En 1960 Israel era un pas joven, a slo 12 aos de su independencia. Mina Ben-Zvi, que
haba sido la primera comandante del cuerpo militar femenino de Israel, represent al
Consejo Internacional de Mujeres Democrticas de Israel en el Seminario de la Mujer,
organizado por la ONU en Addis Abeba, Etiopa. El seminario, el primero en su gnero,
se realiz en la poca en que los pases africanos empezaban a participar en el concierto
de las naciones por derecho propio. Esta era tambin la primera aparicin pblica de
mujeres de pases en desarrollo. El seminario puso de relieve su situacin, sus
problemas, sus puntos de vista y expectativas. Mina Ben-Zvi tuvo una oportunidad nica
de llegar a una mejor comprensin de las actitudes de las mujeres africanas, y lo as
aprendido lo trajo de regreso a Israel y a la entonces Ministra de Relaciones Exteriores,
Golda Meir. De este seminario naci la idea de invitar a mujeres lderes, no slo de
frica sino tambin de Asia, a un seminario en Haifa, Israel. Reproducimos aqu algunos
documentos originales de aquel seminario inicial de Haifa en 1961, a partir del cual se
desarroll el Centro Internacional de Capacitacin del Monte Carmelo. stos dan una
indicacin de la forma de pensar de entonces y son de inters tambin para nosotros, que
continuamos la lucha en pro de la cooperacin y el desarrollo internacional.
Seminario Internacional sobre el Rol de la Mujer en una Sociedad en Desarrollo
17 de abril a 31 de mayo de 196
Trasfondo
por Mina Ben-Zvi
Las tremendas tareas que debe enfrentar un pas en desarrollo representan un gran reto
para las mujeres, en vista de las crecientes responsabilidades que deben compartir.
Israel, cuya poblacin comprende tantos y tan distintos grupos tnicos, enfrentados a
los complejos problemas de una sociedad cambiante, presenta un laboratorio vivo a
otros pases empeados en una lucha socio-econmica por el progreso nacional. La
participacin activa de la mujer de Israel en todos los mbitos de la vida del pas, su
contribucin y sus logros, en especial en los campos de la educacin, la salud y el
bienestar social, constituyen un trasfondo apropiado para el estudio de los problemas
que ataen directamente a las mujeres de los pases en desarrollo.
El seminario sobre "El Rol de la Mujer en una Sociedad en Desarrollo", realizado en
Beit Ruthenberg en Haifa, del 17de abril al 31 de mayo de 1961, estaba diseado para
mujeres participantes en programas de educacin, salud y bienestar social, dirigentes
de organizaciones femeninas, y mujeres activas en la vida pblica de su pas.
El programa se estructur de tal modo que permitiera a las participantes observar la
vida en Israel, donde se estaba moldeando una nueva sociedad, con sus problemas,
dificultades, luchas y fallos ocasionales, junto con sus aspiraciones y logros.
El programa de estudios del seminario hizo hincapi en los aspectos educativos y
sociales de mayor impacto en la familia y la comunidad. Las participantes visitaron
instituciones y organizaciones de distintos tipos: jardines de infantes, escuelas, centros
de salud, proyectos de vivienda, poblados agrcolas, organizaciones laborales y
femeninas, lo que les brind la oportunidad de conocer de forma directa y prctica, los
multifacticos aspectos de una sociedad en gestacin y los distintos temas estudiados.
En la velada de clausura, una de las participantes, la Sr. V.O. Betts, de Sierra Leona,
expres con tal emocin lo que el seminario haba significado para ella, que me
permito citar partes de su intervencin:
"... Nuestras relaciones se han basado en igualdad, respeto mutuo, tolerancia y
sinceridad.... Por eso comprendrn Uds. con qu honda emocin nos hemos
congregado aqu para despedirnos, no como organizadoras de un seminario y
participantes en l sino como amigas entraables. Aunque oriundas de pases diversos,
nos llev muy poco tiempo descubrir cunto tenamos en comn como mujeres,
cualquiera que fuese nuestro color, religin o cultura, y creo que trabajando en base a
lo comn a todas nosotras y a cmo estas cosas podran desarrollarse en provecho del
mundo al que tanto debemos, era imposible no tener xito.
