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Los Servicios de extensiףn agrםcola de Rumania en una era de cambios

30 ago 1999
 Revista SHALOM
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Intenciones para extensión? Los servicios de extensión agrícola de Rumania en una era de cambios

por Naomi Segal

Jerusalem, 1997
No. 1

 
 

 

 

 

  Desde el colapso de la Unión Soviética en 1989, Rumania, así como otros países del bloque soviético, ha enfrentado el desafío de pasar de una economía dirigida y planeada centralmente, a una economía de mercado privado. Este cambio se ha realizado especialmente en el sector agrícola, en donde la brusca transición de una planificación central a un contexto todavía carente de la infraestructura y los mecanismos de una economía de mercado, ha llevado a bajas en la producción, escasez de insumos y mala administración.

La adaptación estructural del sector ha planteado algunos de los mayores desafíos. Debido a la reforma agraria, granjas administradas por el estado y grandes colectivos han sido desmantelados y devueltos a manos privadas; se estima que un 60% de la tierra cultivable en Rumania consiste en granjas de propiedad privada de 5 a 10 hectáreas cada una. En muchos casos, los propietarios son rumanos, que dejaron el terruño para ir a centros urbanos durante el régimen comunista, y ahora están regresando con poco o ningún conocimiento de cómo se cultiva.

Para llenar el vacío dejado por el sistema centralizado - que anteriormente proporcionaba capacitación técnica - y para fomentar la productividad, el gobierno de Rumania le pidió a Israel que diera un curso sobre principios de extensión agrícola y planificación. El curso se efectuó del 14 al 28 de marzo de 1996, en un centro de capacitación agrícola cerca de la capital rumana, Bucarest, bajo los auspicios de CINADCO y MASHAV, el Centro para Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel. El seminario, que tuvo una duración de dos semanas, fue conducido por Michel Isaak, un especialista en extensión agrícola de CINADCO, y por Shaul Manor, anteriormente del Servicio de Extensión de Israel y asesor privado en la actualidad.

Al rememorar el curso, Isaak explicó que en éste se trataron, tanto las teorías de extensión y las necesidades específicas de Rumania, como el desarrollo de nuevas maneras de pensar que se adaptaran a las nuevas realidades. De los 30 participantes, la mayoría eran directores de distritos agrícolas - subdivisiones establecidas por el anterior régimen comunista. Las carreras de estos directores se habían desarrollado dentro del aparato de planificación central.

"Estaban acostumbrados a dar órdenes, a decirle a la gente que se mantuvieran dentro del marco de la ley. Era un enfoque de arriba para abajo", dijo Isaak. "A medida que pasaba el tiempo, hicimos todo lo posible para que esa gente se abriera, para mostrarles que la extensión consiste justamente en abrirse hacia al granjero, que es un cliente, y ya no un trabajador a quien se puede hablar en tono aleccionador".

Con esto en mente, el seminario comenzó por hacer que los participantes definieran la extensión: La extensión es un servicio, dentro del cual deben proporcionarse servicios al agricultor (quien decide independientemente), sin hacerle presión, ni imponerle vías de acción. La extensión es un sistema abierto. Puede haber un intercambio entre el agricultor y el servicio, pero la decisión es tomada por el granjero, a quien debe suministrársele toda la información necesaria para que llegue a una decisión válida. En la mayoría de los casos, el servicio cuida de los intereses del agricultor, no de los del gobierno ni de cualquier otro organismo.

"Los dos intereses pueden coincidir cuando se trata de cultivos para la exportación o de productos que pueden ser de valor para el mercado doméstico", agregó Isaak. "Cuando hay un mercado para un artículo específico, el interés del granjero está en producirlo a un nivel de calidad específico y obtener el mejor precio posible". La extensión forma parte de una jerarquía; no puede sobrevivir sin el apoyo de la investigación. "Una característica de muchos de los países que he visitado es que la investigación agrícola se encuentra en un ministerio totalmente diferente, en el ministerio de educación superior o de investigación científica, en tanto que sería aconsejable tenerla bajo el mismo techo organizacional que la investigación agrícola y la de ganadería", dijo Isaak. La extensión tiene objetivos de corto y también de largo alcance, a los que llega el agricultor, quien produce los cultivos, obtiene ingresos de la producción y los usa para adquirir más tierra, insumos u otros productos.

