de sobreponerse a los dictados de la
biología. La sociedad es la que ha asignado diferentes papeles en el
trabajo a hombres y mujeres, como función de su sexo y no de su
capacidad. Muchas de nosotras hemos internalizado esas diferencias y no
estamos conscientes de la imposición externa que ellas realmente
significan. Debemos concientizar a las mujeres latinoamericanas.
"Así como las compañeras que me precedieron, también a mí me gusta
hablar con franqueza: tenemos que abolir el sistema patriarcal. Debemos
crear un nuevo modelo de igualdad y justicia.
"Respecto a nuestro trabajo en Colombia, estamos realizando seis
proyectos: el primero es la 'Casa de la Mujer Trabajadora - Jefa de
Familia'. Este proyecto busca oportunidades alternativas de empleo para
mujeres, inclusive oficios y ocupaciones no tradicionales. El objetivo del
proyecto es ayudar a mujeres sin trabajo y a las que tratan de sustentarse
dentro del sector informal de la economía.
"La idea de la Casa fue concebida por Rocío Jesús Pineda", explicó. "Ella
participó en un curso en Israel en 1994 y la 'Casa' fue su Proyecto Final".
El concepto no fue concebido en el curso, pero el proceso de su
elaboración en detalle, con la guía de los instructores del Instituto, su
presentación ante los participantes, su discusión en un medio ambiente
amistoso, pero objetivo, todos ello constituyó un incentivo para su
implementación. "Hoy en día el proyecto tiene un sitio, una dirección, un
edificio en la ciudad de Bogotá. Fue una suerte que Rocío viniera a este
curso en Israel.
"El segundo proyecto capacita a dirigentes laborales. Cubre una amplia
gama de temas tales como desarrollo histórico, cuestiones sociales,
prácticas sindicales. Además, estamos llevando a cabo dos proyectos de
educación y dos de investigación, que se ocupan de la situación de la mujer
trabajadora en Colombia y de su integración al movimiento laboral
organizado".
Desfile de moda en el Instituto Internacional
Los temas que los participantes discutieron con el reportero de la revista
Shalom eran bastante serios, pero inmediatamente después de la entrevista,
corrieron a sus habitaciones y volvieron vestidos de manera colorida en los
trajes nacionales de sus respectivos países. Alegre música latina llenó el
ámbito de la cafetería del Instituto Internacional y un maestro de
ceremonias latinoamericano se hizo cargo. De pronto, ya no estábamos en
la Tierra de Israel discutiendo amargas luchas sociales, sino en una fiesta
con desfile de modas y exhibición de auténtica música y danza
latinoamericanas. Panamá, Paraguay, Colombia y muchos países del
continente estuvieron representados en una espontánea explosión de color,
música y amistad.