En el acto de clausura del seminario, realizado en Jerusaln, las participantes
decidieron formar una asociacin internacional y centro de intercambio de
informacin, que sirviera de instrumento de recepcin y distribucin de material,
sugerencias y solicitudes de y a los distintos pases.
Discurso
de la Sra. Golda Meir, Ministra de Relaciones Exteriores
en la inauguracin oficial del seminario
Slo quienes escriban la historia dentro de muchos aos podrn, segn creo, apreciar
lo que est ocurriendo en el mundo en esta dcada. Estamos demasiado cerca de los
acontecimientos como para poder verter nuestros pensamientos y emociones en
palabras que transmitan fielmente lo que sentimos y pensamos, y justipreciar la
importancia de lo que est aconteciendo a millones, decenas o centenares de millones,
de seres humanos, que estuvieron sometidos a un dominio forneo y a quienes se
coloc en una clase aparte. Ustedes y nosotros estbamos destinados, en apariencia, a
no ser independientes, a ser regidos por otros, a ser distintos de los dems. Hace
apenas diez, quince, veinticinco aos, o para algunos de nosotros slo cinco aos o
menos, era casi inimaginable que llegramos a gozar de ese derecho fundamental de la
dignidad humana, como individuos y como naciones, de compartir los privilegios y
obligaciones de ser independientes y gobernarnos a nosotros mismos. Y que el destino
de cada uno de nosotros estara en manos del pueblo mismo y no en las de otros. Digo
esto independientemente de si tal o cual potencia extranjera gobernaba bien o mal.
Supongamos que una potencia extranjera gobernaba bien y aspiraba al bienestar del
pueblo y el pas que gobernaba. Aun as, ningn pueblo que se respeta -y todos nos
respetamos- optara por vivir una vida ms facil y cmoda bajo el dominio forneo y
la responsabilidad de otra potencia, ms bien que tener una vida de dificultades y
privaciones, pero cargando con sus propias responsabilidades.
No creo que haya en el mundo pueblo alguno que voluntariamente renunciara a su
libertad e independencia, como tampoco un individuo que se respeta renunciara a su
libertad individual. Todos nosotros pertenecemos a la generacin privilegiada que
vive en una era en la que los sueos y aspiraciones de centenares de millones se han
hecho realidad, al obtener su independencia. Cuntas lgrimas - en algunos sitios
cunta sangre- se han derramado, cunto pesar y cuntas desilusiones hemos sufrido,
cada uno de distinto modo, hasta alcanzar ese da mgico, en el que con una simple
proclamacin se reconoci que de entonces en adelante seramos un pueblo
independiente, y nuestro pas era libre y perteneca slo a nosotros.
Todos los aqu presentes somos independientes hace pocos aos, o meses, y otros
estn en vsperas de su independencia. Hay cuando menos un pas aqu representado
al que corresponde felicitar, an si faltan tres das para que sea oficialmente
independiente. Felicitamos a nuestros amigos de Sierra Leona, que el 27 de abril sern
independientes, en nombre del gobierno y el pueblo de Israel y en nombre de todos los
aqu reunidos. Les damos nuestros parabienes y nos alegramos con ellos.
Sin embargo, sabemos todos los que ya hemos alcanzado la independencia, que
pasado el da de alegra y festejos, vienen los de dificultades, penuria y
responsabilidades. El pueblo que ignora esto y no se enfrenta de inmediato con sus
problemas acuciantes, que antes pudieron dejarse de lado pretendiendo que otros
tenan que resolverlos, es un pueblo para el cual la independencia poltica no
significar gran cosa. Desde el da mismo de la independencia, desde la medianoche o
el medioda, nos tocar a nosotros solos hacer las cosas.
La primera tarea para garantizar la igualdad entre las naciones as como su
independencia es la de desarrollar las capacidades del ser humano junto con los
recursos del pas.
Algunos de los pases de Uds. no son pobres de ningn modo; algunos incluso son
muy ricos. Lo s por haber visitado varios. No les falta a Uds. prcticamente nada.