Resulta entonces que el principio cardinal de la extensión es cómo cambiar la conducta profesional del agricultor, para aumentar la productividad y los ingresos. "Todo el sentido de la extensión es el de influir, o el de tratar de cambiar la conducta de los granjeros en cierta dirección", indicó Isaak. Por ejemplo, un servicio de extensión debería tratar de convencer al agricultor de podar un viñedo en aquella forma diferente, que según ha sido demostrado científicamente, aumenta el rendimiento. Los elementos que conforman la conducta profesional son los medios a disposición del granjero o aquéllos obtenibles, por medio de créditos, para hacer una determinada tarea (equipo, terreno, ganado); la actitud o el deseo de hacer algo; y los conocimientos prácticos para realizar esa actividad. La extensión se convierte entonces en el instrumento para analizar y planificar el desarrollo. Éste fue el tema central de la segunda semana del seminario.

Se agrupó a los participantes según área geográfica y se les dio un plan maestro general, que comprendía los diferentes pasos que debían dar para desarrollar un programa de extensión para dos o tres cultivos. Para comenzar a desarrollar un servicio de extensión, explicó Isaak, debe definirse lo siguiente: la estructura y tamaño de la comunidad agrícola (cuántas pequeñas y grandes granjas hay); las necesidades de los granjeros; cuáles son sus problemas específicos. En el caso de Rumania, el regreso al campo de los trabajadores urbanos ha creado un mosaico de diferentes habilidades profesionales.

"Uno de los desafíos al montar un sistema de extensión es dar servicios a la mayoría de aquellos granjeros que volvieron a la tierra", manifestó Isaak. Otro es convencer a los pequeños agricultores de que si aúnan sus recursos con otras pequeñas granjas, pueden aumentar su producción. Esto ya está ocurriendo, a nivel de familia, y hasta cierto punto, a nivel regional, a través de asociaciones de granjeros. Pero todavía existe aversión al concepto de cooperativa, el cual puede ser considerado aún como una "mala palabra" según Isaak. "Pero los agricultores deben entender que no pueden sobrevivir económicamente de otra manera. Necesitan alguna forma de sistema cooperativo mediante el cual puedan obtener los insumos a mejor precio y facilidades para mercadear su producción. Se trata de aunar recursos, no de colectivización, un término que ellos recuerdan tan amargamente. Una obligación del servicio de extensión es, entre otras cosas, la de hacer comprender estas ideas".

Una vez que la comunidad y sus necesidades han sido definidas, deben buscarse soluciones a corto y largo plazo, que pueden incluir investigación básica o adaptable y ensayos en el terreno. Cualesquiera que sean las soluciones expuestas, todas deben pasar la prueba de la viabilidad económica: Pueden permitírselas? Cuáles son los medios financieros disponibles, tales como créditos bancarios? Son provechosas para el agricultor? "En último análisis, el granjero está interesado en aumentar sus ingresos, y no en el rendimiento o la producción". De aquí se deducen recomendaciones inmediatas y "objetivos operativos", o se esbozan las expectativas de lo que los granjeros serán capaces de hacer como resultado del conocimiento obtenido a través del servicio de extensión. Cuando se han formulado los objetivos operativos, se escogen los métodos para transmitir la información al agricultor. Éstos pueden incluir charlas, visitas a granjas, cursos, solares de demostración, métodos de enseñanza de técnicas, utilización de los medios masivos de comunicación, o una mezcla inteligente de ellos", señaló Isaak.

En el último día del curso, cada grupo presentó su proyecto. Isaak dijo que él creía que los participantes se iban con la idea de "planificar un sistema así". Mientras tanto, la implementación del programa de extensión y toda la infraestructura de apoyo, todavía se basa en la ayuda del gobierno. Aunque Rumania es fundamentalmente un país industrial, "está ciertamente interesado en exportar algunos de los cultivos en donde tiene una ventaja relativa, por ejemplo, la fruta", dijo Isaak. Manifestó también, que la baja en la producción era un incentivo más para tratar de ayudar a renovar el sector. "Ellos no quieren desperdiciar dinero en la importación de alimentos del extranjero. Lo básico en la economía de un país es primeramente suministrar productos para su propia población". El gobierno parecería estar moviéndose en esa dirección, agregó Isaak. Señaló que se ha puesto en marcha un proyecto piloto financiado por la Unión Europea para establecer un servicio de extensión en 12 distritos.

Rumania, tal como otros ex miembros del bloque comunista, enfrenta todavía muchos desafíos en la transición hacia una economía de mercado. No obstante, Isaak dijo que, en su opinión, se están dando los primeros pasos. Él describió así lo que cree que han aprendido los participantes en el seminario: "Apertura, apertura al cambio. Han disminuido sus miedos respecto a cualquier cambio que deberán implementar en base a sus nuevos términos de referencia".

 
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