Viveros de buena voluntad

26 ago 1999
 REVISTA SHALOM, 1997 / No.3
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Viveros de buena voluntad

por Daniella Ashkenazy

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  A unos 50 kilómetros al sur de Casablanca, en Azemour -una zona hortícola tradicional-, un proyecto conjunto de Estados Unidos, Marruecos e Israel, llamado "Granja de demostración y vivero AMARIS" produce no sólo plantones robustos sino también buena voluntad y sólidos lazos económicos entre israelíes y marroquíes. La granja, cuyo nombre oficial es "Proyecto de desarrollo agrícola cooperativo marroquí", es el primer proyecto trilateral entre Marruecos, Israel y Estados Unidos. Marruecos es el segundo país musulmán después de Egipto que establece una relación de esta índole.

En el caso de Egipto se estableció una granja de demostración e investigación colaborativa (ver "Semillas de paz", Shalom 1992-3, y "Cooperación agrícola entre Israel y Egipto", 1996-2), por cooperación entre la San Diego State University Foundation (SDSUF), de California, la Universidad Ben-Gurión del Negev, de Israel, y el gobierno de Egipto. En Marruecos, la colaboración se basa en la iniciativa privada: auspician el programa el Instituto Fred J. Hansen pro Paz Mundial, adscrito a la SDSUF, Driss Lahlou, hombre de negocios y promotor agrícola marroquí, propietario de "Maghreb Agriculture", y la Universidad Ben-Gurión del Negev, con sede en Beer-Sheva.

El vivero, que es la última palabra de la técnica, se fundó en 1993, en una hacienda de 40 hectáreas de Lahlou en Azemour, con un préstamo de arranque de 5 millones de dólares del programa USAID - MERC (Agencia de los EE.UU. para el Desarrollo Internacional - Cooperación Regional del Oriente Medio), proporcionado por la USAID. El propósito de esta ayuda era promover la cooperación entre árabes e israelíes.

La administración del proyecto está a cargo de la SDSUF. Científicos de la Universidad de California en Davis proporcionan una ayuda valiosa al programa, pero son los israelíes quienes aportan la mayor parte de la asistencia técnica, por medio de expertos residentes, infraestructura agrotecnológica e insumos agrícolas tales como semillas y agroquímicos.

El Prof. Dov Pasternak, Presidente del Comité Técnico de AMARIS y director del Instituto de Biología Aplicada de la Universidad Ben-Gurión del Negev, explica la orientación principal del proyecto: crear un vivero comercial, basado en un método de propagación difundido en Israel, el trasplante, con tecnología avanzada. Millones de semillas se siembran con máquinas automáticas en un medio de cultivo especial, en bandejas diseñadas al efecto, donde germinan y se desarrollan hasta el tamaño óptimo en invernaderos, bajo condiciones controladas por computadora.

Nissim Sroussi, el asesor técnico reidente en Marruecos señala las ventajas: "Este método garantiza un 100% de arraigamiento, porque evita el choque del trasplante, lo cual se traduce en un desarrollo uniforme, un rendimiento máximo y un producto de calidad de exportación.

"Yo era el único israelí allí. La finca la maneja personal marroquí: el gerente del vivero y un grupo de trabajadores permanentes y estacionales. Considero que el vivero ha creado aquí una verdadera revolución. Los agricultores solían sembrar directamente en el campo, o bien preparaban un semillero y trasplantaban los plantones desnudos. Con el nuevo método, ven que cada uno de los plantones enraíza y da excelentes resultados."

El vivero suministra 4,5 millones de plantones por año a los agricultores de la zona; otro vivero en Agadir produce varios millones más. A veces tienen dificultad en abastecer la demanda de las grandes fincas de Azemour y de los pequeños productores de Agadir.

El vivero demuestra también otras tecnologías avanzadas, como la utilización de hormonas vegetales enanizantes que permiten al agricultor prolongar la vida de los semilleros usuales, reduciendo artificialmente la tasa de crecimiento de los brotes. El vivero AMARIS está ensayando también, en parcelas experimentales, la posibilidad de producir varios cultivos de exportación, entre ellos espárragos como cultivo precoz de primavera, bajo riego con agua salina, como en Israel.