Todos los recursos naturales que cualquier pueblo ansiara poseer, Uds. los tienen. Y
con todo, la poblacin es pobre. La razn de ello es que no siempre saben como
beneficiar los recursos naturales del modo ms eficiente. La riqueza o pobreza de un
pas dependen no tanto de la abundancia o escasez de recursos, como de la habilidad
de sus habitantes para aprovecharlos. La desigualdad no es slo material: hay quienes
disponen de excelentes servicios de salud, y para los cuales la malaria es an un
peligro, y la tifoidea es un peligro, y las enfermedades de los ojos son un peligro,
aunque estas enfermedades en los pases desarrollados son fcilmente curables. La
tuberculosis ya no es una enfermedad peligrosa, es curable. Y sin embargo me consta
que en algunos pases de frica la tuberculosis causa terribles estragos entre jvenes y
ancianos. O sea que no se trata slo de quienes tienen bienes materiales y quienes
carecen de ellos, sino de quienes tienen el conocimiento y la capacidad cientfica para
desarrollar el pas, los recursos naturales, las escuelas, los servicios de salud, las
viviendas, la construccin de una sociedad moderna, frente a quienes an tienen que
adquirir este conocimiento. Este es el problema de todos nosotros. Y si me permiten
decirlo, ningn pueblo, ninguna nacin, podr resolver estos problemas a menos que
las mujeres participen muy activamente en todos los campos, en educacin y salud, en
los servicios sociales, en la construccin de la sociedad, y en la conformacin del
carcter y naturaleza de la sociedad en un estado libre e independiente.
Con todo el respeto que me merecen los hombres de cualquier nacin, ellos solos no
pueden lograrlo. Concedo que nosotras, las mujeres, tampoco podemos solas. Los
hombres y las mujeres deben enfrentar juntos los problemas de su sociedad. Los
problemas a enfrentar juntos son tan inmensos, tan pavorosos. Tendremos xito,
nosotros, los pueblos nuevos? Tendremos xito o, no lo quiera Dios, fallaremos? Y si
fallamos que suceder? Alguien seguramente dir: "Vaya, fue un error. Mejor nunca
hubirmos exigido esa independencia". Y eso es tan pavoroso y tan importante,
porque tanto est en juego. No slo el destino de nosotros, pueblos jvenes, sino el del
mundo entero, el de toda la humanidad, depende de que nosotros, los nuevos pueblos
independientes, tengamos xito.
No habr paz en el mundo, ni habr felicidad verdadera, en tanto nosotros, los nuevos
pueblos del mundo, no hayamos alcanzado un nivel de vida y de educacin
comparable al de los pases antiguos y ricos. Tan importante es para ellos como para
nosotros. Y como los problemas son tan grandes, no los podr resolver una mitad de
la poblacin por s sola, o sea los varones solos. Actuemos juntos. Nuestras naciones
necesitan hasta la ltima gota de energa y capacidad de cada uno. Juntmoslas todas
para garantizar nuestro xito.
Aun as, nos espera una tarea difcil y un camino largo y empinado.Pero nosotras, las
mujeres, no somos una parte ms de la poblacin, somos mucho ms. Somos
responsables no slo de la poblacin de hoy. En esencia somos responsables de la
poblacin del futuro. Nosotras, en esta generacin, no slo podemos contribuir al
desarrollo de nuestros pases y nuestros pueblos, para su paz y felicidad, sino que en
nuestras manos est el porvenir de nuestros pueblos. Son los bebs que traemos al
mundo, son los nios y adolescentes que criamos, es lo que ellos sean y cmo los
educaremos lo que har nuestro futuro.
Quisiera esbozar a grandes rasgos lo que a mi ver es el mayor problema de nuestros
pases. Queremos educacin. Qu porcentaje de nuestra poblacin sabe leer y
escribir? Cuntos varones? Cuntas mujeres? Cuntos nios no van, o nunca han
ido, a la escuela? Cuntas personas carecen de esa instruccin bsica tan esencial,
leer y escribir, poder comunicarse con otros y beneficiarse de lo que otros hayan
escrito? No se instruye a un pueblo de la noche a la maana. No hay varilla mgica
que de golpe ponga a la gente en las escuelas y les d una instruccin adecuada. Est
tambin la pregunta de cmo nosotras, las madres, educaremos a nuestros hijos e
hijas. Los educaremos en un espritu pionero, de modo que su generacin, y quizs la
de sus hijos, est dispuesta, al igual que la nuestra, a desarrollar el pas para garantizar
la independencia de su pueblo? Eso es factible si el sector ms favorecido de la
poblacin se siente comprometido a compartir todo lo que tiene con otros. A los nios
y nias que tengan el privilegio de asistir a la escuela e instruirse, les hemos de educar
de tal modo que no aprovechen las ventajas que les confiera esa instruccin slo en
beneficio de su inters personal. Las ventajas que tengan deben compartirse con todos
y beneficiar a todos. Si se saca a nios de sus pueblos y se les manda a escuelas de la
capital, se plantea la pregunta de si se quedarn en la capital o volvern a esos
pueblos. Se sentirn comprometidos con su pueblo natal y no con la ciudad que dejan
atrs, trayendo a ese pueblo el beneficio de su instruccin y sus conocimientos, a fin
de elevar, conjuntamente con otros, el nivel general en ese pueblo?
S que el instinto de toda madre es desear que su hijo tenga una vida mejor y ms
fcil; y es ms fcil para un joven quedarse en la capital y conseguir un trabajo limpio,
que no ensucie las manos. Pero nosotras somos las madres no slo de nuestros hijos
sino de nuestro pueblo. Debemos preguntarnos si queremos que nuestros jvenes
sigan viviendo en un mundo donde unos pocos gocen de las ventajas de la instruccin
y las masas sean analfabetas; donde unos pocos gocen de salud y las masas estn
enfermas o moribundas. Qu cuentos contaremos a nuestros nios, qu ideales
ensalzaremos ante ellos? Una vida fcil, pase lo que pase? O una vida de dificultad
pionera, de devocin y de servicio al pueblo, que es la que brinda verdadera felicidad?
Las madres deben ser muy sensatas. Quizs en pases muy desarrollados, las madres
puedan permitirse no serlo. Pero nosotras, las madres de los pases nuevos, de los
pueblos recin independizados, hemos de serlo y pensar en las cosas hasta su fin
ltimo. No lo bueno para hoy. Lo bueno para hoy puede ser peligro o calamidad el da
de maana. Debemos pensar a largo plazo qu suceder a nuestros hijos, en qu clase
de sociedad queremos que vivan nuestros nietos. Las madres pueden hacerlo mejor
que nadie.
No creo que en Israel hayamos resuelto muchos problemas. Puedo decir, eso s, que
conocemos nuestros problemas y hemos empezado a hacerles frente.
Nos hemos independizado en un pas donde cerca del setenta por ciento de las tierras
eran estriles y baldas. Desierto, piedras y rocas. Expertos y decenas de comisiones
vinieron a este pas y nos dijeron: "Nada puede crecer en el desierto... Nada puede
crecer en las rocas". Y saben Uds., amigas, cul era nuestra actitud con los expertos?
Lo es an, en cierta medida. Si vena al pas una comisin de expertos y deca: "As
tienen que hacer las cosas", eran bien acogidos y estudibamos cuidadosamente sus
informes. Si vena una comisin de expertos y deca: "No, eso no se puede hacer",
decamos "Muchas gracias", y el informe iba a la papelera. Ese es nuestro pas, no
tenemos otro. Y cada una de Uds. no tiene otro pas salvo el propio. Si es rico, mejor
para Uds., han tenido suerte. Si es pobre, aun as es el pas de Uds. y tienen que hacer
lo ms que puedan. La mayor riqueza de un pas no es el oro, los diamantes o el
mineral de hierro, sino el pueblo. Un pueblo con espritu pionero y dedicacin, puede
hacer rico a un pas pobre. Un pueblo que ni es pionero ni tiene dedicacin al servicio
del pas puede volver pobre a un pas rico. Depende por completo del pueblo.
Esta reunin es una entre otras que hemos tenido en este pas, pero para m tiene una
significacin especial. Es importante no slo por los resultados prcticos que
logremos intercambiando opiniones y aprendiendo mutuamente de la experiencia de
otros; es simblico, tambin, que nos congreguemos para discutir no de cmo ir en
contra de alguien sino de cmo ir a favor de todos.