En abril de 1996, más de 300 personas, incluyendo agricultores, propietarios de grandes haciendas, exportadores, científicos y estudiantes, asistieron a un seminario hortícola en el Instituto Hassán II de Agronomía y Medicina Veterinaria de Agadir, organizado por Maghreb Agriculture y patrocinado por el proyecto. El seminario, uno de los puntos culminantes de este proyecto quinquenal cercano ya a su conclusión, se centró en nuevas oportunidades de comercialización, producción en viveros, productos alternativos y biología de postcosecha, con sus correspondientes tecnologías. "Driss Lahlou insistió en dar publicidad a la `conexión israelí del seminario, en una entrevista en uno de los diarios de Marruecos", subraya Sroussi.

"Durante este último año del proyecto hemos trabajado en dos campos nuevos", agrega:

  • Un vivero forestal - "A pedido de la Autoridad Forestal de Marruecos, hemos producido en los viveros de Azemour y Agadir cerca de 1,5 millones de plantones de eucaliptos, acacias y casuarinas (tres especies comunes en los bosques de Marruecos). Trajimos también de Israel quince especies desconocidas en Marruecos, que nos parecen más apropiadas a las condiciones de la región que las usuales hoy en día. Nuestros colegas marroquíes las ensayarán y quizás las utilicen en el futuro.

  • "Capacitamos a un equipo y proveímos el marco adecuado para el uso de plántulas trasplantadas (en especial de tomate y melón), en un sistema que supera el obstáculo de las enfermedades del suelo, que son difíciles y costosas de erradicar, aún con agroquímicos potentes y peligrosos, algunos de los cuales ya están prohibidos en los EE.UU. y Europa. Con el nuevo método se siembra sin tener que desinfectar el suelo (con bromuro de metilo, un veneno poderoso, que causa polución y daña la capa de ozono). Se ahorra así mucho dinero y se protege el medio ambiente.
"El año pasado produjimos más de un millón de plántulas de melón y unos dos millones de plántulas de tomate por esta nueva técnica, desarrollada en Israel y mejorada en Marruecos."

Gran parte de la agrotecnología introducida en nuevas áreas cultivadas tiene por objeto intensificar la reorientación de la agricultura marroquí hacia la exportación, lo que a la larga la llevará a competir con las exportaciones de Israel a Europa. No es irónico esto?

El Prof. Pasternak recalca que Israel desempeña un papel significativo en el mejoramiento de la producción de frutas y hortalizas, pero también otros países desarrollados, como Holanda, España y Francia, transfieren tecnología, sin relación con lo que hace Israel. "Si nuestros vecinos no obtienen los conocimientos de nosotros, los conseguirán de otros", afirma. El Prof. Pasternak insiste, además, en la reciprocidad de la cooperación. "Israel tiene mucho que ganar con esto", observa. Más allá de forjar relaciones de buen vecindario a través de los conocimientos, la presencia de Israel crea mercados lucrativos para sus insumos agrícolas, desde semillas híbridas y fertilizantes a plásticos y sistemas de riego.

Nissim Sroussi concuerda: "En los dos últimos años, por ejemplo, las semillas híbridas de tomate de Israel han conquistado el 85% del mercado local. También los melones israelíes son populares aquí. Y es patente el interés en otros campos, entre ellos equipos de riego e insumos avícolas, desde los polluelos a los gallineros.

"Cuando la gente se entera de que soy de Israel, ven en mí una fuente de información en todo lo relativo a agricultura. Hay mucho interés", añade Sroussi.

Algunos beneficios son imprevisibles, dice. Los israelíes descubrieron con sorpresa que los espárragos crecían muy bien en medios muy salinos. "Los envíos de ensayo tuvieron muy buena acogida en Canadá. La apertura del mercado canadiense a los espárragos marroquíes puede abrirlo también a los espárragos de Israel, y éste es un mercado que los israelíes ignoraban", admite Sroussi.