En este seminario no se les va a pedir que apoyen ninguna resolucin en contra de
nadie. Tampoco se les pedir que simpaticen con el deseo de destruir a nadie. No. En
este seminario queremos aprender cmo vivir mejor, cmo ayudar a nuestros hijos a
vivir mejor.
Todas tenemos un pasado trgico. No el mismo: para unas es el color, para otras la
religin, por distintas razones. Todas tenemos algo en comn. Hemos recorrido un
largo camino: discriminacin, pesares, sufrimiento, y ningn pueblo con respeto de s
mismo olvida su pasado, ni debe olvidarlo. Pero el pasado debe colocarse en el lugar
que le corresponde: recordarlo, y contarlo a nuestros hijos. Deben conocerlo. Ninguno
de nosotros tiene nada de que avergonzarse. Pero coloqumoslo en su lugar, y no nos
ocupemos demasiado de l.
Saben Uds., cuando las cosas se ponen difciles, a veces es fcil volver a nuestro
pasado porque tenemos alguien a quien echarle la culpa, alguien que nos hizo dao.
Est bien eso de tener a quien echarle la culpa. Pero lo pasado, pasado, y ahora
estamos solos. Debemos vivir en el presente y planear para el futuro.
Como el desafo es tan grande, nos tenemos que ayudar unos a otros. S que todos
necesitamos ayuda y recibimos ayuda de pases veteranos y desarrollados. Eso no
basta. Nos podemos ayudar mucho unos a otros. Somos parecidos; nuestras
necesidades son parecidas. Si ponemos en comn toda nuestra experiencia y todos
nuestros esfuerzos, lograremos llegar al punto que todos anhelamos alcanzar.
No puedo decirles cun felices y orgullosos estamos de que hayan llegado aqu. sta
es una reunin llena de colorido, y cada traje nacional refleja algo del carcter del
pueblo. Han llegado aqu sin conocerse, y cuando se vayan habremos ganado algo
ms precioso que todo: comprensin mutua, amistad y conocimiento de otros.
Sabemos que ste es un mundo confuso y desgarrado, y que los planes de paz
dependen en parte de nosotras las mujeres. Nadie puede permitirse una guerra, los
pueblos nuevos aun menos que otros. Quizs si todos los pueblos del mundo, del este
y el oeste, del norte y el sur, se sentaran juntos a discutir del bienestar de los nios -
me refiero tambin a los jefes de estado- suponiendo que se reunieran en un seminario
para discutir del bienestar de los nios, y de problemas de salud y del lugar de la
mujer y del hombre, y de qu debe hacerse, estoy segura de que hablaran un lenguaje
comn.
As que el reunirse en amistad y comprensin, con un deseo sincero de ayuda mutua,
tal es lo grande de esta conferencia. Estamos felices de que les pareciera importante
asistir a una conferencia de esta clase, en cualquier parte, y de que sus gobiernos las
hayan enviado a Israel. Todas Uds. son bienvenidas aqu.
Espero sinceramente que este seminario les parecer instructivo y que disfrutarn de
su estada aqu. Este es un pas pequeo y pobre. Somos un pueblo pequeo con una
historia larga y trgica. Pero tambin somos un pueblo obstinado que se neg a
desaparecer. Oramos, lloramos, luchamos, y llegamos a ver el gran da de la libertad y
la independencia. Por ello no les sorprenda que comprendamos a los pueblos de Uds.
y busquemos su amistad. Hoy es usual en el mundo decir "sin cortapisas". Aqu es sin
cortapisas, sin precondiciones, salvo amistad y comprensin. Y cooperacin.
As que bienvenidas a Israel. El alcalde ya les ha dado la bienvenida a esta preciosa
ciudad, rodeada por las montaas y el mar. Las alturas y horizontes que vern en esta
ciudad quizs sean simblicos de quienes se atreven a soar y planear. A veces los
sueos y planes se convierten en realidad.
Ojal sean felices durante su estada aqu y al regresar a sus pases puedan entregar
algo de la experiencia adquirida en esta conferencia, a fin de ayudar a los pueblos
respectivos en esta gran marcha adelante de la humanidad, en la que los pases nuevos
estn llamados a desempear un papel tan importante.
Les dir "shalom", que significa paz, paz a todas ustedes, paz al mundo y buena suerte
a todas.
Texto de la resolucin de 1961
Nosotras, las participantes en el seminario sobre "El Rol de la Mujer en una Sociedad
en Desarrollo", celebrado en Haifa en abril-mayo de 1961,
Habiendo evaluado el programa del seminario y la experiencia que en l adquirimos,
Apreciando el valor del intercambio de informacin entre nosotras y los organizadores
del seminario, y el de una cooperacin continua,
Considerando la importancia para otros pases en desarrollo de los logros pioneros de
Israel en los campos social y educativo,
Proponemos:
- Constituir un Consejo integrado por representantes de los veintids pases
participantes en el seminario ms dos organizadores de Israel;
- Designar de entre los participantes un pequeo comit, integrado por un tercio de
los miembros del Consejo ms dos organizadores de Israel;
- Encomendar al comit la responsabilidad de:
- establecer en Israel un centro con una secretara, que sirva de agencia de
recepcin y distribucin, para reunir sugerencias, material y solicitudes;
- promover actividades nacionales e internacionales futuras en pro del progreso
de la mujer.
La propuesta fue adoptada por nosotras en la sesin final del seminario, realizada en
Jerusaln, el 31 de mayo de 1961.
Firmado
Evelyn Dunn - Birmania
Lu-Bu Jangma - Birmania
Rose Belinga - Camerún
Douddjo Mamma-Boubaoua - Camerún
Vinitha Fernando - Ceylan
Firmine Kailly - Congo (Brazzaville)
Louise Sita - Congo (Brazzaville)
Marie-Josee Kamitatu - Congo (Leopoldville)
Dolun Ali-Riza - Chipre
Despina Apostolidou - Chipre
Georgia Demetriou - Chipre
Evanthia Michaelidou - Chipre
Thekla Michaelidou - Chipre
Angeliki Neocleous - Chipre
Hatidje Tahsin - Chipre
Amelie Foadey - Dahomey
Sergut Senegiorgis - Ethiopia
Marie-Augustine Ambouroue - Gabón
Yvette Cardot - Gabón
Jeanne Mba-Ndong - Gabón
Bernadette Tsouka - Gabón
Patience Akunor - Ghana
Docia Sasu - Ghana
Elisabeth Spio-Garbrah - Ghana
Parvathi Kailasapathy - India
Sarah Paul - India
Rochelle Shah - India
Mariam Bouboutou - Costa de Marfil
Jeanne Chapman - Costa de Marfil
Rahab Gichuru - Kenya
Eleanor Majale - Kenya
Rachel Towett - Kenya |
Ruth Vuyiya - Kenya
Williette Dennis - Liberia
Elisabeth Gibson - Liberia
Jannet Bolarinwa - Nigeria
Cecilia Ibekwe - Nigeria
T. Ayo Manuwa - Nigeria
Gladys-Adebisi Odebiyi - Nigeria
Felicia Onyeador - Nigeria
Veronica Uvieghara - Nigeria
Soledad Ocampo - Filippines
Rose Basse - Senegal
Oulimata Fall - Senegal
Aiussatou Sokhna - Senegal
Fatou Thioye - Senegal
Marie Toure - Senegal
Victoria-Olive Betts - Sierra Leona
Zenobia Wilson-Taylor - Sierra Leona
Dominica Chale - Tanganyika
Mary-Theresa Ibrahim - Tanganyika
Sarah Lucinde - Tanganyika
Cecilia Madimilo - Tanganyika
Celina Malu - Tanganyika
Naanjella Msangi - Tanganyika
Blandinah Mwambungu - Tanganyika
Ruth Ngowi - Tanganyika
Doangchai Chitrapongs - Tailandia
Katie Kibuka - Uganda
Zebia Kwamya - Uganda
Florence Masaba - Uganda
Mary-Rose Nabaggala - Uganda
Lamissa-Florence Nignan - Alto Volta
Makoukou Ouezzin - Alto Volta
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