Israel se beneficia también de otros modos, en especial por la investigación colaborativa.

En tanto que los israelíes han introducido en Marruecos variedades híbridas mejoradas de hortalizas y nuevas plantas ornamentales, es probable que dos plantas originarias de Marruecos florezcan pronto en Israel gracias a la cooperación entre universidades y centros de investigación de los dos países. La primera es el árbol denominado "argán" (Argania spinosa), una especie silvestre nativa del sur de Marruecos, de cuyas semillas se extrae un aceite de alta calidad, usado como condimento y en perfumería.

"Este árbol, de un tamaño similar al del olivo, está siendo aclimatado, en una investigación realizada en colaboración por científicos marroquíes e israelíes", revela el Prof. Pasternak. La población de estos árboles en Marruecos se está reduciendo por sobreexplotación. Por eso se busca la manera de cultivarlos a escala comercial, explica. Los israelíes esperan poder introducir el argán, que es tolerante a la sequía, en el Négev.

El segundo proyecto es muy prometedor para productores y consumidores: se trata de la trufa -un hongo muy apreciado- cultivado bajo tierra sobre las raíces de algunos árboles, todos ellos especies forestales, como la encina. El crecimiento de la trufa es lento, y su recolección es difícil: se deben desenterrar con la ayuda de cerdos o perros adiestrados al efecto. Por ello, su precio es muy elevado.

"Afortunadamente, una especie nativa de Marruecos, la Terfezia leonis, crece sobre un huésped distinto: una planta anual", revela el Prof. Pasternak. Científicos marroquíes e israelíes están colaborando en el desarrollo de la producción comercial de trufas. El equipo marroquí procura identificar huéspedes apropiados y seleccionar genotipos productivos, en tanto que los israelíes tratan de entender la relación entre el hongo y su huésped.

"En Israel se ha logrado cierto progreso en el desarrollo de la trufa marroquí sobre ciertos tipos de plantas herbáceas, lo que haría factible su cultivo comercial, de modo similar al de la papa, inclusive cosecha mecanizada",agrega en conclusión el Prof. Pasternak.

Los vínculos entre Israel y Marruecos han promovido también el estudio de una nueva posibilidad, de interés para la agricultura de ambos países: el cultivo en climas áridos de la frambuesa de tipo norteamericano. Normalmente la frambuesa necesita un período de frío para florecer. En Marruecos se está tratando de introducir una variedad del sur de California que no exige largos períodos de frío. Este cultivo, si bien exige mucha mano de obra, es muy rentable y podría introducirse también en Israel.

Se está cooperando también en la aclimatación de un nuevo arbusto ornamental australiano, Verticordia, cuyas ramas floridas pueden usarse en los arreglos florales. La planta crece bien con agua salina y se está intentando aclimatarla tanto en Marruecos como en Israel.

Hoy, a los cinco años de iniciarse el proyecto, Nissim Sroussi se muestra optimista. "Según lo habíamos previsto, se han creado nuevos viveros, que compiten con el nuestro. Uno se instaló hace un año, a unos dos kilómetros del nuestro en Azemour, y ya produce como dos millones de plántulas al año. Otro se está instalando en Bizazout Kanitra, a unos 60 km al norte de la capital, Rabat. La región de Kanitra es conocida como la tercera zona agrícola de Marruecos, después de Azemour y Agadir.agricultural area in Morocco after Azemour and Agadir.

"Nuestra participación en el proyecto en Marruecos se acaba, y yo ya he regresado a Israel. Ahora, conforme a los planes, los marroquíes seguirán operando las granjas por sí solos. Si necesitan asistencia, nos llamarán, y de tanto en tanto los visitaremos. Los dos viveros han servido de `medio de cultivo no sólo de buena voluntad sino también de excelentes contactos comerciales, ganando de paso buena fama para los insumos agrícolas israelíes, en un mercado nuevo y potencialmente lucrativo. El proyecto ha sido el catalizador de cosas buenas para Marruecos y para Israel", concluye Sroussi.